DAMIANA : LA TRISTE HISTORIA DE LA NIÑA ABORIGEN, TRATADA COMO UN OBJETO DE ESTUDIO
Hay historias de vida que desgarran, que erizan la piel... El ser humano, a lo largo de su historia ha sido cruel y bárbaro con sus semejantes. Aquellos a los que tildaban, justamente de bárbaros por sus costumbres o condiciones de vida, los supuestamente "civilizados" cometieron con ellos actos y tratos repudiables y vejatorios, impropios de su tan afamada civilización. Ya se ha comentado en éste espacio acerca de las actitudes colonizadoras (con mucho tinte de violencia extrema) europeas en detrimento de nativos americanos y africanos, principalmente. La desgarradora historia de hoy se enfoca en una pequeña niña aborigen, víctima del todos los maltratos posibles, añadido eso al desarraigo que la abrumaba en su vida. Hoy nos referiremos a "Damiana"... y ésta es su triste historia... Nos ubicamos en la tupida selva paraguaya, en la región de Sandoa, cerca de Caazapá. Ésta zona es territorio de la comunidad aché. Es el 25 de septiembre de 1896 y, un colono blanco encontró uno de sus caballos, muerto y despedazado y, dedujo que los guayaquíes, que vivían en esa zona, eran los responsables. Junto a sus 3 hijos, el colono decidió vengar semejante afrenta y, los rastrearon en forma sigilosa. Dos días después, el 27 de septiembre, el humo, proveniente de un fuego, delató la presencia de personas comiendo alrededor de él. La abundante vegetación les sirvió de camuflaje y, en silencio se acercaron y, los atacaron por sorpresa a balazos. Había 18 personas comiendo. Tres nativos cayeron abatidos y el resto huyó despavorido, dejándolo todo. En medio del horror de sangre y comida desparramada, una pequeña niña, de aproximadamente 3 años, se asomó desde las plantas. Los colonos decidieron llevársela, como trofeo de guerra, ante la afrenta ya saldada. La llamaron Damiana, ya que el día anterior, en el santoral, se celebraba a San Cosme y San Damián. Paralelamente, había llegado a Paraguay, una expedición de científicos europeos (quiénes trabajaban en el Museo de La Plata). Al enterarse de la matanza, viajaron al lugar, pues entre otras cosas, pretendían hacer contacto y estudiar a la comunidad aché, debido a que (según ellos) sobrevivían como en la edad de piedra. Aún había restos humanos en el lugar y, se los llevaron para examinarlos. Por su parte, Damiana, fué entregada a ellos como un "objeto de estudio". Primero la niña, mientras crecía, fué utilizada como sirvienta de los colonos y luego fué vendida a los antropólogos. En 1898, es llevada a la villa San Vicente, dónde vivía la madre del prestigioso médico Alejandro Korn (director del Neuropsiquiátrico "Melchor Romero", de La Plata), dónde siguió sirviendo como mucama. En esa época existía en Paraguay (y por extensión, en Argentina) una institución llamada "criadazgo", dónde las familias ricas traían niños del campo a la ciudad para ponerlos a su servicio, a cambio de permitirles estudiar. Pero en realidad, eran "pequeños esclavos". Cuándo Damiana cumplió 14 años, el Dr. Korn decidió sacarla de la casa de su madre e internarla en el Neuropsiquiátrico que dirigía. Según lo expresado por el científico alemán Lehmann Nitsche, quién la estudiaba e hizo un informe sobre ella, la internación se debió a que "su líbido sexual se manifestó de una manera alarmante y toda educación que le dió la familia fué ineficaz". La madre de Korn argumentaba que solía escaparse de la casa para verse con un supuesto novio (en una ocasión se ausentó 3 días). Además sostuvo que quiso envenenar al perro guardián de la casa, para que ese novio accediera al lugar para tener relaciones con ella. La conclusión que sacó fué tajante : "Considera los actos sexuales como la cosa más natural del mundo y se entrega a satisfacer sus deseos con la espontaneidad instintiva de un ser ingenuo". Según ellos, "los intentos por educarla dentro de las reglas morales cristianas de la época no resultaron y, por eso, fué declarada insana mental". Demasiada subjetividad y sesgo rancio de la cultura, mirada desde una sola perspectiva, la dominante. El hecho más humillante hacia su persona ocurrió cuándo fué obligada a posar desnuda para una fotografía destinada al científico alemán Lehmann Nitsche, ante la mirada de todos. La foto, aún conservada, muestra a una Damiana con rostro triste y resignado, delante de un pilar, sin ropa. Lejos de toda empatía, Lehman Nitsche, escribiría luego : "En el mes de mayo de 1907, gracias a la galantería del doctor Korn, pude tomar la foto y hacer las observaciones antropológicas...". Los resultados del estudio, publicados en un informe llamado : "Relevamiento de una india guayaquí" dicen que el cuerpo de Damiana está "relativamente bien desarrollado y no parece haber alcanzado su máximum. La talla, de 1,44 cms., no difiere de la cifra de niñas europeas de la misma edad". A raíz de todo lo sucedido antes, el doctor Korn manifestó que no podía contener a Damiana, la acusó de delincuente y la mandó al Correccional de Mujeres "Charcot", en Buenos Aires, una especie de "manicomio", dónde había casi 1000 mujeres internadas, siendo Damiana la única niña menor de edad. Luego, volvió al "Melchor Romero", pero no duraría mucho la pobre muchacha aché, pues 2 meses después, fallecería de tuberculosis, con casi 15 años de edad. La nota de agradecimiento de Lehmann Nitsche, sobre la galantería de Korn, continúa diciendo : "...hice bien en apurarme a sacar las fotos, ya que 2 meses después muere la desdichada de una tisis galopante, cuyos principios no se manifestaban todavía cuándo hice mis estudios". Pero, ni siquiera muerta, dejaron en paz a Damiana, ya que siguió siendo tratada como un "objeto de estudio". Al morir, su cadáver fué mutilado, ya que el Museo de Ciencias Naturales de La Plata se quedó con su tronco y las extremidades para estudiarlos y exhibir sus huesos en una vitrina. La cabeza fué cortada (torpemente) con un serrucho y enviada al Instituto Antroplológico "Charité", en Berlín (Alermania) para el científico Johann Virchow. En un escrito, el alemán manifestó, algo decepcionado : "Su cráneo ha sido abierto en mi ausencia y el corte del serrucho llegó demasiado bajo, aunque por éste motivo la preparación de la musculatura de la órbita ya no será posible. El cerebro se ha conservado de una manera admirable". De todo ello se desprende que los antropólogos del siglo XIX estudiaban a los aborígenes con prácticas racistas que no aportaban ningún conocimiento sobre su cultura, los fotografiaban como objetos y sus retratos se convertían en postales. ¿ Qué pasó después con los restos de Damiana ? Cómo ironía del destino, en 2007, exactamente 100 años después de la humillante foto y muerte de Damiana, un joven antropólogo del Museo de Antropología de La Plata, identificó partes de los restos de ella, perdidos en un depósito. Mientras hacían un inventario, éste científico abrió un libro de Lehmann Nitsche, con anotaciones respecto a Damiana y, de allí, encontraron en las vitrinas de la Sala de Antropología Biológica, un cajón con el número 5602, con el esqueleto de ella, dentro de una bolsa y envuelto en tela, con una inscripción en papel : "Esqueleto (sin cráneo) de una india guayaquí, Damiana, muerta en el Melchor Romero, en 1907. Su cabeza fué enviada a Alemania". Estaba "incompleta" así la historia, como el cuerpo de la muchacha. El 11 de junio de 2010, reglamentada por el Poder Ejecutivo, a cargo de Cristina Fernández, se promulgó la Ley de Restitución (N° 25.517), que dice :"Los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, pueden ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen". Enterados de ésto, la Comunidad Aché de Ypetimi, departamento de Caazapá, pidió que los restos de Damiana fueran devueltos a los descendientes de su comunidad en Paraguay. Fué así que, el 18 de diciembre de 2009, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Naturales y el Museo de la misma, dispuso aprobar la restitución de los restos óseos de la joven Damiana y del cráneo N° 22 de un individuo guayaquí, trámite aprobado por el Consejo Superior en marzo de 2010. Faltaba la primera vértebra y algunos dedos del pie de Damiana. El cráneo era de un tal Caibú, probablemente muerto en el ataque a la familia en 1896. Fué enterrado el cuerpo en su tierra ancestral y allí es rebautizada como Damiana Kryygy. Su cabeza es localizada gracias a la investigación de una periodista alemana, quién la descubre en la colección anatómica del Instituto Charitté, en Berlín. Se iniciaron los trámites correspondientes y la cabeza fué restituída en 2012. En el informe consta que se entregaron : el cráneo, el maxilar inferior ajustado y la bóveda craneal abierta (Cráneo N° 515, Catálogo de Colección 1911/46), la cabellera, cuero cabelludo seco con cabello (Catálogo de Colección 1908/18) y la lengua, preparada y conservada en formalina (Catálogo de colección 1098/19). En ese lugar, el doctor Andreas Winkelmann, realizó los estudios, en la cabeza, que no se dignaron a hacerle en vida en Argentina. Se concluyó que Damiana sufrió el doloroso proceso de una tuberculosis meninge, en pleno proceso y evolución, cuándo fué fotografiada en mayo de 1907, desestimando por completo a Lehmann Nitsche, quién adujo no advertir nada en ese momento. En mayo de 2012, el cráneo fué devuelto a su comunidad en una caja. La velaron toda la noche y la sepultaron en el bosque donde nació. Damiana fué el emblema del destrato de la raza humana hacia sus pares, a quiénes consideraba "inferiores". Ella fué privada de libertad, obligada a trabajar de niña y adolescente contra su voluntad, separada con violencia de sus padres y familia y obligada a desnudarse ante hombres adultos. La cultura europea exterminó a los pueblos originarios en nombre de la ciencia y la civilización en el siglo pasado. La comunidad aché hoy vive en una pequeña reserva, ya que el estado paraguayo les quitó sus tierras para impulsar la agricultura transgénica, principalmente la soja y, la mitad de ellos murió por enfermedades que les contagiaron los blancos. La historia de Damiana apareció por primera vez en el libro que escribieron el antropólogo holandés Herman Ten Kate y su par francés Charles de la Hitté, sobre su expedición al Paraguay en 1896. Más cerca en el tiempo, se filmó un documental, dirigido por Alejandro Fernández Mouján, en 2015 dónde se presenta ésta cruda historia. Damiana fué tratada como un objeto estando viva y muerta. Su corta existencia, marcada por el dolor y la injusticia, la hizo una niña reservada, esquiva y desconfiada. Su mirada curiosa coincidía con el nuevo mundo al que no conocía y la obligaron a vivir (aprendió a hablar alemán también, lengua paterna de sus "amos"). Triste final para Damiana, cuyo destino estaba escrito de antemano : material antropológico, un "objeto de estudio", deshumanizado por la raza humana.
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