LAS ENFERMERAS DE MALVINAS, LAS "CHICAS DE LA GUERRA"

En tiempos de guerra y, después, finalizada la misma, hay historias que "se cubren y se invisibilizan", para que la sociedad en general no se entere y no se genere una opinión pública adversa. Y, si en la contienda bélica el resultado fué una derrota, éstas "historias" se multiplican por doquier. La Guerra de Malvinas fué un capítulo doloroso y una herida que nunca terminará de sanar en la memoria del pueblo argentino. Una aventura absurda, improvisada, producto de las decisiones desacertadas de un grupo de militares que, pegaron su último manotazo de ahogado antes de sucumbir y dejar el poder. Los combatientes, entre soldados y militares de carrera "pusieron la cara y el cuerpo" en éste conflicto desigual con el Reino Unido. Pero, hay otros (en realidad, otras) protagonistas que fueron injustamente olvidadas y, en cierta forma discriminadas : las enfermeras que atendieron a los heridos en combate. Ésta es su historia y, de alguna manera, un reconocimiento a su desempeño e importantísima labor. La Fuerza Aérea Argentina, en un intento por ampliar su personal y "abrirse a la sociedad", incorporó en 1980 a mujeres para formar parte de sus filas, en el rol de enfermeras. Fueron 14 heroínas que, en su tarea, sirvieron a la Patria en la guerra. El día del desembarco en las islas, el ya "mítico" 2 de abril de 1982, les avisan que serían enviadas a Comodoro Rivadavia, para recibir y atender a los combatientes heridos, en un hospital  montado junto a la pista de aterrizaje del aeropuerto de la ciudad, denominado "Hospital Reubicable de la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia". El mismo fué adquirido por el Ejército de nuestro país, al de EEUU (había sido utilizado por los norteamericanos durante la Guerra de Vietnam). Las mujeres, con edades entre 21 y 26 años, la mayoría con grado de cabo 1°, de la primera promoción de enfermeras fueron : Alicia Reynoso, Stella Maris Morales, Ana Masitto, Sonia Escudero, Mirta Rodríguez, Mónica Rosa, Elda Solohaga, Mónica Rodríguez, Stella Maris Botta, Gladys Maluendes, Gisela Basler, Esther Moreno, Liliana Colino y Marta Arce. Para elegirlas y armar el grupo, se confió su confección a Alicia Reynoso, quién era Jefa de Enfermería del Hospital Aeronáutico. Llegaron antes que el hospital, en tres tandas (5 primero, 5 después y, finalmente 4, para completar las 14). Durmieron unos días en la brigada, en literas, luego lo harían en camillas de terapia intensiva, siempre vestidas con ropa de fajina. El 1° de mayo empezaron a llegar los heridos, pues los combates habían comenzado. Según ellas cuentan, los traían en cantidad de 30 a 40 y, las heridas más recurrentes eran balas, esquirlas, fracturas expuestas y pies de "trinchera" (congelados por el agua, frío y humedad). Escuchaban llantos, gritos, lamentos y, al respecto contaba Alicia Reynoso : "Yo era enfermera, estaba acostumbrada a las heridas. Lo que no se podía aguantar eran los llantos de esos chicos, eran niños en la guerra que pedían por su mamá, querían ir con su mamá, les dolía el alma". Sin embargo, el capitán de la base les decía : "Se guardan las lágrimas, porque acá lo que hay que mostrar es fortaleza !"... Ellas se contenían, hasta que se quedaban solas...y manifestaban : "No era lo que se veía en las noticias lo que estaba pasando". Los vuelos de rescate, desde las islas hacia el continente, se hacían de madrugada, en un enorme avión "Hércules", apodado "La Chancha", que volaba a ras del mar, para evitar ser detectado por los radares ingleses. El movimiento del propio avión les hacía doler más las heridas. El hospital reubicable no tenía todas las comodidades y, en una improvisación bien "argenta", colgaban los sueros con alambres al lado de cada camilla. Incluso algunos eran atendidos en el suelo. Cuenta también Alicia Reynoso que "al bajarse del avión, muchos se arrastraban con los codos, eran niños y estaban desnutridos..!" De acuerdo a la gravedad de cada caso, algunos quedaban allí (los más leves) y otros eran derivados al Hospital Zonal de Comodoro Rivadavia y, algunos a otros puntos del país. Estuvieron los 73 días que duró la guerra en Comodoro Rivadavia. Al finalizar la misma, la "orden de arriba" fué tajante : "Ustedes no vieron nada. Olvídense de todo lo que pasó". Alicia Reynoso volvió del sur, e inmediatamente la trasladaron a la Escuela de Aviación Militar de Córdoba, dónde fué instruída para ser oficial, por su condición de enfermera jefe. No la dejaron ver a su familia, a pesar que vivían a pocos kilómetros y tampoco le brindaron contención ni asistencia psicológica, después de haber vuelto de servir en la guerra. Stella Maris Morales, otra de las enfermeras, contó : "Cuándo terminó la guerra, al día siguiente llegamos a Buenos Aires y nos mandaron a trabajar como si nada. Habíamos vuelto de la guerra. Pretendían que hiciéramos como que nada había pasado. Fué un bloqueo. Durante años no pude contárselo a nadie. Fué demasiado para mí, por eso pedí la baja de la Fuerza Aérea". En un acto de total injusticia, las enfermeras que curaron a los combatientes del conflicto no fueron reconocidas como veteranas de guerra, invisibilizando e ignorando su importantísima labor. Prácticamente, las "borraron del registro" y, Alicia manifestaba su desilusión al respecto : "Yo veía los actos del 2 abril como algo ajeno, nos dejaron con la autoestima baja, ya hasta llegué a dudar de quién era. Nos rechazaron. Me sentí una NN entre los vivientes. Por eso decidí levantar la bandera de la diversidad, la bandera de la mujer". Prosiguió diciendo : "Ahora nos podemos sacar el dolor del olvido, la angustia... Yo bloqueé todo, no se lo conté a nadie, recién hace 15 años pude hablar, luego de que una amiga me enviara a la Asociación Argentina de Psicoanálisis, en 2008 (tuvo un intento de suicidio). El horror de lo vivido no lo borré, siempre estuvo en mi memoria y, luego de eso, pude sacarlo, vomitarlo y, me hizo muy bien. Pero cuando compartí notas y algunos pensamientos en redes sociales comenzaron a atacarme, a agredirme, me amenazaron para que no siguiera hablando. ¿ Quénes ? Militares, civiles, varones, mujeres. Acá se ha contado la mitad de la historia, y hay muchas personas que aún no quieren que se sepa la verdad. A nosotras nos negaron doblemente, por lo que sabíamos y por ser mujeres. Acá hay una deuda de honor y lealtad hacia el género. El militar es un ambiente bien machista, y la guerra pareciera ser una cosa de hombres. Pero la deuda también es con los chicos que combatieron, muchos murieron en la desidia. Hubo más muertes por suicidios que en la guerra misma". Coincide Stella Maris Morales sobre el tema : "El feminismo nos ayudó, los tiempos están cambiando, las mujeres siempre estuvieron relegadas y ahora se nos está permitiendo hablar. Al ámbito militar siempre le molestaron las mujeres. No las reconocen en la guerra". Sin embargo, Alicia Reynoso recibió una medalla de veterana de guerra en 1991, pero resultó algo decorativo, ya que no cobraba ninguna pensión como el resto de los veteranos. Pero, en 2009, un hecho que descubrió la indignó : las Fuerzas Armadas les daban la pensión graciable y los beneficios sociales a sus compañeros varones que habían estado en el mismo lugar y haciendo las mismas cosas que ellas. Por ésto, decidió iniciarle juicio por discriminación a Seguridad Social de las Fuerzas Armadas. En 2014, Stella Maris Morales también inició el mismo juicio. Nueve años después, en 2018, Alicia obtuvo un fallo favorable en 1° instancia. Las Fuerzas Armadas apelaron el fallo. En medio de éste proceso, en 2013, llamó a las Fuerzas para que las invitaran al desfile en conmemoración de la Guerra de Malvinas y la institución, a regañadientes, accedieron. Perseverante, siempre acudía a los desfiles y, una situación particular se dió en 2019, en el acto del 9 de julio. A pesar de haber sido invitadas (ella y Stella Morales), al llegar al mismo, no las querían dejar desfilar. Protestaron con vehemencia y, la organización aceptó, pero debían hacerlo sin la bandera. Alicia, sin que nadie la viera, desató la bandera del palo que la sostenía y la escondió en su ropa. Al desfilar, cuándo pasaron por el palco central, la desplegó orgullosamente, recibiendo una ovación general del público asistente. Otra vez, su constancia pudo más. Finalmente, en 2021, la Sala II de la Cámara de Seguridad Social, falló a su favor, considerándola veterana de guerra y pasible de cobrar la pensión. Otra vez, las Fuerzas Armadas apelaron. El 1° de febrero de 2022 ganó el juicio y el 7 de mayo se dictó la sentencia final. Alicia aún sigue esperando que la llamen para cobrar, pues la sentencia ya está firme. La misma, firmada por el Tribunal integrado por los jueces Walter Carnota, Juan Fantini y Nora Dorado, habló de discriminación y fué un fallo con perspectiva de género : "Pensar en un combate físico solamente y excluír la labor de la enfermera, no sólo lleva a invisibilizar su contribución al esfuerzo bélico, sino que a su vez prolonga la pervivencia de estereotipos en la sociedad. Hay muchas maneras de "participar en combate", la actora lo hizo desde su rol de enfermera, que debe ser computado a la hora de evaluar la procedencia del beneficio de la seguridad. Reconocer una "veterana de guerra", despotenciarla o en grado inferior, en la medida en que no presenció combate como aduce la parte demandada (la Fuerza Aérea), es (en el caso de la actora, enfermera de campaña), perpetuar prejuicios sociales y culturales que deben ser desterrados". Muy claro y acorde a éstos tiempos. La pensión de los veteranos de guerra equivale a 3 pensiones mínimas. Para Stella Morales, el juicio "no es por la plata. Lo que yo necesitaba es ésta reparación de honor, y no es que me sienta heroína, sino una patriota". Aún falta mucho camino por recorrer, ya que deben ser reconocidas las que faltan. En 2021, se estrenó el documental "Nosotras también estuvimos", dirigido por Federico Strifezzo, con la participación de Alicia Reynoso, Ana Masitto y Stella Maris Morales. Allí, 3 de las 14 enfermeras, volvieron a Comodoro Rivadavia y también visitaron las islas y, pudieron contar todo lo que vivieron y que antes tenían prohibido. Éstas mujeres (algunas) recibieron un acto de justicia 40 años después. Mujeres que formaron parte de una institución dónde las órdenes no se discutían, se cumplían. Malvinas sigue siendo una herida sin cerrar y las 14 enfermeras de la guerra son una muestra de ello.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK