EL ASESINATO DE ARAMBURU, INICIO DE LOS AÑOS DE PLOMO EN EL PAÍS

Argentina vivió en la década del ´70 los denominados "años de plomo", traducido ésto en tiempos de violencia armada, protagonizado por movimientos subversivos y el gobierno nacional, tanto en democracia como en períodos de "facto". Dicha violencia costó la vida de muchos argentinos, de ambos bandos. Además, se violaron derechos humanos en la dictadura y la respuesta subversiva fué proporcional. En síntesis, perdimos todos, la democracia fue pisoteada e ignorada y, el país cayó en el peor escenario que pudo haber, prácticamente tocando fondo. Hubo muchos actos que superaron todos los límites de la racionalidad, de uno y otro lado. En ésta entrega, nos ocuparemos del asesinato del ex presidente de facto, Teniente General Pedro Eugenio Aramburu, por parte de "Montoneros". Éste militar ejerció la presidencia entre 1955 y 1958, luego que Perón fuera derrocado por el General Eduardo Lonardi en la "Revolución Libertadora". Aramburu, dos meses después, desplazaría a Lonardi. Ante ésta situación, el caudillo debió exiliarse. Años más tarde, en 1966, nuevamente hay una ruptura del orden democrático, al ser derrocado el radical Arturo Umberto Illia, en la denominada "Revolución Argentina", por el General Juan Carlos Onganía. Éste militar, en 1969, aún continuaba con el poder usurpado y, "Montoneros" consideraba que Aramburu estaba "trabajando" en una salida institucional contra la decisión de Onganía de perpetuarse en el poder y, que su plan implicaba integrar el sector menos combativo del peronismo, en tanto que ellos consideraban que "debía evitarse a toda costa la integración pacífica del peronismo a los designios de las clases dominantes y, que por el contrario, la dicotomía peronismo - antiperonismo debía exacerbarse al máximo". El "ajusticiamiento" (verbo usado por Montoneros, en lugar de asesinato) de Aramburu "era un viejo sueño de ellos". Al respecto, Mario Firmenich, uno de sus integrantes, expresó a la revista partidaria "Causa peronista" : "Trabajábamos en silencio y la ejecución de Aramburu debía significar, precisamente, la aparición pública de la organización". Según comentaron, la operación fué planeada a principios de 1969 y, había de por medio un principio de justicia popular : una reparación por los fusilamientos a manifestantes ocurridos en 1956, en José León Suárez. Pero lo más sentimental era recuperar el cadáver de Eva Perón, que Aramburu había hecho desparecer. Así contaron la misión : "Hubo que dejar transcurrir un tiempo, porque aún no teníamos formado un grupo operativo. A fines de 1969, pensamos que ya era posible encarar el operativo. A los móviles iniciales, se había sumado en el transcurso de ese año la conspiración golpista, que encabezaba Aramburu, para dar una solución de recambio al régimen militar, debilitado tras el "Cordobazo". Por la importancia política del hecho, por el significado que atribuíamos a nuestra propia aparición, fuimos a la operación con el criterio de todo o nada. El grupo inicial de Montoneros se juega a cara o ceca en ese hecho". Así, planificaron el secuestro y, se dirigieron al edificio donde vivía, frente al colegio Champagnat. Averiguaron que, en el 1° piso del colegio había una biblioteca. Decidieron "colarse", y fueron a leer ahí. Sin embargo, pasaban más tiempo mirando la ventana que leyendo. Estaban entre media y una hora por día allí y, nunca nadie les preguntó nada, ni sospecharon. También, se dieron cuenta que Aramburu no tenía rutinas fijas, ya que a veces salía a horas determinadas, o no salía. Era vigilado, también, en la esquina de la calle Santa Fe, cercano a su edificio, en forma rotativa, para no llamar la atención. De la operación participaron 10 de las 12 personas que formaban parte de la incipiente organización subversiva : Mario Firmenich, Ignacio Vélez, Emilio Maza, Carlos Maguid, Fernando Abal Medina, Carlos Ramus, Carlos Capuano Martínez, Norma Arrostito y 2 personas no identificadas. En un primer momento habían tramado sacarlo en un auto, camuflado, todo tapado, cuando estuviera en la calle. Pero cambiaron de idea y, decidieron buscarlo directamente a su casa, en el 8° piso. Planearon presentarse como oficiales del ejército, ya que el "Gordo" Maza había estudiado en el Liceo y conocía el comportamiento militar. Compraron los uniformes en una sastrería, haciéndose pasar por jóvenes oficiales y, también adquirieron las insignias, gorras y pantalones. Cómo lo habían espiado por 5 meses, notaron que Aramburu no tenía custodia y, para acercarse a él, le ofrecierían la misma. El 28 de mayo, Fernando Vaca Narvaja, que estaba en otro lugar, llamó por teléfono para saber si se encontraba allí. Aramburu lo atendió de mala manera y le cortó. No quería que lo molesten. El 29 de mayo, paradójicamente el día del Ejército, a las 9 de la mañana, llegaron todos armados, en una pick up Chevrolet y un Peugeot 404. Otros 3 vehículos esperaban en puntos estratégicos. Abal Medina y Maza entraron al edificio, subieron y tocaron el timbre de su departamento en el 8° piso. Los atendió su esposa, Sara Herrera, quién les ofreció café, mientras esperaban que Aramburu se terminara de bañar. Al rato, apareció sonriente, tomó café con ellos y escuchó su propuesta. Minutos después, Abal Medina le reveló sus intenciones y apuntándole, le dijo : "Mi General, usted viene con nosotros". Aramburu entendió de inmediato, se paró y salió con ellos. En el ascensor los esperaba Vélez. Bajaron los 4 y subieron al Peugeot 404. De allí, se dirigieron a cercanías de la Facultad de Derecho y lo subieron a una Jeep Gladiator 380. Lo ubicaron atrás, en un cobertizo disimulado con fardos de pasto, custodiado por Abal Medina y otro montonero. Ramus manejaba y Firmenich iba al lado, disfrazado de policía. Se dirigieron a Timote, un pueblito de 500 habitantes, a 500 kms. de Capital Federal. Tardaron 8 horas en llegar, pues tomaron caminos alternativos, de tierra, para evitar cualquier encuentro con la policía, pues ya los estaban buscando. Aramburu no emitió palabra en todo el camino. Llegaron a la estancia "La Celma", propiedad de la familia de Ramus. El nombre de la misma era en honor a la madre de éste, Zelmira Iribarren. Ese mismo día, Montoneros se adjudicó el secuestro y anunció un "juicio revolucionario" al ex presidente. A la madrugada del 2 de junio, Abal Medina le comunicó a Aramburu, que estaba amarrado, que había sido sentenciado a pena de muerte. Él trató de disuadirlos y conmoverlos, ensayando el argumento de la sangre que ellos, muchachos jóvenes, iban a derramar. Media hora después, lo desataron de donde estaba y lo llevaron a un sótano, lo sentaron en una cama y le ataron las manos a la espalda. El general pidió que le ataran los cordones de los zapatos y un cura para que lo confiese. Ésto último fué denegado. Entonces preguntó : " ¿ Si no pueden traer un confesor, cómo van a sacar mi cadáver ? ¿ Qué va a pasar con mi familia ? Le contestaron que el problema no era con ellos, sino con él. Luego, le pusieron un pañuelo en la boca, lo pararon y lo pusieron contra la pared. Antes de ejecutarlo, Abal Medina mandó a Firmenich arriba, a golpear una morsa con una llave, para disimular los ruidos de los disparos. Su verdugo le dijo : "General, vamos a proceder". Resignada, la víctima contestó : "Proceda". Recibió un disparo en el pecho y, luego Abal Medina, que se hizo cargo de la ejecución por ser el jefe, lo remató con 2 tiros más (uno con la pistola 9 mm que usó para el primer disparo y el otro con una 45 mm). Inmediatamente, lo taparon con una manta. El cadáver fué encontrado un mes y medio después de la ejecución por la partida al mando del subcomisario Rogelio Rouán, que allanó el lugar. Estaba envuelto en una manta, amordazado, con las manos atadas a la espalda e intacto...¿ porqué ? Habían cubierto el cuerpo con cal para que no diera olor y, el casero de la estancia, Blas Acéval, no sospechara nada (ya que vivía cerca) y para que la carne y los huesos se consumieran con el tiempo hasta desaparecer por efecto de la cal. Pero, Rouán llegó antes de ello. El secuestro, su juicio revolucionario y su ajusticiamiento, fué la manera elegida por Abal Medina y Firmenich para presentarse como un nuevo grupo guerrillero con el nombre "Montoneros". Apodaron el hecho como "Operativo Pindapoy" o "Aramburazo". A pesar de no conocer a Perón, por su juventud (tenían entre 22 y 23 años), le enviaron una carta al caudillo exiliado, donde se reivindicaban como sus "muchachos peronistas". Allí le preguntaban si la muerte de Aramburu había interferido en sus planes políticos. Perón respondió : "Estoy completamente de acuerdo y encomio todo lo actuado" y calificó el hecho como "una acción deseada por todos los peronistas". Sin embargo, ese idilio terminaría el 25 de mayo de 1973, cuando los Montoneros se negaron a dejar las armas en el gobierno de Perón. En la actualidad, de los ejecutores del "Operativo Pindapoy", solo Firmenich y Vélez están vivos. Ellos dieron inicio a una práctica habitual de la subversión (primero en democracia y luego en gobiernos de facto) : secuestro y muerte de las víctimas. Los diarios publicaron fotos en primera plana de Firmenich, Abal Medina y Norma Arrostito (ésta última, pareja del anterior) como autores del asesinato y propiciando su denuncia, ya que Montoneros, en un comunicado expresó : "Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma..¡ Perón o muerte ! ¡ Viva la Patria !  Sin dudas, ese 2 de junio de 1970, a las 7 de la mañana, el ajusticiamiento de Aramburu fué el puntapié inicial de la peor época nacional, que todos quieren olvidar...


 

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