NOEMÍ SIMONETTO, PRIMERA MEDALLISTA OLÍMPICA ARGENTINA

 El deporte argentino está plagado de hazañas en su historia. Hombres y mujeres, que representaron al país, compitieron en desventaja con respecto a sus pares de todo el mundo, en cuánto a infraestructura, preparación y recursos. Y, ésta historia dice que, el talento la mayoría de las veces suple ésta supuesta inferioridad. Nuestra protagonista de hoy es una de las mujeres consideradas "leyenda" en el deporte nacional y, sobre todo, en la disciplina "madre" de todas : el atletismo. Noemí Simonetto nació en Avellaneda (Buenos Aires), el 1° de febrero de 1926. Fué inscripta en el Registro Civil dos días después de nacer. Su padre, un ex futbolista, puntero derecho, era un corredor veloz y, ese gen de la velocidad fué heredado por ella. Su abuela italiana, la apodó "saltimbanqui", de tanto verla saltar y correr todo el día. En 1939, a los 13 años, se mudó con su familia al Barrio de Barracas y, después a Bernal. Al respecto, Noemí cuenta : "Mi padre tenía la costumbre de ir a todos lados con una soga, para que yo pueda demostrar mis habilidades. Una tarde, en una plaza, el entrenador de River Plate, Víctor Caamaño, me vió saltar y me propuso ir al día siguiente al club y hacer una prueba". El cazatalentos divisó que en esa niña había un diamante en bruto a pulir. Sigue contando Noemí : "Llegué a River en diciembre de 1939 en medio de la organización que celebraría el Día del Deporte. Tras correr una vuelta a la pista que estaba alrededor de la cancha y realizar un salto en alto utilizando como varilla una garrocha, fuí citada a regresar por la tarde y desfilar con el equipo de atletismo del club". En aquella época, el barrio de Núñez, era una zona de potreros y, Noemí era acompañada por su padre a los entrenamientos 3 veces por semana, ya que la distancia desde su casa en Barracas era extensa y la realizaban en ómnibus. Hubo que ajustar gastos para no afectar la economía familiar  y, recién en 1941, cuándo ella tenía 15 años, su padre la autorizó a viajar sola. En ese año pasó a las filas del Club Independiente, una de las instituciones de su barrio natal, dónde se ganó el apodo de la "Tanita de Avellaneda". Ese año se realizó en Buenos Aires, el Campeonato Sudamericano de Atletismo, dónde obtiene la medalla de oro en la posta 4 x 100 (junto a otras 3 atletas). También gana dos medallas de bronce en salto en alto y salto en largo. Dos años después, en 1943, se lleva a cabo el mismo torneo, pero ésta vez su sede es Santiago de Chile. Con más experiencia, a sus 17 años, gana medallas de oro en salto en largo y, nuevamente en la posta 4 x 100. Repite el bronce en salto en alto. Pero su explosión ocurre en el Sudamericano de Montevideo (Uruguay), en 1945, dónde se lleva 3 medallas de oro (en salto en largo, posta 4 x 100 y 80 metros con vallas) y 2 de plata (en salto en alto y los 100 metros). En esa competencia establece el récord argentino de salto en alto, con una marca de 1,60 metros. La misma permaneció imbatible durante 25 años (recién fué superada en 1970). También ocupaba el 1° lugar en el ránking mundial de 80 metros con vallas, con una marca de 11 minutos 5 segundos y, además, el 1° puesto en salto en largo, con 5,76 mts. En 1947, a los 21 años, llega a su plenitud en el Sudamericano de Río de Janeiro (Brasil), al llevarse 4 oros (salto en largo, posta 4 x 100, 80 metros con vallas y 100 metros llanos) y una medalla de plata en salto en alto. Lamentablemente, la 2° Guerra Mundial, la privó de obtener más medallas (no se realizaban los Juegos Olímpicos), pues tenía altos y competitivos registros y marcas. Por ello, al finalizar el conflicto bélico, el primer Juego Olímpico post-guerra, se lleva a cabo en Londres, en 1948. El viaje a Europa fué una verdadera odisea y, Noemí así lo describió : "Llegar a Londres fué una aventura.Viajamos en barco 20 días. Hicimos escala en Río de Janeiro, allí bajamos y pudimos entrenar en el club Fluminense. De allí, fuimos a Cabo Verde y luego a Barcelona. Llegamos entonces a Cannes, dónde no había puerto de mar y tuvimos que llegar a tierra en bote. Cruzamos en tren toda Francia, de allí en ferry hasta Inglaterra y, por último en ómnibus a Londres". Pero no todo terminó allí... las dificultades continuaron : "Al arribar encontramos que no tenían previsto alojamiento para las mujeres y nos enviaron a un castillo que había sido refugio de guerra. Vivimos una semana muy asustadas, con tarjetas de racionamiento. Inglaterra, en ese momento estaba muy mal y mostraba las heridas de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, recalamos en una escuela en Wimbledon". A pesar de todas las dificultades, Noemí logró la medalla de plata en salto en largo, con una marca de 5,60 metros. La "Tanita de Avellaneda" se mantuvo en el primer lugar hasta el último salto, cuándo fué superada por la húngara Olga Gyarmati, quién saltó 5,69 metros. Esa medalla, fué la primera obtenida por una mujer sudamericana en el atletismo olímpico. En la misma cita, llegó a semifinales en los 80 metros con vallas y fué eliminada prematuramente en la competencia de 100 metros (resultó 3° en su serie y no pudo acceder a semifinales). Volvió con todos los honores y gloria. Sin embargo, su matrimonio con el profesor de Educación Física, Ramón Portela, precipitó su retiro de la actividad, con sólo 22 años. Se retiró de la vida pública y, recién 30 años después, tras superar una enfermedad, los médicos la autorizaron a volver a hacer atletismo y, ella, amante de su deporte, compitió en categoría veteranos hasta casi los 80 años. En 1967, la Confederación Sudamericana de Atletismo la nombró "Gran Atleta Sudamericana de Todos los Tiempos". En 1980, la Fundación Konex, la premió por su trayectoria deportiva. En 1988, fué declarada "Gloria del Deporte" por la Organización Mundial de las Naciones. En 1990, el Comité Olímpico Argentino le otorgó el Premio a la Mujer y el Deporte y, el Comité Olímpico Internacional la premió con el "Trofeo Juegos Olímpicos del Centenario" y la "Orden Olímpica". También, el Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires la agasajó con el "Olimpia de Plata" a la trayectoria. Por último el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, le entregó el premio "Jorge Newbery" a la deportista destacada. No sólo fué atleta, sino que se comprometió dirigencialmente al participar en comisiones directivas del Comité Olímpico Argentino y la Federación Atlética Metropolitana. Noemí Simonetto falleció el 20 de febrero de 2011, en Buenos Aires, a los 85 años. Su trayectoria impecable explica la cantidad de galardones nacionales e internacionales recibidos. Deportivamente, en todas las competencias que participó, ganó 17 medallas, 11 de ellas de oro. Su legado aún perdura, por su perseverancia y éxitos y, ella lo explicaba así : "Todo lo logré con sacrificios y ahorros, sin medios que provengan del deporte. En mi época nos pagábamos todos nosotros, desde las zapatillas hasta las camisetas y dejábamos cualquier cosa de lado por entrenarnos. Hacíamos deporte como un pasatiempo y competíamos por la medalla". La claridad y simplicidad de sus conceptos, la pintaron, tal cuál es : "Se puede vivir con más o con menos. Mis 3 hijos : Jorge, Osvaldo y Fernando, mis 3 nietos : Claudia, Jorge y Martín, y mis 4 bisnietos : Ana, Ale, Lucía y Teo, representan lo más importante de mi vida. Fuera de ello, me bastan unas pocas cosas para estar bien". Palabra de campeona. 

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