CONADEP, HISTORIA DEL "NUNCA MÁS" EN NUESTRO PAÍS

Hace unos días se estrenó en nuestro país la película "Argentina, 1985", referida al histórico juicio en que tribunales civiles condenaron a los militares autores de delitos de lesa humanidad, durante la dictadura ejercida entre 1976 y 1983. El film, basado en hechos reales, es un éxito de taquilla y muestra el cierre de unos de los capítulos más sangrientos de nuestra historia. Pero, para que tal juicio se llevara a cabo, era necesario contar con pruebas contundentes para acusar al poder militar y, aquí es dónde aparece el tema de nuestra entrega de hoy : la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). La misma fué creada por decreto 187/83 del presidente Raúl Alfonsín, el 15 de diciembre de 1983, tan sólo 5 días después de asumir su mandato. Para entender la motivación de su creación, tenemos que ponernos en contexto histórico. El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas llevan a cabo un golpe de estado, derrocando a María Estela Martínez de Perón, comenzando así el autodenominado por ellos "Proceso de Reorganización Nacional". Los militares en el poder, a través de la junta presidida por Videla y, secundada por Massera y Agosti, llevaron a cabo una política represiva, utilizando de manera sistemática el "Terrorismo de Estado", instalando centros clandestinos de detención, dónde miles de personas fueron torturadas, violadas, asesinadas y desaparecidas. Además, la dictadura tuvo una errónea política económica que multiplicó por 7 la deuda externa y llevó a la pobreza a la sociedad en general. Luego, en 1982, con Galtieri en el poder, se desata el conflicto bélico contra el Reino Unido por Malvinas y, la derrota, previsible en todo sentido, obligó al régimen militar a permitir una salida electoral democrática. Fué así que el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, triunfó en las elecciones del 30 de octubre de 1983, imponiéndose al candidato peronista, Ítalo Luder. Asumió el 10 de diciembre y, simultáneamente, presentaba su renuncia la Corte Suprema de facto. Tan sólo 5 días después de tomar el poder, el 15 de diciembre, Alfonsín, mediante el decreto presidencial 187/83, promulgó el juzgamiento de las Juntas Militares y de las organizaciones guerrilleras. Para complementar ésta investigación, envió varios proyectos a fin de reformar la justicia militar. Además, derogó la ley de Autoamnistía (ésta había sido promulgada por los militares, para dejar impunes los crímenes de lesa humanidad antes de abandonar el poder). Como corolario, creó la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) para investigar y organizar las pruebas que presentaría el Estado en el juicio. Al respecto, el caudillo radical expresó : "Es imprescindible para la materialización del estado de derecho que se juzgue a quienes, en nuestro pasado reciente, han sembrado terror, dolor y muerte a lo ancho de la sociedad argentina". Como se dijo, el juzgamiento no sólo comprendía al los militares, sino a los "pesos pesados" de Montoneros y el E.R.P., como Mario Firmenich, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Perdía, Obregón Cano, Rodolfo Galimberti y Gorriarán Merlo. Los objetivos de la CONADEP fueron claros y concisos: "Recibir denuncias y pruebas sobre aquellos hechos y remitirlos inmediatamente a la justicia si ellas están relacionadas con la presunta comisión del delito". También, "averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas, como así también toda otra circunstancia relacionada con su localización". Uno de los más sentidos objetivos era "determinar la ubicación de niños sustraídos a la tutela de sus padres o guardadores a raíz de acciones emprendidas con el motivo alegado de reprimir el terrorismo y dar intervención en su caso a los organismos y tribunales de protección de menores". Además, "denunciar a la justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o destrucción de elementos probatorios relacionados con los hechos que se pretende esclarecer". Y, por último, lo más importante : "emitir un informe final, con una explicación detallada de los hechos investigados, a los 180  días a partir de su constitución". Un conjunto de "notables" conformó éste organismo descentralizado, siendo su presidente el escritor Ernesto Sábato. Los demás integrantes fueron Ricardo Colombres, ex director de la UBA, Hilario Fernández Lang, decano de la Facultad de Ingeniería, el filólogo Gregorio Klimovsky, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú y el filósofo Eduardo Rabossi. La Iglesia estuvo representada por Monseñor Jaime de Nevares, el pastor evangélico de la Iglesia Adventista Argentina, Carlos Gattinoni y por el rabino estadounidense Marshall Meyer (creador del Movimiento Judío por los Derechos Humanos). Por el sector político participaron 3 diputados radicales : Santiago Maciel (Chubut), Hugo Piucill (Río Negro) y Horacio Huarte (Buenos Aires). ¿ Y los peronistas ? Se opusieron a su creación, no sumó ningún diputado para la conformación (debían ser 3 de cada partido mayoritario), ni prestó colaboración para nada. Pero, no solo el PJ (que tenía mayoría en el Senado, pero no en Diputados) estaba en contra, ya que los organismos de Derechos Humanos se opusieron a integrarla y, reclamaban la creación de una comisión parlamentaria para tal fin. Esa petición llevaría mucho tiempo, entre burocracia y votaciones, además de politizarse y, eso Alfonsín lo sabía y no estaba dispuesto a perder tiempo. También las Madres de Plaza de Mayo se opuso, incluso la boicoteó, llamando a no concurrir a las citaciones, a no declarar y no ratificar las denuncias (según Hebe de Bonafini, "sólo aparecían los nombres de las víctimas, pero no de los asesinos"). La Comisión también tenía secretarías con funciones clave, como la de Recepción de Denuncias, a cargo de Graciela Fernández Meijide, la de Procesamiento de Datos, manejada por Daniel Salvador, la de Procedimientos, a cargo de Raúl Perién. Completaban las secretarías : Asuntos Legales (Antonio Manzur), Administración (Leonardo Silguero) y Secretaría General (Agustín Altamiranda). Sin embargo, algo que provocó polémica fué la decisión de dejar fuera de la investigación a las acusaciones de homicidios adjudicados a la Triple A y al gobierno peronista, entre 1974 y 1975. Contra viento y marea, la Comisión empezó a funcionar y, las denuncias y documentación llegaban al Centro Cultural San Martín, sede de recepción. Durante 280 días, los integrantes de la CONADEP, recorrieron todo el país en busca de testimonios de sobrevivientes, familiares, represores y de los edificios usados como centros de detención. También realizaron un inventario de todas las desapariciones denunciadas y de todos los centros clandestinos, contrastando los relatos con la arquitectura de los edificios (ésta tarea fué realizada en presencia de los sobrevivientes). Con todo lo recopilado, confeccionaron mapas, clasificaron relatos e hicieron un análisis a fin de reconstruir el modo de operar del terrorismo de estado. Luego de más de 9 meses de trabajo, las conclusiones se entregaron el 20 de septiembre de 1984, en un informe entre cuyos hitos se encuentra haber demostrado por primera vez el carácter sistemático y masivo de la represión militar. Cerca de 80.000 personas, conformadas en su mayoría por columnas estudiantiles y juventudes políticas, acompañaron ese jueves a la noche a Sábato y al resto de la Comisión a entregar el documento, bajo la consigna "Después de la verdad, ahora la justicia".  Llegaron cantando "Paredón, paredón, a todos los milicos que vendieron la Nación"... Las pruebas del informe incluyeron la verificación de 380 centros clandestinos de detención, acumularon 7000 archivos en 50.000 fojas y una lista de 8961 desaparecidos. El informe fué la base de pruebas para el histórico juicio a las juntas realizado el año siguiente. Fué publicado en el libro "Nunca Más", título elegido y propuesto por Marshall Meyer (único extranjero de la Comisión), ya que era el lema utilizado por los sobrevivientes del Gueto de Varsovia, en repudio a los nazis. Al hacer entrega del informe a Alfonsín, Sábato expresó : "Con tristeza y dolor, hemos cumplido la misión que nos encomendó en su momento el Presidente constitucional de la República. Ésta labor fué muy ardua, porque debíamos recomponer un tenebroso rompecabezas después de muchos años de producidos los hechos, cuando se habían borrado deliberadamente los rastros, se habían quemado todas las documentaciones y, hasta se habían demolido edificios. Hemos tenido que basarnos en las denuncias de familiares, en la declaración de aquellos que pudieron salir del infierno y, aún en los testimonios de represores que, por oscuras motivaciones, se acercaron a nosotros para decir lo que sabían". El prólogo del informe, escrito por Sábato es elocuente : "Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 y , servirá para hacernos comprender que ÚNICAMENTE  LA DEMOCRACIA  ES  CAPAZ  DE  PRESERVAR  A  UN  PUEBLO  DE  SEMEJANTE  HORROR y, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA  MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado". El libro "Nunca Más" fué editado por EUDEBA y tuvo una tirada inicial de 600.000 ejemplares. En la actualidad, casi 40 años después de su lanzamiento, se sigue vendiendo. El escrito y elaboración final del libro le fué encargada al jurista Gerardo Taratuto, quién comentó : "Querían un informe que ofreciera una visión nacional que diera cuenta de la violación de derechos y principios fundamentales del orden político, moral y religioso (el derecho a la vida, a la defensa y a la información). Que la gente lo pudiese leer, lo entendiera hasta un ama de casa y que, si lo leía un militar, se avergonzara y no pudiera aducir que eran patrañas". El informe final de la CONADEP fué un hecho histórico y valiente que, con sus falencias (se obviaron hechos del '74 y '75) y detractores (paradójicamente las Madres de Plaza de Mayo, el PJ y el futuro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quién se negó a presidirla), marcó un antes y un después en la lucha por el esclarecimiento de la desaparición de personas en la dictadura militar. También, René Favaloro, quién había sido elegido para conformarla, renunció muy poco tiempo después. Por ello, la importancia y éxito del tema de la película "Argentina, 1985" basada en el juicio a las Juntas Militares, se debió en gran y única medida, al informe final de la CONADEP y, cuyo título ya es un emblema : NUNCA MÁS...

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