OSCAR CABALÉN, VIDA Y MUERTE DENTRO DE LAS PISTAS

Cuándo la pasión desborda la razón, suelen tomarse decisiones trascendentes que el común de la gente no entiende o no se explica. Decidirse de lleno por alguna actividad determinada, dejando todo de lado, convierte al protagonista en alguien "políticamente incorrecto", para la sociedad. De acuerdo al cristal con que se lo mire, puede decirse que cada persona, al decidir, forja su destino. El protagonista de hoy es Oscar Cabalén, nacido en Chabás (Santa Fe), el 4 de febrero de 1924. A los 8 años, demostrando su "amor por los fierros", manejó por primera vez uno de los autos de su padre. Vivió en la casa paterna (mudada a Cañada de Gómez) y, luego de trasladó a la pequeña localidad de Ballesteros, en Córdoba, adoptando a ésta provincia como propia. En 1948, a los 24 años, leyendo la Revista "El Gráfico", vió un aviso dónde se ofrecían motos "HRD Vincent". Por ello, viajó a Capital Federal y adquirió una a $ 4800. Dicen que apenas la sabía manejar y le pidió al vendedor que la sacara a la calle y se la pusiera en marcha para regresar a su pueblo. Aprendió rápido y, a los 15 días, se anotó en una carrera en Bell Ville y... ganó ! Luego vendrían victorias en Villa María y Corral de Bustos. Pero, en 1949, en una competencia disputada en Gálvez, tuvo una grave caída, fracturándose la tibia y el peroné. Permaneció 6 meses enyesado y le colocaron un clavo de platino. Fué el fin de su performance en 2 ruedas, ya que de ahora en más se dedicaría a full a los autos. Luego de curarse, de visita por Embalse, compró un Chevrolet ´39, al reconocido doctor Pedro Ojeda. Testigos de la operación afirman que Cabalén insistió casi 1 año para comprar el auto, ya que el facultativo no quería desprenderse de su "joya mecánica". En esa ocasión, tomó una difícil decisión laboral, ya que abandonó la empresa de camiones que poseía con sus hermanos, para enfocarse sólo en las 4 ruedas. Autónomo e independiente, para subsistir, consiguió la representación de una marca de helados. Recién el 1° de julio de 1950 consigue debutar en la más popular categoría automovilística : el Turismo Carretera, con dispar rendimiento. Siempre ávido de nuevas experiencias, en 1953, participa en la famosa "Carrera Panamericana", desarrollada en México, obteniendo con un Ford que adquirió, el 3° puesto en la categoría "Turismo Especial". Al año siguiente repitió la experiencia, pero ya sin ayuda de la marca del óvalo y terminó 7°. Siguiendo su periplo europeo, en 1954, disputó las Mil Millas (Mille Miglia) en Italia, resultando 5° en la categoría "Alfa Romeo Giulietta Sprint Veloce". Luego, en gran actuación, fué 2° en las 10 horas de Messina. En ambas competencias fué apadrinado por Juan Manuel Fangio. En 1961 vuelve al país para participar del TC, con un Ford V8, logrando su primera victoria en Carlos Paz. Ese año, obtiene el subcampeonato, detrás de Oscar Gálvez. En 1966 gana el Gran Premio de Turismo, a bordo de un Ford Mustang y, al año siguiente, es incorporado al Team Racing Ford Argentina. La temporada 1967 del TC era dominada por los Torino 380 W, preparados por el "Mago de Alta Gracia", Oreste Berta y, conducidos magistralmente por Eduardo Copello, Héctor "Pirín" Gradassi y Jorge Ternengo, la famosa CGT, por la primera letra del apellido de éste gran trío. Como cuña, Cabalén les daba batalla. Estaba 3° en el campeonato (luego de ganar en Arrecifes, Córdoba y La Pampa), conduciendo  un Falcón o un Mustang, equipados con motores F-100. Ford y Chevrolet tomaron nota del dominio de "los toros" y, decidieron acabar con esa hegemonía. Chevrolet sacó el modelo "Bergantín" y la famosa "Liebre I". Por su parte, Ford encargó al ingeniero Horacio Steven, el "Ford Prototipo", llamado así por su diseño compacto y un perfil que lo asemejaba a los prototipos internacionales. Estuvo listo en 3 meses. El promocionado duelo entre la "Liebre I" y el "Ford Prototipo" no pudo realizarse, debido a que los autos del óvalo se accidentaron en las pruebas, con 8 días de diferencia. El primero en probarlo fué Atilio Viale del Carril, quién el 17 de agosto, se  despistó a gran velocidad. En el accidente, Viale salvó su vida de milagro, pero con muchas quemaduras de consideración. No tuvo la misma suerte su acompañante, José Luis "Pepe" Giménez, quién falleció al día siguiente, por la gravedad de las quemaduras corporales. El 25 de agosto llegó al "Circuito Pentágono", de la Siderurgia Argentina, en Ramallo. Era el viernes previo al fin de semana en qué se iba a correr el 6to. Gran Premio de TC "Gral. Manuel Savio". Un hecho fortuito salvaría la vida de su acompañante de siempre, Horacio Pedernera. "El Turco" Cabalén le pidió a su coequiper, antes de salir a pista, que le alcanzara una saquito marrón claro que siempre usaba. "Cuchuflito" Pedernera se demoró más de la cuenta y, Guillermo Luis "Pachacho" Arnáiz (integrante del equipo del ingeniero Steven), le pidió que lo llevara : "Dale Cabezón, vos siempre prometiste llevarme". Cabalén aceptó y Arnáiz subió. El reporte del diario Clarín diría al día siguiente : "El Ford Prototipo iba a gran velocidad (aproximadamente 205 kms. pot hora, aunque en carrera alcanzaba los 230 kms.), cuándo se fué a la banquina y, tras dar varios vuelcos, chocó contra un montículo de tierra y, se prendió fuego, sin que sus ocupantes pudieran escapar, no obstante la rápida intervención de los bomberos". La versión de Ford Motor Argentina habla de que, a Cabalén se le cruzó un camión, lo que respalda los testimonios de algunos testigos, que indican la presencia de un vehículo de Vialidad Nacional. Cabalén y Arnáiz murieron carbonizados y, "la causa final del accidente quedó en la nebulosa, nunca se sabrá que pasó realmente. Ese misterio se lo llevó él y su acompañante", dijo la policía. La hija menor de Cabalén, Mariana, que apenas tenía 13 días de vida al momento de la tragedia, expresó : "Algo que marcó su vida es que fué un tipo de palabra, que mantuvo hasta el momento final. Decidió subir a ese auto porque dió su palabra. Aunque todos le dijeron "no subas", porque no querían que corriera, porque Viale del Carril había tenido un accidente, porque era un auto del que mucha gente dudaba. Pero él dijo : yo dí mi palabra, no puedo fallar." El auto era de carrocería de fibra de vidrio, de fácil combustión, se incendió muy rápidamente, con nafta de alto octanaje, atrapando a los conductores en el habitáculo, muriendo carbonizados. Por su parte, el otro "probador", Viale del Carril estuvo internado 3 meses, hasta el 24 de diciembre. Ford retiró el Prototipo, que acumulaba cuestionamientos sobre su seguridad, debido a la "ubicación del tanque de combustible". Finalmente, el campeonato fué obtenido por Copello, seguido de Gradassi. Los restos de "Califa", como lo llamaron en sus inicios, descansan en el Cementerio San Jerónimo. En su honor, el autódromo de Córdoba, ubicado en el Camino hacia Alta Gracia, lleva su nombre. Su mujer, Ketty, con quién tuvo 5 hijos (María Isabel, Gustavo, Liliana, Oscar y Mariana), nunca pudo superar la pérdida de su marido. El "Turco" tenía 43 años y estaba en la cúspide de su carrera, cuándo a las 10:17 horas, del 25 de agosto de 1967, pasara a la inmortalidad. Cosechó 12 victorias y fué subcampeón del TC y, sobre su pensar y actuar en el automovilismo dijo :"A mí me gusta ganar, cómo a todos. Pero la satisfacción mía es la que menos me importa. Primero, está la gran alegría de la gente que trabaja conmigo, primero está lo que yo puedo ver en sus caras cuándo los felicito  por lo que hicieron para el auto. Esa es mi satisfacción por ganar. Esa es mi fundamental satisfacción". Todo un mensaje de alguien que, literalmente, dió su vida por el automovilismo. 

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