LAS MAESTRAS NORTEAMERICANAS QUE TRAJO SARMIENTO, PILAR FUNDAMENTAL LA EDUCACIÓN NACIONAL
La educación en Argentina está considerada entre las mejores de América Latina. Más allá de la "tragedia educativa" provocada por la pandemia y, por ende, el bajo rendimiento de los estudiantes en las pruebas "Aprender", nuestro país fué pionero en materia educativa en la parte austral del continente americano. Domingo Faustino Sarmiento tuvo mucho que ver con ésto y, con justicia, el día de su muerte, se celebra el día del maestro en Argentina. El sanjuanino, debido a la asunción de Rosas en el gobierno nacional, debió exiliarse a Chile, dónde prosiguió con su labor en favor de la educación, pero trabajando para el país trasandino. Fué así que el ministro de Instrucción Pública, lo envió a Europa para conocer los sistemas educativos, con el fin de instruír a pueblos mayormente analfabetos. Su proyecto se basaba en la importancia fundamental de la educación en los pueblos para su progreso. Corría el año 1847 y, a Sarmiento no lo convencía la educación europea (si bien era excelente, era limitada a unos pocos). Y se manifestó diciendo con su habitual virulencia verbal: "He visto sus millones de campesinos, proletarios y artesanos, viles, degradados, indignos de ser contados entre los hombres, la costra de mugre que cubre sus cuerpos los harapos y andrajos de que visten". Decide entonces viajar , en el buque "Montezuma", a Estados Unidos, más precisamente a Boston y, quedó deslumbrado con lo que vió : en todo el país había 3500 escuelas y, eran para casi todos... y decimos casi todos, porque la raza negra no tenía la posibilidad de estudiar. Viajó 2 meses en barco, tren y diligencia por 21 estados de EEUU y por Canadá y, expresó : "Ví 20 millones de habitantes, todos educados, leyendo, escribiendo y gozando de derechos políticos". Y, además, en una región pionera del feminismo, llamó su atención que jóvenes mujeres estudiaran magisterio, con salida laboral asegurada, todo bajo la tutela del gran Horace Mann. Decía Sarmiento al respecto : "Creaba allí, a su lado, un plantel de maestras, que pagaban una pensión para estudiar matemáticas, química, botánica y anatomía". El proyecto, que comenzó funcionando con la creación de una escuela normal en Chile, Sarmiento quería realizarlo en Argentina... cuando pudiera, por supuesto. La esposa de Mann, Mary Peabody, junto a su amiga Kate Dogget, se comprometieron a ayudar al sanjuanino en su proyecto. La literatura de Sarmiento subyugaba a la esposa de Mann, quién tradujo al inglés sus libros "Facundo" y "Recuerdos de Provincia". Pasados los años y, tras la caída de Rosas, en 1865, Domingo Faustino vuelve a Estados Unidos, ya como ministro plenipotenciario del país. Mann había fallecido años antes, pero su viuda Mary, diseñó con Sarmiento un plan integral para desplegar maestras, no sólo en Buenos Aires, sino en todas las provincias argentinas (comenzando por San Juan). Él mismo, con sus conocimientos de arquitectura, realizó los planos del futuro colegio normal de San Juan, con plan de estudios incluído y un detallado informe de los avances de la educación de EEUU. Además, Mary Mann, organizó cenas en las que invitó a personalidades de la literatura y la ciencia, para que se interesen y apoyen el proyecto educativo, entre ellos el escritor Ralph Waldo Emerson, el poeta Henry Longfallow y el astrónomo Benjamín Gould. Al llegar al país, le propone al presidente Mitre, traer las maestras de Boston como un modelo de educación para erradicar una niñez de "pata a suelo". En 1869, llegaron las primeras 9 maestras, egresadas de Winona (Minnesota) en el buque "Hevelius", entre ellas Mary Elizabeth Graham que, luego sería designada como directora de la flamante Escuela Normal de San Juan, debido a que, también hablaba castellano. El viaje, desde EEUU, se extendió por más de un par de meses, ya que primero fueron a Liverpool (Inglaterra) y, luego al puerto de Buenos Aires, tardando 75 días en llegar. Graham dirigió la Escuela Normal N° 12 de Buenos Aires. Sarmiento se había enojado con ella, ya que se negó a viajar al interior del país para ejercer, debido a la complicada situación que se vivía : provincias sublevadas por la Guerra de la Triple Alianza y el asesinato de Urquiza, lo que conformaba una situación de inseguridad que no daba ninguna garantía para viajar en carreta al interior. A instancias de Nicolás Avellaneda logró el puesto en esa escuela, y, también debido a su excepcional capacidad. Al año siguiente, decepcionada por el no cumplimiento del salario estipulado, dejó la escuela y puso un jardín de infantes para ganarse la vida. En 1871, su prometido, John Bean, fallece en la epidemia de fiebre amarilla y, por ello, abandona la enseñanza. Luego, se casó con un estanciero inglés (dueño de grandes extensiones en Bahía Blanca) y terminó sus días, en 1924, como una dama de la aristocracia. En el segundo embarque llegaron 14 maestras, sobresaliendo Clara Armstrong, quién junto a su hermana Frances, fueron derivadas a Córdoba. Previamente enviaban a cada maestra que llegaba a Entre Ríos, dónde en 4 meses debían aprender el idioma y las costumbres latinas. Las mismas se hospedaban en la casa de la inglesa Frances Ann Haslam, casada con el coronel argentino Francisco Borges, quién les enseñaba a hablar en español. Ésta distinguida dama fué la abuela de uno de los más grandes escritores argentinos y de habla hispana : Jorge Luis Borges. Las maestras que llegaron, "lo hicieron aceptando el ofrecimiento inducidas por un espíritu de aventura o por el deseo de cambiar de escenario y de ambiente. Otras lo hicieron atraídas por la perspectiva de llevar a cabo un trabajo mejor en tierras menos cultivadas, dónde los resultados podían ser reconocidos más rápido o, para ampliar horizontes y ayudar a aquellos menos favorecidos en el ámbito educativo. Otra de las maestras destacadas fué Julia Stearns, quién junto a su esposo George, se instalaron en Entre Ríos, e inauguraron la Escuela Normal de Paraná, dónde llevaron a cabo el plan de estudios que derivó en un centro de formación para las maestras del país, y escuela primaria y secundaria para los primeros estudiantes criollos, educados bajo el igualitario método ideado por el suizo Johan Heinrich Pestalozzi, quién abogaba por una educación pública como base del crecimiento de un Estado. Otro desafío que debían enfrentar era la firma de rígidos contratos (contrarios a la vida liberal de su país) que, entre otros puntos imponía que no podían usar maquillaje, ni tomar alcohol en público, ni llevar vestidos más allá del talón, tampoco ser vistas con hombres. En algunas provincias, casarse les podía costar el trabajo en tierras extrañas. La sociedad provinciana las tildó de solteronas, masonas y ateas. Párrafo aparte merece la situación de Frances y Clara Armstrong, asignadas a la Escuela Normal de Córdoba, dónde fueron resistidas por la sector acomodado y oligárquico de la ciudad. Las damas de la alta sociedad, encabezadas por Elisa Funes de Juárez Celman (futura 1° dama del país), pedían que las echaran de la ciudad. Cabe aclarar que, todas las maestras venidas del Norte eran protestantes y, debían trabajar en un país abrumadoramente católico. Aparecieron carteles en la escuela, que decían en tono apocalíptico: "Ésta es la casa del diablo y la puerta del infierno". Aguantaron cuatro años, entre 1884 y 1888 y, la matrícula se redujo de 500 a 150 estudiantes. Finalmente renunciaron y las reubicaron en San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires), dónde había una escuela normal mixta, que contaba con el apoyo del párroco de la ciudad para aquietar a las "señoras de la alcurnia". A pesar del rechazo cordobés, Clara Armstrong desplegó toda su capacidad para enseñar, pues era una erudita (no necesitaba libros para enseñar, además los que había estaban en otro idioma) y, ella misma disecaba los animales para enseñarles a sus estudiantes. Como se dijo, un conflicto surgiría en 1870 (un año después de llegar las primeras maestras), debido a que el Estado Argentino no paga el sueldo convenido. La "pata argentina" del proyecto educativo sarmientino, fué Juana Manso (de quién se escribió en éste blog), siendo la mano derecha de Sarmiento en el Ministerio de Educación. La propia Juana, a través de cartas, debió pedir disculpas a Mary Mann, por el incumplimiento de los pagos acordados. Manso, también (igual que las maestras) propugnaba la actividad física (considerada absurdamente inmoral...!), el contacto con la naturaleza, el debate y discusión en clase, la eliminación de los castigos, el respeto por el bagaje cultural de cada estudiante y el trato amable y fluído con ellos. Otra maestra muy destacada fué Jeannette Stevens, "Miss Juanita", quién llegó en 1883 y fué la "maestra gringa" de los estudiantes jujeños. Ella enseñó a sus alumnas a ir solas a la escuela, sin sirvientes que le llevaran los libros, como se estilaba en esa época con la niñas ricas. En 1888, venían por el río Paraná, los restos de Sarmiento (fallecido en Paraguay) y "Miss Juanita" organizó al pueblo y pidió que el buque anclase en el puerto. Allí, los maestros y alumnos de la escuela con coronas de flores y las autoridades de la ciudad, se congregaron para homenajear al "Maestro de América". Al jubilarse, se instaló en al Asilo del Buen Pastor, dónde enseñó costura, carpintería, cocina y lectura a los presos del correccional, hasta 1929, año de su muerte. También es destacable la labor de Mary Morse, quién trabajó 40 años en la Escuela Normal de Mendoza. Era descendiente del creador del lenguaje "Morse" para telegrafía y, tuvo como pareja a otra maestra, que se sumó después de actuar como misionera en Uruguay, Margaret Collord. Compraron 7 hectáreas en Chacras de Coria y, luego se expandieron con 2 fincas, 1 bodega, 2 viñedos y plantaciones de olivos, alternando la enseñanza con la vitivinicultura. Morse decía que había que "tratar a las alumnas como amigas, llevar a clase buen humor y los disgustos dejarlos afuera. Cuidar de usar voz dulce, pero que denote autoridad". Se jubiló en 1910 y, junto a Collord, donaron una parte de sus tierras a los necesitados de la zona. Partieron en 1927 a EEUU, pero volvieron en 1930, para fallecer casi al mismo tiempo. Fueron enterradas juntas y, su lápida rezaba : "Y en su descanso eterno, no fueron separadas". Para estupor de todos, poco tiempo después, el sobrino de Morse vino desde EEUU para cobrar la herencia de su tía y, quemó casi todas sus pertenencias... muy pocas cosas se salvaron. Otras maestras a destacar fueron Annette Haven, oriunda de Nueva York, quién se desempeñó durante 16 años como directora de la Escuela Normal de La Rioja y las hermanas Florence y Sarah Atkinson, quiénes debieron cruzar la Cordillera de los Andes a lomo de mula, para enseñar en su escuela. Fueron 61 maestras que contrató el Estado Argentino, a instancias de Sarmiento. Su proyecto ocasionó el 30 % de los egresos del país y el 42 % en concepto de ingresos tributarios (impuestos). Un descalabro económico, que puede tomarse como una inversión, debido a los resultados obtenidos. Las escuelas normales de formación se crearon a lo largo y a lo ancho del país, junto con colegios donde pudieron hacer sus prácticas las docentes recibidas, quiénes luego serían las grandes educadoras nacionales. La llegada de las maestras de EEUU profesionalizó la enseñanza como instrumento de las mujeres para forjar su independencia. Su nueva pedagogía (apoyada y continuada por Juana Manso) incentivó la exploración y observación como métodos de aprendizaje, incorporó el juego como elemento central para organizar experiencias, promovió la escuela de oficios para huérfanos y... como lema fundamental destacó la importancia de la educación para erradicar la pobreza. Sarmiento creyó que las maestras se casarían con criollos, pero finalmente éstas lo hicieron con estadounidenses, ingleses y canadienses. De las 61 maestras, 2 se casaron antes de terminar su contrato, 36 siguieron enseñando luego del contrato y 23 se quedaron hasta morir. La historia de todas ellas fué contada, luego de una larga investigación, por la escritora Laura Ramos, en el libro "Las señoritas", basado en entrevistas a sobrevivientes, alumnas, hijos y nietos de las maestras en Argentina y EEUU, realizadas por Alice Houston Luiggi, entre 1948 y 1952, en un trabajo llamado "65 valientes. Sarmiento y las maestras norteamericanas". Éste libro fué cedido en 1964 a la Universidad de Duke, en EEUU. Más allá de las antipatías que el revisionismo histórico provoca sobre ciertas actitudes y escritos de Sarmiento, hay que reconocer que su visión progresista de la enseñanza en nuestro país, resultó fundamental para la conformación del ser nacional y su sabiduría... ayudado por supuesto, por 61 valientes y capaces maestras norteamericanas.
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