EPOPEYAS NACIONALES : EL ÉXODO JUJEÑO

Las batallas por la independencia dejaron muchos sucesos y héroes que son recordados con emoción, más de dos siglos después. Luego de la Revolución de Mayo, en la que se conformó el Primer Gobierno Patrio, aún quedaba el bastión realista del Alto Perú. Desde allí, los "godos", como se llamaba al ejército español, decidieron bajar hacia nuestras tierras, para recuperar el terreno perdido, principalmente Buenos Aires. La Primera Junta, envió primero a Castelli (con el Ejército Auxiliar del Norte) y luego a Belgrano (con el Ejército del Norte) a frenar esos avances imperiales. Dos abogados, no militares, estuvieron al mando de las fuerzas patriotas sucesivamente, dejando en claro la posición conservadora de la Junta con respecto a España. Incluso se sacaron de encima a Moreno (mandándolo a Europa y muriendo en circunstancias extrañas en el viaje). Sin Belgrano, Castelli y Moreno en Buenos Aires, dónde siempre se tuvo la sartén por el mango, la voces más apasionadas de la gesta de Mayo, fueron "calladas". La derrota aplastante del ejército patriota, liderado por Castelli, en las quebradas bolivianas, conocida como el Desastre de Huaqui, en 1811, puso fin a esa aventura militar. La Primera Junta no tardaría en caer y, la misma suerte correría la Junta Grande. Con el Primer Triunvirato en el poder central, se utilizó otra estrategia y, el 26 de Mayo de 1812, nombra a Manuel Belgrano, como comandante del Ejército del Norte. El creador de la bandera, estableció su cuartel de comando en San Salvador de Jujuy y, allí tomó nota de la precaria situación imperante con sus tropas, ya que los 800 sobrevivientes de Huaqui, llegaron sin armas, sin recursos, enfermos de paludismo y con la moral por el piso. Iniciaría entonces, un proceso de reorganización, buscando rearmarlos, restablecer la disciplina y darle ánimos a los pobladores jujeños. Por ello, se volvió inflexible y riguroso con los soldados y, creó diversas compañías (la de guías, baqueanos, cazadores y cuerpos de castas). Pudo recomponer la moral de sus hombres, llegando luego a 1500, debido al aporte de pobladores y, además, recibió 400 fusiles desde Buenos Aires. Para ganarse el afecto del pueblo, hizo bendecir una bandera en la Catedral de la cuidad. Días después, llegaban informes que alertaban sobre una gran avanzada realista, desde el Alto Perú hacia la Quebrada de Humahuaca, al mando del General Pío Tristán. Ante la inferioridad evidente de fuerzas del ejército patriota, el Primer Triunvirato ordena a Belgrano a retirarse, bajando hasta Córdoba, dónde se uniría con las tropas rioplatenses. La instrucción, además, contemplaba la acción de destruir todo cuanto pudiera ser útil a los realistas para dificultar su accionar. Si bien, pudo armarse una milicia compuesta por ciudadanos, entre 16 y 35 años, llamada "Patriotas Decididos", al mando del General Eustaquio Díaz Vélez, pero ésto no alcanzaba para enfrentar a Tristán. Ante éste panorama, Belgrano dicto un bando (una especie de proclama) al pueblo jujeño, dónde disponía la retirada total, ante la amenaza de la invasión realista. En uno de sus párrafos decía, al dirigirse a las diferentes clases sociales : "Hacendados, apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias y, al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que done providencias que os sean dolorosas, declarándolos, además, si no lo hiciéseis, traidores a la Patria". Luego continuaba con otro sector : "Labradores : asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que, no haciéndolo, incurruréis en igual desgracia que aquellos". Por último, se refería a los comerciantes : "No perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos que, igualmente cuanto hubiera en vuestro poder de ajena pertenencia". Y, en uno de los párrafos más duros, concluye : " Serán tenidos por traidores a la Patria todos los que en mi primera orden, no estuvieran prestos a marchar..." Y fué así que, un mes después, el 22 de agosto por la noche y la mañana del 23 de agosto, comenzó el llamado "Éxodo jujeño", una movilización de hombres, mujeres, niños, ancianos, ricos, pobres, españoles que apoyaban la revolución, criollos y mestizos, que cumplieron la orden de Belgrano, dejando el campo raso al enemigo y, de ésta forma, no le facilitaron alimentos, ganado ni mercancías. Los cultivos fueron cosechados o quemados, las casas fueron destruídas y los productos comerciales enviados a Tucumán. Aproximadamente 1500 pobladores marcharon en carretas, caballos, mulas o a pie, recorriendo un tramo de 360 kms. en 15 días. Por el Camino de las Postas (paralela a la actual Ruta Nacional 34) se dirigieron a Tucumán. Al llegar a Jujuy, la sorpresa de los realistas fué mayúscula, pues contaban con tomar la capital jujeña para provisionarse y descansar. Tuvieron que continuar su camino. En la retirada, el General Díaz Vélez, que custodiaba al retaguardia de los marchantes, sorprendió a la tropas realistas, venciéndolas en el Combate de Las Piedras, el 3 de septiembre de 1812. Era el momento, la estrategia daba resultado, ya que los realistas venían cansados y hambrientos. Ésto le dió tiempo a Belgrano para llegar sin sobresaltos a Tucumán. Sin embargo, en la capital tucumana, los jujeños y los pobladores tucumanos, le pidieron no seguir hasta Córdoba y que se quedara a pelear para defender sus tierras. Finalmente, el 24 de septiembre, Belgrano obtendría una victoria clave, en la Batalla de Tucumán. Luego, antes de la Batalla de Salta, el creador de la bandera, justamente, por su sacrificio, donó al Cabildo de Jujuy, el 25 de mayo de 1813, una bandera como premio y homenaje a ese pueblo que lo acompañó y se "jugó" con él. La misma es de tela de raso, tiene 3 paños y pintado al centro, el escudo de la Asamblea del Año XIII (se la llamó Bandera Nacional de la Libertad Civil y hoy es un símbolo patrio). El Éxodo Jujeño quedó marcado para siempre en la historia argentina, al hablar sobre las batallas por la Independencia. Es cierto que la dureza del comunicado o bando emitido, hizo que la mayoría obedeciera, pues nadie quería ser considerado traidor a la Patria. Algunos se escondieron o huyeron. La pérdida de cosechas causó un impacto negativo del que Jujuy tardó años en salir, pero valió la pena, por la libertad nacional. En la actualidad, ésta gesta se recuerda simbólicamente todos los 22 de agosto por la noche, al levantar chozas de madera y paja a orillas del río Xibi Xibi. Las mismas son quemadas, mientras la población del lugar se desplaza a pie, simulando la partida del pueblo jujeño, en 1812. También, como homenaje, la cancha del club Gimnasia y Esgrima de Jujuy, se denomina "23 de Agosto". El Éxodo jujeño, forma parte de las historias únicas de nuestra Patria, que merecen ser conocidas, más allá de su nombre...

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