OLGA COSSETTINI, LA MAESTRA QUE QUISO CAMBIAR LA EDUCACIÓN TRADICIONAL
El ser humano, por sentido innato, tiene esa inclinación de "rebelarse" contra lo prefijado, de salir de un modelo conservador para aplicar otro, diferente, revolucionario tal vez, pero no con la intención de destruir, sino de ofrecer una alternativa, para que haya otra opción. Por supuesto que, para lograrlo debe batallar con los "cráneos" de escritorio, aquellos que, cómodamente sentados deciden los destinos de miles o millones de personas, sin tener el "trabajo de campo" previo para estar en esos lugares de decisión. Pasó el siglo pasado y... sigue pasando ahora. Uno de los campos más fértiles que el poder quiere abarcar o manejar es la educación, pues allí se forjarán los hombres y mujeres del futuro de una nación y... para lograr ese cometido aparece el adoctrinamiento. La protagonista de hoy fué una incansable luchadora e innovadora en materia de educación que, con su método de enseñanza, de alguna manera, hizo temblar los cimientos de la escuela tradicional, estructurada y conservadora de antaño. No pudo continuar su obra... no la dejaron... y, ésta es su historia. Olga Cossettini nació en San Jorge (Santa Fe), el 18 de agosto de 1898 y, sus padres, Antonio Cossettini y Alpina Bodello, inmigrantes italianos, era un matrimonio de maestros que fundaron escuelas en las localidades de Gálvez y San Carlos. Por ello, inexorablemente Olga y su hermana Leticia (nacida el 14 de mayo de 1904) seguirían el mismo derrotero que sus progenitores. A los 16 años, en 1914, Olga se recibe de maestra en la Escuela Normal de Coronda. Inmediatamente comenzó a dar clases en Sunchales. Firme en sus convicciones, en 1921, a los 23 años, se plegó a la 1° huelga de maestros de la provincia. Su gran acierto laboral ocurrió cuándo ingresó a la Escuela Normal "Domingo de Oro", de Rafaela, dónde llegó al cargo de regente en 1930. Allí convenció a la directora del establecimiento, Amanda Arias, para aplicar una estrategia innovadora de enseñanza, la "Escuela Serena", involucrando a todo el cuerpo docente y, fundamentalmente, a su hermana Leticia, su brazo derecho en ésta gestión. En 1935, siendo ya directora de la Escuela N° 69 "Dr. Gabriel Carrasco", ubicada en el B° Alberdi, en Rosario, pudo desplegar con creces su ansiado e innovador proyecto educativo. ¿ Y en qué consistía el mismo ? Básicamente había un cambio de enfoque : considerar a los niños sujetos activos y protagonistas de sus aprendizajes, no sólo como destinatarios. De ésta forma, el estudiante es el centro de la práctica pedagógica y, como tal, debían estudiarse todos los aspectos de su personalidad. Se llamó "Escuela Serena" porque la misma debía ser un ámbito sereno que favorezca los procesos de desarrollo propio de los niños y, que los maestros debían ofrecer un ambiente propicio para que el niño encuentre su expresión personal y única. Olga pensaba que la escuela tradicional no representaba su ideal de enseñanza, dónde el estudiante era un receptor pasivo de conocimientos dictados por el docente. Concibió la enseñanza - aprendizaje como un "hecho social" y, que solo se aprende lo que se vive. Por ello había frecuentes salidas de la escuela y paseos diarios, dónde el barrio era el escenario adecuado para ver, enseñar y aprender. Era una escuela de "puertas abiertas" y, tenía un vínculo constante con la comunidad en la cuál estaba inserta. Se planteó también un enfoque solidario, realizando las llamadas "Misiones Infantiles de Divulgación Cultural", dónde los estudiantes hacían funciones de teatro, danza, títeres, en los barrios humildes. Su hermana Leticia, fué artífice de ésta rama escolar, creando también el particular "Coro de pájaros", dónde cada estudiante imitaba el canto de las aves que habitaban a las orillas del Paraná (al visitarlo, reconocían las especies en vivo, su hábitat y costumbres y, luego imitaban su canto). El resultado fué un coro extraordinario de silbidos, bajo la batuta de Leticia. Dentro del establecimiento no había formaciones, ni horarios rígidos. Tampoco timbres o campanas que anunciaran el inicio o fin de los recreos (los mismos estaban ambientados con música y, cuándo ésta cesaba, los estudiantes, naturalmente, regresaban a las aulas). También poseían su propia revista : "La Voz de la Escuela", armada y redactada por ellos mismos. Los alumnos de primaria estaban organizados en un Centro Estudiantil Cooperativo, dónde los niños elegían sus representantes en elecciones abiertas, pudiendo votar las mujeres también (no podían hacerlo en esa época). De ésta forma se enseñaban valores, derechos y civismo. Otras tareas desarrolladas, además de teatro, danza y títeres, eran la instrucción en oficios, debates en asambleas de su cooperativa, es decir que, el arte en todas sus expresiones formaba parte de la vida diaria de la escuela. Se aprendía a través de diversas actividades éticas y estéticas. El método se hizo popular y reconocido en todo el país y América, trascendiendo fronteras y, fué así que, en 1940, fué becada por la Fundación Guggenheim de Estados Unidos. Recibió visitas de personalidades de la literatura americana como : Juan Ramón Jiménez, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Ezequiel Martínez Estrada, Javier Villafañe, Ernesto Sábato y la actriz Margarita Xirgu, entre otros. Ellos intercambiaban vivencias con los estudiantes. En 1946, dado su enorme prestigio y capacidad, participa por Argentina en el Congreso Americano de Maestros, realizado en México. En 1949, fué convocada por el gobierno de Chile, para dictar cursos de actualización en la llamada "Escuela de Verano", de ese país. Fueron sus referentes para aplicar su proyecto, John Dewey y, fundamentalmente, la docente italiana María Montessori, quién transformó la concepción del maestro, no como la figura central que transmitía conocimientos, sino como ayudante del estudiante para desarrollar sus potencialidades. Pero, todo llega a su fin...y tras 15 años de una experiencia educativa novedosa y efectiva, en 1950, el gobierno de Perón la declaró cesante de su cargo, con la insólita y nefasta argumentación de "aplicar ideas educativas contrarias al gobierno". Inadmisible por dónde se lo mire... o no. Pero el gobierno peronista no pudo con el espíritu y la iniciativa de Olga, ya que luego se desempeñó en innumerables cargos, ya que fué Secretaria Ejecutiva de la Comisión Homenaje a la Ley 1420 (de educación común, gratuita y obligatoria). Luego se desempeñó como Delegada Oficial en el Congreso de Planificación de la Educación de la UNESCO, realizado en Washington. En 1951 dirigió, en Santa Fe, el Colegio Libre de Estudios Superiores, hasta 1954. Tras la caída de Perón en 1955, pudo desempeñarse como Inspectora Seccional de Escuelas de su provincia, hasta 1957. Paralelamente trabajó en la Universidad Nacional del Litoral, hasta 1964. Al vencer Frondizi en las elecciones de 1958, con la vuelta a la democracia, es nombrada Directora General de Escuelas. La frutilla del postre fué, en 1961 el ingreso a la Universidad de Buenos Aires (UBA), hasta 1966. Los años la jubilaron de su actividad y, como reconocimiento a su labor, en 1985, fué declarada (junto a su hermana Leticia) "Ciudadana Ilustre de Rosario". Al año siguiente recibió el Premio "Konex", con el Diploma al Mérito en Humanidades, en la rama de Educación. Los ojos de Olga cerraron para siempre, el 23 de mayo de 1987, a los 89 años. Dejó un legado prolífico para futuras generaciones, plasmado en varios libros de su autoría : "Escuela Serena" (1935), "El niño y su expresión" (1940), "Escuela Viva" (1942) y "El lenguaje y la lectura en 1° grado" (1946). Además, el CONICET, resguarda el Archivo Pedagógico Cossettini, que contiene fotos, diarios de maestros, planificaciones de ciencias naturales y sociales, cuadernos de alumnos, cartas y filmaciones varias de Olga y Leticia. Con total justicia, el gobierno de Santa Fe, estableció el premio "Olga y Leticia Cossettini" a la labor escolar. En el barrio de Puerto Madero, en Buenos Aires, dónde las calles tienen nombre de mujeres, existe una que la recuerda. Cuatro años después de su muerte se estrenó el documental "La escuela de la señorita Olga", dirigida por Mario Piazza y, que cuenta con la colaboración y participación de ex alumnos y su hermana Leticia. Con el tiempo, su "Escuela Serena" pasó a llamarse "Escuela Activa". La experiencia de Olga fué un mojón para futuras generaciones de docentes y alumnos. Justificaba siempre su labor, diciendo (y explicando) : "El niño dibuja, escribe, canta y juega para expresar su alma y necesita la libre expresión de su alma para que pueda crecer su ser y encaminarse hacia el equilibrio y la madurez del hombre". Con respecto al rol docente, opinaba : "El maestro que conoce a medias, enseña a medias. La superioridad del maestro es conseguida por la entrega total hacia el niño, sabiduría de comprensión, de sinceridad". Y sobre su método de enseñanza, enfatizaba : "No se trata de cambios de horario y de programas. Era una reforma profunda de la vida de la escuela que con espíritu nuevo iba a abrir de par en par las puertas de las aulas a la vida... Nada hace más feliz a un niño que ese vivir junto a un árbol, hundir sus pies en la arena, arrancar una flor..." Olga fué una adelantada para su época, al considerar la educación desde un sentido amplio e innovador, priorizando la experiencia y la solidaridad. "Pretendía quebrar la barrera del enciclopedismo que proponía la escuela tradicional y pensar que los niños podían aprender saberes más allá de los métodos clásicos, fomentando las libertades y la imaginación. Transformó los formatos ortodoxos de la educación, potenciando la estimulación y la creatividad de los niños, ya sea relatando, recitando, escribiendo o cantando". Así rechazó la discriminación y aceptó la pluralidad intelectual, económica, social y política. Leticia, su hermana, compañera y sostén del proyecto, falleció el 19 de abril de 2004, a los 100 años. Actualmente funciona en Capilla del Monte, la Cooperativa de Enseñanza Olga Cossettini, creada en 1998, dónde se brinda educación a niños entre 4 a 12 años en período inicial y primario de la Educación General Básica. Por suerte, la obra de Olga continúa viva...
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