LEOPOLDO LUGONES, EL ESCRITOR DE LOS VAIVENES

El arte de escribir es algo maravilloso, en el sentido de hacerlo para los demás. Poder expresar ideas, sentimientos, emociones, en forma de relatos, ensayos, poemas, novelas, artículos y otros tantos formatos, es un ejercicio que llena las expectativas personales, ya que el producto final será, si así lo decide, del agrado del lector. En nuestro país hubo y hay referentes al respecto. En la entrega de hoy, el protagonista es, quizás, uno de los más prolíficos y consagrados de la literatura vernácula, más allá de las particularidades y acciones en su vida. Leopoldo Antonio Lugones nació en Villa de María de Río Seco, localidad situada al norte de Córdoba, casi en el límite con Santiago del Estero, el 13 de junio de 1874. Su padre, Santiago Lugones, conoció a su madre, Custodia Argüello, cuándo regresaba de Buenos Aires a Santiago del Estero y, se detuvo en la localidad antes mencionada. En 1880, nace su hermano Santiago y, la familia se traslada a la capital santiagueña primero y, a Ojo de Agua después, dónde nacen sus otros dos hermanos menores : Ramón Miguel y Carlos Florencio. La madre les enseñó las primeras palabras y números y los crió en la más estricta educación cristiana. Ya adolescente se traslada a Córdoba, dónde cursa la secundaria en el Colegio Nacional Monserrat. Estando en "la Docta", vive con su abuela materna, Rosario Bulacio. Con su familia ya instalada en Córdoba, en 1892, funda junto a José Ingenieros, el periódico "La Montaña", que criticaba las ideologías socialistas de Juan B. Justo, lo que significaban sus primeras armas en el periodismo y la literatura. Comienza a escribir en la revista "El Pensamiento Libre", órgano de inclinación atea e ideología anarquista. También participa en la fundación del 1° centro socialista. En 1893, edita su libro de poesía "Los Mundos", que pasa totalmente inadvertido. Como frutilla del postre, contrae enlace con Juana Agudelo. En 1896, junto a su esposa, se traslada a Buenos Aires, naciendo al año siguiente, su único hijo Leopoldo "Polo" Lugones. Allí se une a otros escritores socialistas, como Baldomero Ugarte, Roberto J. Payró y su coterráneo Ingenieros. Escribe, en algunas ocasiones, en el periódico socialista "La Vanguardia" y el semanario roquista "Tribuna". En 1897, edita el libro "Las montañas de oro". Al año siguiente se adhiere a la Sociedad Teosófica (dónde luego sería Secretario General), debido al gran interés que profesa por el ocultismo y la teosofía (que busca el conocimiento de la verdadera realidad, más allá de los dogmas) . Permaneció en ese cargo hasta 1902, período en que escribió 4 ensayos para la revista "Philadelphia" de Buenos Aires y para el semanario español "Sophia" de Madrid : "Acción de Teosofía", "Nuestras ideas estéticas", "Nuestro método científico" y "El objeto de nuestra filosofía". Su primer gran revés político lo sufre en 1903, al ser expulsado del socialismo, por haber apoyado la candidatura presidencial del conservador Manuel Quintana. Durante la 2° presidencia de Roca, asume un cargo en el Ministerio de Educación (dónde tuvo un famoso contrapunto con Rosario Vera Peñaloza, pionera de los jardines de infantes en el país, ya que no estaba de acuerdo con la educación a nivel inicial). En 1905, aparecen dos de sus mejores libros "Los crepúsculos del Jardín" y la famosa "La Guerra Gaucha" (llevada años más tarde al cine) , para volcarse luego a escribir cuentos de misterio, cómo "Las fuerzas extrañas", en 1906. Pasados los años, se dedica a otra rama de la literatura : las biografías y, en 1911 publica "Historia de Sarmiento". Aquí comienza también a explorar otra veta, la historia  e identidad nacional. Así, en 1913, pronuncia en el Teatro "Odeón", una serie de conferencias tituladas "El payador", siendo el tema y objetivos de la misma , el estudio del "Martín Fierro" y la exaltación de la figura del gaucho como paradigma de la nacionalidad. En la obra que escribió sobre Sarmiento y la escrita por José Hernández, encontró lo que llamó como la "formación del espíritu nacional". En 1915 asume la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros, cargo que ejerció hasta su muerte. Un tiempo después, en 1920, alejado del socialismo, muestra un acercamiento a ciertas ideas nacionalistas, publicando "Mi beligerancia". Multifacético como él mismo, se interesa también por la divulgación científica, publicando "El tamaño del espacio" y, al año siguiente, apelando al simbolismo, sale a la luz "Las horas doradas". Su trabajo y capacidad literaria lo hacen acreedor del Premio Nacional de Literatura, en 1924. Sin embargo, sus ideales (algunos cambiados) se congraciaban con la revolución cívico militar que se avecinaba. Fué entonces que escribió "La hora de la espada" que, entre otras cosas, decía : "Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada... Pacifismo, colectivismo, democracia, son sinónimos de la misma vacante que el destino ofrece al jefe predestinado, es decir, al hombre que manda por su derecho de mejor, con o sin ley, porque está como expresión de potencia, confúndese con su voluntad"... y continúa, "El Ejército es la última aristocracia, vale decir la última posibilidad de organización jerárquica que nos resta entre la disolución demagógica" .Como premio a su trayectoria, en 1928 es nombrado Presidente de la S.A.D.E. (Sociedad Argentina de Escritores). Su vida va a cambiar por su participación en política, dónde algunas acciones o adhesiones le valieron el repudio general, ya que participó activamente con propaganda en el golpe de Estado contra el gobierno de Yrigoyen, a manos de José Félix Uriburu. A pesar de su marcado ateísmo (contradiciendo lo que su madre le había inculcado :  una estricta formación religiosa), con el tiempo abandonaría su intolerancia con el cristianismo. Sus posturas, tanto ideológicas como afectivas, variaban como un péndulo. Su final sería trágico y determinado por él mismo. En el verano de 1938, el 18 d febrero, descansaba en un recreo del Delta de San Fernando, llamado "El Tropezón", en la zona del Tigre (en la confluencia del Paraná de las Palmas y el Canal de la Serna). Se encerró en su habitación y no salió por varias horas. En la mesa de luz había una botella de whisky hasta la mitad, un artículo inconcluso y una carta que decía : "No puedo terminar el libro sobre Roca. Basta"... y continuaba con su decisión : "Que me sepulten en la tierra, sin cajón y sin ningún signo ni nombre que me recuerde. Prohibo que se dé mi nombre a ningún sitio público. Nada reprocho a nadie. El único responsable soy yo de todos mis actos". Lugones había ingerido cianuro de potasio, mezclado con whisky. Lo encontraron con las pupilas dilatadas y los labios, cara y extremidades azulados, que son los efectos que provoca ésta ingesta. Fué velado en su casa, ubicada en calle Santa Fe 1391 y sepultado en el Cementerio de La Recoleta. Hay una fuerte hipótesis sobre el motivo de su suicidio : en varias de sus conferencias dictadas en la Facultad de Filosofía y Letras, conoció a María Alicia Domínguez, que asistía a las mismas. Tuvo con ella una relación sentimental apasionada. Fué descubierto por su hijo, quién lo incitó a abandonarla, cayendo en una profunda depresión. No soportó el final de ese vínculo, ya que estaba muy enamorado. Tenía 64 años. Tiempo después, sus restos fueron trasladados a su "pago natal", Villa de María de Río Seco, dónde descansan al pie del cerro del Romero. Sin embargo, nadie hizo caso a su pedido expreso de su carta de despedida, pues hay innumerables calles, escuelas, plazas, barrios, clubes con su nombre. La Sociedad Argentina de Escritores estableció que el día de su natalicio, el 13 de junio, se celebre en nuestro país, el día del escritor. Pero, el sino trágico siguió a su familia. Su hijo, "Polo" Lugones, comisario inspector de la Policía, es tristemente recordado por ser el inventor de la picana eléctrica como elemento de tortura, para lograr confesiones. Igual que su padre, se suicidó en el Tigre, en 1971 ingiriendo veneno. Su nieta, Susana "Piri" Lugones, fue abusada por el segundo marido de su madre. En su juventud, formó parte de la guerrilla, siendo miembro de las F.A.R. (Fuerzas Armadas Revolucionarias). Fué detenida en 1978 por la dictadura de ese entonces y, figura como desaparecida. El hermano de "Piri", Alejandro, también se suicidó (le faltaba una mano, porque su madre padeció rubéola en el embarazo). Leopoldo Lugones, brillante y eximio escritor nacional, admirado y repudiado por sus vaivenes políticos (pasó del socialismo a ser conservador, luego liberal y, finalmente adhirió a la derecha en su parte más extrema, el fascismo). En literatura, introdujo el simbolismo y el modernismo en sus escritos, logrando un enriquecimiento del lenguaje, debido a la influencia del poeta nicaragüense Rubén Darío, a quién conoció en Buenos Aires. Otro factor valorable de su obra es el trabajo y rescate de la "identidad argentina", basándose, como se dijo antes, en la figura del gaucho. Pero, decidió terminar con su vida, tal vez por no poder controlar esos vaivenes y... por amor.

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