ELVIRA VIRGINIA LÓPEZ, LA VERDADERA PIONERA DEL FEMINISMO NACIONAL

La lucha de las mujeres por sus derechos lleva siglos y siglos de existencia. Mucha agua corrió bajo el puente en todos esos años, ya que el poder patriarcal utilizó todo su potencial para poner barreras y frenar el avance lógico feminista. Sobresalieron muchas mujeres luchadoras que cayeron y se volvieron a levantar defendiendo la bandera del feminismo. Hoy es protagonista de nuestra entrega, tal vez la más influyente y pionera del movimiento feminista nacional, injustamente olvidada...  debido a su condición de mujer, incluso por sus pares que la sucedieron. Elvira Virginia López nació en Buenos Aires en 1871, una de los 12 hijos de la uruguaya Adriana Wilson y el pintor argentino Cándido López, quién se destacó en su rubro con producciones visuales, cuyo temática principal fué la Guerra del Paraguay. Al terminar sus estudios primarios, ingresó a la secundaria, dónde se recibió de maestra de grado, ejerciendo como tal, antes de ingresar a la Universidad de Buenos Aires. Elegiría Filosofía y Letras, carrera creada el 13 de febrero de 1896, con la finalidad de formar educadores e investigadores dentro de su área de competencia. Ingresaron 29 estudiantes, entre ellos Elvira y su hermana Ernestina. Se permitió a las maestras matricularse, lo que reorientó las carreras elegidas por las jóvenes. Fueron, en 1901, la primera promoción del Doctorado de Filosofía y Letras de dicha universidad, egresando 9 de los 29 anotados (5 varones y 4 mujeres, entre ellas, las hermanas López). Elvira, por tiempo, fué la primera mujer en egresar, bajo el padrinazgo del jurista e historiador Antonio Dellepiane y el abogado y filósofo Rodolfo Rivarola. Su tesis, calificada como sobresaliente por un jurado integrado exclusivamente por hombres, se llamó "El movimiento feminista. Primeros trazos del feminismo en Argentina". Precisamente, fué ella quién incorporó el término "FEMINISMO" en sus tesis y, el mismo generó debate posterior y quedó instalado en la sociedad. En la misma, analiza la evolución de su condición a lo largo de los tiempos, centrándose en un balance sobre los nuevos papeles que las mujeres tenían en la educación, la ciencia, la salud, el trabajo y, se identificó con la nueva vertiente de sentimientos e ideas igualitarias. Refleja también, de manera central su confianza en la educación como instrumento para el cambio social en general y de las mujeres en particular. Algunos párrafos son innovadores para la época, por ejemplo cuando dice : "La mujer es naturalmente débil, la instrucción es quién debe darle fuerzas". También marcó un paralelismo con Europa : "Aquí las palabras emancipación y reivindicación femeninas, igualdad de seres ante la legislación, etc. que el feminismo europeo pronuncia, no tienen significado. Aquí el feminismo se manifiesta más que todo en el sentido económico, la mujer que concurre a las universidades y demás establecimientos de educación, lo hace solo buscando un título con qué hacer frente a la miseria y trabaja para labrarse una posición independiente en el ancho campo de actividad que nuestras generosas leyes le ofrecen". Su hermana Ernestina fué su gran aliada en la lucha por los derechos de las mujeres. En sus investigaciones llevó adelante los debates sobre el reclamo por la ley de divorcio, igualdad de hijos ilegítimos y naturales, la ampliación en el acceso a la educación, demandas para reformar el Código Civil, reivindicaciones y propuestas para proteger la mujer trabajadora y las niñas de la pobreza,  Publicó esas inquietudes en revistas universitarias de la época, expresando su preocupación al respecto. En 1904, con otras notables mujeres, funda la Asociación de Mujeres Universitarias de Argentina, con el propósito de apoyar a las mujeres que quieran iniciar una carrera universitaria y, una vez egresadas, ejercerla en igualdad de condiciones. Las familias "acomodadas", con más posibilidades de educarse, alentaban a sus hijas a elegir especializaciones asociadas a la maternidad, la salud femenina y reproductiva, es decir, elegían medicina y obstetricia. La lucha fué dura y desigual. Para demostrarlo, bastan un par de ejemplos, precisamente protagonizadas por las 2 primeras mujeres egresadas de diferentes facultades : Cecilia Grierson, primera médica egresada del país, cursó la carrera como alumna condicional, ya que no tenía aprobado latín (cuándo se recibió de maestra normal, no figuraba ese idioma en la currícula). Luego debió rendirla como libre, para poder ejercer. Lo insólito de ésto es saber cuál es la importancia de saber latín (una lengua "muerta") en el ejercicio de la medicina. A su vez, Teresa Ferrari, primera obstetra local, no podía ejercer como docente, por el simple hecho de ser mujer, a pesar de tener calificaciones y desempeños notables. La presión ejercida por el facultativo José Arce, denunciando discriminación, permitió que ella accediera al cargo, convirtiéndose en la primera mujer en obtener un cargo por concurso. Elvira luchaba contra eso y, por ello, fué una de las organizadoras del 1° Congreso Femenino Internacional realizado en 1910, con motivo de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo. Allí fué la secretaria del evento y, su hermana Ernestina, la encargada del discurso inaugural. Entre los temas más "calientes" que se trataron, estuvo la discusión por el derecho al voto femenino. El objetivo final del Congreso era comprometer a los varones en la causa de las mujeres, la equidad y la vida solidaria. Toda su vida la dedicó a esa lucha desigual que emprendieron las mujeres por sus derechos a principios del Siglo XX. Falleció en 1956, a los 85 años. En reconocimiento a su encomiable labor y para rescatarla de un injusto olvido histórico, en 2009, la Biblioteca Nacional "Mariano Moreno" reeditó su tesis, además de poderla descargar en línea. Queda mucho por hacer, el puntapié inicial lo dió Elvira Virginia López, quién puso la palabra feminismo en boca de todos, hace 121 años, cuándo nadie lo registraba. Extraña saber que las calles de Puerto Madero, que tienen nombres de mujeres en su totalidad, no hayan incluído el suyo, como merecido homenaje. Puso todas sus fichas en la educación para lograr la igualdad buscada. Basta un párrafo de su pensamiento para sostenerlo : "El ejército de las pecadoras se recluta entre las más ignorantes, pues en uno como en otro sexo, es muy raro que a una superior cultura, no vaya unida una moralidad mayor". La debilidad natural de la mujer es fortalecida con la instrucción. Así llegará más lejos... y logrará la ansiada igualdad soñada por Elvira...

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