HERNÁN FIGUEROA REYES, "EL CANTOR ENAMORADO"

 Herencia y legado. Dos palabras que son más que eso. De acuerdo al contexto en particular en dónde una persona se desarrolle, podrá heredar un legado que lo marcará en su destino. Nuestro protagonista de hoy, nació y se crió en un hogar dónde la música, la poesía, en definitiva, la cultura, se respiraba y asomaba por todos lados. El matrimonio compuesto por José Hernán Figueroa Aráoz, escritor e integrante de una aristocrática familia de Salta, y Mariela Reyes, poetisa y, además, creadora y directora del 1° teatro folklórico de proyección americana, llamado "La Cacharpaya", concibieron a José Hernán y Robustiano. El mayor (nuestro protagonista), que heredó el mismo nombre que su padre, nació el 14 de septiembre de 1936. Como se dijo, en ese particular contexto familiar, el pequeño Hernán jugaba de día en el amplio patio de su casa y, de noche, miraba entre atónito y admirado, a los célebres amigos de sus padres, entre ellos Eduardo Falú, José Ríos, Jaime Dávalos, Manuel J. Castilla y Gustavo "Cuchi" Leguizamón. Una verdadera "embajada cultural". Sin embargo, en 1947, sus padres deciden separarse y, él con su madre y hermano, se mudan a San Isidro (provincia de Buenos Aires). Instalados allí, había que ganarse el pan y, trabajó a destajo para ayudar en la economía familiar. Fué empleado en un kiosco y cadete en una perfumería en la Estación de Retiro. Al terminar sus estudios secundarios, se inscribe en Abogacía, en la Universidad de Buenos Aires. Paralelamente, se desempeñó como vendedor de terrenos y luego, como corredor de seguros. Su carácter simpático y extrovertido, acompañado de una enorme sonrisa, lo convertían en un excelente vendedor. No dejó de lado su veta artística y, por ello buscó al maestro de guitarra José María de Hoyos, para que le enseñe a tocar el instrumento y, también, para vocalizar. La música le ganó al estudio y decidió abandonar la facultad. Sin embargo, sus conocimientos en derecho adquiridos en la casa de altos estudios, le permitió ejercer como Oficial Principal del Juzgado de Instrucción en lo Criminal N° 20, en Capital Federal. Definitivamente dedicado a la música, debuta el 10 de octubre de 1960, a los 24 años, en un baile de carnaval, en el, luego mítico conjunto, "Los Huanca Huá". Hernán era la primera voz y, lo acompañaban Juan Carlos de Franco Terrero, Guillermo Urien y los hermanos Pedro y "Chango" Farías Gómez. Fueron una verdadera revolución, ya que el grupo, de alguna forma, cambió el modo de interpretación, mediante complejos arreglos vocales, introduciendo polifonías, fonemas y onomatopeyas, para marcar el ritmo de cada canción. Todo iba viento en popa, pero en 1963, una gran disfonía afectó su voz, impidiéndole cantar, al dejarle secuelas. Debe abandonar el grupo (lo reemplaza Marián Farías Gómez) y, a partir de ese momento, se somete a una intensa reeducación fonoaudiológica, a cargo de la profesora Ada Jofré, combinada con clases de canto, con Germán de Elizalde y, también, ejercicios físicos y aeróbicos de una rutina especial, que incluía levantamiento de pesas, para mejorar su estado físico general, tener mayor y mejor manejo del aire y resistencia al cantar. Tres años después, en 1966, vuelve con todo y, forma un nuevo conjunto, con Emilio "Bocha" Martínez en 1° guitarra, Hernán Rapela, como bombisto, y Sergio "Capote" Piñero. Ese año. por demás prolífico, es el de su consagración, actuando en el 1° Festival Latinoamericano de Folklore, en Salta, en el 2° Festival de Música, en Baradero, el 4° Festival de Música del Litoral y, por supuesto, la 6° edición del Festival de Cosquín. En su presentación interpretó "El corralero", del chileno Sergio Sauvalle, entre otras, siendo elegido "Consagración". Fué impulsor del Festival de Peñas, de Villa María, ejecutando grandes actuaciones allí. El ascenso fué meteórico y constante, y fué invitado, el 18 de diciembre de ese año, al Estadio Caupolicán, en Chile, para el "Festival de festivales". Marcó un hito, ante 15.000 personas que lo aplaudieron a rabiar, ya que por primera vez,  un artista extranjero, recibía las "Espuelas chilenas", máximo galardón de ese evento. Interpretó, en su carrera, otros éxitos como "A mi San Bernardo", que compuso junto su hermano, canción dedicada a ese cerro, "Amor en Cosquín" y "Unidos", de Oscar Vallés, "Cuándo Güemes se moría" y "Toda la tierra en armas", de León Benarós, el "Combate de San Lorenzo", de Jorge Morzalve, "Niña de los Naranjos", de Rodolfo Giménez, "Para guitarrear" y "Rodando coplas", de Eladia Blázquez, "Zamba para decir adiós", de Argentino Luna, "Tendrás un altar", de Chazarreta y su famosa "Zamba del cantor enamorado". En lo personal, el amor de su vida, fué su primera esposa, Marta Serigna, con quién tuvo 6 hijos : Hernán Marcelo, Carina María, Andrea Mariela, Martín, Gonzalo y Jimena. En segundas nupcias, con Sara Blaskey, nació Florencia. Además de cantautor, fué un exitoso empresario del rubro, ya que era propietario de la "Peña de Olivos", lugar en que incipientes valores del folklore mostraban sus dotes. Condujo ciclos de radio y televisión dedicados al género y era asiduo participante de la peña "El Palo Borracho". Su capacidad, ligada a su carisma, le permitió entrar como director artístico y de grabaciones del sello discográfico CBS Columbia (Hoy Sony Music). Su incursión en el cine, se dió en 1967, protagonizando con Niní Marshally Ubaldo Martínez, el film "Ya tiene Comisario el pueblo". Produjo, guionó y protagonizó el film "Zamba del cantor enamorado". Otras películas donde actuó, fueron : "Adolescente bajo el sol", en 1969, "Viva la vida", y "Argentinísimia II" (en las dos últimas interpretando canciones, no actuando). Su popularidad en ascenso y carisma, lo hacían un referente obligado en cada festival, dónde su prodigiosa voz no podía faltar. Todo cambiaría (y llegaría a su fin) una lluviosa tarde, el 2 de febrero de 1973, cuándo en su Fiat 128, acompañado de su 1° guitarra, Juan Ángel "Quique" Coria, se dirigía a Rosario para actuar esa noche. La copiosa lluvia había reducido la visibilidad al mínimo. Sin embargo, Figueroa Reyes, excelente conductor y responsable en el manejo, decidió no detenerse hasta que parara la intensa precipitación por el compromiso asumido y el riesgo de no llegar a tiempo. A las 5 de la tarde, en el kilómetro 109 de la Ruta 9, a la altura de la localidad de Lima, un vehículo que venía en sentido contrario se cruzó de carril (enceguecido por la nula visibilidad) e impactó de frente con el auto del cantante. El choque fué brutal y, entre los hierros retorcidos, quedó Figueroa Reyes, inconsciente y muy malherido. Su acompañante, a pesar de las múltiples fracturas, estaba consciente. Los integrantes del otro vehículo (de apellidos Schultz y Checchi) también resultaron heridos, pero fuera de peligro. Con premura, todos fueron trasladados a una clínica cercana, en Zárate. El diagnóstico del cantor no era alentador : múltiples fracturas y traumatismos, lesiones internas que dañaron órganos vitales y pérdida de conocimiento. Por su estado, calificado de "crítico y desesperante", fué trasladado al Centro de Rehabilitación Respiratoria "María Ferrer", de Capital Federal, dónde los doctores Rosenberg y Adrogué, le realizaron una cirugía complicada y de urgencia para intentar salvarle la vida. Fué en vano. Producto de un paro cardíaco, falleció en la operación, el 5 de febrero de 1973. Tenía 36 años. Nunca pudo recuperar el conocimiento. En su velatorio, una muchedumbre incrédula asistió para darle el último adiós al ídolo popular. Cuadras de cola, gente impaciente y dolorida por la situación, provocó algunos momentos de tensión. Sus restos fueron inhumados en el panteón que posee S.A.D.A.yC. en el Cementerio de la Chacarita. En su honor, el Anfiteatro Municipal de Villa María, dónde se realiza el Festival de Peñas, del que fué gran impulsor, lleva su nombre. En Cosquín, dónde se consagró y aún hoy es ídolo, una placa lo recuerda en la Plaza "Próspero Molina", escenario del gran festival. Enfrente, en la recientemente inaugurada Plaza del Folklore, fué descubierta, el 27 de enero de 2017, una estatua suya, realizada en fibra de vidrio y epoxi, por el escultor Fernando Pugliese. A la ceremonia (en pleno desarrollo del festival), asistió su hija Jimena y sus nietos. En el mismo espacio hay estatuas similares de Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa y Luis Landriscina. Hernán Figueroa Reyes dejó un gran repertorio de canciones, además de las mencionadas, como "Disculpe", "Zamba para mis amigos", "Zamba para los gauchos de Güemes", "Decime que sí", "Para Villa María", "Regalos para mamá", "Por las trincheras", "Zamba para no morir" "Zamba del gaucho guerrero", entre tantas otras. Su versión de "El Corralero" alcanzó a vender 55.000 discos en 5 días, todo un récord para la época. Pero, sin lugar a dudas, su canción emblema es "Zamba del cantor enamorado", que luego sería su apodo musical. Con ese tema, en las primeras estrofas del mismo, tejió una relación eterna con Cosquín, al cantar : "El viejo río Cosquín fué testigo quieto de un desengaño, que un guitarrero cantor sufriera en el arenal, cuándo se escondía el sol". Por decisión familiar, sus restos fueron trasladados al cementerio de la localidad de Baradero (ciudad natal de su primera esposa) y descansan en la bóveda de la familia Berisso de Tonini. El traslado tiene su explicación, ya que una estrofa de la "Zamba del cantor enamorado", dedicada a su primera mujer dice : "Quisiera verte volver en una tarde de enero..." . Cómo designio del destino, Marta Serigna falleció años después, un 25 de enero a las 17 horas. Ahora descansa junto a ella. El "cantor enamorado" estuvo en ese estado hasta el fin...

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK