CARLOS SAAVEDRA LAMAS, PRIMER PREMIO NOBEL ARGENTINO
Existen un par de películas recientes de la factoría hollywoodense, tituladas (en su traducción o "adaptación" al castellano) "Una mente brillante" y "Talentos ocultos", referidas a personalidades de la ciencia y la política destacados, precisamente, por su capacidad, brillantez y talento. Éstos atributos los hicieron acceder a importantes puestos y... conseguir grandes logros... cada uno en su rubro. Nuestro protagonista de hoy, gozó de reconocimiento mundial y puso bien alto el prestigio nacional. Carlos Saavedra Lamas nació en Buenos Aires, el 1° de noviembre de 1878 y, era descendiente de una familia patricia y de renombrados ancestros. Su padre, Mariano de Saavedra Zavaleta era nieto de Cornelio Saavedra, presidente de la 1° Junta de Gobierno Patrio en la Revolución de Mayo de 1810 (por lo tanto, Carlos era su bisnieto). Su abuelo Mariano, fué gobernador de Buenos Aires durante la presidencia de Bartolomé Mitre (1862-1868). Su árbol genealógico indica que era descendiente del conquistador español Hernando Arias de Saavedra (conocido como "Hernandarias") y de Domingo Martínez de Irala, fundador del Chaco Boreal, en Paraguay (que más adelante tendría que ver en su desempeño laboral). Su madre, Luisa Lamas, era también de familia de estirpe y alcurnia. Hizo los estudios secundarios en el prestigioso Colegio Nacional de Buenos Aires, egresando con excelentes notas. Luego, estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires y, su tesis final, "Régimen Municipal de la Ciudad de Buenos Aires", por su excelencia, recibió el 1° premio de la casa de altos estudios. Con su flamante título bajo el brazo, instala su estudio jurídico en la céntrica calle Florida y, se especializó en Derecho del Trabajo y Derecho Internacional y, poco tiempo después contrajo matrimonio con Rosa Sáenz Peña, hija del ex Presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña, con quién concibió a Carlos Roque, su único hijo. Se dedicó a la política y, antes de cumplir 30 años, en 1908, fué electo diputado nacional por Capital Federal (cargo que ocupó hasta 1912). Inmediatamente de cumplido su mandato, es elegido nuevamente diputado, pero ésta vez por la provincia de Buenos Aires, hasta 1915. Fué el 1° presidente de la Comisión de Negocios Constitucionales y luego de la Comisión de Presupuesto y Hacienda en la Legislatura. Deja su cargo para asumir como Ministro de Justicia e Instrucción Pública, del presidente Victorino de la Plaza (que había reemplazado a su suegro, Roque Sáenz Peña, por razones de salud). Por ello, al cumplirse el centenario de nuestra Independencia en 1916, representó al presidente en el acto central en Tucumán (De la Plaza presidió los actos en Buenos Aires). A esa altura, con 38 años, el prestigio de Saavedra Lamas estaba por "las nubes", ya que ese año, inauguró el Congreso Americano de Ciencias Sociales y, entre sus innumerables cargos resaltaban : Profesor de Derecho Público Provincial y de Historia Constitucional en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, Profesor de la carrera de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y Profesor de Finanzas, Economía Política y Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UBA. En 1922, al asumir Marcelo T. de Alvear la presidencia, Saavedra Lamas propone transformar en Ministerio al Departamento Nacional del Trabajo, basándose en un proyecto de su "mentor", Joaquín V. González. Luego, ésta iniciativa se haría realidad. Debido a sus conocimientos en Derecho Laboral, es elegido presidente de la IX Conferencia Internacional del Trabajo, organizado por la O.I.T. (Organización Internacional del Trabajo), siendo el 1° argentino en lograr ese cargo. Al asumir el presidente Agustín P. Justo, en 1932, es elegido Ministro de Relaciones Exteriores, por recomendación del embajador Tomás Le Bretón, amigo del primer mandatario. Aquí comienza su participación más preponderante al actuar como mediador en el conflicto entre Paraguay y Bolivia, conocido como la "Guerra del Chaco", comenzada el 9 de septiembre de 1932. El "quid" de la cuestión estaba centrado en el Chaco Boreal (ubicado al norte del Río Pilcomayo), dónde se había descubierto petróleo y, ambas naciones se lo disputaban (también existe el Chaco Central, entre el Río Bermejo y el Pilcomayo y, el Chaco Austral). Saavedra Lamas, rápido de reflejos, convocó a la Conferencia de Paz en Buenos Aires y, de ésta manera, impidió que Estados Unidos mandara su ejército a la zona de conflicto, quitándole injerencia en el asunto. Las negociaciones eran arduas, complejas, nadie daba el brazo a torcer ni cedía nada. De su autoría fué la creación del "Pacto Antibélico de No Agresión y Conciliación", llamado con toda justicia "Pacto Saavedra Lamas", el 10 de octubre de 1933. El mismo proponía "condenar las guerras de agresión y propugnaba el arreglo pacífico de las controversias internacionales de cualquier clase que fueran". Declaraba que, "entre las partes contratantes, las cuestiones territoriales no debían ser solucionadas por la violencia. No se reconocerían los arreglos territoriales obtenidos por medios violentos, ni la validez de la ocupación o adquisición de territorios por la fuerza de las armas". El pacto fué suscripto por Argentina, Uruguay, Chile y México. Luego adhirieron Bolivia, Colombia, El Salvador, Costa Rica y, países europeos como : Italia, Bulgaria, España, Grecia y Portugal, entre otros. El mismo se constituyó en un valioso instrumento jurídico internacional a la hora de resolver diferendos. El día clave para la resolución del conflicto entre bolivianos y paraguayos, fué el 11 de mayo de 1935. Esa mañana se constituyó en Buenos Aires un grupo mediador, presidido por Saavedra Lamas y representantes de Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Luego, obviamente, se sumaron los cancilleres de Bolivia y Paraguay. Finalmente, el acuerdo se firmó el 12 de junio de 1935, poniendo fin al conflicto bélico y territorial. Paraguay obtuvo el 75 % de la zona de litigio, logrando el acceso al Río Paraguay y obteniendo la localidad de Puerto Casado. Por su parte, Bolivia obtuvo el 25 % restante. El pacto fué ratificado en 1938. Debido a su impecable actuación en la resolución del conflicto, el 25 de noviembre de 1936, la Fundación Nobel le comunica que había sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz, siendo de ésta forma el primer latinoamericano en obtener éste premio, en cualquiera de sus rubros. El mismo fué entregado el 6 de junio de 1937, de una forma no convencional, debido a un entredicho entre Saavedra Lamas y el presidente Justo. Éste último estaba fastidiado, porque consideraba que el premio debía ser para él, ya que fué quién había impartido las instrucciones de mediar en la guerra. Por ello, para evitar males mayores, el premio le fué entregado en su domicilio de Callao y Quintana, en el barrio de Recoleta. Tantos logros le valieron ser elegido Rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1941 y 1943 y, paralelamente, allí era profesor de Legislación del Trabajo. El Premio Nobel fué un mojón en su carrera y, a raíz de ello, fué condecorado en diferentes países : la Gran Cruz de la Legión de Honor de Francia, la Orden del Cruzeiro do Sul de Brasil, la Orden de Mérito Civil de Chile, además de reconocimientos en Bolivia, Holanda, Alemania y el Vaticano. Como frutilla del postre, era miembro de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la institución arbitral más importante del mundo. Saavedra Lamas siempre bregó por las negociaciones y el diálogo para resolver conflictos, tratando de desterrar toda maniobra por la fuerza. Si bien se oponía al armamentismo, apoyaba la legítima defensa, basada en un equilibrio de fuerzas, en caso de situaciones conflictivas. Ésta igualdad, rebajaba la posibilidad de conflictos. Así, en su labor de canciller, durante la Guerra Civil Española, defendió la neutralidad de nuestro país, debido a la gran colonia de habitantes españoles que vivían en Argentina. Decidió entonces, enviar una formación naval a España para socorrer ciudadanos argentinos y de otras naciones (envió el crucero "25 de Mayo" y el destructor "Tucumán"). Es decir, ya pensaba en fuerzas internacionales, conformadas por varios países, para el mantenimiento de la paz (como lo hace hoy Naciones Unidas). Entre 1952 y 1954 se desempeñó como vicepresidente y luego como presidente de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales. Falleció en Buenos Aires, a los 80 años, el 5 de mayo de 1959. Sus restos se encuentran en el Cementerio de la Recoleta. Fué, además, un prolífico autor de libros, que siguen siendo material de consulta, como : "El derecho de asilo", "Por la paz de las Américas", "Vida internacional", "El Dr. Luis María Drago, su obra internacional", "Los valores de la Constitución", "El régimen administrativo y financiero de la Universidad de Buenos Aires", "Escuela Intermedia", "Los tratados de arbitraje", "Economía colonial" y "Los asalariados de la República Argentina". El Premio Nobel, consistente en dinero en efectivo y una medalla de oro, fué malvendido por su hijo años después, debido a problemas financieros y judiciales. La medalla fué rescatada de una casa de empeños y, luego de pasar por varios dueños, fué subastada el 29 de marzo de 2014 por la casa de remates "Stock Bowers" y fué adquirida por un coleccionista asiático. Acusado de homicidio y, luego de un tiempo en la cárcel, su hijo murió en 2011, sin dejar descendencia. Carlos Saavedra Lamas, gran estadista, una mente brillante, orgullo nacional, ostenta el privilegio de ser el 1° Nobel de los 5 que posee Argentina. Fiel a su estilo, hizo punta para hacer historia...
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