PETRONA C. DE GANDULFO, LA PIONERA DE LA COCINA TELEVISIVA
Todas la personas tenemos actividades que nos agradan y desagradan, impuestas culturalmente que, de ninguna forma haríamos (o volveríamos a hacer). Algunas de ellas tienen que ver con el estereotipo creado ancestralmente, en una sociedad machista, dónde dice que la mujer debe ocuparse de las tareas del hogar, los hijos y... la cocina. Hubo personalidades "rebeldes" que se negaron a ello, pero no había forma de "esquivar" esas tareas. Y, ni hablar de descubrir que aquello que no nos gustaba hacer, sería la llave del éxito, fama y progreso personal propio. Algo parecido a ésto le sucedió a nuestra protagonista de hoy : Petrona Carrizo, célebremente conocida más adelante por su apellido de casada : Petrona C. de Gandulfo, o por su apodo gráfico, radial y televisivo : "Doña Petrona". Nació en La Banda (Santiago del Estero), el 29 de junio de 1898 y, su nombre deriva del femenino del santoral de su nacimiento, San Pedro. Era la penúltima de 7 hijos. Su madre, Clementina enviudó cuándo ella tenía 6 años y, decide emigrar a la capital provincial, dónde instala una pensión. Doña Clementina, hábil cocinera y repostera, le enseñó a preparar pastelitos y empanadas, además de su especialidad, pastel de hojaldre, para servir a la clientela masculina que eran sus pensionistas. Sin embargo, la joven Petrona ayudaba a su madre, consciente de la necesidad económica del hogar, pero lejos estaba de ser su verdadera vocación. En una oportunidad, en su adolescencia, había sentenciado : "No me llevan a la cocina ni a escobazos". Luego, se traslada a la Estancia "Quebrachitos", ubicada en el interior santiagueño (el departamento Aguirre), dónde trabaja como cocinera (a pesar que no le gustaba, pero necesitaba el trabajo). La propiedad, del terrateniente Napoleón Taboada, era administrada por Atilio Oscar Gandulfo, de quién Petrona se enamoró. Con sólo 16 años (a pesar del desacuerdo de su madre), se instaló con su pareja en Buenos Aires, en busca de un mejor porvenir. Contraen matrimonio y, Atilio consigue trabajo en la Oficina de Correo Argentino. El salario no era de los mejores y, una inesperada enfermedad de su marido (que le impedía trabajar normalmente), hizo que Petrona buscara trabajo para sostener el hogar. Aquí comienza la verdadera y gran historia. Frente al hogar dónde vivía, lee un aviso solicitando promotoras para la Compañía Primitiva de Gas. Se presenta y, junto a otras 17 mujeres, es seleccionada para promocionar y "convencer" a las amas de casa de usar la nuevas cocinas a gas que vendía la empresa, para reemplazar a las viejas cocinas a leña y querosén. Además en esa época, se estaba construyendo el trazado de red de gas domiciliario en la ciudad, lo que de alguna forma, garantizaría la utilidad del producto (además de ser menos contaminante). Fué destinada a la puerta del bazar "Dos Mundos" de Roger Balet y, a la muestra de como funcionaba el novedoso electrodoméstico, le agregó la preparación de algunas recetas, en vivo. La gente, sobre todo damas, se congregaba en la puerta del bazar, para ver la promoción de Petrona. A los 28 años, mientras seguía con sus promociones, comenzó a perfeccionarse en el arte culinario en la famosa Academia "Cordon Bleu" de origen francés, a cargo del chef Ángel Baldi, padre de una sus mejores amigas, María Adela. Ese perfeccionamiento y la aceptación masiva de sus recetas "presenciales" en la puerta del bazar, la llevó a publicarlas en la revista "Hogar". La fama se extiende y, es convocada por Radio Argentina para hacer un programa diario de cocina. Luego vendrían Radio Excelsior y Radio El Mundo, dónde trabajó 25 años. Previamente, a los 34 años, en 1932 edita su libro emblema : "El libro de Doña Petrona", una enciclopedia de más de 800 páginas, con 1000 recetas de su autoría. Además, incluía secretos culinarios, consejos para la mujer moderna, ideas para organizar el hogar y tareas de mantenimiento. Contaba con un imperdible anexo, dedicado a las mujeres que trabajaban y cuidaban de su hogar. Fué traducido a varios idiomas, incluído el ruso y, en la actualidad lleva... 123 ediciones...! Desconfiada acerca de los porcentajes que debía entregar a las librerías, autoeditó su 1° edición y la vendió de a miles. El libro fué un verdadero "boom", ya que superó en ventas a autores como Sábato y Borges y títulos como el "Martín Fierro". El único libro que lo superó en ventas a nivel nacional, en toda la historia, fué "La Biblia". En la actualidad, lleva vendidos 3 millones de ejemplares. En la década del ´40, al tener el dato que su libro había vendido más que "La razón de mi vida" (que en la mayoría de las ocasiones fué obligado a comprarlo), eliminó la cifra de tirada de la carátula del libro, para evitar problemas con Eva Perón. Luego, sus recetas aparecieron en revistas "top", como "Para Tí", "Caras & Caretas" y "Mucho gusto". Su salto a la televisión llegaría en 1952, por Canal 7 (el único existente en ese año), con el programa "Variedades hogareñas", que luego pasó a llamarse "Jueves hogareños". Pero el salto a la gran fama nacional ocurre el 3 de octubre de 1960, cuándo la incorporan al programa de tinte femenino "Buenas tardes, mucho gusto", producido por Pedro Muchnik y conducido por su esposa, Ana María Muchnik, dónde había secciones de labores, moda, salud y cocina. Ésta última, a cargo de Doña Petrona, acompañada de su fiel asistente Juanita, era lo más visto del programa. Ella cocinaba en vivo, vestida con delantales coloridos y con vuelos, peinado de peluquería con mucho spray y labios prolijamente pintados. Decía que quería aparecer como una ama de casa común, con recetas fáciles y novedosas y provista de una cocina modesta, como la de cualquier persona. Su ayudante "Juanita", era Juana Bordoy, oriunda de La Pampa, era parte del personal de servicio de su casa, ocupando el rol de ama de llaves, que poseía una habitación al lado del dormitorio de Petrona. Asistía a su "jefa" en los programas, batiendo, lavando, limpiando, sin emitir palabra. Hicieron una dupla muy recordada en televisión y Petrona, con su simpática y firme tonada santiagueña (cortando la última palabra), le solía decir : "Por favor, siga batiendo", "Juanita, ábrame el horno por favor" o "¿ Me levanta la manga" ? También supo adaptarse a las "innovaciones" de la época, como la olla a presión y la batidora eléctrica. A ésta última la usaba en vivo y, debido al infernal ruido que hacía, debía guardar silencio cuando batía, porque no se escuchaba prácticamente nada. Cuándo hablaba, se dirigía "a las señoras" y se declaraba "a sus gratísimas órdenes", como buena provinciana. En otra innovación, hizo poner un espejo en el techo, para que se viera en detalle su preparación. Muy detallista y meticulosa, con el índice alto, aclaraba que 125 gramos era la mitad de un cuarto de litro. Sostenía ésto porque las cantidades correctas eran la clave del éxito de las recetas. También recomendaba tomar nota de lo que ella decía, para luego corroborar los ingredientes que Ana María leía, mientras pasaban el sobreimpreso en pantalla. Otras veces inclinaba el recipiente dónde estaba preparando su receta, para mostrarla en cámara y remarcaba : "¿ Ven ?, tiene que quedar así". A sus televidentes (que según registros de rating de la época, eran alrededor de 600.000), les sugería : "Después escríbanme, me gusta saber cómo les salió" y, al ser en vivo, se podía hacer una consulta rápida por teléfono ante una duda. Pero si era la receta completa, la duda era evacuada por carta (recibía más de 400 por día y, contestaba todas). Sus muletillas más recordadas tiene que ver con palabras o frases provincianas, como el habitual "¿ No ? después de una palabra o, "Un puema", cuándo se jactaba de la calidad y terminación de una comida. El programa se mantuvo 22 años al aire, hasta 1982, siempre con Petrona como puntal. A pesar que su marido había fallecido, debido a una enfermedad y, volvió a casarse, mantuvo su apellido de casada, por cuestiones de marketing, ya que su nombre y apellido : Petrona C. de Gandulfo, era una marca ya reconocida. De ese matrimonio, tuvo a su hijo Mariano Francisco. Su nuevo esposo, Enrique Massut, corredor de bolsa y, de buena posición, le permitió una vida holgada. En la década del ´70 y, debido a las nuevas formas de alimentación existente, su olfato comercial y progresista, la hace aliarse con el Doctor Alberto Cormillot y, juntos sacan el libro "Coma bien y adelgace", dónde aparecían recetas con originales nombres, como "ensalada de belleza", "pescado con yoghurt" o "gelatina de frutillas". Un par de años después, nuevamente con Cormillot, editan "El placer de comer y adelgazar". También, teniendo en cuenta, la situación económica del país, sale su libro "Las recetas económicas de Doña Petrona". En 1975, con otras ecónomas, funda la Asociación Argentina de Ecónomas y Gastrónomas", con el objeto de difundir el arte culinario. En la actualidad, ésta institución continúa dando cursos gratis de cocina, para quién lo requiera. En 1983, a los 85 años, se retira de los medios de comunicación, para continuar dando clases en su taller cocina, con oficinas incluídas, en la calle Billinghurst, en pleno Barrio Norte. Tenía un ritual diario : a las 6 de la tarde, tomaba un whisky "on the rocks", fumaba un puro y comía algo picante. Su fiel ayudante Juanita la cuidó hasta su muerte, ocurrida, el 6 de febrero de 1992, de un ataque al corazón, a pocos meses de cumplir 94 años, en su casa de Olivos, frente a la Quinta Presidencial. Juanita volvió a La Pampa y murió 3 años después, a los 79 años. Luego, su hijo remató sus pertenencias entre sus amigas. Petrona C. de Gandulfo fué la pionera de los programas de cocina en televisión (que ahora proliferan a montones) y, dejó un legado que otras ecónomas siguieron, como : Mirtha Baines, Choly Berreteaga, Diana Boudourian, Emy de Molina, María Adela Baldi, Chichita de Erquiaga, Mariana Rodríguez Vimo, Chola Ferrer, Blanca Cotta y Narda Lepes (ésta última, la más reconocida de las actuales). Su gran labor fué motivo de estudios y tesis, como la que elaboró Rebekah Pike, de la Universidad de Michigan, dónde plantea como ésta cocinera acompañó la historia y la modernización de nuestro país. El título de la misma es : "La creación de una mesa común : Doña Petrona, la mujer y la alimentación argentina del siglo XX" y, al respecto dice : "... cuándo empieza a cocinar en público en los salones de "El Hogar" (en realidad era en el bazar), en los años ´20, las señoras que ocupan las plateas para ver sus demostraciones con las cocinas a gas, querían ser asociadas con la "gente bien". Se separaban de sus cocineras y a éstas las hacían seguir la función desde la parte la parte alta (no es lo mismo cocinar por placer que para ganarse la vida). Luego, en el ´30, está en la radio y llega a más público. Con la llegada de Perón, se empieza a hablar más de economía, de ahorrar. Todo el tiempo está haciendo adaptaciones a las crisis económicas para aumentar la audiencia". En otro aspecto, la socióloga Andrea Matallana, la reivindica como una pujante emprendedora del Siglo XX : "Fué tan inteligente que comenzó a crear su mito en vida. Contaba y recontaba una historia plagada de nudos clásicos, de una trama trágica : no sabía cocinar, pero tuvo que hacerlo para ganarse la vida, no sabía trabajar, pero sostuvo su hogar, es una especie de madre coraje". Para el año 2000 se armó un museo con su legado : delantales, documentos, utensilios, la "ruidosa" batidora eléctrica y su pastalinda de madera, entre otras cosas. En 2010, la cocinera Narda Lepes aggiornó sus recetas en el canal "El Gourmet". Ese mismo año, se inauguró una muestra llamada "Patria Petrona", a cargo de Alfredo Arias, con sus recetas más emblemáticas. En 2019, su nieta Marcela Massut, hizo publicar el libro "Doña Petrona inédita", con recetas desconocidas de ella. Sin dudas, todos los cocineros televisivos de hoy, deben agradecer a Doña Petrona el legado que les dejó. Quedan para la historia algunas de sus ocurrentes frases : "La cocina para los hombres es diversión, para las mujeres es obligación y para mí es una pesadilla". Sobre su labor dijo : "Mi trabajo no fué por vocación, sino por necesidad de ser independiente" y, respecto de su vida íntima, fué clara : "Siempre gané más plata que mis maridos, pero supe ubicarme y darles a cada uno el lugar de señor de la casa" . Hoy, su hijo, nieta y bisnietos manejan su cuenta de Facebook (que no pudo conocer), con 336.995 seguidores. Petrona C. de Gandulfo, ecónoma, como le gustaba que la llamaran, cuyo libro era regalo obligado de las muchachas recién casadas, pionera de la TV gastronómica, encontró en algo, por lo que siempre renegó : la cocina, la veta de un negocio próspero y novedoso para la época. Supo manejarlo con eficiencia y, todos sus televidentes, oyentes y lectores, asentían afirmativamente sus consejos, en silencio, como la fiel Juanita. Buenas tardes, mucho gusto... Doña Petrona.
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