ISAURO ARANCIBIA, MÁRTIR DOCENTE EN LOS "AÑOS DE PLOMO"
Siempre hubo en los países del mundo épocas oscuras, dónde el poder de turno cercenaba derechos, callaba voces opositoras y restringía las libertades más básicas de una democracia. Cegados de poder, los gobernantes aplicaban "mano dura" a aquellos que osaban plantarse ante sus abusos y, comenzaban a perseguirlos. Esas personas debieron marcharse (los que más suerte tuvieron) y... otros perdieron la vida. Tal vez la época nacional más oscura y trágica fué durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional, iniciado formalmente el 24 de marzo de 1976, que derrocó a la presidente María Estela Martínez de Perón y, extendido hasta 1983. Sin embargo "el olor a golpe" ya se venía percibiendo en 1975, con la actuación de la fuerza parapolicial, denominada Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), manejada por el siniestro José López Rega, el ministro más influyente de "Isabel". Su tarea era eliminar a "todos aquellos elementos de izquierda, gestores del terrorismo y la subversión", según su interpretación. Nuestro protagonista de hoy, fué partícipe activo de hechos trascendentales en esos momentos. Isauro Francisco Arancibia, nació en Monteros (Tucumán), el 25 de marzo de 1926. Integrante de una familia de clase media, dónde además de él, sus hermanos Arturo, Amalia e Italia, se dedicaron a la docencia. Finalizada la secundaria, ingresa a la Universidad del Tucumán para estudiar ingeniería, pero abandona de manera temprana. Finalmente, muy joven, se recibiría de maestro rural y, en ese contexto, descubre en forma directa, la enorme desigualdad imperante que padecían los trabajadores de la zona. Impulsado y alentado por otras maestras, se presenta para las elecciones gremiales de la Agremiación de Trabajadores de la Educación Provincial (A.T.E.P.), en 1966, obteniendo el triunfo con la lista Azul y Blanca. Recibió un gremio empobrecido, con docentes que percibían salarios miserables, menoscabados socialmente. Isauro era un convencido que los reclamos tendrían fuerza y validez si los gremios luchaban juntos. Por ello formó alianza con F.O.T.I.A. (Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera), el principal sindicato de trabajadores azucarero, conducido por Atilio Santillán. Bajo la dirección de Arancibia, A.T.E.P. fué una de la organizaciones gremiales más sólidas del país, respetado por el resto de los sindicatos. Haciendo caso a los dichos de Isauro, los gremios provinciales se unieron y marcharon a Buenos Aires a reclamar al gobierno, para pedir, sobre todo, la equiparación salarial de los maestros provinciales con los nacionales. En la capital gobernaba Alende y el presidente de la Nación era Frondizi y, los gremios pidieron $ 3.000 de salario, incluída la mencionada equiparación y la sanción del Estatuto del Docente. Sin embargo, a pesar de las promesas gubernamentales, nada se cumplió y, el 29 de septiembre de 1958, los docentes iniciaron la huelga más prolongada de la historia, extendida hasta el 21 de octubre, casi un mes después. Finalmente, el poder central cedió y bajo la batuta de Isauro, se obtuvieron grandes logros : el régimen de licencias para docentes, la creación de juntas de clasificación con representación docente, bonificaciones por zona desfavorable y por antigüedad y la mencionada equiparación salarial. Impulsaría también el Acuerdo de Nucleamiento Docente, en 1970, dónde convergerían todos los gremios provinciales, siendo ésto la piedra fundacional del más importante gremio docente del país : CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina), siendo Isauro Arancibia su primer Secretario General Adjunto. A su vez, en Tucumán, colaboró con los obreros tucumanos del azúcar por sus reivindicaciones y, ésto le sumaría enemigos. Una de sus preocupaciones centrales era la defensa de los derechos humanos y, por ello, en junio de 1975, contribuyó a la formación de una Comisión de Derechos Humanos, que luego sería la Asamblea Permanente, siendo uno de los integrantes de la mesa. Tanta actividad social y sindical le traería problemas con el gobierno de turno, que no lo veía con buenos ojos. Manipulada por López Rega, "Isabel" no tenía control de la situación en las calles, dónde la Triple A hacía de las suyas. Para ellos, "los maestros eran parte de un apostolado, tenían que mantenerse serviles y no meterse en temas políticos y sociales". Isauro, les contestaba firmemente : "No hay maestro cierto y verdadero que no luche por la liberación de los pueblos". Decidida a "limpiar" a Isauro, la Triple A le envió un papel, con una amenaza escalofriante. El texto, algo común en la época, era aberrante, y rezaba :"Ya te advertimos una vez, lobo disfrazado de oveja, estás sentenciado a muerte : serás ejecutado como todos los extremistas. Te damos la última oportunidad : debés desparecer antes del 1° de marzo. Cuándo terminemos con Córdoba, se inicia la etapa final en Tucumán. Adiós guerrillero. A.A.A." Haciendo gala de su austeridad, Isauro, soltero y sin hijos (su intensa actividad sindical no le permitió ocuparse de sí mismo), vivía en una humilde habitación a espaldas del sindicato de A.T.E.P., junto a su hermano Arturo, dónde sólo tenía una cama, una mesa de noche y... libros y revistas por todos lados. El 22 de marzo, Atilio Santillán fué asesinado, en sus oficinas, por el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), acusándolo de traición. Ante ello, Isauro exclamó : "El próximo soy yo". De todos modos, fué al velorio del sindicalista asesinado, lo despidió con un sentido discurso. El golpe de estado era inminente y, Arturo, consciente del peligro existente, le propone a su hermano pasar la noche del 23 en lo de su hermana menor, Italia. Cuándo ésta se lo propone a Isauro, éste se enoja de mala manera con ella, diciéndole : "estúpida, vos querés que haya una matanza en tu casa...!!" En el ya trágico 24 de marzo, hubo una reunión de maestros y, al finalizar, debido a la llovizna de esa noche, Arancibia, en una vieja camioneta doble cabina, fué dejando a sus compañeros, uno por uno, en sus casas. Al finalizar, guardó el vehículo en una cochera ubicada a 20 metros. En ese instante, hubo un apagón e ingresaron. Arturo, previendo el peligro que los acosaba, le preguntó (otra vez) a Isauro, si debían huir de allí, porque los iban a matar. Él, firme como siempre, contestó : "Si huimos... ¿ qué ejemplo le vamos a dejar a los demás, que luchan éstos ideales ? A la madrugada (3 de la mañana), con el golpe de estado ya consumado, el General Antonio Bussi envió un grupo de tareas integrado por 15 policías y civiles, 3 Ford Falcon a la calle Congreso al 1200. Una vez allí. rompieron la puerta a culatazos y lanzaron gas lacrimógeno. Los Arancibia, se levantaron sobresaltados y, con dos escopetas de caza, que tenían para defenderse, abatieron a uno de ellos. Pero la represalia fué tremenda, inhumana... y letal. Fueron acribillados brutalmente, a tal punto que el cuerpo de Isauro tenía 120 balazos y Arturo, 70. En víspera de su cumpleaños, los hijos de Italia, su hermana menor, le habían regalado un par de zapatos, para el colegio. En un verdadero estrago doloso, los asesinos se llevaron su flamante calzado. Los hermanos Arancibia fueron las primeras víctimas de la dictadura militar, un par de horas después de consumado el golpe. En su honor, una decena de escuelas del país, el Auditorio de la Central de Trabajadores Argentinos y agrupaciones sindicales docentes llevan su nombre. Un documental, "Maestros del viento", relata su vida (junto a otros 2 maestros desaparecidos : Eduardo Requena y Marina Vilte). El escritor Eduardo Rosenzvaig, en su libro "La oruga sobre el pizarrón", hace una especie de biografía de él. Isauro Arancibia, orador excepcional, violentamente era "borrado del mapa", por su militancia sindical. Luchó por una enseñanza libre y laica, creía en la educación popular y, sostenía que la organización partía de la escuela. Pudiendo escapar, decidió quedarse "a pelearla" y, eso le cotó la vida. En un memorable discurso, que pinta sus ideales, dijo : "Tenemos el derecho y el deber de manifestarnos. A través de los años se ha logrado concretar parte de la ambición que hemos tenido y, hemos dado pasos muy concretos para poder contar con una organización gremial que realmente permita ser elemento de lucha para conseguir las conquistas a que la docencia tiene derecho y obtener los logros hacia una educación popular, en la medida que el Pueblo lo necesite". Medio siglo de vida le alcanzó a Isauro para dejar una huella imborrable en el gremio docente... a pesar del robo de sus zapatos. El gremio docente, agradecido.
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