JUAN BAUTISTA BUSTOS, EL HÉROE CORDOBÉS DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL

Todos tenemos uno o varios sueños. Depende de cada uno, con sus ganas, posibilidades y condición (de poder), hacerlo realidad. Hay sueños grandes, difíciles de alcanzar, utópicos tal vez, ya que pueden depender de otros factores o decisiones del poder de turno. Pero, lo importante, no es claudicar ni renunciar a ellos, haciendo una bandera del mismo. En otros tiempos, cuándo el país estaba en formación, muchos de éstos sueños estaban en la mente de los guerreros de la Independencia. Uno de ellos fué el cordobés Juan Bautista Bustos, militar de carrera y primer gobernador constitucional de Córdoba. Nació en la Estancia San José, en Santa María de Punilla, el 29 de agosto de 1789, hijo mayor de Pedro León Bustos y de María Tomasina de la Puebla y Vélez. Fué bautizado en la Capilla San José, de Punilla, el 29 de octubre de 1790. Su nombre se debe a que, su madre había estudiado en el Colegio Santo Domingo, de Córdoba y, era difusora de la palabra de San Juan Bautista. Junto a sus hermanos menores, María del Rosario y Basilio Antonio, creció en la estancia, heredada de su abuela materna, Isabel Arrieta. La misma, de gran extensión, poseía un alto desarrollo tecnológico y de producción, a tal punto que, abastecía a la ciudad de Córdoba de arrope, jalea, frutas secas, granos de maíz y carnes frescas. La desgracia irrumpe en la familia, al fallecer su padre, a los 47 años. El pequeño Juan solo tiene 6. Su adolescencia transcurre entre el cursado de sus estudios en el mismo colegio que estudió su madre (destacándose en Gramática Latina y Castellana y Filosofía) y, las vacaciones y los fines de semana en la estancia. Es el "hombre de la casa" y, hace buenas migas con los sirvientes del lugar, compartiendo un mate o charlando, tratando de buscar un plano de más igualdad y respeto con ellos. Ama las tareas de campo y, al visitar otras estancias, nota la enorme desigualdad y condiciones precarias con que trabajan y viven otros sirvientes o peones. Querrá arreglar eso más adelante. Su intervención militar comienza en 1806, con la 1° Invasión Inglesa sobre Buenos Aires. Debido a ello, Córdoba envía milicias para ayudar a la liberación porteña, enviando al Batallón de Arribeños (llamados así porque lo formaban soldados que venían de las provincias de "arriba"), al mando del Coronel Santiago Allende (luego reemplazado por el Coronel Francisco Ortiz de Ocampo). Bustos venía acompañando y, luego de pelear en la reconquista de la ciudad, queda incorporado a los Arribeños. Los tozudos ingleses insistieron al año siguiente, con la 2° Invasión y, allí Bustos está a cargo de la 3° Compañía de Fusileros, con el cargo de capitán. En una valerosa acción, con sólo 30 hombres, hizo rendir a un contingente del temible Regimiento 88 de Infantería británico, invicto hasta ese momento. Por ello, fué ascendido a Teniente Coronel del Batallón de Arribeños, siendo el 2° en la cadena de mando. Antes de ésto, el 13 de febrero de 1807, en la Capilla San Nicolás de Bari, Bustos, de 27 años, contrajo enlace con la porteña María Juliana Maure, de 24. Ella se instaló en Córdoba y, de esa unión, nacieron María Secundina del Rosario, Ramón y María Ángela. Previendo que se gestaba algo grande en Buenos Aires, se quedó para seguir los acontecimientos que derivarían en la gesta de Mayo de 1810. Participó en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo, apoyando a Cornelio Saavedra para presidir la Primera Junta de Gobierno. Al asumir éstos y, un año después es nombrado miembro del Tribunal de Seguridad Pública. Sin embargo, al dejar Saavedra el poder, es apartado de ese cargo y del ejército. Sin trabajo, se dedica al comercio, pero duraría poco su inacción, pues al caer el 1° Triunvirato, en 1812, es reincorporado al mando del Batallón de Infantería 2, con el rango de coronel. Corre el año 1815 y, el Director Supremo, Ignacio Álvarez Thomas, lo incorpora al Ejército del Norte, pero al marchar, no pudo pasar la frontera salteña, dominada por Güemes, pues éste creía que Bustos lo venía a deponer. En ese interín, ocurrió la Batalla de Sipe Sipe, dónde, debido a éste malentendido, no pudo combatir. Aquí, las fuerzas del general realista De la Pezuela, vencieron a las tropas comandadas por José Rondeau. Luego de ello, se incorpora al Ejército Auxiliar del Perú, llegando al grado de Coronel Mayor y, ganándose la extrema confianza de Belgrano. Pero, finalmente, no participó en ninguna de las Campañas al Alto Perú. En 1816, es enviado a combatir al caudillo santiagueño Juan Francisco Borges (quién quería separar a Santiago del Estero de Tucumán), al cuál vence. En 1818, el gobierno central lo envía a pelear contra el Brigadier Estanislao López, gobernador de Santa Fe y miembro de la Liga Federal, pero es derrotado por éste en Fraile Muerto (hoy Bell Ville). Pero el ejército marchaba a disgusto, siguiendo órdenes del centralismo porteño que , quería acabar con los federales. A Bustos y los soldados, no les cerraba eso de pelear entre coterráneos. López era un espina en el pie para los unitarios porteños y, el santafesino pelea contra Bustos, el 18 y 19 de febrero de 1819, en la Batalla de La Herradura (a orillas del Río Tercero, en Córdoba) en un combate parejo, dónde no hubo un ganador claro y, luego vence a los unitarios liderados por Viamonte, en la Batalla de Las Barrancas (Córdoba), el 10 de marzo. Con ese cuadro de situación, el 12 de abril, se firma el "Armisticio de San Lorenzo", una especie de tregua entre ambos bandos. Pero la misma duró 7 meses y, en noviembre, se reiniciaron las luchas. A fines de 1819, Belgrano, cansado y enfermo, efectúa su última orden militar (tal vez la única errónea) : envía al Ejército del Norte, al mando del Coronel Mayor Francisco Fernández de la Cruz, a ir contra López. El 2° jefe del Ejército es... Bustos. Como se dijo antes, los soldados del Ejército no estaban convencidos de la lucha a la que los enviaban (contra sus compatriotas). Ellos opinaban que había que apartar al Ejército de la guerra civil interna. Por ello, al llegar a la Posta de Arequito (Santa Fe), los soldados, encabezados por Bustos, se amotinan, desplazando a Fernández de la Cruz del mando,  declarándose neutrales en el enfrentamiento con los federales. Éste hecho se conoció como el "Motín de Arequito" y, a Bustos lo apoyaron el Coronel José María Paz (años después, acérrimo rival), el Coronel tucumano Alejandro Heredia y el Teniente Coronel Felipe Ibarra. En ese motín, Bustos expresó los motivos del mismo : "Las armas de la Patria, distraídas del todo de su objeto principal, ya no se empleaban sino en derramar sangre de sus conciudadanos, de los mismos cuyo sudor y trabajo les aseguraba la subsistencia". Un hecho bisagra, que resultaría clave para el desarrollo de la historia nacional, fué la Batalla de Cepeda, el 1° de febrero de 1820 (hay otra del mismo nombre, en 1859, entre Urquiza y Mitre), en las que las fuerzas federales de López y el caudillo entrerriano Francisco "Pancho" Ramírez (lugartenientes de Artigas), derrotaron al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, José Rondeau. Muchos historiadores no le dan el rango de batalla (duró algo más de 10 minutos), pero la misma significó la disolución de las autoridades nacionales (el Directorio y el Congreso Nacional). Comienza así la denominada "Anarquía del Año XX", en el que el país queda conformado por 13 provincias autónomas. Con el camino despejado, Bustos vuelve a Córdoba, con 2500 hombres y, es proclamado gobernador por la Asamblea Constituyente de la Provincia, jurando para el cargo el 24 de marzo de 1820. La Asamblea que lo eligió estaba formada por el gobernador provisorio, José Javier Díaz (elegido por el Cabildo Abierto del 13 de enero, ante la renuncia de Manuel Antonio de Castro) y, 18 representantes : 4 por Córdoba capital y 1 por cada una de las 3 villas existentes : Villa del Rosario, Villa Concepción de Río Cuarto y La Carlota y, 1 por cada uno de los 11 curatos que había : Río Tercero Arriba, Río Tercero Abajo, Tulumba, Río Seco, Pocho, Punilla, Santa Rosa, Calamuchita, Ischilín, San Javier y Anejos. En ésta condición, se reconcilió con Estanislao López (terminaron luchando contra Ramírez, antes aliado a López y contra el chileno Carreras) y, también reforzó vínculos con San Martín y Güemes. El 24 de noviembre, envió diputados para la firma del Tratado de Benegas, en la que se logró una tregua con las provincias (principalmente Buenos Aires y Santa Fe) y la organización de un Congreso Nacional a realizarse en enero de 1821. Pero, finalmente no se realizó, debido a la oposición de Buenos Aires, por mandato de Rivadavia. Éste, hábilmente, firmó luego el Tratado del Cuadrilátero con las provincias del Litoral (Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos), con la excusa de prevenir un probable ataque brasileño al Litoral y mantener la paz, ante la derrota de Ramírez contra López. Pero, en realidad, Rivadavia buscaba neutralizar a Bustos que, desde Córdoba, con un Congreso quería organizar el país y dictar una constitución. Éste no era el objetivo de Buenos Aires, que se salió con la suya. Lo que pretendía para el país, Bustos lo aplicó en Córdoba, al dictar el 30 de enero de 1821, el Reglamento Provincial, una especie de carta constitucional, que consagraba el respeto por los derechos y las libertades individuales. Tuvo un gobierno progresista y tolerante y, entre sus medidas de gobierno, pueden destacarse aquellas que defendían el trabajo cordobés y el mercado interno, por ejemplo : impedir la importación de mercancías extranjeras, excepto aquellas que fueran esenciales para la educación y la salud, en un claro intento de proteccionismo y productividad. En cuánto a educación, puso la Universidad de Córdoba bajo la órbita provincial, con el fin de reacondicionarla y equiparla (trajo una imprenta, lo que permitió muchas impresiones, que facilitaron el acceso a la lectura para quienes no podían). Al respecto dijo : "La imprenta reprime el despotismo, sostiene la libertad y, es el único camino de propagar las luces, formar la opinión pública y consolidar la unidad de sentimientos, que es la conservación del orden y la verdadera fuerza de los Estados". Por ello, en 1823, fué declarado "Protector de la Universidad". Suprimió el anticuado y discriminatorio requisito colonial de "limpieza de sangre", lo que permitió que mucha gente, de otras razas, pudiera estudiar. En el mismo sentido, impulsó reformas en los planes de estudios, para priorizar la enseñanza del castellano, en lugar del latín e incorporó derecho patrio y leyes de Estado en los mismos. Como corolario de su obra, el 25 de septiembre de 1822, fundó la Junta Protectora de Escuelas, que favorecía la educación rural y ponía al Estado en contacto con lugares poco accesibles, en materia de educación. Su mandato finalizó el 25 de febrero de 1825 y, debido a su gran labor, fué propuesto para la reelección. Pero, no todo eran flores y, a través de una maniobra, el Congreso Provincial de Representantes, impuso al moderado, con tendencia unitaria, José Julián Martínez. El descontento, ante tal situación, fué general y, los partidarios de Bustos, apoyados por los comandantes de campaña y los jefes de las milicias rurales, disolvieron el Congreso, eligieron nuevos representantes y, el 30 de marzo de 1825, Bustos es consagrado gobernador por segunda vez. El brigadier cordobés era un acérrimo federal y, chocaba contra los intereses unitarios de Bernardino Rivadavia. Por ello, Bustos ordenó destituír a los representantes cordobeses que apoyaron a los unitarios en el Congreso General de 1824 y cuándo Rivadavia fué elegido presidente en 1826, se negó a aceptar la Constitución dictada ese año, de neto corte unitario (solamente 2 provincias la aceptaron). Decidió acercarse al caudillo riojano Facundo Quiroga, territorialmente limítrofe a él, con el objetivo de frenar el inminente avance centralista porteño. En una carta, le dijo al "Tigre de los Llanos" : "Es necesario hacer ver a éstos serviles que no somos caciques, sino unos amantes de la libertad de nuestra Patria y nuestros pueblos". En mayo de 1827, el descrédito de Rivadavia iba en aumento, ya que las provincias no lo apoyaban y, la guerra contra Brasil era una carga muy pesada de sobrellevar, además de firmar un deshonroso pacto preliminar de paz con ellos, ya que se declaraba independiente a la provincia de Montevideo o Banda Oriental (hoy Uruguay), comprometiéndose ambas naciones a auxiliarla, hasta que se organice. Nuestro país, seguía perdiendo territorios... Finalmente, Rivadavia, sin apoyo de las provincias para gobernar, renuncia a la presidencia el 27 de junio de 1827. Rápido de reflejos, Bustos lanza una propuesta para organizar la república, sobre leyes federales, proponiendo al gobernador federal porteño, Manuel Dorrego, para manejar las relaciones exteriores. Los unitarios, querían eliminar a Bustos, debido a su enorme prestigio e insistencia de formar un país federal. Sin filtro, el unitarismo, mediante un ardid, hizo fusilar a Dorrego (considerado éste hecho, como el primer asesinato político del país) y fué a la caza de Bustos. Su viejo camarada, José María Paz, simpatizaba con los unitarios y, gustoso, marchó a Córdoba, a cobrarse algunas deudas con el gobernador (éste lo había expulsado de Córdoba, al no adherir a la causa federal y, Paz recriminaba la poca o nula participación de Bustos en la Campaña del Alto Perú y la Guerra con Brasil). "El Manco" Paz avanzaba y, Bustos debió replegarse hasta la Estancia San Roque (hoy cubierta por el lago del mismo nombre). Viéndose en inferioridad, el gobernador jugó su última carta : negoció una tregua con Paz, le delegó el mando y quiso firmar un acuerdo para convocar a elecciones, dónde ni él, ni "El Manco" podían participar. De ésta forma, ganaba tiempo para la llegada de Quiroga, que marchaba desde La Rioja, para auxiliarlo. Pero, Paz advirtió la maniobra y, lo atacó repentinamente, en la Estancia San Roque y, lo venció, el 22 de abril de 1829. Bustos pudo escapar a La Rioja, en busca de Quiroga. Desde allí, se rearmó y, organizó una fuerza con milicias riojanas (que le proveyó Facundo) y cordobesas. Se enfrentaron en La Tablada (hoy Barrio Cerro de las Rosas), el 22 y 23 de junio y, aunque Paz era inferior en número, sus hombres eran mas disciplinados y tácticos que las corajudas, pero desordenadas milicias riojano/cordobesas. Además, "El Manco" tenía más pertrechos y artillería que sus rivales. La derrota federal fué contundente, aunque Bustos logró escapar en su caballo. Luego de cabalgar bastante, es interceptado por un grupo de unitarios y, ante la inminente captura, se arroja con su corcel (tapándole la cabeza) al cauce del Río Primero. Logra llegar a la orilla, pero en el salto sufre graves traumatismos en el tórax, al golpearse con su propio equino. Lo encontraron y refugiaron gauchos de la zona un par de días y, luego marchó a Santa Fe, dónde Estanislao López lo recibió, cobijó y curó sus heridas. Sin embargo, el bravo cordobés no pudo recuperarse nunca de las mismas y, falleció el 18 de septiembre de 1830, a los 51 años. Fué sepultado en la Iglesia Santo Domingo, de Santa Fe. Con su muerte, se apagó uno de los últimos bastiones federales (luego seguiría Quiroga). Ellos soñaban con un país más justo y equitativo. Pero Santa Fe no era su tierra y, casi 2 siglos después, gracias a un convenio firmado por los gobiernos de Córdoba (a cargo de Juan Schiaretti) y Santa Fe (con Hermes Binner al mando), se resolvió la recuperación y traslado de sus restos. Fueron exhumados y, aunque los santafesinos dijeron que no había pruebas concluyentes  de que era Bustos, los mismos llegaron a Córdoba el 7 de noviembre de 2011 y fueron depositados en la Catedral de la ciudad, en un acto realizado con honores de Jefe de Estado. Un año antes, el 20 de enero de 2010 (mientras se gestionaba la restitución de su cuerpo), se inauguró un monumento ecuestre en uno de los accesos al Parque Sarmiento. El tiempo prolongado que pasó para que reconozcan su figura en su tierra natal, se debió a que los unitarios gobernaron mucho tiempo aquí. Pero, el reconocimiento llegó y, existen monumentos en Carlos Paz, Río Cuarto, Villa María y frente al Centro Cívico de Córdoba. Además, en la capital cordobesa, existe un barrio y una calle con su nombre. Al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte, el 18 de septiembre de 2021, en su homenaje, se estrenó una Cantata, compuesta por 9 piezas de distintos autores, dónde recorren toda su vida (leídas por el historiador Esteban Dómina y, luego interpretadas por Los 4 de Córdoba y el Ensamble de la Orquesta Sinfónica del Teatro Libertador San Martín). La misma presentación se ofreció en la 3° noche del Festival de Cosquín, en enero de 2022. La pieza musical es de notable calidad y recomendable para escuchar en las plataformas digitales. Brigadier Juan Bautista Bustos, primer gobernador constitucional de Córdoba, poco reconocido en el país (porque todo "se cocina en Buenos Aires") al ser un hombre del interior. Llevó la idea del federalismo al país, junto a otros caudillos, peleando contra el centralismo de la metrópoli argentina. Incluso, el historiador Pacho O´donell, señala la injusticia de la la inexistencia de una calle con su nombre en Buenos Aires, debido a que fué uno de los héroes de la liberación porteña en las Invasiones Inglesas. En la actualidad, quedan resabios en la República de esa idea centralista, pudiendo notarse ampliamente en el reparto económico y trato con el resto de las provincias. Tarde, pero seguro, Córdoba recuperó a su héroe nacional y lo reincorporó para siempre a su memoria colectiva...

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