MARÍA ELENA WALSH, LA ESCRITORA QUE CREÓ NUESTRO UNIVERSO INFANTIL

Existen mentes brillantes que, ponen su talento y capacidad al servicio de su trabajo. Personas que dejaron un legado para la posteridad y, que al nombrar una de sus obras, remite inmediatamente a su nombre y apellido, por asociación. Los mayores beneficiados serán los destinatarios de éste trabajo, en ésta ocasión, la niñez. Es el caso de nuestra protagonista de hoy, María Elena Walsh, nacida en Villa Sarmiento, ubicada dentro de Ramos Mejía (Buenos Aires), el 1 de febrero de 1930. Hija de Enrique Walsh, empleado ferroviario inglés, jefe de contaduría del departamento contable de la "New Western Railway of Buenos Aires", más conocido en el tiempo como Ferrocarril Oeste (del cuál surgió un club deportivo) y, de Lucía Elena Monsalvo (de madre andaluza), quién también engendró a su hermana mayor, Susana. Estaba casada en segundas nupcias con Enrique (éste tenía 4 hijos de su primer matrimonio). Las niñas fueron criadas en un gran caserón, con amplios patios, gallinero, rosales, naranjos, higueras, limoneros y algunos gatos. Sin dudas la influencia inglesa de sus antepasados fué determinante en la formación de María Elena, ya que sus abuelos paternos David Walsh y Agnes Hoare, arribaron al país en 1872, en el marco de la ola inmigratoria europea. De esa cultura popular inglesa, toma las "nursery rhymes", constituídas por canciones tradicionales para niños (por ejemplo "Baa baa black" o "Humpty Dumpty", que su padre, eximio pianista, les cantaba a sus hijas). Una característica de éstas canciones, eran las construcciones verbales, que le daban un particular sentido. A los 12 años, ingresa en la Escuela de Bellas Artes "Manuel Belgrano". De carácter tímido, pero a la vez rebelde, su refugio y pasión era la lectura y comienza a escribir. En 1945, a los 15 años, publica su primer poema en la Revista "Hogar" (en su número dedicado a la primavera), llamado "Elegía", que además, estaba ilustrado por su compañera de estudios, Elsa Fábregas. Ese año también escribió en el diario "La Nación", la Revista literaria "Sur" (dirigida por Silvina Ocampo) y "Anales de Buenos Aires". El año 1947 marca un quiebre en su vida, ya que fallece su padre (con quién últimamente no se llevaba bien) y publica su primer libro, un poemario llamado "Otoño imperdonable". Por el mismo, obtuvo el 2° Premio Municipal de Poesía, ya que increíble y absurdamente, se excusaron de darle el 1° premio porque... era muy joven...!!! El libro fué elogiado por personalidades de la literatura, como Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Pablo Neruda. En 1948, con el título de Profesora de Dibujo y Pintura bajo el brazo, aceptó la invitación de Juan Ramón Jiménez (autor de "Platero y yo", entre otros) de pasar una temporada en su casa de Maryland (EEUU), para perfeccionamiento literario. Estuvo aproximadamente 6 meses allí (también estaba la esposa de Jiménez, Zenobia), en una especie de "beca literaria". Sin embargo, María Elena no la pasó bien en esa estadía, ya que Jiménez fué impiadoso y descortés con ella, no teniendo consideración por sus necesidades e inclinaciones personales. Al respecto, dijo : "Cada día tenía que inventarme de coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela. Me sentía averiguada y condenada. Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino en sus manos y, no hizo más que paralizarlo. Juan Ramón me destruía y no tenía derecho a equivocarse porque él era Juan Ramón Jiménez y yo nadie". Ya de vuelta en el país, en 1949, frecuentaba los círculos literarios e intelectuales de Buenos Aires, dónde se reunía lo más granado de la literatura. En 1951, publica su 2° libro, un poemario llamado "Baladas con Ángel", que fué editado en un mismo volúmen con "Argumento del enamorado", del joven escritor Ángel Bonomini, quién era su novio. El libro consistía en intercambios de emociones de ambos novios, en forma de versos. Ese mismo año, emprende un nuevo viaje, por invitación de la cantante tucumana Leda Valladares. La mujer, egresada de la Universidad Nacional de Tucumán, estaba radicada en Costa Rica y, luego de reunirse con María Elena en Panamá, partieron en el barco "Reina del Pacífico" a Europa. Aquí dejó todo y, nació una unión artística y afectiva entre ellas, instalándose en París. Allí forman un dúo, cantando canciones folklóricas de tradición oral de la región andina (carnavalitos, bagualas y vidalas), en cafés, boites y el famoso cabaret "Crazy House", dónde estaban contratadas. En la capital francesa grabaron 2 discos : "Cantos de Argentina" (1954) y "Bajo los cielos de Argentina" (1955), sobresaliendo famosas canciones como "Huachi tori" y "Dos palomitas". También interpretaban "La arribeña" de Jaime Dávalos, "La Humahuaqueña" de Rafael Rossi, "Viva Jujuy" de Rolando Valladares y temas de Yupanqui. Después de 4 años, vuelven al país, en 1956 y realizan giras por el Noroeste. En 1957 graban dos discos : "Entre valles y quebradas" Volumen 1 y 2. Aquí comienzan a surgir diferencias en el dúo, ya que Leda priorizaba el valor del indigenismo y del folklore puro con un sentido de creación anónima. En cambio, María Elena pretendía nuevas expresiones, no estrictamente referidas al folklore con orientación a la justicia social, el feminismo y el pacifismo. En 1958 graban uno de sus mejores discos : "Canciones del tiempo de Maricastaña", con temas emblemáticos como "Tururururú", "En qué nos parecemos" y "Romance del Enamorado y la Muerte". Simultáneamente, María Elena publica su 3° libro : "Casi milagro". Ese año resulta una bisagra para su carrera, pues incursiona en la televisión, de la mano de la directora María Herminia Avellaneda, quién le ofrece escribir guiones televisivos infantiles. Debuta con "Buenos días Pinky", protagonizado por Lidia Satragno, como Pinky y Osvaldo Pacheco, como su abuelo. Si bien el programa duró solo 3 meses, fué un éxito rotundo, obteniendo, luego, 2 premios Martín Fierro (al mejor programa infantil y revelación masculina para Pacheco). Después, Argentores premió a María Elena como guionista. A partir de ese momento, se enfocaría completamente en el "varieté infantil". En 1959, graba con Valladares, "Leda y María cantan villancicos. Ese año, el 2 de febrero, estrena la obra infantil "Los sueños del Rey Bombo", en el Teatro Auditorium de Mar del Plata, pasando la obra, en marzo, al Teatro "Presidente Alvear" de Buenos Aires. En 1960, aparece el libro "Tutú Marambá" (ella asume los costos de la edición) , basado en ese espectáculo y el disco "Canciones del Tutú Marambá", con canciones de culto, como "La vaca estudiosa", "Canción del pescador", "El reino del revés" y "Canción de Titina". La consagración definitiva llega en 1962, con el espectáculo "Canciones para mirar", que duró 9 meses en cartel en la Sala Casacuberta del Teatro General San Martín. La obra consistía en 12 canciones, dónde Leda y María Elena aparecían cantando vestidas de juglares y, dos actores las representaban mímicamente. Como en otras ocasiones, se grabó el disco del mismo nombre y, del espectáculo surgieron 5 libros para niños : "El reino del revés" (1964), "Zoo Loco" (1965), "Dailan Kifki" (1966), "Cuentopos de Gulubú" (1966) y "Aire Libre" (1967). Anterior a esos libros, aparece la obra "Doña Disparate y Bambuco", interpretada por Lydia Lamaison y Osvaldo Pacheco, respectivamente, bajo la dirección de María Herminia Avellaneda. En ésta obra aparecen 2 personajes muy populares : El Mono Liso y la Tortuga Manuelita. Muchos críticos la catalogaron como la versión local de "Alicia en el país de las maravillas", por la calidad de sus textos y la puesta en escena. El año 1963 marca el final de la relación profesional y afectiva de Leda y María Elena, al grabar su último trabajo "Navidad para los chicos", dónde cantan canciones navideñas. Luego de ello, se separan. Sin perder su veta de escritora, en 1965, edita su 4° libro de poemas, "Hecho a mano". Un tiempo después, en 1968, decide hacer espectáculos para adultos y, estrena "Juguemos con el mundo", que incluye canciones de protesta (como "Los ejecutivos" y "¿ Dónde estás ?"), sobre temas de emigración ("Zamba de Pepe") y acerca del peronismo ("el 45"). En ésta obra, sale a la luz la memorable canción "Serenata para la tierra de uno", cuya estrofa más famosa se refiere al país como si fuera un amante : "Porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy, por todo y a pesar de todo, mi amor yo quiero vivir en vos". Como corolario, salió el disco del mismo nombre, volumen 1 y 2. Éste éxito, da lugar a su primera incursión en el cine y, en 1971, bajo la dirección de su nueva compañera, María Herminia Avellaneda, protagoniza el film "Juguemos en el mundo", acompañada de Perla Santalla, Eduardo Bergara Leumann, Aída y Jorge Luz. La llegada de la dictadura, en 1976, comienza a interferir en su tarea y, cansada de tanta censura, decide en 1978, no componer más ni cantar en público. Sin embargo, canciones suyas, de cierto contenido de libertad, son tomadas como símbolo para cantar en ésta época de represión, como "Canción de cuna para un gobernante", "Oración a la justicia", "Como la cigarra" y su versión al español de "Venceremos". Siempre filosa con sus pensamientos y convicciones, en 1979, publica en el diario "Clarín", una histórica carta, referida a los gobernantes de turno, en sentido metafórico, donde condena la pobreza intelectual que los represores del sistema habían exigido desde hacía algunos años, titulada "Desventuras en el país jardín de los infantes", en cuyas partes más salientes dice : " El censor no exhibe documentos ni obras, como exhibimos todos a cada paso. Suele ignorarse su currículum y en qué necrópolis se doctoró (solo sabemos por tradición oral, que fué capaz de incinerar verdaderas obras de arte)... Ha convertido nuestro llamado ambiente cultural en un pestilente hervidero de sospechas, denuncias, intrigas, presunciones y anatemas. Es un estafador de energías, un ladrón de nuestro derecho a la imaginación, que debería ser constitucional". Fué replicada en varios medios la misiva y, poco tiempo después, María Elena, debió partir a Europa. En 1981 le detectan un cáncer, que es tratado a tiempo y, con un prolongado tratamiento, se cura. Ese año la fundación Konex le otorgó el Premio Konex de Platino en el rubro "disciplina infantil". Con la vuelta de la democracia en 1983, vuelve a participar activamente en la sociedad y al año siguiente, retorna a la televisión, ésta vez como conductora (junto a la cantante de tangos, Susana Rinaldi y la directora María Herminia Avellaneda) del ciclo "Como la cigarra", en Canal 11, consistente en un espacio de reflexión de la actualidad bajo la mirada femenina. El ciclo, no muy exitoso, estuvo 6 meses en el aire, pero fué el 1° programa, conducido por mujeres, que se alejaba del formato de las recetas de cocina, manualidades o alguna telenovela. En 1985, comienzan los reconocimientos y, es declarada "Ciudadana Ilustre de Buenos Aires". Tiempo después, en 1990, la Universidad Nacional de Córdoba, le otorga el título de "Doctora Honoris Causa" y, ésta vez, la Provincia de Buenos Aires, la nombra "Personalidad Ilustre". En 1991 recibe el premio "Hans Christian Andersen", una especie de Premio Nobel de la narrativa infantil, entregado por la International Board on Books for Young People (IBBY), como reconocimiento a una "contribución duradera a la literatura infantil y juvenil". El premio consiste en una medalla de oro y un diploma entregado por la reina de Dinamarca y se entrega cada 2 años. Junto a María Teresa Andruetto, que lo recibió en 2012, son las únicas argentinas en recibir el galardón, desde su creación en 1956 (además, junto a Ana Machado y Lygia Nunes, de Brasil, son las únicas sudamericanas en recibirlo). Ese mismo año edita su libro "Novios de antaño", consistente en una autobiografía sobre su niñez en la "Década Infame". En 1994, se edita una recopilación completa de sus canciones para niños y adultos, una verdadera joya musical. En 1999, el dibujante y cineasta español, Manuel García Ferré (creador de Hijitus y Larguirucho, entre otros) la contactó porque tenía la idea de hacer una película a partir de la canción "Manuelita". Ella le dió libertad para escribir el guión, con la única condición de que apareciera Larguirucho en el film. El talento de García Ferré logró un guión impecable para la película, que fué un éxito de taquilla, con 2 millones de espectadores. El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) la seleccionó para representar a nuestro país en la entrega de los Premios "Oscar", como Mejor Película de Lengua Extranjera". Hubo muchas críticas porque un film de animación nos representaba. Finalmente, la película no pasó el corte y no llegó a la final (en esa época llegaban 5 películas a esa instancia, pasando un filtro de casi 200 cintas). En 2008 escribe su último libro, "Fantasmas en el parque". En 2010, enferma de cáncer de pulmón, y es internada en el Sanatorio de la Trinidad, ante la gravedad de su caso, que no tenía retorno. Mariana Facio, sobrina de su última pareja, la fotógrafa Sara Facio, cuenta sus últimos momentos : "Falleció de mi mano. La noche anterior me acerqué a acomodarle la cabeza. Ella me dijo : amorcito mío, aquí estamos. Luego, me apretó la mano y lloró. Entonces, yo le dije que tenía que descansar, que estábamos todas con ella. Éramos un grupito. Sara y 3 chicas más. Ella nos llamaba el petit comité. Al otro día ya se despertó mal. Vino la médica y me dijo : se está yendo. Así que me quedé ahí, agarrándole la mano". María Elena Walsh murió el 10 de enero de 2011, a los 80 años. Sus restos fueron velados en la sede de Sadayc (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) e inhumados en el panteón que posee la sociedad en el Cementerio de la Chacarita. Allí, el músico Eduardo Falú, la despidió, en nombre de la comunidad artística, con sentidas palabras. En su honor, existen escuelas con su nombre, incluso muchos jardines de infantes llevan el nombre de algunos de sus personajes. Su imagen está en el Salón de Mujeres Argentinas de Casa Rosada. Sin lugar a dudas, María Elena Walsh fué pionera en literatura infantil. La crítica especializada describe su trabajo como innovador, debido a "la introducción del disparate, el humor, el placer del lenguaje, por el lenguaje mismo". Su gusto por la lectura fué determinante y así ella lo expresaba : "La pubertad fué para mí el aflorar de una vocación : el gusto apasionado por los libros. La lectura es la madre de todos los vicios. Me incitó a soñar y a separarme de mi familia". Y continuaba :" La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable, no sirve para nada. Es una manera de vivir y, los que de esa manera vivimos, querríamos inculcarla en el niño y contagiarla en el prójimo como buenas lecciones". Sobre su tarea, decía : "Escribir para chicos fué una tarea de reconciliación con el paraíso perdido. Una búsqueda de raíces, otro viaje en el tiempo."  Los que hoy transitamos la adultez, de alguna forma somos hijos de esos personajes y participantes de sus aventuras que, nos hicieron soñar, como dice la letra del "Reino del revés" : "Me dijeron que en el reino del revés nada el pájaro y vuela el pez, que los gatos no hacen miau y dicen yes, porque estudiaron mucho inglés".

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