JUAN DUARTE, ENTRE EL SECRETARIO Y CUÑADO DE PERÒN

La historia de la política argentina es muy rica en personas que, al trascender más allá de los términos normales de cualquier mortal y, destacarse de alguna forma en su actividad, los convierte en personajes. Y, toma más relieve e importancia cuándo esa trascendencia o actuación es a nivel nacional, más precisamente en las esferas gubernamentales. Es que el poder, para muchos, obsesiona, enceguece, los vuelve impunes de muchos de sus actos. Ésta circunstancia le cabe a todos y cada uno de los políticos "argentos", sin importar a que partido político pertenecen. La historia y el personaje de hoy tiene que ver mucho con ello, aunque su llegada a la cúspide no se dió por mérito propio, sino por parentesco (una situación que sigue repitiéndose y se repetirá siempre en política). Se trata de Juan Ramón Duarte Ibarguren, más conocido como Juan Duarte, único hermano varón de su famosísima e influyente hermana : Eva Perón. "Juancito", como lo llamaban en su casa, nació en 1914, en el campo "La Unión" (propiedad de su padre), a 20 kms. de Los Toldos y a 60 kms. al sur de Junín, provincia de Buenos Aires. Su madre, Blanca Ibarguren, tuvo 5 hijos en concubinato con Juan Duarte (4 mujeres y un varón), siendo la mayor, Blanca Amelia, nacida en 1908, Juana Elisa (1910), Juan Ramòn (1914), Erminda Lujàn (1916) y María Eva (1919). "Juancito" era un niño simpático, "entrador", pero poco afecto al estudio, ya que abandonó la escuela en 6° grado. En 1930, fallece su padre y, la familia decide mudarse a Junín. Juan es ahora "el hombre de la casa" y, con 16 años, comienza a trabajar para levantar la alicaída economía doméstica. Consigue empleo como viajante de la marca de jabones "Guereño" y, a partir de allí es el sostén de la familia. Era muy compinche de sus hermanas y, su forma de ser le permitió hacer "buenas migas" con los novios de éstas, principalmente con el Mayor Alberto Arrieta, festejante de Elisa, quién le regaló un auto convertible, antes de cumplir 20 años. Primer "guiño" de la suerte que le esperaba. Llegado a esa edad, decide que su destino y futuro estará en Buenos Aires y, hacia allí parte, en 1934, con tan poca fortuna que es sorteado para hacer el servicio militar obligatorio. Al darle la baja, en 1935, llega a la capital, su hermana menor, Eva, con la ilusión de triunfar como actriz. Llega, y comienza a actuar con Agustín Magaldi. Pero, el salto definitivo de "Juancito" a la cúspide se da por obra y gracia de Eva, en 1944, cuándo ésta conoce a Perón.. El General hace a la actriz su mujer y, por su influencia, Juan es designado inspector del casino de Mar del Plata y secretario personal del caudillo (si bien Perón aún no era presidente, tenía mucho poder, ya que tenìa 3 cargos : vicepresidente, secretario de Trabajo y Previsiòn y Ministro de Guerra del presidente de facto Edelmiro Farrell). De vivir en un pequeño departamento de 2 ambientes (en Pellegrini al 1300), los hermanos Duarte se mudan a otro más grande, en la esquina de Posadas y Ayacucho. Segundo "guiño" de la suerte. El 21 de octubre de 1945, el General y la actriz se casan por civil en Junín. Perón la doble en edad, pues tiene 50 años y ella sólo 26. Al año siguiente, Juan Domingo Perón es elegido presidente y, "Juancito" se convierte en  secretario privado de la presidencia. Tercer "guiño" de la suerte. Pero, no podía con su genio y, salía de parranda casi todas las noches a los prostíbulos de la ciudad o iba al teatro o a cenar. Su soltería y cargo le daban esas "licencias". Volvía a las 6 de la mañana y, ojeroso y fatigado, concurría a la residencia presidencial de calle Austria, dónde muy temprano, el General lo invitaba a tomar mate, mientras armaban la agenda del día. Fingía que su aspecto y cansancio se debía a que recién se levantaba, igual que el General. Pero, si "Juancito" creía que engañaba a Perón, se equivocaba. Él estaba pura y exclusivamente ahí por pedido de Eva y, Perón no deseaba contradecirla. Cuándo "Evita" viajó a España en 1947, en misión oficial, Juan se "prendió" en el viaje para acompañar a la primera dama y, al volver, en casi 1 año, se compró un departamento en la calle Callao, una estancia, un campo de 2000 hectáreas en Santa Marta (Buenos Aires), un muelle de 200 mts. sobre la laguna de Monte, un stud de caballos, autos y un avión... También, haciendo gala de su poder, acomodó a amigos y parientes en cargos públicos y poseía permiso de importación de coches extranjeros (privilegio reservado para unos pocos, ya que Perón quería lanzar la industria automotriz nacional). La impunidad con la que actuaba a la vista de todos era obscena, no se preocupaba en ocultar nada, ya que el poder de su hermana lo "cubría". Ella lo conectó con la "farándula" porteña (antes de conocer a Perón, en sus tiempos de actriz) y, Juan disfrutaba ese ambiente, más aún ahora, siendo parte del gobierno. Haciendo su mejor papel, el de galán, iba a los teatros y les enviaba flores y bombones a las actrices, las invitaba a su palco privado en el Teatro Tabarís (que costaba una fortuna). También las llevaba al "paddock" de Palermo (pequeño prado donde preparan los caballos de carrera) o a bailar al "roof garden" (jardín de comidas) del lujoso Hotel Alvear. A las más afortunadas, les regalaba joyas de los locales más exclusivos : Ricciardi, Settecasi y Jean Pierre. Tanto derroche dió sus frutos (para él), ya que mantenía un triángulo amoroso con 2 afamadas actrices de la época : Fanny Navarro (en teoría, "la oficial") y Elina Colomer ("la amante"). Solía invitar a los padres de Fanny a la estancia de la laguna de Monte, haciendo "buena letra con sus suegros". Hizo también las veces de empresario del espectáculo, ya que con Raúl Apold (Secretario de Prensa y Difusión de Perón), impulsaron el cine nacional, creando el Fondo de Fomento Cinematográfico (financiado con 10 centavos sobre cada entrada de cine vendida), cuya función era otorgar subsidios para películas nacionales, las que, obviamente, iban a parar a productores y directores leales y afines al gobierno. Productoras locales como "Epa", "Emelco" o "Argentina Sono Film" (dónde Juan tenía acciones), participaban de los tratados. Pero, todo tiene un final y, el cáncer se llevó a Evita en 1952. Con la muerte de su hermana y "protectora", la estrella de Juan se apagó y se terminaron los "guiños" de la suerte. Las sospechas de corrupción en el gobierno justicialista eran cada vez mayores y, Juan siempre estaba en esas sospechas, sobre todo en el "negociado de las carnes" exportadas a Inglaterra. En una ocasión, a la salida del Teatro Colón, dónde Perón fué a una gala, la actriz Malisa Zini se le acercó y, a los gritos le dijo que estaba rodeado de corruptos en el gobierno. Luego, la sacaron los guardaespaldas presidenciales. Perón quedó pensativo y, decidió citar a la actriz a la residencia presidencial. Ella le dió un detallado informe de la situación. Sin "Evita", el gobierno se debilitaba, aunque Perón tenía el panorama controlado. Las pruebas contra Juan eran cada vez más y, Perón, por la radio estatal, emitió declaraciones contundentes : " Yo tengo la obligación de pensar que la gente es honesta hasta que deja de serlo, cuándo yo lo puedo comprobar. Y, cuándo yo lo puedo comprobar, estén seguros de que va a ir a la cárcel, así sea mi propio padre". La indirecta iba dirigida a "Juancito", quièn escuchò el discurso en su auto, mientras volvìa a su casa. El fundador del justicialismo encomendò al General Leòn Bengoa la investigaciòn del caso y èste ordenò el allanamiento de la caja fuerte de Juan, llevàndose todo. Con la desaparición física de su segunda mujer, Perón ya no tenía ninguna contemplación con su cuñado, del que desconfió desde el primer momento. "Juancito" tomó acuse de recibo y no tuvo màs remedio que renunciar a su cargo. En una carta, le contaba a Fanny Navarro su pena : "Vidita, le ruego que me perdone, me voy solo al campo. Ésta semana me han pasado cosas tan terribles que le doy gracias a Dios por estar todavía en mi sano juicio. Por eso quisiera estar solo y, si pudiera me iría tan, tan lejos como tan amargado estoy. Usted nada tiene que ver en todo ésto. No es pena de amor, es desencanto, es terrible desazón, es asco a casi todo. Para usted, un beso grande, como grande es mi deseo porque nunca tenga usted el clima que yo vivo desde hace tiempo, ni los pensamientos que me asaltan. Por momentos pienso que ya mi cabeza no coordina más, que mis piernas aflojan porque también aflojan mis fuerzas y me quedo hasta sin alma. En una palabra, me muero, pero no termino de morirme. Juan". Estaba citado a declarar, con el aval de Peròn, sobre la corrupciòn en el negocio de las carnes, el 9 de abril. La noche  anterior, el 8 de abril de 1953, el departamento de Juan, en Callao 1944, 5° piso, fué un desfile de personalidades del gobierno. ¿ Para qué fueron ? ¿Para consolarlo, darle ánimo, apoyarlo ? Puede ser. Lo visitaron Raúl Apold (Secretario de Prensa y Difusión), Héctor Cámpora (Presidente de la Cámara de Diputados), Osvaldo Bertolini (su cuñado y empleado en Presidencia), Raúl Margeriat (Jefe de Ceremonial y Protocolo) y el canciller Jeremías Remorino. Esa noche sería la última de la vida de "Juancito". Aparecería muerto, con un disparo en la cabeza. Su cuñado, Bertolini, el último en verlo con vida, dijo al respecto : "Tomamos algo de whisky y nos fuimos a las 2:30 hs. Me tomó de los hombros, me clavó la mirada y me dijo : Andate a derecho a casa. Se estaba despidiendo y no lo supe". Alrededor de las 8:30 de la mañana, su mayordomo japonès, Inajuro Tashiro y su peluquero Josè Gullo, encuentran el cadàver de Juan. Avisan al gobierno y la policìa, que llega antes de las 9 y, media hora despuès comienzan a llegar los funcionarios y, finalmente, luego de las 10, se apersona el juez Raùl Pizarro Miguens. El cuerpo estaba de rodillas a la izquierda de la cama, con el brazo izquierdo apoyado sobre el reborde del colchòn y, la cabeza sobre el brazo. En su frente, por la presiòn ejercida por la posiciòn, quedò impresa la forma del reloj, como marca nìtida. Vestìa una camiseta a rayas, calzoncillos y medias. Habìa sangre en su cuerpo, en la ropa, el colchòn y el piso. Pròximo a sus pies habìa un revòlver calibre 38 marca "Smith & Wesson". El jefe policial Miguel Gamboa y el comisario de la seccional 17, Eugenio Benìtez, igual que el juez, no tenìan duda de la caràtula : suicidio. En la escena del crimen, actuaron 5 mèdicos policiales, redactando un parte enviado al Director del Hospital Churruca. El informe de los forenses decìa : "Cadàver de sexo masculino, de alrededor de 40 años, llegando a la conclusiòn de que se trataba de un suicidio con arma de fuego, por presentar un orificio de entrada en la regiòn frontal derecha, con trayecto oblicuo de adelante a atràs y, de abajo a arriba, de bordes netos, circular, sin tatuajes ni ahumamiento y, orificio de salida en la regiòn parietal izquierda, dònde se observa presencia de masa encefàlica. No presentaba el occiso otras lesiones que hicieran presumir lucha, salvo una equimosis y edema palpebral, atribuìble al traumatismo craneano por el proyectil". Extrañamente, el juez, demasiado apurado quizàs, no ordenò declaraciones indagatorias ni autopsia...!! Al mediodìa, el caso estaba cerrado. Momentos antes llegaron al lugar su madre y una de sus hermanas, quiènes a los gritos denunciaban asesinato : ! Lo asesinaron ¡ ! Lo matò Apold ¡ ¡ era la amarga y angustiosa acusaciòn de Doña Blanca. En la mesa de luz, junto a sus documentos y las llaves, habìa una carta, dirigida a Peròn. Muchos, hasta hoy dudaron de su veracidad (habrìa sido "plantada" allì). La misma, con errores de ortografìa, decìa : "Mi querido General Peròn : la maldad de algunos traidores al General Peròn y al pueblo trabajador, que es el que lo ama a usted con sinceridad, y los enemigos de la Patria, me han querido separar de usted, enconados por saber lo mucho que me quiere y lo leal que soy... He sido honesto y nadie podrà provar (primer error de ortografìa) lo contrario. Lo quiero con el alma y digo una vez màs que el hombre màs grande que conocì es Peròn... Me alejo de èste mundo, azqueado (segundo error de ortografìa) por la canalla, pero feliz y seguro de que su pueblo nunca dejarà de quererlo. Cumplì, como Eva Peròn, hasta dònde me dieron las fuerzas. Le pido que cuide de mi amada madre y de los mìos, que me disculpe con ellos que bien lo quieren. Vine con Eva, me boy (tercer error de ortografìa) con ella, gritando ! Viva Peròn ¡ !Viva la Patria ¡ y que Dios y su pueblo lo acompañen siempre. Mi ùltimo abrazo para mi madre y para usted. Juan Ramòn Duarte. P/D : Perdòn por la letra, perdòn por todo". El juez le llevò la carta a Peròn, quièn no mostrò tanta pena : "A ese muchacho lo perdieron el dinero fàcil y las mujeres. Tenìa sìfilis". Extraña, pero contundente definiciòn. Quiènes opinaban que la carta era falsificada se basaban en que una fotocopia fuè "retocada" por la S.I.D.E. (Servicio de Inteligencia del Estado) para disimular los errores de ortografìa y, ese original manipulado se publicò en todos los diarios. Muy pocos creyeron la versiòn oficial. En una ambulancia, su cuerpo fuè llevado a la casa de su hermana Juana Elisa, en calle Pampa 2124, Barrio Belgrano, dònde fue velado. Al dìa siguiente, lo sepultaron en la bòveda familiar, en el Cementerio de La Recoleta, junto a su hermana Eva. Cuàndo en 1955, la Revoluciòn Libertadora derrocò a Peròn, se reabriò la causa, ya que el règimen estaba obsesionado en el hecho que, para ellos era un asesinato y no un suicidio. Para tal fin, se forma una Comisiòn Investigadora, denominada "Comisiòn Policial 58", presidida por el Capitàn Aldo Luis Molinari, aunque en realidad quièn "movìa los hilos" era Pròspero Germàn Fernàndez Alvariño, alias "Capitàn Gandhi", un sanguinario militar sin escrùpulos. quièn en el colmo del cinismo y crueldad, ordenò exhumar el cadàver de "Juancito" y cortarle la cabeza, con la excusa de analizar el orificio de la bala. Para completar el cuadro de horror, en un interrogatorio a su ex pareja, Fanny Navarro, el militar mandò traer la cabeza tapada en una bandeja y, en medio de la requisitoria, la descubrieron sùbitamente ante ella. La actriz se desvaneciò y nunca pudo recuperarse totalmente de esa situaciòn vivida. Èsta comisiòn tomò declaraciòn a màs de 60 personas, entre vecinos, personal de servicio y funcionarios, desde el 29 de diciembre de 1955 hasta el 4 de enero de 1956. Se grabaron en 32 discos que, increìblemente (o no), fueron guardados 50 años bajo llave en el Palacio de Justicia. En 2014, la periodista e investigadora Catalina D'Elia, pudo ubicar las grabaciones en el Juzgado Nacional en lo Criminal 4, Secciòn 113, con el expediente judicial completo, para terminar de escribir su libro sobre ese caso, titulado "Maten a Duarte". En esas grabaciones, una testigo, Marìa Esther Dantiack de Sanz, que vivìa enfrente declarò : "... escucho ruido de un coche, fuerte, creì que era un choque. Veo a 2 hombres que cargan un tercero, con la cabeza colgando y los brazos caìdos. En esa casa, la luz se prende inmediatamente apenas abren la puerta. Pero esa noche no se prendiò. Eran las 2 o 2:10 de la madrugada. Alguien debiò estar esperando porque ¿ còmo se puede abrir una puerta sino podìan abrirla de afuera ? Esa es mi opiniòn". En pocas palabras, la Revoluciòn Libertadora ponìa a Peròn como autor intelectual de la muerte de su cuñado, catalogàndolo como "crimen organizado". Pero, en 1958, con el gobierno democràtico de Frondizi, hay una 3ª investigaciòn judicial, dònde el juez Juliàn Franklin Kent cuestionò el informe de la Comisiòn Policial 58, otorgàndole la razòn al juez Pizarro Miguens de que fuè un suicidio y, ademàs, lo sobresee del supuesto encubrimiento de la muerte de Juan Duarte. Toda su fortuna, extrañamente "desapareciò", pues en la sucesiòn sòlo habìa $ 80.000 (una insignificancia para la època), 2 autos y un aviòn... del resto, ni noticias. Hay una fuerte versiòn de còmo se esfumò ese dinero y bienes, dicho por una fuente confiable del gobierno : "Todo el mundo sabìa o al menos presentìa, que era titular de varios cofres en bancos locales ¿ Para què los habìa alquilado si no tenìa nada que poner ? ¿ Adònde fuè a parar esa fortuna ?". A 68 años de su desapariciòn fìsica, la muerte de Juan Duarte se debate entre 2 teorìas : suicidio o asesinato. Hay pruebas para las dos teorìas, pero no definitivas. Es increìble la similitud con el caso Nisman, ya que ambos aparecieron muertos, con un balazo en la cabeza en su departamento, tuvieron una relaciòn cercana y luego alejada con el poder y, lo màs llamativo, estaban citados a declarar sobre casos de corrupciòn gubernamental al dìa siguiente de su muerte. Sobre su vida (y muerte) se publicaron 2 libros, "La ùltima noche de Juan Duarte", de Jorge Camarasa y "Maten a Duarte", de la ya citada Catalina D'Elia. Tambièn el cine se hizo presente, con la pelìcula "Ay Juancito" rodada en 2004, con Adriàn Navarro, en el papel de "Juancito", Laura Novoa, como Eva Peròn y Jorge Marrale, como Juan Peròn, todos bajo la direcciòn de Hèctor Olivera. "Juancito" Duarte, quièn por su personalidad, no pudo escapar nunca a su diminutivo. Pudo disfrutar "las mieles" y beneficios que da el poder, convirtièndose en millonario de la noche a la mañana (como ha pasado con casi todos los funcionarios pùblicos, sin distinciòn de partidos polìticos). Su ascenso, vertiginoso como su ocaso, lo hizo conocedor de muchas verdades, que se llevò a la tumba. Queda como anècdota, los "retos" frecuentes de su hermana Eva : "Portate bien, Juancito". Sin embargo, hizo su camino, sin hacer caso a eso y terminò de la peor manera, a los 38 años.

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