FLORENCIA FOSSATTI, LUCHADORA DE LOS DERECHOS DOCENTES

Las convicciones son atributos que no todas las personas tienen de manera intensa, a tal punto que los que sí las poseen se "juegan" todo por ella. Dentro de la misma hay una idea, un propósito, un objetivo, que no es personal, sino colectivo y, que de lograrse, trasciende, deja una huella. Pero, muchas veces (por no decir todas), sale demasiado caro para esos "audaces". También están los que desde su "zona de confort" no van más allá de las palabras y la retórica, pero no entran en acción. Entre las "audaces" con una fuerte convicción se encuentra nuestra protagonista de hoy, Florencia Fossatti, nacida en Mendoza en 1888. Hija del ingeniero italiano Carlos Fossatti e Isolina Villa, integrantes de una familia acomodada de la provincia. Hizo sus estudios primarios y secundarios en su tierra natal, destacándose siempre por su inteligencia y aplicación. Terminó la secundaria a los 17 años y, partió a Buenos Aires a estudiar magisterio a la Universidad de La Plata, egresando en 1909. Prosiguió sus estudios terciarios de Pedagogía y Ciencias Afines, en la citada universidad. Con ambos títulos bajo el brazo, en 1912, a los 24 años, regresa a Mendoza e, inmediatamente es nombrada Directora Interina de la Escuela "José F. Moreno". Dada su demostrada capacidad, el gobierno la nombra, en 1913, Subinspectora de escuelas, cargo que ocupó hasta 1915. Ese año, la designan como Inspectora de Bibliotecas Populares, hasta 1917 en que accede al estratégico cargo de Inspectora de Escuelas (dejándolo en 1918). Desde años antes (1914), la provincia de Mendoza vivía una profunda crisis económica, que se vió reflejada en los sueldos de los empleados públicos y, obviamente, repercutió en los ya míseros salarios docentes. El gobernador Francisco Álvarez no pudo resolver la crisis y, la Nación decide intervenir Mendoza, nombrando a Eufrasio Loza para tal fin. Luego fué reemplazado por José Néstor Lencinas. Sin embargo, poco y nada cambió y, en 1919, después de 8 meses sin cobrar su sueldo, estalló la crisis docente y, Fossatti, gremialista de alma, entró en acción y se puso al frente de la lucha. Innumerables manifestaciones se produjeron en las calles mendocinas, encabezadas por las docentes de magisterio. La huelga masiva de los educadores encontró todo el apoyo de sectores fundamentales  : estudiantes y obreros, que marcharon a la par con ellas. También realizaron clases públicas en plazas, esquinas y todo lugar neurálgico de la ciudad, para visibilizar y comunicar su dramática situación. La sociedad las apoyó de inmediato. Para tener más fuerza y organización, Fossatti, junto a Angélica Mendoza y otras docentes, fundaron la Asociación de Maestros Unidos de Mendoza, siendo el 1° sindicato educativo en ingresar a la central obrera. Dicha huelga marcó a Florencia, ya que además de lo salarial, luchaba por la reivindicación del trabajo docente, sobre todo de las mujeres. Su reclamo iba por cuestionar el rol tradicional de la mujer en la división sexual del trabajo. Reivindicaba el trabajo femenino con el fin de romper con la idea de la docencia como una vocación de las mujeres, como una extensión de la maternidad, impuesta como un deber natural. De ésta forma, los gobiernos tomaban ese supuesto rol natural de la mujer para desvalorizar su trabajo, mantener sus sueldos bajos y perseguir moralmente a las docentes huelguistas. Una frase elocuente, rancia e intimidatoria, declamaba tal posición : "Si una madre no hace huelga, una maestra tampoco". Fué la 1° huelga general de la provincia y, durante 8 días no hubo comercio, industria ni trabajo agrícola. Sin diálogo con el interventor Lencinas, las docentes encabezadas por Fossatti, fueron a Buenos Aires a entrevistarse con el presidente Yrigoyen, quién propuso una solución sectorial, pero no abarcativa. Sin dudas, el líder radical tenía una mirada centralista del problema y no federal. Desecharon la propuesta presidencial y volvieron a Mendoza. No  hubo reanudación de clases y, con el apoyo de la Liga Nacional de Maestros y la Federación Universitaria de Buenos Aires, se realizó un 2° paro general, dónde la represión policial fué moneda corriente. Al respecto, Fossatti expresó : "Las pequeñas causas producen grandes efectos, la causa de Maestros Unidos podría tener consecuencias insospechadas. Si en Mendoza, oprimida por el mando policial, ésta situación todavía se sostiene es porque el pueblo es calmo y pacífico. La única gran desgracia es que las mujeres no pueden armarse en defensa de la libertad y de sus derechos, de lo contrario ya todo habría terminado. El conflicto no es docente salarial, es institucional, la víctima es la sociedad mendocina, con las mujeres como protagonistas". Finalizada la huelga y las protestas, fué destituída, en 1921, (junto a Angélica Mendoza) de su cargo docente en la provincia, acusada de "sublevación del magisterio" y "anarquía del personal".  Tuvo que trabajar en una escuela dependiente de la Nación. En 1922 fué expulsada de la Dirección General de Escuelas y apartada de la dirección de la escuela "Presidente Quintana". Años más tarde, en 1928, se inaugura el Centro de Estudios Pedagógicos "Nueva Era", perteneciente al Movimiento de la Escuela Nueva, al que Florencia adhería fervientemente. El mismo proponía metodologías innovadoras que propiciaban la autonomía infantil (como por ejemplo el autogobierno infantil) dentro y fuera de las aulas, a partir de la creación de Centros de Estudiantes. Todo ello se vió interrumpido en 1930, al ser derrocado Yrigoyen por el militar José Félix Uriburu, dando inicio a la "Década Infame". Entre los lineamientos del movimiento, resaltaba "el rechazo a la educación puramente intuitiva y practicista, sin vuelo intelectual". Se cuestionaba a la escuela que "forma las infancias y juventudes bajo la lógica de la fábrica, marcando tiempos productivos e improductivos, jerarquías, cadenas de mando y disciplina al futuro trabajador, al futuro explotado". Dentro de éste movimiento, Florencia fué gran ideóloga (junto a Néstor Lemos y María Champeau) porque, además, impulsó la laicidad de la educación y la importancia de aplicar la educación sexual en las aulas. También planteó una participación activa de los estudiantes en su proceso de enseñanza - aprendizaje. El objetivo era una escuela laica, democrática y autogestiva, dónde los docentes sean un cuerpo colectivo que trabaja en red, oponiéndose a la escuela tradicional, ya que no sólo bastaba con aprender, sino "aprender haciendo". Ante tamaña "insolencia" (además de las anteriores huelgas), Florencia fué catalogada como una "docente peligrosa", por lo que fué cesanteada de todos sus cargos en 1936, sin goce de jubilación, en una evidente persecución ideológica. No se amilanó por ello y, en 1938 se afilió al Partido Comunista (el cuál la incorporó a su comité). Su activismo se plasmó también cuándo ingresó a la Asociación Femenina Antiguerra. Desde ese espacio, publicó el libro "El mensajero de la paz", donde propiciaba la eliminación de juguetes bélicos para los niños. En varios actos de ésta asociación era siempre la única mujer oradora. Al consumarse el golpe de estado del 4 de junio de 1943, es encarcelada por su ideología política, aunque meses más tarde la liberarían. En 1945, solicitó su reincorporación al Magisterio, pero no le fué concedida. Debido a éste nuevo revés, opinó al respecto : "Parece que en nuestra provincia y para ciertas personas todo se prescribe, menos el odio. Ese odio se ensañó conmigo, quitándome mis medios de vida e hiriendo a todo el magisterio, pues fuí víctima de una maniobra discriminatoria con fines regresivos para la marcha educacional. El odio persiste implacable, centrándose en mi persona". Cuándo finalizó la 2° Guerra Mundial, en septiembre de ese año, hubo una manifestación de simpatizantes de los aliados (quiénes habían ganado la contienda), en la Plaza San Martín, para celebrar la victoria. En ese acto, fué la principal oradora. No perdió su perseverancia y, en 1958, volvió a pedir su reincorporación a la Dirección General de Escuelas, pero ésta vez lo hizo de una manera particular, ya que publicó "Alegato Pedagógico", con un subtítulo elocuente : Bases pedagógico - político - jurídicas de una petición de justicia. El mismo fué financiado por el aporte de sus amigos y allegados. Finalmente, dieron lugar a su petición en 1959 (ya era presidente Frondizi, en la vuelta de la democracia) y, junto a otras 52 docentes, luego de 23 años de proscripción, fué reincorporada y pudo acceder a su jubilación, al reconocerse sus años de servicio. Su caso y, el de las otras docentes, dió lugar, el 11 de septiembre de ese año a la sanción del la ley provincial N° 2476, referida al Estatuto Docente, quedando garantizados los derechos del maestro y la reglamentación del ejercicio de la profesión. Ésta situación se replicaría a nivel nacional. Murió el 2 de diciembre de 1978, a los 90 años. Sus restos están sepultados en el "Parque de Descanso" de Guaymallén. Florencia Fossatti, heroína y luchadora de la educación nacional, desde su provincia, pagó caro su activismo en defensa de los derechos de las docentes y de la implementación de un nuevo paradigma de enseñanza. Fueron banderas que siempre defendió y que, con sus acciones y palabras dejaron un legado : "El concepto de escuela inmutable, rígida, uniforme, producto de un sistema mecánico, debe ser sustituído por aquel que nos la presenta como un organismo vital, plástico, cambiante y flexible". Ella y muchos otros, lograron que ésto ocurriera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK