EL "MONO" GATICA, EL CAMPEÓN DEL PUEBLO
Nacer sin tener nada, luego tenerlo todo y volver al principio : nada. La historia es repetida y, aquí en éste espacio, en otra narración similar, hablamos de pasar, sin escalas, de tocar el cielo con las manos y caer al más profundo abismo... con resultados trágicos después. Los factores o hechos que provocan tal situación son diversos y, como si fuera una norma de la vida, todo termina mal... en ésta ocasión, la tragedia del protagonista, da lugar al inicio del mito y la leyenda. José María Gatica nació en Villa Mercedes (San Luis) en una fecha patria, el 25 de mayo de 1925, hijo de José y Tomasa de Gatica, matrimonio que dió a luz a Luis Amílcar, Fermina, Jesús y Flora, además del mencionado José María. La familia se ganaba la vida con un kiosco que funcionaba en la estación de trenes, pero un incendio hizo añicos su fuente de ingresos. Don José quiso empezar de nuevo, sin éxito, por lo que Tomasa decidió venirse a Buenos Aires, con una parte de su familia (sus dos hijas y el pequeño José). En 1935 llegaron en un tren de carga, sumidos en la extrema pobreza. Sin lugar a dónde ir, pasaron la noche en el Ejército de Salvación, dónde les dieron refugio y un plato de comida. José debió "ganarse el pan" trabajando en lo que sea, siendo un niño, por lo que debió abandonar la escuela. "Se dormía en clase" contó su maestra, Leticia Inés Merello y, el niño le dijo que lustraba zapatos durante la noche en Constitución, por lo que la docente, apenada por él, lo dejaba dormir. Le habían prestado un cajoncito con 2 latas de betún y, así había comenzado como lustrabotas en la estación de trenes de Constitución y también en la plaza. Tomaba café con leche gratis en la Misión Inglesa, ubicada en calle San Juan y Paseo Colón, que servía el padre Thompson para todos los carenciados. Después, le daban la merienda y, para almorzar se las rebuscaba con lo que obtenía lustrando o pidiendo caridad. Otras veces vendía pastillas en la estación y el dueño del bar "El Ancla" le permitía que lustrara el calzado a sus clientes. Hizo de las peleas una forma de vida, ya que muchachos más grandes que él querían ocupar su privilegiado lugar en la estación y, José lo defendía a las trompadas, casi siempre saliendo victorioso, debido a su habilidad y potencia. En la Misión Inglesa, dónde desayunaba y merendaba, ofrecían guantes de boxeo para quién quisiera practicar el deporte y, José "agarró viaje". "Le tenía tanta bronca a la vida, que pedí un par de ellos", expresó cuándo le preguntaron porqué y cómo se inició de chico. Comenzó a entrenarse y, después, fué a combatir por dinero en el "Sailor's Home", un alojamiento para marineros sin trabajo de la misión británica. Allí el público apostaba en combates de 3 rounds y, el ganador de cada pelea se llevaba $ 20, una fortuna para José. En su primer combate enfrentó a un marinero que le llevaba 10 años y, lo noqueó apenas iniciada la pelea. Un peluquero albanés, Lázaro Kocsi, entrenador y, con vínculos en el boxeo, lo vió y vislumbró que ahí había potencial. A partir de ese momento, lo llevó a un gimnasio en el barrio de Barracas, lo entrenó y representó. Cómo primera medida, lo mandó a trabajar de ayudante de albañil con un amigo suyo, por $ 5 diarios. Una anécdota imperdible fué el diálogo entre Kocsi y su amigo sobre Gatica : "Lo voy a sacar bueno", dijo el entrenador. "Ojalá, porque para laburar no sirve. Eso sí, morfa que da calambre... y se baja una botella él solo". Por éste comentario, Kocsi, descubrió la temprana adicción al alcohol de Gatica. Su carrera amateur comienza en 1942, a los 17 años, con gran suceso, llegando a la final del título sudamericano amateur en Ecuador, pero cayó ante Alfredo Carlomagno. Ese año, el 29 de septiembre, el campeón novicio Alfredo Prada debía defender su título pluma (55 kgs.) ganado un año antes, contra Livio Sosa, pero éste faltó a la cita en la Federación Argentina de Box. Había que buscar un reemplazo y, los organizadores pusieron sus ojos en Gatica. Le prometieron $ 10 por la pelea y, José, aceptó de inmediato. Le tuvieron que prestar pantalón y botas y, el 29 de septiembre subió al ring. Un hecho fortuito (la ausencia de Sosa) marcó la aparición de Gatica, para pelear con el que sería su archirrival, Alfredo Prada, una disputa que seguiría en el profesionalismo y, que dividiría un país. La pelea fué feroz, ambos iban al frente sin miramientos, sus rostros estaban bañados de sangre. La gente, enloquecía ante la fiereza de los peleadores. En el 4° round, Prada con un gancho al hígado, derriba a Gatica, que no puede levantarse. Sin embargo, los jurados descalifican al campeón rosarino por golpe bajo. La victoria es de Gatica, con polémica. La siguieron en la salida, después de las otras peleas, se bravuconearon, hubo manotazos al aire y los separaron. Ante ésto, se dispuso una revancha 2 semanas después. Ésta vez ganó Prada por puntos, tras 5 rounds, derribándolo 3 veces. La rivalidad quedaba planteada y, luego se trasladaría al profesionalismo. En 1943, representa a San Luis en el campeonato sudamericano amateur de peso pluma, pero recién lo obtiene en 1944, en Lima. En 1945 gana el emblemático torneo "Guantes de Oro". Finalmente, llega su debut como profesional, el 7 de diciembre de 1945, a los 20 años, noqueando en el 1° round a Leopoldo Mayorano. Durante 1946 realizó 7 combates, ganándolos a todos y, dándose el gusto de quitarle el invicto a Prada, el 31 de agosto. Esa noche se recaudaron $ 43.708 con una entrada a $ 2. En el 1° round, Prada ya tenía un ojo cerrado y sangrante (luego aduciría que fué producto de un cabezazo) y, en el 4° round sufrió doble fractura del maxilar inferior. La pelea fué sangrienta, dramática y, Prada, recuperado, manda a la lona a Gatica en el 11° round, con un derechazo al mentón. Finalmente, por puntos, ganaría el combate. Años más tarde, le preguntaron a Prada, en una entrevista, cómo había hecho para pelear en esas condiciones y, él contestó :"Sólo pude mantenerme en pie por autohipnosis, porque si no el dolor me hubiera hecho salir corriendo. Lo del ojo fué un cabezazo. Terminé en el hospital". A Gatica lo apodaron "Tigre", por su fiereza para pelear, siempre yendo al frente. El 12 abril del año siguiente se enfrentan por segunda vez y, la expectativa era enorme, recaudándose $ 63.204. La previa se calentó en un encuentro casual, dónde Gatica le escupió los zapatos y Prada se le fué encima. A la noche, Gatica vió como largas colas esperaban para comprar la entrada y ordenó al cafetero que vendía allí que les sirviera a todos, ya que él pagaba. Ésta pelea fué la más sangrienta de todas. Apenas iniciado el 1° round un zurdazo terrible voltea a Gatica, quién a los 3 segundos se levanta, pero no se recuperaría del todo de ese golpe en frío (después se comprobó que le fracturó el maxilar inferior). La sangre brotaba de ambos rostros. En el 5° round hubo un tremendo choque de cabezas y en el 6° round Gatica no pudo seguir ("tengo un dolor de muela bárbaro" dijo y, en realidad, como se dijo, tenía fracturado el maxilar). Los dos terminaron en el hospital (Prada se rompió la mano) y un enorme charco de sangre quedó en la esquina de Gatica. Un detalle escalofriante quedó de ese combate : "no pudieron encontrar su protector bucal, así que subió con uno prestado, lo que significa haber peleado con un palo entre los dientes. Al no estar encajados, tenían que romperse en algún momento". Estuvo internado por un tiempo, pero en las noches se escapaba para dar una vuelta... y después volvía. Durante sus días libres, le gustaba ir al circo, en especial al "Shangri-La", cuyos festivales eran organizados por la Juventud Peronista. Allí conoció a Ema Fernández, que trabajaba como acomodadora y, tras 3 meses de noviazgo, se casó con ella. Después de 7 meses (por su fractura), reapareció y realizó 12 combates, ganando 11 de ellos por knock out y uno por puntos. El 18 de septiembre de 1948 enfrenta a Prada por tercera vez, en el Luna Park y, Perón ya presidente y, aficionado al deporte, iba a ver boxeo, acompañado de Evita y Juan Duarte. En esa ocasión, ambos boxeadores fueron a saludarlo, por separado y, cuándo Gatica se acercó, lanzó su emblemática frase, que se inmortalizaría con el tiempo : "General, dos potencias se saludan". Era un peronista confeso y lo declamaba dónde fuera. Prada ya era campeón argentino, pero no exponía el título. El Luna Park colmado, recaudó $ 156.471 (el ring side a $ 80, llegó a pagarse $ 1000 en la reventa). Para avivar el fuego político, Gatica subió con una bata con la inscripción "Perón - Evita". Esa noche venció por puntos, ya que tiró a Prada al suelo en el 9° round y, ésto fué determinante para el fallo. El estadio, se dividía en dos, ya que el ring side (dónde la entrada era más cara), apoyaba a Prada y la popular estaba con Gatica. Eran 2 polos opuestos y, su forma de vida los pintaba de cuerpo entero, ya que Gatica festejaba sus victorias yendo al cabaret y, muchas veces, después del pesaje del sábado a la mañana, se volvía hacia su rival de turno y, hablándole a la oreja, le decía : "Perdoname si ésta noche te liquido temprano, pibe, pero tengo una milonga ¿ sabés ? En cambio, Prada estudiaba mecanografía (como se llamaban los cursos para aprender a escribir a máquina), contabilidad e inglés en las Academias "Pitman". Después de cada pelea, regresaba a su casa, tomaba un té y se daba un baño de inmersión con agua tibia, para relajar los músculos. A Gatica la gente del ring side, comenzó a llamarlo "Mono", por el color de piel y sus facciones, cuestión que lo molestaba bastante, siendo siempre sus respuestas : "Mono las pelotas, hijo de puta" o los miraba fijamente a los ojos y, en tono amenazante decía: "Señor Gatica". Las mujeres eran la perdición del "Mono" y, estando su mujer embarazada, se fué a Mar del Plata, de farra con Juan Duarte, hermano de Evita. En una entrevista, afirmó al respecto : "Si para estar con mil mujeres, en vez de boxeador, tuviese que haber sido barrendero, hubiese sido barrendero". Luego, nació su hija María Eva, cuyos padrinos fueron... Perón y Evita. Su cercanía y militancia justicialista hizo que el General financiara (con dinero estatal) su incursión boxística estadounidense, ya que Prada había ido a pelear allá y él también quería hacerlo. El 1° de diciembre de 1950 derrota por knock out en el 4° round a Terence Young, dejando buena impresión. Ello llevó a que el campeón mundial liviano, Ike Williams, le ofreciera pelear con él, pero sin exponer el título. El combate se realizó el 5 de enero de 1951 en el Madison Square Garden de Nueva York. Gatica estaba poco y mal entrenado (en su estadía allí trasnochaba, bebía y salía con mujeres) y perdió escandalosamente por knock out en el 1° round, luego de caer 3 veces. El uruguayo Fioravanti, relator de la breve pelea, contó que fué al hotel a consolarlo, pensando en su tristeza : " Eran las 3 de la mañana y cuándo me abrió la puerta, me encontré a Gatica muy bien acompañado, bailando al compás de una rumba". Gracias a la fama y el dinero ganado, se dió un montón de lujos ( se compró un auto último modelo, tapizado con cuero de jaguar) pero siempre dilapidó lo conseguido. Su infancia pobre lo marcó y quiso ayudar, a su manera, a los carenciados y, en ocasiones tomaba pequeñas venganzas, por ejemplo, en cierta oportunidad, llegó a un bar de Constitución y pidió 6 especiales de jamón y queso y, le dijo al dueño : " No me los envuelva y póngalos en hilera sobre el mostrador". Luego, preguntó cuánto costaban y, tras pagar, de un manotazo los tiró al suelo. El dueño no salía de su asombro y, Gatica le gritó : "Hace 10 años yo tenía hambre, lustraba zapatos acá enfrente y vos me negaste uno". Vuelve al país y, ya separado de su esposa, forma pareja con Ema Guercio. En 1952 muere Evita y la Iglesia está enfrentada con el gobierno por el tratamiento de ley del divorcio. Perón es excomulgado y el poder justicialista comienza a resquebrajarse. El 16 de septiembre de 1953, se enfrenta con Prada por sexta y ultima vez con récord de recaudación : $ 754.435. Debido a sus excesos, a Gatica le costaba dar la categoría (llegó con lo justo, 60,900 kgs.), en cambio Prada, un atleta disciplinado, dió los 60 kgs. sin problemas. El "Mono" aguantó 2 rounds en igualdad de condiciones. A partir de allí, Prada dominó el combate y, en el 6° round, un swing de izquierda a la cabeza lo mandó a la lona. El árbitro Escudero le contó hasta 3 segundos (en esa época no existía la cuenta de protección de 8 segundos) y, se levantó como pudo. Nuevamente, producto de un derechazo, cae, se arrastra y gatea hasta las sogas, reincorporándose. Sólo su guapeza y fortaleza le permitieron pararse y, con la mirada vidriosa y perdida, el árbitro decretó el knock out. Esa noche, por primera vez, lo silbaron. Su última pelea fué el 6 de julio de 1954. Pero, la Revolución Libertadora de 1955 derroca a Perón y, por su adhesión justicialista, le quitaron la licencia de boxeador. No podía ganarse la vida dignamente con lo que sabía hacer. Como siempre, se las rebuscó y, comenzó a pelear en forma clandestina en el Gran Buenos Aires y el interior, siempre con instalaciones colmadas. Muchas veces peleaba en forma seguida con varios contrincantes. El 6 de julio de 1956, en el Lomas Park, de Lomas de Zamora, realiza su última pelea, venciendo por abandono en el 4° round al bahiense Jesús Andreoli. Al finalizar, la policía que esperaba que bajara, lo llevó detenido. Ya no volvería al ring, salvo en una exhibición que realizó con Martín Karadagián, de lucha libre y "catch". La mala estrella lo perseguía, pues en una caída defectuosa, sufre una lesión en la pierna, de la que no se recuperaría del todo, quedándole una renguera en la pierna derecha. Lo había perdido todo, sin dinero, ni forma de conseguirlo, quedó sumido en la pobreza, viviendo en un asentamiento marginal en Villa Domínico. Ya estaba con su tercera mujer, Rita Armelino, a quién había conocido en La Plata, cuándo se entrenaba en el club Atenas, luego de la Revolución del '55. Con ella, tuvo 2 hijas más, Viviana y Patricia. Gracias a la caridad de algunos subsistía. La contracara era su rival, Alfredo Prada, quién a diferencia de Gatica, no dilapidó el dinero obtenido y, lo invirtió con éxito al instalar una cantina llamada "Knock Out" , ubicada en la esquina de las calles Paraná y Sarmiento. El rosarino se enteró, por una nota salida en los diarios, de la situación del "Mono"y, le ofreció "trabajar" en su cantina como atracción, sentado en una mesa situado al lado de la puerta principal. Su tarea era saludar a los comensales al llegar e irse, diciéndoles "Buenas noches, buen provecho" y, por ello cobraba $ 15.000 por mes y alimento. En el medio de la comida, los clientes podían sacarse fotos con los boxeadores. Debajo del nombre de la cantina, en el cartel, decía "Prada, Gatica & Cía.", actuando como señuelo. El escritor Osvaldo Soriano escribió al respecto de su situación: "Fué una fiesta para los periodistas encontrarlo sentado en su casilla de latas, tomando mate, sucio y harapiento. Había vuelto a la villa miseria y, vivía de la caridad junto a su mujer y sus dos hijas. El gesto compasivo de Prada era otra humillación que Gatica soportó porque no podía sino aceptar su derrota". Como se dijo, siempre se las rebuscó para sobrevivir y, el 10 de noviembre de 1963, fué a la cancha de Independiente (jugaba contra River, al que vencería 2 a 1) a vender muñequitos de color rojo (en forma de diablo). Se fué antes de que el partido terminara y al salir del estadio, en la esquina de las calles Pedro de Luján y Herrera, quiso tomar el colectivo, línea 295, guiado por Antonio Cirigliano, pero no pudo hacer pie en el estribo para subir. El micro arrancó, Gatica cayó al suelo y fué aplastado por las ruedas traseras. El diagnóstico de los facultativos era lapidario y tremendo : múltiples fracturas de cadera, separación de vértebras, fractura de apófisis transversa, rotura de pubis y quiebre de uretra. Agonizó 2 días en el Hospital Rawson y falleció el 12 de noviembre de 1963, a los 38 años. Una multitud acompañó su cortejo fúnebre desde la Federación Argentina de Box, dónde fue velado, hasta el Cementerio de Avellaneda, tardando 7 horas en llegar. Ante la presión de la gente, el chofer tuvo que detener la marcha del vehículo y, el féretro fué transportado a pie. Desde el 24 de mayo de 2013, año en que se cumplía medio siglo de su muerte y, por iniciativa de su hija María Eva, sus restos fueron trasladados a su ciudad natal, Villa Mercedes y depositados en un monumento dedicado a él. Como curiosidad y recordando su estampa de boxeador, el féretro fué colocado de manera vertical en dicho mausoleo. También existe un complejo polideportivo allí que lleva su nombre. José María Gatica encontró en el boxeo la llave para salir de la miseria. Nunca olvidó sus orígenes y ayudaba a quién lo necesitaba, cómo una vez que encontró en Navidad a un lustrabotas de 10 años, flaquito y medio perdido. Lo llamó y, lo hizo entrar en un importante negocio de la calle Santa Fé. Allí compró pan dulce, champagne y pavo. Luego, llevó al niño en su auto hasta la villa miseria dónde vivía y, al dejarlo, le dijo a los padres : "Ésta Navidad la pago yo". En sus principales peleas, sacaba un talonario de entradas y dejaba directivas para que se las regalaran a las personas vestidas con camisa. En ambos ejemplos, Gatica se sintió identificado y quería remediar eso. Su vida llegó al cine en 1993, con el film "Gatica, el Mono", dirigida por Leonardo Favio, con una memorable actuación de Edgardo Nieva, en el papel principal. Su trágico y doloroso final fué parecido a su existencia, viviendo al límite, lastimado, pero siempre resurgiendo. El ídolo, cuyas luces del éxito ya no lo alumbraban, se fué pronto, dejando el legado de su fiereza y coraje, sobre el caliente asfalto urbano... con su clásico saludo :"Buenas noches, buen provecho".
Comentarios
Publicar un comentario