AGUSTÍN TOSCO, SINDICALISTA DE LOS QUE YA NO EXISTEN...

 La lucha por los derechos de las personas, suele ser una bandera que pocos pueden ostentar y hacer flamear. Tal situación conlleva a obligaciones, responsabilidades, perseverancia, "sacrificio" de la vida normal, por supuesto con una cuota de liderazgo y carisma que tiene tal persona. Cuándo se trata de derechos laborales, la cuestión se multiplica, ya que la infinidad de trabajadores existentes así lo amerita y, en los sindicatos (de hace varias décadas) hay ejemplos de ello. El protagonista de hoy es Agustín José Tosco, nacido en Coronel Moldes, pueblo situado a 300 kms. al sur de la capital cordobesa, el 20 de mayo de 1930 (aunque como era usual en esa época y en los poblados pequeños, fué anotado el 22 de mayo). Hijo de Santiago (maestro de profesión) y Dominga, ambos inmigrantes de Piemonte (Italia). Creció en un ámbito rural, viviendo en una humilde casa con piso de tierra y sin luz eléctrica y, junto a su hermana menor Lucía, madrugaban e iban a ordeñar las vacas que tenían en el corral y luego hacían el reparto de la leche (que era exiguo, pues la clientela estaba compuesta por sólo 2 vecinos). Al finalizar, desayunaban y partían a la escuela, dónde "Tino", como lo llamaban en casa, tenía algunos problemas con el idioma (hablaba en piemontés, mezclado con un castellano rústico) y, sus compañeros se burlaban de su acento. Era un muchacho tímido y, esa característica lo volcó a la lectura (también impulsado por su padre). Finalizados sus estudios primarios, fué inscripto en el I.P.E.T. N° 48 "Escuela Presidente Roca", para especializarse en electromecánica. Superó su timidez y el manejo del idioma y, por su oratoria y capacidad, fué elegido presidente del centro de estudiantes. Cuándo terminó el ciclo lectivo y se llevaba a cabo el acto de egresados, tomó la palabra y, en su alocución, realizó una durísima crítica sobre el funcionamiento de la escuela. La frutilla del postre fué cuándo se negó a recibir su diploma de manos del director, ante la ovación de todos sus compañeros. Siempre buscó autosuperarse y, en ese interín, acuñó una de sus frases más célebres : "las victorias más importantes y valiosas son las propias debilidades". Ingresó en 1948 a la Universidad Tecnológica Nacional, para cursar la carrera de electrotécnico y, en 1949, comenzó a trabajar en E.P.E.C. como ayudante electricista, en el taller electromecánico (sección baterías). En ese contexto laboral, inicia su carrera sindical en Luz y Fuerza y, por su oratoria y militancia, es elegido subdelegado a los 19 años y, un año más tarde, pasa a ser delegado. Luego, salió sorteado para hacer el servicio militar obligatorio, lo que retrasó sus estudios que, finalmente terminaría abandonando, para dedicarse de lleno al sindicalismo. Su afición a la lectura cada vez era más notable y, por ello, llegó a construir su propia biblioteca, con gran cantidad de volúmenes. Su autor predilecto era José Ingenieros y, además, por su función, leía bastante sobre análisis de la situación obrera y ensayos de autores marxistas. En 1952, es elegido secretario del Cuerpo de Delegados de Luz y Fuerza y, en 1954, lo nombran Secretario General del secretariado nacional de F.A.T.L.yF. (Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza). En éste año se casa con Nélida Bouyán. Hasta 1955 formó parte del Consejo Directivo del sindicato, hasta que la Revolución Libertadora de 1955 intervino los gremios. Tosco, sin embargo, siguió con la lucha y, en al acto del 1° de mayo de 1956, organizado por la intersindical en la Plaza Once, fué el único orador y pidió por la libertad de los presos gremiales, la normalización de los gremios y la C.G.T. y salarios justos. El presidente de facto, Pedro Eugenio Aramburu, ordena una persecución política y sindical, con allanamientos en locales sindicales por la policía, violación de puertas, destrucción y robo de archivos y colecciones de libros y periódicos y la destrucción del Archivo Histórico del Sindicato de Luz y Fuerza. Finalizada la intervención del gremio, integra el Consejo Normalizador y, con sólo 27 años, es elegido Secretario General de Luz y Fuerza en Córdoba y miembro de F.A.T.L.y F. (a éste último cargo, renuncia 2 años después, en desacuerdo con la "burocracia sindical" existente. Sobre ésto decía : "es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo el sindicalismo, de administrar desde posiciones de poder los beneficios sociales, de discutir especialmente los Convenios Colectivos de Trabajo, de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, desde el mismo término burocrático surge un gobierno de empleados. El significado gramatical que, trasladado al campo sindical significa : no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social". En 1958, la democracia vuelve con el triunfo presidencial del desarrollista Arturo Frondizi e, inmediatamente éste establece un acuerdo con Perón (exiliado, pero con sus bases aquí), dónde se promueve un mayor rol del Estado, el desarrollo de empresas nacionales y beneficios para trabajadores. Sin embargo, Frondizi se contradice en varios ítems del acuerdo, por ejemplo al conceder libre educación a los católicos, lo que produce un enorme surgimiento de escuelas privadas, sin intervención estatal. Tosco, sin filtro, califica a Frondizi como "degenerado político, el más grande estafador de las esperanzas populares. El único caradura que sostiene que el imperialismo tiene interés en ayudar a los países subdesarrollados. "El Gringo" Tosco, se definía como un "marxista independiente", con  pensamientos como éste : "un país dependiente no puede desarrollar sin tope su burguesía nacional, puesto que en un contexto imperialista, las grandes multinacionales y los monopolios marcan el ritmo de la economía mundial, imposibilitando a los países dependientes un desarrollo capitalista al margen del contexto económico global". Tosco veía el desarrollo de una burguesía nacional como un mero cambio de monopolios que no lograría una mejora sustancial del estado de la clase trabajadora. En 1959 se instala con su esposa en su casa cordobesa de Barrio Los Naranjos y, allí nacerían sus hijos, Malvina, en 1961 y Héctor, en 1964. Dos años más tarde, en 1966, es derrocado el gobierno constitucional del radical Arturo Umberto Illia, por la llamada "Revolución Argentina", encabezada por el dictador Juan Carlos Onganía. Había una fracción sindicalista, la CGT Azopardo, encabezada por el líder de la U.O.M. , Augusto Timoteo Vandor, que proponía un "peronismo sin Perón" y estaba dispuesta a negociar con el gobierno de facto. Pero otros sectores estaban totalmente en desacuerdo. Pero Onganía va por más y, tiene otros planes y los llevará indefectiblemente a cabo : interviene las universidades y disuelve las agrupaciones estudiantiles, medida fundamental para lograr el "control" de las masas jóvenes. El 15 de agosto de 1968 estalla una huelga estudiantil y ellos ganan la calle protestando tales medidas. En un tramo de la misma, la policía irrumpe en la manifestación y, sin mediar palabra, un agente dispara en la cabeza del estudiante Santiago Pampillón, asesinándolo. Hay un antes y un después luego de éste hecho. Hay reuniones con Onganía y, se normaliza la CGT. Vandor, sin consenso, se va de la conducción y también nace la CGTA (Confederación General del Trabajo Argentina), habiendo ahora 2 centrales sindicales. El gráfico Raymundo Ongaro asume la secretaría general, secundado por Tosco. En éste tiempo,"El Gringo", ya separado de su esposa, inicia una relación con Susana Funes, 13 años menor que él, a quién conoció en el sindicato, pues ella era militante. Un hito importante en el que participó fué el "Cordobazo", la rebelión popular desatada el 29 de mayo de 1969. Córdoba era un polo industrial automotor, con Fiat a la cabeza, concentrando 11.000 trabajadores y, con gremios fuertes que los representaban, como S.M.A.T.A.  (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor), dirigida por Elpidio Torres y, la U.O.M. (Unión Obrera Metalúrgica) a cargo de Alejo Simó. El inefable Onganía, entre sus medidas, aumentó la jornada laboral del sábado por 4 horas más, sin remuneración. El descontento es general y, por primera vez, las dos CGT se unen y convocan a una huelga general con movilización. Los obreros contaron con la inestimable colaboración de los estudiantes (con la "sangre en el ojo" por el caso Pampillón) y, juntos enfrentaron el aparato represivo del ejército. Sería el principio del fin del gobierno de Onganía, llamado "onganiato", quién se iría en 1970. Sin embargo, luego de la rebelión, fué apresado y condenado a 8 años de prisión por un tribunal militar. Estuvo 17 meses encarcelado con Raymundo Ongaro ("nos pusieron aislados de todo contacto, en el entrepiso de una planta del penal de Villa Devoto. Opinó al respecto del "Cordobazo" : "Fué una rebelión obrera y popular. Surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del "Cordobazo" es que surge de los trabajadores y de los estudiantes, y que ellos, por sus convicciones, salen a la calle a luchar". Ya liberado, se enfrenta con el sindicalista porteño José Ignacio Rucci, a quién acusaba de burócrata sindical (algo que él combatía). Tosco prefería aliarse con peronistas surgidos de base y no con la derecha sindical. En 1971 tiene lugar en Córdoba el suceso denominado el "Viborazo", una huelga general con movilización, en rechazo del nuevo gobernador interventor, José Camilo Uriburu y repudiando el asesinato (por parte de la policía) del joven obrero Adolfo Cepeda. Fué considerado el 2° Cordobazo, pero recibió su singular nombre debido a la expresión del gobernador de facto Uriburu sobre Córdoba : "una venenosa serpiente se anida en Córdoba, cuya cabeza quizá Dios me depare el honor histórico de cortarla de un solo tajo". Luego de ésta nueva rebelión, es encarcelado en el penal de Rawson (Chubut), dónde no quiso plegarse a la famosa fuga planeada para los presos integrantes del ERP y Montoneros (luego ejecutados en Trelew, conocida como la "Masacre de Trelew), porque argumentaba que "sólo el pueblo y los trabajadores lo sacarían de la cárcel". En pleno encierro, privado de su libertad, se llevan a cabo elecciones en el Sindicato de Luz y Fuerza (a pesar de estar intervenido), consagrándose Secretario General, además de ser nombrado Secretario Adjunto de la delegación regional. En una de sus cartas desde la prisión a su nueva compañera, Susana Funes, se lamenta por su familia diciendo :"Trataré de que superen todo. La pobre vieja es la que más sufre y a la que no se la puede hacer comprender. ¡ Éste hijo les ha salido tan en contra de sus normas sociales !¡ Qué voy a hacer ! No pude ser un electromecánico serio y responsable. Tener un lindo auto. Ascender en el convencionalismo social. Eso es lo que sinceramente y de buena fe hubiese querido. Pero es de otra época esa conducta. Tal vez si fuera propietario en el campo sería distinto". Al recuperar la libertad, se va a vivir con Susana, quién se hace cargo de todos los gastos, ya que Tosco le entrega su sueldo completo a su ex mujer e hijos. En 1973, luego del efímero gobierno de Cámpora y, de cara a nuevas elecciones, el P.R.T. (Partido Revolucionario de los Trabajadores), le ofrece la candidatura a presidente, pero Tosco rechaza el ofrecimiento para no dividir a la izquierda (al tener contactos con el Partido Comunista) y, para no enfrentar a Perón. En Córdoba apoyó la fórmula para gobernador del FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) que formaban Obregón Cano y Atilio López, compañero de lucha en el "Cordobazo". Finalmente, el General se impone. Pero la fórmula cordobesa no le cae mucho en gracia. En "la Docta" el clima está caliente, ya que después de un paro total de transporte por aumentos salariales, las calles son un caos. Al mismo tiempo, el teniente coronel Antonio Navarro asume como jefe de policía. Su presencia no es casual, hay una conspiración contra el gobierno provincial desde la Nación. El gobernador Obregón Cano destituye a Navarro de su cargo, ya que no le responde en la jerarquía de mandos. El jefe policial no acata la orden, se amotina, bloquea las calles céntricas y toma el control total. Grupos parapoliciales arriban a los domicilios del gobernador y su vice, López, y son detenidos. Así, el 27 de febrero de 1974, se producía el "Navarrazo" y, Perón, ante la gravedad de la situación, interviene la provincia, enviando a Diego Brunello, pero no repuso en sus cargos a Obregón Cano y López. El golpe encubierto se había consumado. Luego, la historia es conocida, viejo y enfermo, el caudillo fallece el 1° de julio de 1974 y asume su esposa María Estela Martínez, que entre sus primeras medidas,  cambia de interventor, designando a Raúl Lacabanne, quién organizaría la Triple A en Córdoba, conocida como "Comando Libertadores de América". Tosco es perseguido por su militancia marxista y es "condenado a muerte" por éste grupo parapolicial. El sindicato es intervenido nuevamente y, "el Gringo" pasa a la clandestinidad, ocultándose por más de 1 año en las Sierras de Córdoba, gracias a amigos del sindicato. En el colmo de los colmos, lo disfrazan de mujer, para viajar a La Plata y, seguir oculto. Cae enfermo y, no puede ser atendido como corresponde, ya que no puede asistir a ningún hospital, pues sería ejecutado por la Triple A. Su estado empeora, ha perdido mucho peso y, sus amigos, en octubre de 1974, deciden la última jugada : bajo un nombre falso, lo internan en una clínica porteña. La enfermedad está avanzada y el deterioro es notable. Tiene encefalitis bacteriana y, el 4 de noviembre de 1975, fallece a los 45 años. Sus compañeros, en una operación increíble e ingeniosa, trasladan el cadáver de su amigo, sentado en el asiento del acompañante de la ambulancia, para traerlo a Córdoba. Lo velaron en el domicilio particular de un amigo y, luego se instaló la capilla ardiente en el club Redes Cordobesas. Concurrieron casi 20.000 personas, pese a las amenazas de la Triple A. Tan preciado era el botín que, cuando el cortejo fúnebre llegó al Cementerio San Jerónimo, unos "matones" del gobierno, apostados en los techos de los panteones, dispararon contra la concurrencia, dejando varios heridos. Para evitar el robo del cadáver, lo ubicaron en una bóveda equivocada  y, a la noche, lo trasladaron al panteón de Unión Eléctrica, dónde aún están. Agustín José "Gringo" Tosco, sindicalista de los que ya no existen, una especie extinguida, reemplazada por personajes millonarios, que no se condicen con los ideales que dicen defender. Una frase suya define eso : "Un dirigente sindical tiene que vivir en la misma condición que los trabajadores a los que representa". Con pinta de recio y su eterno mameluco azul de trabajo,marchando al frente de todas y cada una de las manifestaciones y con una oratoria impecable que, también educaba :"Nuestra experiencia  nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces pasan meses, sin que nada aparentemente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio en éstas 3 cualidades, la tarea siempre ha de fructificar en una semana, en un mes o en un año. Nada debe desalentarnos, nada debe dividirnos, nada debe desesperarnos". Concebía la lucha no sólo por el salario (ya que al enfocarse en sólo eso, se desviaba la atención de la lucha de clases, de la liberación nacional y la explotación). "Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en manos de los consorcios capitalistas, fundamentalmente de los monopolios, para el pueblo, socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Nuestro punto de vista es que deben desaparecer las clases y, que debe existir una clase, la de quiénes trabajan y, no como ahora, que existe la de los explotados y la de los explotadores que solo viven del esfuerzo de los demás". Pasó el tiempo y...casi nada cambió. El pequeño que vivía en piso de tierra y sin luz... encontró la misma en su sindicato, dónde brillará por siempre.


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