SARA ECCLESTON, LA CREADORA DE LOS JARDINES DE INFANTES DE NUESTRO PAÍS

Dejar la tierra natal, las costumbres, las amistades, gran parte de la familia, para cumplir un objetivo profesional, para desarrollarse como persona, para planificar proyectos y, tal vez, construir un futuro, es una decisión difícil de tomar y, más aún si esa incursión es en otro país, no sólo con otra cultura, sino con otro idioma. Sin embargo, esas decisiones terminan siendo fundamentales para esa persona y el lugar dónde se radica. Algo similar a ésto le sucedió a nuestra protagonista de hoy, Sara Chamberlain de Eccleston, nacida en Lewisburg, Pensilvania, EEUU, el 8 de abril de 1840, en el seno de una familia distinguida de esa ciudad. Por tal razón, estudió en la Escuela de Señoritas, que era anexo a la Universidad de Buckrell, graduándose en 1858, a los 18 años. Al estallar la Guerra de Secesión, en 1861 (dónde 7 estados del sur se separaron del Estado, ya que no aceptaban al presidente Lincoln, que era antiesclavista), Sara sirvió como enfermera en la Comisión Sanitaria de Estados Unidos (entidad precursora a la Cruz Roja), bajo el mando del ejército de la Unión, actuando en los hospitales situados en Nashville. A pesar del horror de la guerra, algo bueno trajo la contienda, ya que en uno de los nosocomios que trabajó, conoció al subteniente Charles Frederick Eccleston. La guerra finalizó en 1865 con la victoria de las tropas fieles a Lincoln (del norte) y, los estados rebeldes debieron anexarse nuevamente. La esclavitud fue abolida después. En 1866, Sara y Charles se casaron y, fruto de esa unión, nacieron John (1868) y Emily (1869). La felicidad no duró demasiado y, en 1875, Sara enviudó. No obstante ello, conservó en todas sus actividades su apellido de casada, conociéndosela en todos los ámbitos como Sara Eccleston. Sola y con dos pequeños hijos, sus padres insistieron para que se quedara a vivir con ellos, pero con 35 años, decidió seguir estudiando, e ingresó a la Escuela Normal "Ruth Burritts", en Filadelfia, especializándose en un incipiente campo de enseñanza de la época, el "kindergarden" o jardín de infantes. Con excelentes calificaciones se graduó en 1877. Ese año, por unas amigas en común, las hermanas Elizabeth y Mary Peabody, conoce a Domingo Faustino Sarmiento, en un viaje de éste a Estados Unidos. Una relación que cambiaría su vida. Elizabeth Peabody era una docente muy reconocida en su país, que impulsaba las ideas del alemán Fredrich Fröbel (creador de la educación preescolar y del concepto "jardín de infantes") y, que fuera fundadora del 1° "kindergarden" en Estados Unidos. Su hermana Mary, también educadora y esposa del filósofo Horace Mann, fué quién le sugirió a Sarmiento la idea de implementar el "kindergarden" como "sustento de la educación primaria" en Argentina. En tanto, Sara volvió a su ciudad natal, Lewisburg, dónde trabajó por 3 años en el 1° jardín de infantes de allí. En 1880, el estado de Minnesota le encargó la creación de una Escuela Normal de Profesores de Kindergarden en la ciudad de Winona. Dedicó 3 años y medio de su vida para ello, realizando viajes por Saint Louis, Missouri y Chicago, para estudiar los jardines de infantes de esas ciudades, considerados los mejores del país. En 1883, Eduardo Wilde, Ministro de Instrucción Pública del presidente Julio Argentino Roca, le encargó a la regente de la Escuela Normal de Profesores de Paraná, Frances Allyn (quién regresaba de su patria), el envío de profesoras especializadas para impulsar la educación pública del país (iniciativa propulsada por Sarmiento desde 1869, en su época de presidente). Fué así que, entre ese año y 1898, el gobierno argentino contrató 61 maestras estadounidenses para trabajar en las escuelas normales del interior del país. Faltaba la educación preescolar y, animada por las hermanas Peabody, Sara decidió venir a Argentina a cumplir ésta "cruzada". Quisieron convencerla en las instituciones educativas donde trabajaba, sobre la inconveniencia de venir al "hemisferio sur" (idioma, inseguridad, otra cultura), pero ella estaba decidida a hacerlo, a tal punto que se trajo con ella a su hija Emily. Además, la paga era muy buena comparándola con lo que cobraba en EEUU. Luego de pasar por Londres, llegó al país el 24 de agosto de 1883. Traía las mejores recomendaciones, por ejemplo la de William Phelps (fundador y presidente de la Sociedad Nacional de Educación de EEUU), la directora de la Escuela Normal de Kindergarden de Filadelfia "Ruth Burritts" y, por supuesto de Elizabeth y Mary Peabody. Con semejantes pergaminos fué destinada por el gobierno a la Escuela Normal de Paraná, dónde su director José María Torres, le encargó la organización y dirección de un Departamento Infantil. Mientras tanto, Sara aprendía el idioma, ayudaba en la adaptación de su hija en ésta nueva tierra y lidiaba con el tema religioso, pues ella era protestante. A esas dificultades, se sumaba la carencia total de mobiliario para lo que le habían encomendado (tuvo que encargar los muebles en EEUU). Un acierto fué la introducción en la enseñanza del libro "El niño y su naturaleza", de la baronesa Bertha Von Marenholtz Bülow, discípula de Fröbel y, que serviría para la formación de las nuevas docentes. Finalmente, el 4 de agosto de 1884, es inaugurado el nuevo instituto, con 35 niños entre 3 y 6 años, dónde Sara emprendió una gran labor, ya que se actualizaron todos los programas de estudio y se creó la carrera de maestra jardinera, inexistente hasta entonces. Hubo que traducir todos los libros de referencia (pues estaban en inglés y alemán) y, fundamentalmente, se difundió el trabajo manual en la escuela primaria. De ésta forma, con las manualidades, los estudiantes desarrollaban habilidades prácticas. Dos años después egresan las primeras maestras jardineras de nuestro país : Justa Gómez, María Errausquín y Macedonia Amavet. Ese año recibe noticias de Estados Unidos, su hijo John está enfermo. Sara pide licencia para irse a su patria para cuidarlo. Estuvo varios meses hasta su recuperación y, al volver, Sara se radicó definitivamente en Argentina. En 1888 funda y dirige un jardín de infantes en Concepción del Uruguay (Entre Ríos). Luego, vuelve a Paraná, dónde se quedará hasta 1897. En ese año egresa Rosario Vera Peñaloza, la maestra riojana, gran impulsora de los jardines de infantes. Fué de las más destacadas alumnas de Sara. En su estadía en Paraná tiene intensa y prolífica actividad, ya que en 1893 funda la Unión Froebeliana Argentina, con 103 asociados y, cuyo objeto es difundir los principios y ventajas de la educación inicial entre las docentes y madres del país. Como se dijo, en 1897 deja Paraná y llega a Buenos Aires, dónde crea el Profesorado de Maestras Jardineras en esa provincia y, el ministro de educación, Antonio Bermejo, le encomienda su dirección. En 1899 funda la Sociedad Internacional de Kindergarden en Buenos Aires, dónde es su 1° presidente. Un año más tarde, el 25 de septiembre, dicha sociedad se incorpora al Consejo Internacional de Mujeres y, Sara, fué una de las firmantes del acta de fundación del Consejo de Mujeres de Buenos Aires. Luego, fué designada Inspectora de Jardín de Infantes hasta su jubilación, en 1903. Ya retirada, creó y dirigió una escuela primaria, con jardín de infantes incluído, en Buenos Aires y, además adquirió el "American College", espacio educativo destinado a hijos de residentes de Inglaterra y Estados Unidos y, obviamente, le anexó un kindergarden. En 1910, el gobierno de Mendoza le encargó la organización de un Jardín de Infantes, otorgándole todos los recursos necesarios para construírlo. Fué modelo en su zona y dejó a cargo de la dirección a Custodia Zuloaga, una de sus más destacadas alumnas. Sara falleció el 10 de octubre de 1916, a los 76 años. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Británico de Buenos Aires, junto a los de otras maestras venidas de EEUU, como Jennie Howard, Minnie Armstrong de Ridley y Francis Armstrong de Bessler. Sus estudiantes levantaron un monumento sobre su tumba, con una leyenda que decía : "Como la hiedra adherida al muro o como la llama sagrada de las antiguas vestales, que no se apagaba jamás, así cumpliste tu misión maestra nuestra, y así nos legaste el fervor de tu alma". En su homenaje, el Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial, dependiente del gobierno de Buenos Aires, fundado el 8 de abril de 1937, lleva su nombre. Sara Chamberlain de Eccleston, pionera de los jardines de infantes en nuestro país, a tal punto de ser llamada "la abuela de los jardines de infantes", siendo una discípula suya, Rosario Vera Peñaloza, otra gran precursora de la educación inicial (el día de su muerte, 28 de mayo, es el día de la maestra jardinera y los jardines de infantes). Sara dejó su patria para volcar sus conocimientos y capacidad en una tierra que necesitaba de ella y, así lo hizo, radicándose para siempre aquí. Aquellos que pasaron por los jardines le deben mucho de su infancia. Le costó mucho imponer ésta nueva modalidad, dónde los burócratas de escritorio siempre le ponían trabas. Aunque no claudicó y, ella misma lo expresó en una ocasión, dejando en claro sus propósitos : "Siempre es lenta la marcha de las ideas nuevas. Hay siempre lucha hasta que el público las acepta y todos los que llegan a ser discípulos de tal innovación tienen que soportar críticas y advertencias injustas". Palabras de una verdadera especialista.

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