MARIANO MORENO, "HACÍA FALTA TANTA AGUA PARA APAGAR TANTO FUEGO.."
Existen vidas que son cortas, pero intensas, con personalidades o caracteres moldeados por una instrucción aceptable o gracias a otros factores externos, que fueron colaborando con el correr del tiempo. Y... a veces queda el interrogante de saber que hubiese pasado, si esa vida o existencia se prolongaba, porque muchas de ellas dejan su huella, en el poco tiempo vivido y, tal vez hubieran aportado más, si esa vida se extendía. Tal vez sea mejor así y, que ese personaje, de paso fugaz, quede en el bronce por lo que hizo y no por lo que podría haber hecho. Un ejemplo de lo manifestado aquí lo representa Mariano Moreno, reconocido héroe de la gesta de Mayo, con un papel preponderante en el Primer Gobierno Patrio, desaparecido físicamente de manera prematura. Nació en Buenos Aires, el 23 de septiembre de 1778, siendo el mayor de los 14 hijos del español (oriundo de Santander) Manuel Moreno y Argumosa, quién se desempeñaba como funcionario de la Tesorería de las Cajas Reales y, de Ana María del Valle. Precisamente, su madre, quién era una de las pocas mujeres de la ciudad que sabía leer y escribir, le instruyó en ésto. Los Moreno eran una familia de clase media, que poseía su propia casa, con algunos esclavos, en los Altos de San Telmo, pero debido a la numerosa familia, generalmente los ingresos no alcanzaban para otros objetivos o anhelos, como el que tenía Mariano, de estudiar y graduarse. Así fué que comenzó sus estudios en la Escuela del Rey (gracias al trabajo "para la corona" de su padre) y, luego ingresó al famoso Colegio San Carlos, pero sólo como oyente, ya que la economía familiar no permitía cubrir los costos. Mientras tanto, Fray Cayetano Rodríguez, le abrió la biblioteca de su convento de San Francisco, para que el joven Moreno se instruyera. En 1799, emprende un viaje hacia el Norte (que duró 2 meses y medio, con enfermedad incluída en Tucumán). Allí se hizo amigo de Matías Terrazas, persona de gran cultura, que también le facilitó el acceso a su biblioteca personal y, lo incluyó en sus círculos de amigos y discípulos "ilustrados". Más adelante, en 1800 y, una vez reunido algo de dinero por parte de su padre y la gestión del sacerdote Felipe de Iriarte (contactado por Cayetano Rodríguez) pudo finalmente ingresar a la Universidad de Chuquisaca (en el Alto Perú), con una beca para gastos y lugar para alojarse. Ese año estudió teología, doctorándose en ello a final de año. En 1801, inició sus cursos de derecho, "consumiendo" autores que influyeron es su pensamiento, como Juan de Solórzano y Pereyra y su obra "Política Indiana", dónde se refiere a la lucha de la igualdad de derechos para los criollos, respecto a los españoles. Otro autor influyente fué Victorián de Villalba, con su libro "Discurso sobre la mita de Potosí", que denunciaba las condiciones de explotación y esclavitud que sufrían los aborígenes en las minas de plata de Potosí. Indignado por ello, en 1802, decidió viajar a Potosí, para ver con sus propios ojos semejante acto de barbarie. Quedó impresionado, pero negativamente. Por ello escribió la "Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios" y, allí, entre otras cosas decía : "Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y, que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas". También leyó a Voltaire, Montesquieu, Diderot y Rousseau, exponentes que ampliaron su visión global de la sociedad y las instituciones. Ellos conformaban el movimiento denominado "El siglo de las luces", pensamiento que promovía el uso de la razón, para iluminar el pensamiento humano y así, sacarlo de la ignorancia. Los llamaron "iluministas" y, de allí surge el nombre de éste movimiento. Justamente, el "Contrato Social" de Rousseau, tiene una de sus frases favoritas : "El hombre ha nacido libre, pero en todas partes se halla encadenado". En 1804, se enamoró de María Guadalupe Cuenca, una bella joven de Charcas y, que en cierta forma Moreno "rescató", pues por mandato materno, la mujer tenía destino de novicia en un convento. Pero, como dice una canción de los '90, el amor es más fuerte y, ellos se casaron el 20 de mayo de 1805, naciendo al año siguiente su único hijo, Marianito. Ya recibido de abogado trabajaba de acuerdo a sus convicciones y defendía a los más necesitados, por ejemplo a los aborígenes que trabajaban en las minas del abuso de sus patrones, a los miembros de los Cabildos de distintos puntos del Virreinato, ante funcionarios de la Corona española y protestó en favor de los soldados Indios, Pardos y Morenos cuándo pretendían bajarle el salario a ellos y no a los españoles. Éstas labores antiimperialistas le comenzaron a generar enemigos con hostilidades incluídas. La gota que colmó el vaso ocurrió cuándo en los alegatos de un juicio inculpó al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. La presión a su persona y familia se hizo insostenible y, debió regresar a Buenos Aires con su mujer y su pequeño hijo de 8 meses. Ya instalado, comenzó a ejercer en la Patria y, además es nombrado Relator de la Audiencia y Asesor del Cabildo de Buenos Aires. En 1806, Buenos Aires es víctima de la Primer Invasión Inglesa y, Moreno, que era un excelente narrador, escribió crónicas relatando esas acciones bélicas. Luego de ello, el sector comercial de Buenos Aires quedó dividido en 2 facciones : por un lado los comerciantes monopolistas querían mantener el privilegio de ser los únicos autorizados para introducir y vender productos extranjeros que llegaban de España y, por otro lado, los ganaderos exportadores, que querían comerciar directa y libremente con Inglaterra y otros países (que eran los clientes y proveedores más importantes). España pasaba a ser, de ésta forma, un obstáculo burocrático e ineficaz para comerciar. La asunción de Cisneros como virrey, en 1809 fué fundamental para la economía, ya que aprobó el "Reglamento Provisorio de Libre Comercio", que significaba el fin del monopolio español y el incipiente comercio con los ingleses. Ésto se dió, debido a la guerra de la Corona con Napoleón, traducido en una reducción de las rentas aduaneras en Buenos Aires, su principal fuente de ingresos. Los comerciantes españoles, obviamente se opusieron y, lograron que el apoderado del Consulado de Cádiz, Fernández de Agüero, enviara una nota de protesta al virrey. En la misma se alertaba sobre los peligros "económicos y religiosos" que implicaba el comercio directo con los ingleses. Moreno redactó la "Representación de los Hacendados", dónde defendía el libre comercio, en oposición a la protesta enviada. Ese mismo año, el Foreign Office inglés, en un memorándum, expresaba : "Sea que sigan dependiendo de España o que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos en éste momento abren sus brazos a Inglaterra : es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras manufacturas compense nuestra protección". La posición de Moreno, con sus escritos, lo acercó a los futuros revolucionarios de Mayo. Sin embargo, no participó de las acciones de la intensa Semana de Mayo, como sí lo hicieron Castelli, Belgrano o French y Beruti. Al producirse la Revolución, el 25 de Mayo, ocupa una de las dos secretarías de la Primera Junta, en el rubro Guerra y Gobierno. Innovador como era, a través de su cargo, impulsó y produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, todo ello pretendiendo mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. También consideró que la Primera Junta debía tener un órgano oficial de difusión, dónde se comunicaran todas las informaciones de la Revolución y, fué así que salió a la luz, el 7 de junio, "La Gazeta de Buenos Ayres", periódico de frecuencia semanal. Sobre su publicación decía : "El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas que excitaran su codicia, no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar a las de Europa. Lo seremos solamente cuándo renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso". Luego de la Revolución, hubo en Córdoba un levantamiento cotntrarrevolucionario de ex funcionarios españoles desocupados, encabezado por Santiago de Liniers. Éste foco de insurrección fue apagado y sus cabecillas detenidos y condenados al fusilamiento. El General Ortiz de Ocampo, quién había derrotado a los insurrectos, se negó a fusilar a Liniers, pues habían combatido juntos en las Invasiones Inglesas. Moreno, enfurecido, opinó al respecto . " ¿ Con qué confianza encargaremos grandes obras a hombres que se asustan de una ejecución ? " Encomendó, entonces, a Castelli la ejecución, llevada a cabo el 26 de agosto de 1810. Moreno tenía una postura radicalizada de las cosas, sin grises, pues consideraba que cualquier flaqueza ponía en peligro le Revolución. El fusilamiento de Liniers es una prueba de ello. En agosto también, presentó la redacción de un "Plan de Operaciones" (que le habían encargado en julio), destinado a unificar los propósitos y estrategias de la Revolución. Ante la dureza de su escrito, aclaró : "No deben escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, de verter sangre y de sacrificios a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario, hace falta recurrir a medios muy radicales". Proponía en el mismo, acciones temerarias y tajantes, como promover una insurrección en la Banda Oriental y Sur de Brasil, fingir una lealtad con el rey Fernando VII para ganar tiempo, garantizar la neutralidad o el apoyo de Portugal e Inglaterra y expropiar las riquezas de los españoles y, de destinar esos fondos a ingenios, fábricas y fortalecer la navegación. Ante el asombro de todos, recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos", para lograr el objetivo final : la independencia absoluta. Aquí comenzaba a gestarse, quizás, la primera grieta política, dentro de un mismo gobierno, de la historia. Moreno representaba a sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Proponía cambios económicos y sociales más profundos. Pensaba que la Revolución debía controlarse desde Buenos Aires, ya que el interior del país seguía en manos de los sectores más conservadores vinculados al poder anterior. Siempre verborrágico opinaba : "el gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto "mandón ignorante". Por su parte, Saavedra representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior. Un hecho puntual rompería totalmente con la "armonía" atada con alambre. Sucedió el 5 de diciembre de 1810, durante una fiesta en el Regimiento de Patricios, para celebrar la victoria en Suipacha. Allí, un asistente de Saavedra, el capitán de Húsares, Atanasio Duarte, con varias "copas de más", propuso un brindis, por el 1° rey y emperador de América, don Cornelio Saavedra y, para embarrarla más, le ofreció a doña Saturnina de Saavedra, una corona de azúcar que adornaba una torta. Ante semejante atropello y falta de respeto, Moreno decretó el destierro de Duarte, diciendo : "un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país". Por ello, prohibió todo brindis o aclamación pública a favor de cualquier funcionario y suprimió todos los honores especiales de que gozaba el presidente de la Junta. El enfrentamiento entre ambos bandos, era sin cuartel. Saavedra, haciendo uso de su poder, incorporó a senadores del interior al Poder Ejecutivo, sabiéndolos dóciles. Moreno se opuso a ello y, pidió que se respetara la disposición 27 de sumarlos al Congreso Constituyente. Solo tuvo eco, en Juan José Paso, el otro secretario. Había triunfado el criterio de Saavedra. Para "sacarlo del camino", es enviado por la 1° Junta en misión diplomática a Londres, para comprar armamento. Partió en la fragata inglesa "Fama", desde el Puerto de Buenos Aires, el 24 de enero de 1811. Se sintió enfermo y lo manifestó : "Algo funesto se anuncia en mi viaje". Alcanzó a llegar a Brasil, luego de que el capitán del barco le suministrara un vomitivo por una dolencia estomacal. No se sabe si involuntario o adrede, le suministraron 40 veces la dosis que podía soportar cualquier ser humano (alcanzaba con un cuarto de gramo y le dieron 4 gramos). Su hermano, Manuel Moreno escribió al respecto : "Aún quedó en duda si fué mayor la cantidad de aquella droga u otra sustancia corrosiva la que le administró, no habiendo las circunstancias permitido la autopsia cadavérica. A ello siguió una terrible convulsión, que apenas le dió tiempo para despedirse de su patria, de su familia y de sus amigos". Moreno murió de una sobredosis que le dieron en alta mar, el 4 de marzo de 1811, calificada como "accidental", a los 32 años. Su cuerpo fué arrojado al mar, envuelto en una bandera inglesa. Su esposa le siguió escribiendo, ya que desconocía su muerte y, lo supo meses después, cuándo Saavedra pronunció la famosa frase :"Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego". Una carta enviada el 14 de marzo, 10 días después de su muerte (aunque ella lo ignoraba), decía : " Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas a hacerme llevar, porque sin vos no puedo vivir. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen..¿ o quizás ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar ? No hagas eso Moreno, cuándo te tiente alguna inglesa, acuérdate que tienes una mujer fiel a quién ofendes después de Dios". Ninguna de las cartas que María Guadalupe Cuenca escribió a su marido llegó a destino. Se tornaba cada vez más firme la teoría de que a Moreno lo envenenaron para sacárselo del medio, con una prueba bastante rara y llamativa, ya que el 9 de febrero de 1811 (15 días después de zarpar), el gobierno porteño firmó un contrato con un tal Curtis, dónde le adjudican una misión idéntica a la de Moreno que, en su artículo 11 decía : "... que sí el señor doctor don Mariano Moreno hubiere fallecido, o por algún incidente imprevisto no se hallare en Inglaterra, deberá entenderse Mr. Curtis con Aniceto Padilla en los mismos términos que lo habría hecho el Dr. Moreno". Extraño, por dónde se lo mire y... sospechoso. Para alimentar más tal hipótesis, su mujer en esos días, recibió una encomienda anónima que contenía un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros. Saavedra, tal vez para despegarse, dió su versión sobre los hechos : "Me llamó aparte y me pidió por favor que lo mandase de diputado a Londres. Se lo ofrecí bajo mi palabra, le conseguí todo : se le han asignado $ 8000 al año mientras está allí, se le han dado $ 20.000 para gastos, se le ha concedido llevar a su hermano Guido, tan bueno como él, con 2 años adelantados de sueldos y $ 500 de sobresueldos, en fin, cuánto me ha pedido, tanto le he servido". Luego de su muerte, la "Gazeta" se publicó hasta 1821. En 1938, el 1° Congreso Nacional de Periodistas, reunido en Córdoba, instauró el 7 de junio como el Día del Periodista, en concordancia con la fecha de creación de "La Gazeta de Buenos Ayres". Además, el 13 de septiembre se celebra el Día del Bibliotecario, debido a que en esa fecha de 1810, Moreno creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires (hoy Biblioteca Nacional Mariano Moreno). En el Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y la Revolución de Mayo, está su escritorio (restaurado), el título de abogado de la Universidad de Chuquisaca, un retrato suyo con los otros integrantes de la Junta y un relicario que perteneció a su madre. En el Museo Histórico Nacional, está su cigarrera con su nombre grabado, una pintura titulada "Moreno en su mesa de trabajo", pintada por el chileno Pedro Subercaseaux, en 1908, dónde se lo vé en actitud pensativa. Otro cuadro, pintado en 1911, del italiano Egidio Querciola, llamado "Los últimos momentos del Dr. Mariano Moreno", lo muestra en su lecho de muerte, dónde una persona sostiene su mano y otra lo observa. La Biblioteca Nacional "Mariano Moreno" contiene en sus archivos ejemplares de "La Gazeta". De más está decir que hay innumerables calles, escuelas, clubes, instituciones, plazas y demás que llevan su nombre, en un justiciero homenaje. Mariano Moreno, brillante abogado de ideas innovadoras, que chocaron con el conservadurismo de la época. Aquellos como él, fueron mandados en ciertas "misiones" lejos de la Patria, para tener el camino, en cierta forma, allanado. Pasó con Belgrano y Castelli también. No es casualidad que la Independencia se declarara recién 6 años después. En una de las últimas cartas de su mujer (que no alcanzó a leer), ésta le "canta la justa" respecto a la situación del país : "... Saavedra y los pícaros como él son los que se aprovechan y no la Patria, pues a mi parecer lo que vos y los demás patriotas trabajan está tendido para que éstos no tratan, sino de sus intereses particulares..." Algo muy parecido con lo que pasó en los siglos venideros de la historia nacional...
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