JORGE "GIGANTE" GONZÁLEZ, DEL CIELO AL ABISMO Y EL OLVIDO

Tocar el cielo con las manos y caer en lo más bajo del abismo, dos extremos que se pueden llegar a rozar en poco tiempo. Sucede desde siempre que, en el éxito, están "los amigos que la gloria puede dar" y, en el ocaso, la soledad es la compañera. La historia de hoy es tremenda, con aspectos que, tal vez, parezcan exagerados, pero que se ajustan a una realidad palpable vivida por un ser humano. Nuestro protagonista de hoy es Jorge "Gigante" González, deportista argentino, cuyo apodo dice mucho más que la referencia a su tamaño. Nació el 31 de enero de 1966 en El Colorado (Formosa), un pueblito de 5000 habitantes ubicado a 150 kms. de la ciudad capital. Su alias se refería, obviamente, a su tamaño descomunal, ya que a los 16 años medía 2,15 metros y pesaba 170 kgs. El número de su calzado era inadmisible : 56 y medio (obviamente que no existía tal prenda, por lo que usaba "usutas", una especie de ojotas acordonadas, hechas artesanalmente para él). En esa zona, cercana a los bosques chaqueños, la gente se ganaba la vida como hacheros, precisamente lo que había comenzado a hacer (por temporadas) Jorge. Un día de 1982, comenzaría a cambiar el rumbo de su vida para siempre. Se levantó a media mañana, desayunó y partió rumbo al bar más concurrido del pueblo, "El Tufo", para jugar al billar. Cómo había una sola mesa, había que anotarse y esperar turno. Así lo hizo y, mientras esperaba, lo mandaron a comprar cigarrillos al kiosco de la otra cuadra. Fué en ese interín, dónde Oscar Rozanovich, un viajante y allegado al club Hindú, de Resistencia (Chaco), lo vió y quedó sorprendido. Se le acercó y le preguntó si practicaba básquet. Ante la negativa, lo invitó a jugar en ese club. Jorge se mostró interesado y aceptó. Inmediatamente, al volver a Chaco, Rozanovich contactó a Carlos Lutringer, afamado ex jugador chaqueño, ahora dirigente y reclutador de futuras promesas del básquet. Al mes siguiente, Lutringer lo fué a buscar y, habló directamente con sus padres Mercedes y Felipe, prometiéndoles un futuro mejor para su hijo y, por sobre todas las cosas, que iban a cuidarlo. El dirigente chaqueño lo recuerda diciendo : "Acá lo adoptamos enseguida. Era un chico muy sano, bueno, obediente. Extrañó un poco su familia, el pueblo, pero se fué adaptando y dejó un gran recuerdo. No tenía ni idea de básquet, pero de a poco le fuimos enseñando. Al principio no tenía ni zapatillas, pero le mandamos hacer unas a Buenos Aires, con la marca "Topper". En esa época dirigía la selección nacional el gran León Najnudel quién, al enterarse de su existencia, lo recomendó a la directiva de Gimnasia y Esgrima de La Plata, que jugaba en la 2° división del básquet porteño. Ya en el año 1983 jugó con la categoría juvenil del club para ir ganando rodaje y experiencia. En 1984, fué promovido a la primera división del club, dónde fué pieza vital para el ascenso de Gimnasia ese año. Ángel Cerisola (quién luego jugaría en la Liga Nacional y fuera compañero de Jorge) contaba al respecto : "Su juego progresaba día a día. Pasaba bien la pelota, entendía los sistemas y tenía muy buena mecánica de tiro. Su gran pelea era con su físico, sus rodillas, el peso". Cuenta, además, una anécdota imperdible al respecto del "Gigante", que deja a la vista también esa faceta de "niño" que tenía : Gimnasia había ido a hacer pretemporada y se alojaba en un hotel porteño. Le habían diseñado a Jorge un plan de alimentación (mientras estuvieran allí) para que bajara de peso. Pero, extrañamente, no cedía un gramo. Al terminar la pretemporada y hacer el "check out" para pagar lo adeudado, los dirigentes se sorprendieron ante la pregunta del empleado del hotel : ¿ qué van a hacer con lo que comió el grandote ? Quedaron desacomodados con  ello y, finalmente, se enteraron que, durante las madrugadas, Jorge se levantaba y se dirigía al bar del hotel, dónde pedía hamburguesas. Se comía varias y volvía a acostarse. Luego, con total naturalidad, a primera hora de la mañana, desayunaba café con 5 tostadas, como indicaba su dieta. Su enorme figura llamaba la atención y, en algunos casos, asustaba a algunos desprevenidos, cómo sucedió en un hotel al entrar a la cocina : las empleadas que preparaban el menú comenzaron a gritar desaforadamente. Parecía el "Yeti" del Himalaya, según algunos testigos. En 1985 jugó, con 23 años, su primer Campeonato Sudamericano con la selección, en Medellín (Colombia). Ya medía 2,22 metros, jugó algunos partidos y la escuadra nacional finalizó en el 3° puesto. Compartió plantel con el "Pichi" Campana, el "Vasco" Aispurúa, el "Negro" Romano y el "Loco" Montenegro, entre otros. En 1986, León Najnudel regresa al país, luego de dirigir Zaragoza de España y, firma contrato con Sport Club Cañadense, de Cañada de Gómez (Santa Fé) y, uno de sus primeros pedidos fué la contratación del "Gigante" González. Le dieron con el gusto y lo ficharon. El propio entrenador fué a buscarlo en su Fiat 128 a La Plata y, para su asombro, al entrar al departamento donde vivía, vió a Jorge pintando el techo de su departamento... sin escalera...!!! Luego, costó una barbaridad hacerlo entrar al auto, dónde prácticamente iba doblado y enlatado como una sardina. Se tomó nota de todas sus necesidades básicas para poder mantenerlo lo más cómodo posible, debido a su tamaño. Fué así que, una fábrica de muebles santafesina le fabricó una cama a su medida y, el único cine de Cañada de Gómez, le construyó una plataforma especial para que pueda ir a ver películas y, de ésta forma no tapara al resto que quería ver, ya que sentado medía 1,17 metros. Sport Club mechó jugadores de experiencia con una envidiable cantera de jugadores de divisiones formativas que, luego serían figuras internacionales y de la Selección, como Marcelo Nicola y Hugo Sconocchini. Lo alojaron en casas compartidas con otros jugadores y, a veces, ciertas actitudes, emparentadas con la gula, le trajeron problemas de convivencia, cómo en la ocasión en que se comió entera la torta de cumpleaños de César Bernard, uno de los convivientes. Se sucedieron éstos problemas, por lo que decidieron mudarlo solo a un departamento. Siempre se las ingeniaba para comer más y primero. Prueba de ello era cuándo viajaban en colectivo a jugar a otra ciudad o provincia y, en las paradas para comer, se bajaba primero y comía 3 o 4 alfajores, mientras el resto se acomodaba. Luego, comía con los demás compañeros. Jugadores y asistentes del equipo (algunos, tal vez exagerando) afirman haberlo visto comer media docena de empanadas mientras esperaba que le trajeran otra docena que había pedido. Llegaba a tomar 3 sifones de soda en las comidas o, almorzar 4 bifes de chorizo. Era capaz de comerse, en una merienda, 2 docenas de medialunas y, le compraban 3 kilos de fruta por día, que deglutía religiosamente. Semejante cuerpo, obviamente, necesitaba grandes cantidades de todo tipo de alimento y líquidos. Llegó a superar los 200 kgs. y eso atentaba contra su juego. Una tarde, Najnudel se encerró con él en la pieza y le marcó claramente que debía tener disciplina, sobre todo alimentaria, para poder competir y, por su salud. Luego de esa "sugerencia", medio reto de Najnudel, se puso las pilas y logró bajar a 172 kgs.  El entrenador, que confiaba ciegamente en sus condiciones, pero que debía renegar de su "indisciplina alimentaria", habló con el doctor Alberto Cormillot y le expuso el caso. El famoso facultativo le diseñó una dieta especial, dónde dicen que bajó hasta los 165 kgs. Algunas versiones afirman que, luego quiso "coquetear" con la hija del doctor y eso le costó que Cormillot no lo atendiera más. Para controlarle el peso lo llevaban a la enorme balanza de los camiones de la empresa "Helvética". El club, para alentarlo y ayudarlo, le prometía "incentivos" por bajar de peso. Recuerdan allí que Jorge estaba subyugado con un Chevy restaurado que había visto en la ciudad y, le prometieron que se lo regalarían si bajaba hasta 170 kilos, pero nunca pudo lograrlo. Sufría de tremendos dolores en las rodillas debido a problemas en sus meniscos. Debido a ello y, luego de jugar los 4 primeros partidos, debió ser operado de esa dolencia. Le sacaron el menisco, que era enorme y, lo enviaron a la Universidad de Buenos Aires para estudiarlo. Estuvo parado 9 meses, hasta que se recuperó y, volvió con todo. González era buen jugador de ataque, tenía (como se dijo) buen tiro, aceptable técnica de entrada para definir en bandeja y, cuándo recibía en el poste bajo, debajo del aro, era contundente. Casi tocaba el aro con sus brazos en alto. Su problema era defensivo, pues le costaba llegar a las rotaciones. En su 1° temporada en la Liga Nacional, en 1986, promedió 22,3 puntos; 10,9 rebotes y un impactante 68 % de efectividad en dobles. Ese año Sport Club terminó 10° en el torneo y, debido a eso, González fué convocado para el Juego de las Estrellas. En la 2° temporada tuvo números similares : 18 puntos de promedio, 10 rebotes y mejoró la efectividad en dobles, llegando al 72 %. En ese torneo, Sport Club se salvó del descenso, en una infartante definición al mejor de 5 partidos, contra Boca Juniors. González, con un doble empató el partido y fueron al suplementario. Jorge Rifatti, lo definió luego en el último segundo de ese alargue y Sport Club mantuvo la categoría. Sin embargo, a Jorge el ambiente fuera del básquet lo miraba como un "fenómeno". No le gustaba que le hicieran bromas o que le preguntaran mucho sobre su condición y, menos que fuera una mujer quién le consultara. En cierta ocasión, una moza del restaurant de un hotel se asustó al verlo y, la bandeja voló por los aires. Sufrió mucho González por ésto, ya que sólo quería que lo trataran como alguien común. También, se hizo desconfiado de los demás cuándo se le acercaban, debido a un episodio con una revista que le preguntó (mezclando con preguntas sobre deporte) sobre temas sexuales y, él contestó : "las mujeres piensan que mi miembro es proporcional a mi altura y me tienen miedo. Pero es normal". Cuándo salió la revista, el título de la nota tenía que ver con eso y, prácticamente no mencionaba lo deportivo. Su buena fe e ingenuidad provinciana fué defraudada y se volvió más reacio. Mientras tanto, en 1987, Flor Meléndez, el técnico portorriqueño que se había hecho cargo de la selección, lo llevó a jugar la "Copa Navidad 87" en Madrid. En un partido lo vió Richard Kaner, jefe de "scouting" de Atlanta Hawks, de la NBA  y agente que llevaba jugadores a competir en Europa y, como no podía ser de otra manera, le llamó mucho la atención el buen juego de ese gigante. Por ello, lo recomendó a Mike Fratello, dueño de la franquicia de los Hawks. Luego, la selección fué a jugar el Preolímpico clasificatorio de Seúl '88 en Montevideo y, desde EEUU captaron la señal televisiva del partido para verlo jugar. Argentina enfrentó a uno de los candidatos : Puerto Rico, que tenía dos pivotes de jerarquía internacional (luego jugarían en la NBA) como José "Piculín" Ortiz y Ramón Rivas. González se "fajó" con ambos y convirtió 27 puntos, en un partido de los denominados "chivos". Bastó esa actuación para que Atlanta Hawks lo posicionara para el draft, en el puesto 54 de la tercera ronda. Ésto significaba que éste equipo tenía potestad para seleccionarlo a partir de una lista de jugadores oficial para jugar en la NBA. Fué un hecho histórico para el básquet nacional, al convertirse en el 1° jugador argentino de la historia seleccionado en el draft. El técnico Stan Kasten estaba entusiasmado y envió a nuestro país a su asistente Brandon Suhr para observarlo en persona. Najnudel armó un entrenamiento en Sport Club para que Jorge se luciera. Sus compañeros le la daban la pelota para que definiera debajo del aro, dónde era implacable, pero él volvía a sacar el balón de la zona, para que lanzaran los tiradores externos. Suhr, no disimulaba sus nervios y, miró a Najnudel, ya que no era precisamente lo que había venido a ver. El técnico paró la práctica y le "ordenó" a González que definiera él, que lanzara al aro. Jorge hizo caso y, ahí sí, se lució. Al finalizar el entrenamiento, traductor mediante, Suhr le manifestó que tenía condiciones físicas y técnicas para jugar en la NBA, pero que debía moverse más rápido en la cancha y, que ello era responsabilidad suya, dependiendo de su alimentación y entrenamiento. Suhr volvió a EEUU con un informe favorable sobre González y un "souvenir" impresionante : la zapatilla número 56 y medio de Jorge. Ante ello, Kasten y Fratello, querían verlo en vivo y, lo invitaron en febrero de 1989 a EEUU. Allí fué y, no podían creer el muy buen tiro que tenía, aunque al problema radicaba en su lentitud para hacer las transiciones de juego por su corpulencia y físico. Se adaptó rápido al grupo y, aunque no hablaba inglés, hizo buenas migas con varios compañeros, principalmente con Kevin Willis. Estaba contento, ya que un grupo de gente dónde todos tienen más de 2 metros, no lo veían como un fenómeno, ya que la altura era algo muy positivo y no extraño. Pero, el dinero y el negocio estaba ante todo y, debido a los constantes problemas de peso, los Hawks le comunicaron que no dudarían en "cortarlo", lo que significaba prescindir de él, en lenguaje basquetbolístico, si no reducía kilos. Hubo un arreglo económico mientras se esperaba su evolución y, de los 30.000 australes que cobraba en Sport Club, pasó a ganar 100.000 dólares en los Hawks, siempre y cuándo cumpliera con un estricto plan de alimentación y entrenamiento. La meta era clara : debía bajar hasta los 140 kgs. para poder jugar. Le hicieron un estudio exhaustivo en Atlanta y el resultado fué poco alentador, ya que el informe postulaba que "era un organismo débil porque la mayor parte de su cuerpo era grasa y poco músculo". Debía cambiar rotundamente su alimentación. Sin embargo, a los 6 meses de haber ido a EEUU, tuvo que volver al país al no poder cumplir lo pactado. El sueño de la NBA quedaba trunco. De vuelta en el país, participó del famoso partido que el entonces presidente Carlos Menem jugó en el Luna Park, en un partido solidario, que enfrentaba al combinado nacional con el combinado de Capital Federal. Poco tiempo después, Stan Kaner, quién no pudo cumplir el objetivo de incorporar a González a la NBA, pero que se había encariñado con Jorge, a quién describía cómo alguien "sano" en el sentido integral de la palabra, se le ocurrió que podía entrar en el mundo del "wrestling", consistente en luchas libres no reales, dónde ni siquiera se pegaban. Si aceptaba, le conseguiría un contrato favorable. Lo pensó y decidió dejar el básquet y probar en la lucha, dónde no tendría tantos problemas físicos y de peso. Se lo comunicó a Najnudel una noche, luego de un entrenamiento, al llevarlo a su departamento en su auto. Le dió un cassette VHS con imágenes de wrestling. Le pidió que después lo mirara y que su deseo era intentar suerte en éste nuevo rubro. Viajó a EEUU nuevamente y se puso a entrenar. Aprendió rápido los trucos de la lucha y, hasta le pusieron un asistente que hacía de todo (chofer, traductor, tramitador). Al principio firmó un contrato de 30.000 dólares (por 3 meses de prueba) y, luego una extensión por la cuál cobraría 90.000 dólares el primer año, 150.000 dólares el segundo año y 350.000 dólares el tercer año con la WCW (World Championship Wrestling), "negocio" manejado por el magnate de los medios de comunicación Ted Turner. Tras 6 meses de duro entrenamiento en Washington, debutó el 19 de mayo de 1990, bajo el apodo de "El Gigante", luchando para el bando de los "buenos", ya que había un bando de los malos, algo similar a "Titanes en el Ring" de nuestro país. El éxito fué tremendo, se convirtió en una figura mediática e inventó una toma llamada "la garra", que consistía en colocar su enorme mano en la frente y luego apretar la sien (obviamente sin llegar a lastimar, ya que no existían golpes reales). La popularidad era tal que, protagonizó videojuegos y se crearon muñecos con su figura. La frutilla del postre fué su convocatoria a participar en series televisivas como "Baywatch", en 1993 (dónde conoció a la actriz Pamela Anderson), "Hércules" (filmada en Australia) y "Thunder in Paradise" en 1994. Incluso, alguna vez admitió que tuvo las mujeres que quiso en esa "época dorada". Un golpe duro fué el fallecimiento de su madre, por lo que Jorge pidió permiso para venir a su sepelio. Le otorgaron una licencia especial, pero no cumplió con los tiempos acordados para volver. Empezó a tener menos entrenamiento y, lo pasaron al bando de "los malos", además de presentar algunos problemas de salud. Finalmente, por incumplimiento, le rescindieron el contrato. Sin embargo, su fama en el ambiente de la lucha había trascendido fronteras y fué convocado por otra asociación de lucha similar, la WWF (World Wrestling Federation), de menor convocatoria, con sede en Connecticut. Firmó por un dinero considerablemente menor al anterior, se dejó la barba y vestía para combatir, un traje de los músculos del cuerpo que cubría su fisonomía entera. Luchó 1 año, pero lentamente comenzó a dejar la actividad por constantes dolores en el cuerpo. Finalmente, hizo sus últimas peleas en Japón (en la New Japón Pro Wrestling and War) en 1995, siendo su lucha final, el 12 de diciembre. Allí sufrió una lipotimia luego de perder ese combate (en equipo). Estudios posteriores dieron como resultado que Jorge tenía diabetes y, que esa lipotimia en realidad fué un coma diabético. Decidió volver al país y dejar la lucha. A fines de 1996, con 30 años, quiso volver al básquet y, buscó a su antiguo agente en EEUU, Fernando Bastide, para que le buscara club. Contactaron al club Andino de La Rioja, que estaba armando su plantel para la nueva temporada. El presidente del club, Ítalo Balazzi, para asegurarse, pidió la realización de estudios médicos a un amigo del Hospital Argerich, ya que notaban algo raro : Jorge no caminaba bien, arrastrando la punta del pie. Dos días después, el diagnóstico fue desalentador, pues el mismo decía que la glándula hipófisis funcionaba mal, lo que significaba que no podía jugar más al básquet, ni hacer otro deporte. El cuerpo médico fué contundente en su informe, al comunicarle que debía operarse con urgencia si quería tener una expectativa de vida, pues había que suprimir la hipófisis para detener la diabetes, que avanzaba rápidamente. Al día siguiente llamó a su agente, Bastide, y le comunicó que no se operaría en el país, pues no confiaba ni le gustaba la idea y, que lo haría en EEUU. Pero Jorge, no sólo no se operó, tampoco se cuidó, ni se trató la acromegalia (gigantismo) que padecía, que le hacía crecer cada vez más las extremidades. A los pocos años ya no podía caminar y tenía que valerse de una silla de ruedas para movilizarse. Enterados de su situación, comenzaron a ayudarlo, pues estaba sumido en una pobreza extrema. En el 2007, la World Wrestling Federation lo contactó para prestar su famosa y legendaria imagen para la 16° serie de figuritas de luchadores de "Jakles Pacific", pero jamás le enviaron un peso por las regalías obtenidas. Fué invitado al programa de Susana Giménez (dónde le pagaron por la entrevista), pero la nota estuvo cargada de frivolidad, dónde la conductora le preguntó sobre cosas de su intimidad que tenían que ver con su tamaño y poco y nada sobre su salud. La Confederación Argentina de Básquetbol organizó una campaña solidaria y el gobierno formoseño le dió una mano, pero... ya era tarde. La combinación de enfermedades avanzaba inexorablemente y, el pronóstico desfavorable que le dieron en el Hospital Argerich se estaba cumpliendo. González estaba consciente de ello al expresar : "El promedio de vida de quiénes sufren mi enfermedad es de 45 años y, el que más vivió llegó a los 50. ¿ Qué puedo esperar entonces de mi futuro ? Nada". Lapidario y tremendo. El final de sus días lo encontró postrado en una cama, sin un peso y, murió a los 44 años en una sala del Hospital San Martín, de Chaco, en la más absoluta soledad, el 22 de septiembre de 2010. A su velorio y entierro solo fueron algunos íntimos. La noticia, esperada, causó tristeza y consternación. El presidente de la Confederación Argentina de Básquet, Eduardo Bazzi, expresó : " Todos lo vieron como un fenómeno del básquet, pero no se preocuparon por su salud". Jorge "Gigante" González, del cielo al abismo en pocos años. Su fisonomía lo convirtió en un espécimen que todos explotaron y, que él, de alguna forma, también aprovechó, aunque luego lo perdió todo y quedó con la soledad como única compañera. Hubo varios registros sobre su máxima altura : 2,24 mts., 2,29 o 2,31 metros. Poco antes de morir, dijo en una nota : "Es así, cuándo sos exitoso y tenés dinero, estás lleno de amigos. Hasta te ven lindo. Pero cuándo eso termina, te quedás solo, nadie se acuerda de vos". No descubrió nada nuevo, siempre pasa así. Triste final para la historia de un muchacho con cara de bueno, que sólo quería que lo tratasen como a los demás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK