MANUEL GARCÍA FERRÉ, AQUEL DIBUJANTE QUE ALEGRÓ NUESTRA NIÑEZ
Todos hemos tenido una infancia, etapa de la vida que nos deja marcados y nos deja recuerdos imborrables ya de adultos. Nuestro colegio, con los compañeros de turno (a varios de ellos jamás los volvimos a ver o no tenemos noticias), nuestro barrio y amigos y... nuestros entretenimientos, pocos pero buenos. Eran épocas de televisión por aire (aún no había desembarcado el cable, lo haría en los ´90, junto a la TV satelital), e internet era una utopía (no teníamos idea de que podía llegar a ser). Y... además de nuestros entretenimientos televisivos de carne y hueso (como "El Show de Carlitos Balá" o "Los 3 Chiflados"), había "personajes animados" que dejaron una huella en nuestro corazón infantil. El creador de varios de esos personajes es motivo de la nota de hoy. Manuel García Ferré, nació en Almería (España), el 8 de Octubre de 1929. Era el segundo de los 3 hijos de Julián García, empleado de la Oficina Central de Telégrafos y de María Ferré, artista, cuya especialidad era la pintura al óleo. "Manolito" hizo la primaria y secundaria en su tierra, siendo en éste último nivel dónde sobresalió por su destreza y capacidad para dibujar (talento al que contribuyó su madre pintora al enseñarle y alentarlo). Su profesora de dibujo, la destacada artista Celia Viñas, lo "amadrinó" y le propuso, junto a otros estudiantes destacados, a presentar sus dibujos en La Feria del Libro de la ciudad en 1945. Con 15 años, sus obras fueron elogiadas y premiadas y, el director del evento, el crítico Eugenio D´ors lo calificó como "un joven con mucha imaginación y prometedor dentro del arte del dibujo". No se equivocaría en lo absoluto en su concepto, pues el tiempo le daría la razón. La familia vivió el horror de la Guerra Civil Española y, en 1947, deciden emigrar a Argentina, a pesar de que su padre, acusado de auxiliar la rebelión contra la república, fué sobreseído de ese cargo. Pero la hostilidad del pueblo hacia la familia continuaba y tuvieron que partir. Según las "particulares" leyes de la época (debido al contexto histórico existente), toda la familia, al emigrar, perdió la nacionalidad española (la recuperaría mucho tiempo después en 1996, pero conservando también la de la tierra que lo acogió : Argentina). Al llegar al país, García Ferré, con 17 años, rindió las equivalencias de su secundaria en una escuela nocturna de B° Congreso y, se inscribió en la Facultad de Arquitectura de la UBA (se matriculó en 3 cursos). En sus ratos libres recorría las redacciones de revistas con su carpeta de dibujos bajo el brazo. Abandonó en 4° año la carrera universitaria y se dedicó tiempo completo a su vocación de dibujante. Tanto insistió que su perseverancia tuvo premio, ya que fué recibido en la Editorial Atlántida (aún existente), que editaba la revista infantil "Billiken". Tuvo audiencia con Carlos Vigil (fundador de la editorial) y luego con su hijo Constancio Vigil, quién le dió el visto bueno. Así fué que, en 1952, un dibujo suyo, el pollito "Pi-Pío" fué aceptado para una tira semanal en dicha revista. El personaje en cuestión era un pollito, que al nacer, le quedó el cascarón atascado en el cuello y, al no podérselo sacar, pasó a ser parte de su vestimenta. Empezó siendo linyera y terminó como el sheriff de "Villa Leoncia", montado en su caballo "Ovidio". En la tira aparecen personajes como "Calculín", el sabio e intelectual del pueblo, que tiene un libro en la cabeza, cuyo peinado al medio divide hojas y no cabellos y, por supuesto, con inconfundibles anteojos. También aparecerían "Oaky" e "Hijitus" en algunas ocasiones. En 1954 se dedica al dibujo comercial para campañas publicitarias (un nicho poco explotado aún). Según él mismo argumentaba, "estaba cansado de hacer jingles y, quiso hacer una historieta que, en función de cada argumento, promocionara diferentes productos". En ese momento, nacen "Anteojito", un niño travieso, pero de buen corazón, con enormes anteojos que superaban su rostro y con una gorra, y "Antifaz", su tío, también con un gran antifaz sobre su cara y un sombrero. El primer comercial basado en la historieta fué un verdadero éxito : "Anteojito y Antifaz" escalaban el cerro Aconcagua con carpas "Cacique", cocinaban su comida con aceite "Cocinero" y tomaban mate con "Nobleza Gaucha". Fué creador también de otros personajes publicitarios de marcas, como los gatitos de "Lanas San Andrés"(ganadora de un Martín Fierro a la mejor publicidad en 1964), la gallina de mayonesa "Fanacoa", la banda musical de los quesitos "Adler", la pandilla de "Mantecol", el pibe Febito de zapatillas "Febo", el Súperchico "Stiko" de la cinta adhesiva y, la más famosa de todas, las perritas salchicha de "Tres Cruces", marca de éste embutido. En 1959 decide independizarse por completo y crear su propia empresa de publicidad y dibujos animados "Producciones García Ferré". En 1964 aparece, quizás, su más importante trabajo gráfico, la Revista "Anteojito", que contenía, además de historietas, secciones para las tareas escolares de la niñez de entonces. Los espacios, claramente definidos se llamaban : "Juguemos con Anteojito", "Preguntando se aprende", "El jardín de Anteojito", "Calendario", "¿ Saben Anteojitos ?", "Aprendamos jugando", "Comiditas" (con la ayuda de la ecónoma Blanca Cotta), "Lectura comprensiva", entre otras. Cuando la revista dejó de salir (luego nos ocuparemos de eso), García Ferré dijo, en su carta de despedida : "El objetivo de la revista era hacer que lo niños crezcan no sólo informándose y divirtiéndose, sino colaborando en su formación moral y espiritual, cultivando los valores de la amistad, la consideración, la solidaridad..". En 1967 se estrena en televisión, por Canal 13, "Las aventuras de Hijitus", la primera tira diaria animada íntegramente hecha en el país, emitiéndose hasta 1974. Cuenta García Ferré que al llevarle la idea a Goar Mestre, director de Canal 13, éste entusiasmado, aceptó de inmediato. El protagonista era"Hijitus", un niño huérfano, con la sola compañía de su perrito "Pichichus", en una especie de caño en la ciudad de Trulalá. Poseía un sombrero mágico que lo convertía en "Súper Hijitus", al salir volando con su capa y traje de héroe y su hélice en la cabeza, a la exclamación de "sombrero, somberitus, conviérteme en súper hijitus. Fu fuuuu y chucu, chucu, chucu..." A los nombres de varios de sus personajes le agregaba "itus" como una manera de superar el karma que le provocó los varios años que estudió latín en la escuela. El personaje, sin dudas más querido y emblemático de la serie fué "Larguirucho", bonachón e ingenuo que, a veces estaba del lado de los buenos y otras veces del lado de los malos. Precisamente, éste bando lo conformaban el inefable "Profesor Neurus", científico ambicioso e irascible, pero su ambición generalmente lo dejaba en ridículo, y su ayudante "Pucho", de poca capacidad intelectual y con tonada arrabalera, de tango. Completaba el trío, "Serrucho", personaje cuya voz era el ruido de la herramienta que da origen a su nombre. La autoridad del pueblo era el "Comisario" de Trulalá, con su infaltable jeep y su tonada correntina. Otro de los amigos de "Hijitus" era "Oaky", hijo consentido del multimillonario "Gold Silver", caprichoso y cabeza dura, pero bondadoso, vestido con sólo un pañal. En la casa de ellos servía el mayordomo envidioso "Gutiérrez". La tira fué la más exitosa de nuestro país y América Latina en la historia. En 1968 lanza la revista "Antifaz", con las aventuras de éste y su ayudante "Zanzíbar Joe"(anteriormente, en 1964, Canal 9 emitió el "Club de Anteojito y Antífaz, a partir de las publicidades comerciales anteriormente citadas). también editó revistas para mayores, como "Muy Interesante", de divulgación científica y "Ser Padres Hoy", como guía familiar. Mientras tanto, la Revista "Anteojito" estaba en su esplendor, con una tirada de 250.000 a 300.000 ejemplares semanales, compitiendo codo a codo con su rival "Billiken" y con aportes de otras historietas subsidiarias como "Ramona" de Lino Palacio, "Pelopincho y Cachirula" de Fola y "La Vaca Aurora" de Mirco. Millones de estudiantes primarios y secundarios completaban sus tareas escolares con los contenidos de la revista (que además les regalaba un juguete en una bolsita, en cada entrega). El 14 de septiembre de 1972 se estrena el primer largometraje cinematográfico animado nacional : "Mil intentos y un invento" (cuya producción demandó 4 años), dónde Anteojito ayuda a su tío Antifaz a obtener la fórmula de la invisibilidad. Tuvo muy buena crítica y recibió el premio "Pelayo de Oro" en el Festival de Cine de Gijón (España). Otro batacazo de su gran obra fué el lanzamiento en televisión, en 1974, del pingüino "Petete", de color marrón claro, con la cara y el abdomen amarillos, tenía un gorro de lana con un pompón encima y un chupete colgando del cuello. Consistía en un corto de 2 minutos aproximadamente, dónde el personaje interactúa con la modelo y actriz Gachi Ferrari, presentando información que ilustraba la enciclopedia "El Libro Gordo de Petete", de 8 tomos y 400 páginas, que se publicaba semanalmente en fascículos coleccionables y tapas duras para encuadernarlos, dedicado a niños y jóvenes. El lema de la enciclopedia, dicho por el mismo Petete, decía : "¡ Una sólida cultura es la herencia más segura !". Además cada fascículo traía una pequeña publicación llamada "La Revista de Petete", conteniendo juegos, pasatiempos e historietas. El éxito fué total, imprimiéndose también en Perú, Uruguay, Bolivia, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador, México, Puerto Rico y España. Por supuesto que Petete tenía su rival : el Topo Gigio, que venía de Italia. Al terminar el corto, Gachi Ferrari y Petete recitaban a dúo . "El Libro Gordo te enseña, el Libro Gordo entretiene, y yo te digo contento, hasta la clase que viene". Aprovechando el envión del éxito, en 1975, filma su segundo largometraje llamado "Trapito". Allí Petete hace la introducción del film, presentando a "Trapito", un espantapájaros con vida propia, con un corazón de oro, pero lleno de tristeza. Al salvar en una tormenta al gorrión "Salapín", éste en agradecimiento le presenta al anciano "Patriarca de los Pájaros" que descubre que la tristeza de él, se debía a su falta de ilusiones. Vivirán aventuras entre ellos (el gorrión y Trapito) y aparecerá Larguirucho en el film. La película obtendrá el 1° Premio a película animada en el Festival de Cine de Moscú. En 1976, aparecen en TV, por Canal 13, "El Mundo de Calculín", referido a cultura general (habría una reposición en 1984, con el nombre "Saber más con Calculín") y "Las Desventuras de Larguirucho" y "Las Aventuras de Hijitus", revistas semanales de historietas. En 1977, aparece el micro del "Dragoncito Chipy" un pequeño dragón que presentaba sus historias. En 1979 aparece "Chifuleta" en TV, con un micro que presentaba recetas sencillas, al ser experta cocinera. García Ferré siempre valoró el trabajo en equipo y decía que el secreto de su éxito era rodearse de talentosos colaboradores, como el caso de Pedro Domingo "Pelusa" Suero, eximio locutor que les dió la voz a Larguirucho, Neurus, el Comisario, Pucho y Gold Silver, entre otros. García Ferré lo eligió porque Suero no era un imitador, sino un "creador de voces", ya que al mostrarle el dibujo del personaje, les daba personalidad a la voces y, por ende, a los personajes. También dijo el gran dibujante, respecto a su trabajo : "Siempre me ha gustado hacer caricaturas, dibujos, hacer muñecos. Cuándo era chico me hacía mis propios juguetes con alambres, con maderas, me gustaba facilitar con las manos hasta la escultura. Tenía cierta técnica"...Vinculaba sus temáticas en sus obras con su experiencia en la Guerra Civil : "Mis personajes tienen un fin didáctico o moralizador porque expresan ternura, sabiduría en lugar de violencia o expresiones de mal gusto. Creo que haber sufrido la Guerra Civil hizo surgir en mí la idea de buscar personajes que fueran símbolos de comprensión y paz". Por su aporte a la cultura y la comunicación de Argentina, recibió el Premio "Konex" de Platino en 1987, como el más importante divulgador del país. Ese año pudo estrenar su tercera película "Ico, el caballito valiente", cuya producción había finalizado en 1983, pero no fué autorizada por el régimen militar del Gral. Bignone, debido a que la música estuvo a cargo de Mikis Thoedorakis (autor de la música de "Zorba, el Griego", quién era militante contra los gobiernos dictatoriales). La animación era su pasión y lo declaró en una entrevista : "Cuándo era chico soñaba con poder dedicarme de lleno a una vocación : el dibujo animado. Quizás por aquello de haber crecido en un hogar dónde la pintura y todo lo artístico se vivía y valorizaba y quizás también por haber leído alguna vez un pensamiento de Chaplin...¿ Acaso en la vida hay algo más real que las ilusiones ?". A muchos de sus personajes los creó inspirándose en la realidad, ya que cuenta que solía salir a la calle con lápiz y papel, y podía "ver y sentir" a un futuro personaje. En 1999 se asoció con Telefé (ex Canal 11), adquirido por la empresa de teléfonos española "Telefónica", para realizar una película por año. Fué entonces que llamó a María Elena Walsh, ya que tenía la idea de plasmar en un film la historia de la canción "Manuelita". La autora le dió libertad para hacer el guión, aunque sólo puso una condición : que Larguirucho apareciera en la película. La misma tuvo un costo de $ 4.500.000 para la época, trabajando 150 personas durante 10 meses. La película, nuevamente, fué un éxito de taquilla, con más de 2 millones de espectadores. Fué seleccionada por el jurado del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) como candidata para competir en los Premios "Oscar"de la Academia de Hollywood, en el rubro "Mejor película de lengua extranjera". Muchos críticos de cine se quejaron porque una película de animación nos representara en tan magno evento. La película no pasó el corte y no llegó a la final (en esa época iban 5 películas extranjeras a la final, pasando un filtro de casi 200 películas). También fué nominada a los Premios "Goya" como película de mejor animación. Al año siguiente, en el 2000, estrena "Corazón, las alegrías de Pantriste", que cuenta la historia de un niño apocado y sensible al que le gusta la música, en contraposición de los deseos de su padre "Panduro" que quiere que sea leñador como él. Aparecerá Larguirucho para ayudarlo. Pero un año más tarde, el país sumido en una gravísima crisis económica, hacia insostenible muchos proyectos y, fué así que tuvo que tomar la decisión más dolorosa de su carrera. El 9 de enero de 2002, luego de 37 años de vida y 1.925 números publicados, salió a la calle la última tirada de la Revista "Anteojito" (el 1° número había salido el 8 de octubre de 1964). Publicó una sentida cara de despedida en el último número, que decía :"... Argentina me dió lo que mi Patria no me pudo dar en su momento. Hoy siento dolor por éste presente tan incierto en que se frenan tantos proyectos y obras. En éstas circunstancias despido a "Anteojito", una apasionada ilusión, fruto de mi imaginación, que durante 37 años fué una realidad que cuidé y alimenté tanto con lo mejor que pude y fuí capaz de dar... " Al finalizar, argumenta "... Si despedirse es pedir licencia para marcharse, nosotros solicitamos ese permiso, no sin antes hacer nuestras las palabras de un antiguo proverbio : Agradezco a quiénes me amaron, porque me han hecho feliz. Agradezco a quiénes no me amaron, porque me han hecho fuerte... Hasta siempre". Generaciones de niños que crecieron y aprendieron con ella, se quedaban sin un emblema que los acompañó en su crecimiento. En el 2009 fué declarado "Ciudadano Ilustre" por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En 2012, con 82 años, estrena su última película, "Soledad y Larguirucho", intercalando actores de carne y hueso (Soledad Pastorutti) y dibujos animados, demostrando el carisma de Larguirucho, que estuvo en casi todos los films, ya que era de esos actores de reparto que se "tragan la película", porque es bueno y muy humano. García Ferré lo terminó de definir como un clásico suyo, de gran corazón y poca inteligencia y es el que se "comunica con la gran platea". Al promocionar la película, un cronista le preguntó "si se pueden enganchar hoy los chicos con un personaje tan ingenuo", a lo que el dibujante contestó con firmeza : "Mientras al chico le des imaginación, le des aventura y le des personajes buenos y malos... el chico en esencia es bueno, es travieso, pícaro, lo que pasa es que los mayores les informamos con otro método. Y creemos que son más inteligentes porque les damos mucha más información, pero eso no quiere decir que estén maduros. El chico tiene los mismos móviles siempre : la ambición, el querer, el poseer, el coleccionar... los móviles de aventuras, de imaginación, de deseos, son los mismos". En esa respuesta, resumió con sabiduría la esencia de la niñez, ante el mutismo de todos (incluído el que preguntó). También en 2012, se inaugura el Paseo de la Historieta en Buenos Aires, dónde es invitado a descubrir la estatua de... Larguirucho...por supuesto. También en es paseo están Mafalda, de Quino e Isidoro Cañones, de Dante Quinterno, entre otros. El 25 de marzo de 2013 concurrió al Hospital Alemán a hacerse un chequeo cardiológico y se le detectaron anomalías. Quedó internado y le aconsejaron una cirugía correctiva, pero hubo complicaciones y falleció durante la misma el 28 de marzo, a los 83 años. Fué sepultado en el Cementerio "Jardín de Paz" en Pilar. Había muerto el "Disney Argentino", inspirador y guía de la niñez argentina en su crecimiento y formación. Siempre trabajó y declaró con sabiduría, por ejemplo cuándo dijo : "Los valores que mueven a todos mis personajes yo los saco de la misma humanidad, los saco de la calle y la experiencia aporta muchísimo". Siempre hubo un dejo de tristeza en sus filmes y justificó ello diciendo : "Llorar es sano porque es demostrar que hay corazón, que hay sentimientos, que hay bondad. Se llora realmente cuándo hay una causa que provoca el llanto, pero si la realidad me lleva a esa situación, tampoco la ignoro. Llorar es muy humano, lo mismo que reír. Son los 2 extremos que nos hacen diferentes a cualquier otra especie : saber reír, saber llorar"... "Las temáticas de mis obras no son una moda, se transfieren de generación en generación". Se casó 2 veces (su primera esposa falleció) y tuvo 2 hijas, que trabajaron con él y 6 nietos, todos varones, a quiénes pedía opinión de sus obras, ya que el decía que eran sus mejores críticos. Manuel García Ferré, genio y figura del dibujo y la animación y la gráfica nacional, dejó un legado imborrable para aquellos que, como el que escribe ésta nota, se nutrió de sus enseñanzas y cultura en la niñez. Más que merecida su mención por su aporte cultural y de saberes, dos pilares de ésta sección.
Comentarios
Publicar un comentario