BERNARDO HOUSSAY, EL NOMBRE DE LA CIENCIA

 Cuántas veces hemos oído hablar de los "niños prodigio", quiénes a una edad temprana ya tienen dominio de algún arte o ciencia. Luego, siguiendo con ese atributo que los distingue por sobre los demás, en la adultez se convierten en eximias personalidades de su rubro a nivel nacional e incluso mundial (seguro que habrá excepciones). Quién formó parte de ésta élite intelectual y la puso al servicio de su país, es el protagonista de hoy. Bernardo Alberto Houssay, nació en Buenos Aires el 10 de abril de 1887, cuarto hijo varón de Alberto Houssay y Clara Laffont, quiénes vinieron de Francia en 1870 a establecerse en nuestro país, en esa inmensa ola inmigratroria que vino de Europa, en la segunda mitad del siglo XIX. En total tuvieron 8 hijos (4 varones y 4 mujeres) a quiénes enviaron a estudiar una carrera. El pequeño Bernardo heredó la inteligencia e impronta de su padre, quién se desempeñaba como abogado y profesor universitario. En 1900, con 13 años recién cumplidos, se graduó con excelentes notas en el Colegio Nacional de Buenos Aires (sus compañeros de promoción tenían 17), dando acabadas muestras de su prodigiosidad. Fué el primero de la familia en estudiar en el país, ya que sus 3 hermanos varones mayores, lo hicieron en Francia. Quiso inscribirse en la Facultad de Medicina pero, por su corta edad, no se lo permitieron. Al año siguiente se anotó en la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y, a los 17 años, en 1904, egresó como farmacéutico. Mientras estudiaba ésta carrera, consiguió un pequeño empleo como asistente en la farmacia del Hospital Francés, dando muestras de una responsabilidad y compromiso pocas veces vista (no necesitaba el dinero, pero no quiso que lo ayudaran y costeó sus estudios de farmacia personalmente). Luego, pudo anotarse en la Facultad de Medicina de la UBA, dónde egresó a los 23 años. Tal era su aptitud y talento que, aún siendo estudiante, a los 21 años, fué nombrado Profesor y Ayudante de Trabajos Prácticos de Fisiología de la UBA, cargo que ocupó hasta 1915. Al mismo tiempo estuvo a cargo de la cátedra de Fisiología en la Facultad de Veterinaria (allí trabajó hasta 1919). Ese año funda y dirige el Instituto de Fisiología de la Universidad de Buenos Aires. Al mismo tiempo es nombrado Jefe de Patología y Fisiología del Instituto Nacional de Bacteriología (hoy Instituto Malbrán) por el alemán Rudolf Kraus, dónde traba intensa amistad con el brasileño Carlos Chagas y con Salvador Mazza. Queda a cargo del Departamento de Sueros y organiza la Red Nacional de Distribución Gratuita de Sueros. En 1920 contrae matrimonio con la Dra. María Angélica Catán, que conoció en ese instituto, con quién tuvo 3 hijos varones, todos médicos despúés. Recién casado funda la Sociedad Argentina de Biología. En 1922 gana el Premio Nacional de Ciencias, por el trabajo "Acción fisiológica de los extractos hipofisiarios"( el mismo tema de su tesis, por la que recibió Diploma de Honor). El mundo de la medicina era incipiente, muchos investigadores estudian las causas de diversas enfermedades que azotan el planeta. Entre ellas estaba la diabetes, de la cuál se sabía que era un transtorno caracterizado por un nivel demasiado alto de glucosa en la sangre y que estaba relacionada con la falta de insulina, aunque no se sabía que causaba eso. En 1923, los médicos canadienses Frederick Banting y Charles Best, lograron aislar la insulina y la purificaron, obteniéndola de páncreas de bovinos. Por ello, recibieron el Premio Nobel ese año. Entusiasmado por ese logro de sus colegas norteamericanos, Houssay retomó esos trabajos y logró purificar la insulina en Buenos Aires (incluso antes que lo hicieran los europeos). Prosiguiendo con esos estudios, asoció la diabetes con la glándula pituitaria (hipófisis), estableciendo que los diabéticos poseían ésta glándula hiperactiva. Las hormonas que produce ésta glándula son las responsables de regular los niveles de azúcar en sangre, por ello ésta hiperactividad aumentaba los niveles de glucosa en la sangre, el páncreas funcionaba mal y aparecía la diabetes. Experimentando con perros y ranas, pudo comprobarlo, pues al extraérsele la hipófisis mejoraban y si le ponían una hormona producida por ella, empeoraban. Conclusión : si se equilibraban éstas hormonas, se podía controlar la diabetes (aunque no curarla). Éstas investigaciones y posterior descubrimiento le valió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, muchos años después, el 23 de octubre de 1947, junto a la pareja de médicos checos, nacionalizados estadounidenses, Gerty y Carl Cori, quiénes  también trabajaron en ello, en EEUU. Houssay se convertía en el primer latinoamericano en ganar el Premio Nobel en ciencias, ya que otro argentino, Carlos Saavedra Lamas había ganado el Nobel de la Paz en 1936 por su mediación para terminar con la Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia. Previo a éste galardón, Houssay preside la Academia Argentina de Medicina entre 1936 y 1937 (había entrado en 1927). En 1934 funda la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC), presidiéndola hasta 1957. En 1935 es designado miembro de la Academia Nacional de Letras. Más adelante, en 1943, comienzan sus problemas laborales y una persecución ideológica. En plena Segunda Guerra Mundial, Houssay junto a otras personalidades de la ciencia y otros ámbitos, firma una declaración de apoyo al bando aliado (formado por Francia, Inglaterra, EEUU y Rusia, entre otros). Por ello, fué cesanteado de todos sus cargos en la Universidad de Buenos Aires, ya que Perón (Ministro de Guerra) y el gobierno militar, simpatizaban con Hitler, Mussolini e Hirohito (es decir, el llamado "eje del mal" : Alemania, Italia y Japón). A pesar de ésta injusticia e intolerancia ideológica de castigar al que piensa distinto, no haría mella en el espíritu superador de Houssay, que en 1944, con aportes privados que confiaban en su capacidad e idoneidad, fundó el Instituto de Bacteriología y Medicina Experimental (Ibyme). Formó un equipo interdisciplinario de alta calidad, que hizo valiosos aportes en endocrinología (la especialidad de Houssay), nutrición, farmacología, patología experimental en glándulas suprarrenales, páncreas e hipertensión. En 1945, escribió su obra máxima, "Fisiología Humana", en coautoría con los doctores Eduardo Braun Menéndez, Virgilio Foglia, Oscar Orías, Luis Federico Leloir y Enrique Hug. La invesigación fué traducida al portugués, francés, inglés e italiano, convirtiéndose en  material indispensable de consulta para los centros médicos del mundo. Recibieron 3 galardones por ello : Premio de la Universidad de Toronto (Canadá), de la Royal Collage Physicians (Inglaterra) y de la Royal Society de Nueva Gales del Sur (Australia). En 1946 se incorpora como miembro de la Academia Nacional de Ciencias y, en 1948 hace lo mismo en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Doce años después de su cesantía en la Universidad de Buenos Aires, en 1955, cuándo la Revolución Libertadora derroca a Perón, vuelve a la casa de altos estudios. A tal punto llegó la indiferencia gubernamental que, los diarios (manejados por el General), solo le dedicaron 2 renglones a la noticia del Nobel obtenido en 1947. Pero, sin dudas, otro de sus grandes aportes fué la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en 1958, que presidiría hasta su muerte. Éste organismo sería el "semillero" de científicos locales y el lugar dónde nuestra ciencia alcanzaría su mayor esplendor. Los discípulos de Houssay serían los primeros profesores de fisiología del país. En 1962, tiene un duro golpe familiar, al fallecer su esposa. En 1966, en España, le otorgan la "Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X, El Sabio", por su trayectoria científica y fué honrado, como no podía ser de otra manera, con la presidencia de la Federación Internacional de la Diabetes. Era un visionario, pues cambiaría la perspectiva de la ciencia, al afirmar que no se diferenciaba la ciencia básica de la aplicada, sino que existían aplicaciones a la ciencia. Aplicó el Método Científico para solucionar problemas de salud, sociales y tecnológicos. Amante de su trabajo, es autor de frases que explican su pasión :  "La ciencia no es cara... cara es la ignorancia" o "El trabajo es la diversión más barata". En su escritorio tenía una especie de portarretrato que contenía algunas máximas, su "Credo", según él, que decía : "Amor a mi patria, Amor a la Libertad, Dignidad Personal, Cumplimiento del Deber, Devoción a la Ciencia, Devoción al Trabajo, Respeto a la Justicia, Afecto a los míos, personas, discípulos y amigos". En una entrevista dijo que no tuvo maestros que lo guiaran o le enseñaran, que confiaba en su excelente memoria, más que en la intuición. Nunca publicaba un resultado de una investigación hasta no estar totalmente comprobado el mismo. Sólo dijo que leyó mucho a Claude Bernard, el fundador de la medicina experimental. En cambio él si fué mentor de sus discípulos y, uno de ellos, Luis Federico Leloir, ganó el Premio Nobel de Química en 1970. Cultivaba la austeridad, ya que no tenía auto e iba a trabajar en colectivo y, comía algo liviano en su propio escritorio.  Houssay murió el 21 de septiembre de 1971, a los 84 años. Dejó un legado enorme a nivel internacional. En 1972, la OEA (Organización de Estados Americanos) instauró el "Premio Bernardo Houssay", para premiar a los investigadores de América. Gran cantidad de escuelas, institutos y calles llevan su nombre en el país y, en su honor, el 10 de abril, día de su nacimiento, se celebra el Día del Investigador Científico. Fué Doctor "Honoris Causa" de las universidades más prestigiosas del mundo : Oxford, Harvard, Cambridge y París, además de ser profesor honorario de 15 universidades latinoamericanas. En 1983, le otorgaron post-mortem el "Premio Konex". Su casa de Buenos Aires, donde vivió toda su vida, y sus archivos fueron donados a la Fundación para la Educación, Ciencia y Cultura (FECIC). Bernardo Houssay, el niño prodigio que se transformó en un científico de nivel mundial, que eligió quedarse en su país, a pesar de que le "llovieron" ofertas superadoras y millonarias del exterior para ir a trabajar. Quería volcar sus conocimientos para el progreso científico local, inclusive convenció a otros colegas que se habían marchado al exterior para volver. Su palabra tenía verdadero peso. Millones de diabéticos hoy pueden llevar una mejor calidad de vida gracias a sus aportes. Fué ninguneado y perjudicado por el gobierno de su propio país, a pesar de sus logros. Curiosa realidad que se repite con nuestros valores, quiénes como Quijotes luchan en soledad contra el "enemigo". El reconocimiento siempre es foráneo y cuándo ello ocurre aquí, ellos ya no están...

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