JULIETA LANTERI, PIONERA DEL FEMINISMO ARGENTINO
Transcurrimos tiempos de empoderamiento femenino. Hoy. más que nunca, las mujeres están logrando la igualdad que se merecen. Hace un par de entregas, la protagonista de nuestra historia fué Cecilia Grierson, la primera médica del país y Latinoamérica, no sin muchos obstáculos. Pero, hubo más luchadoras, con historias increíbles que, de ninguna manera se darían en la actualidad. Su lucha fué quijotesca, contra viento y marea, remando en "dulce de leche", se puede poner la frase o calificativo que sea y todos encajarán. Es admirable el papel que cumplieron las primeras feministas del país y hoy casi nadie las recuerda. Por ello, la protagonista de hoy es Julieta Lanteri. Nació en Briga Marittima, región de Cúneo, el 22 de marzo de 1873, cuando Italia era reino y, en su documentación figuraba como Giulietta Maddalena Ángela Lanteri. A los 6 años, en 1879, junto a sus padres, Antonio Lanteri y Matea Guidi y su hermana menor Regina, llegaron a Buenos Aires. Se instalaron en una casa de 500 metros cuadrados que su padre había heredado de su primer matrimonio. Eran una familia de clase media alta, ya que su padre también rentaba habitaciones. A los 13 años, en 1886, ingresa al Colegio Nacional de La Plata, única institución educativa que permitía el acceso directo a la Universidad al egresar y cuya asistencia era mayoritariamente masculina. Las mujeres estudiaban en las Escuelas Normales, donde egresaban como maestras. Ello producía que el campo profesional fuera dominado por los hombres, relegando a las mujeres. Finalizó la secundaria y en 1891 siendo la primera mujer bachiller del país y, a los 18 años, pudo ingresar a la Facultad de Medicina, pero para ello tuvo que tramitar un permiso especial del decano de la Facultad, el Dr. Leopoldo Montes de Oca. Siete años después, en 1898 egresó como farmacéutica e inmediatamente cursó la carrera de médica, recibiéndose el 11 de abril de 1907, siguiendo los pasos de Cecilia Grierson, con quién cultivó amistad. Ambas fundaron la Liga Argentina de Mujeres Librepensadoras, cuyo objetivo era concientizar sobre la necesidad de pelear por los derechos de las mujeres. En 1906 se realiza en Buenos Aires el Congreso Internacional de Libre Pensamiento, donde Lanteri expuso sobre igualdad de sexos, igualdad política, divorcio, entre otros temas. Asistieron referentes feministas de todo el mundo. En 1910, en el marco de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, organiza con otras mujeres el Congreso Femenino Internacional. Se aprovechó al máximo la visita de autoridades mundiales a la celebración y se volvieron a exponer temas urticantes para la época, con Lanteri a la cabeza, utilizando su nombre castellanizado : Julieta. Fué el primer congreso mundial, con gran éxito, porque se empezaba a visibilizar la "inferioridad" femenina en cuánto a derechos. En una de sus más memorables ponencias, dejó una frase para la posteridad : "La influencia del varón se ha dejado sentir siempre y, en todos los casos, en su infinita pequeñez la mujer ha sido llamada a crear nada y ni siquiera a mejorar aquellas cosas más íntimas de su exclusiva incumbencia, como el trabajo de parto...". El año 1911 sería una especie de bisagra para la lucha de Lanteri por los derechos de la mujer, ya que la Municipalidad de Buenos Aires convocó a los vecinos para que actualizaran sus datos en los padrones, en vistas a las elecciones municipales de concejales. La convocatoria decía : "...ciudadanos mayores, residentes de la ciudad, que tuvieran un comercio, industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos". Inteligente, Lanteri se dió cuenta que el escrito no decía nada de sexo y solicitó su inscripción al padrón ante la justicia. Para sorpresa de todos, obtuvo un fallo favorable : "Como juez tengo el deber de declarar que su derecho a la ciudadanía está consagrado por la Constitución Nacional y la mujer goza, en principio, de los mismo derechos políticos que las leyes designan y, que por ende, reglamentan su ejercicio...Ningún habitante está privado de lo que las leyes no prohiben". Fué un golpe de efecto tremendo y un gran triunfo para la lucha de Julieta. Fué así que, el 26 de noviembre de 1911, Lanteri votó en la mesa 1, ubicada en el atrio de la Parroquia San Juan Evangelista, en La Boca. Justamente, el presidente de esa mesa era el historiador Adolfo Saldías, quién le estrechó la mano, felicitándola por ser la primera mujer en votar en el país y en Sudamérica. Era la única mujer que figuraba en el padrón. Los diarios de mayor tirada, "La Prensa" y "La Nación" se hicieron eco de ello, informados por la propia Lanteri. Sin embargo, había ganado una batalla, pero no la guerra. Luego de eso, el Concejo Deliberante Porteño, sancionó una ordenanza, basada en la ley Sáenz Peña, sobre el voto universal, secreto y obligatorio, dónde especificaba que el empadronamiento se basaba en el registro del servicio militar y, por ello excluía a las mujeres. Un fallo inadmisible por dónde se lo mire. Tozuda, la Dra. Lanteri se presentó para ser enrolada e hizo en trámite en el Ministerio de Guerra y Marina. Su petición fué rechazada, por...ser mujer. Pero la perseverancia era una virtud de ella y, en 1919 se postuló para una banca en el Congreso de la Nación, basándose en la Constitución Nacional para su petición, expresando : "la Constitución emplea la designación genérica de ciudadano, sin excluir a las personas de mi sexo, no exigiendo más que condiciones de residencia, edad y honorabilidad, dentro de las cuáles me encuentro, concordando con ella la ley electoral, que no cita a la mujer en ninguna de sus excepciones". Nuevamente ante la claridad de sus conceptos en el reclamo, la justicia accedió y Lanteri compitió por una banca en el Congreso como diputada, convirtiéndose en la primera mujer candidata en nuestro país. Para poder concretarlo, se postuló en el Partido Feminista Nacional, que ella misma había fundado anteriormente. Su plataforma electoral, era innovadora para le época, conteniendo temas como la licencia por maternidad (inexistente hasta ese momento), prohibición de venta de alcohol, otorgamiento de un subsidio por hijo (una especie de AUH actual), abolición de la pena de muerte, establecimiento de igualdad entre hijos legítimos e ilegítimos. Obtuvo 1730 votos, sobre un total de 154.302 (votaron solamente los hombres). En 1920, el senador Juan B. Justo, del Partido Socialista la incluyó en su lista de candidatos en el 3° lugar (también figuraba Alicia Moreau de Justo). En el ámbito laboral seguía siendo discriminada por su sexo, ya que con su título de médica se postuló como adscripta para la cátedra de Enfermedades Mentales y fué rechazada por su condición de extranjera. A tal punto siguió insistiendo, que se casó con un joven de origen norteamericano, Alberto Renshaw, 14 años menor, para obtener la ciudadanía argentina. Por supuesto que la relación no prosperó y el matrimonio se disolvió a los 2 meses. Con el requisito que pedían (la ciudadanía) se postuló a un nuevo concurso como profesora adjunta y, nuevamente fué rechazada, ésta vez sin argumentos, por su condición de mujer (lo mismo que le pasó a Cecilia Grierson). Luego de esa nueva decepción, ya no volvió a postularse como docente. Siempre dejaba reflexiones profundas e interesantes de su actividad : " Mis actos son una aproximación de mi conciencia que me dice que cumplo con mi deber, una afirmación de mi independencia que satisface mi espíritu y no se somete a falsas cadenas de esclavitud moral e intelectual y una afirmación de mi sexo, del cuál estoy orgullosa y para el cuál quiero luchar". Pasaron los años y la lucha incansable de Julieta seguía (había fundado con su amiga Raquel Carreras, la Liga Pro Derechos de la Mujer y el Niño) y, en la década del '30, con el comienzo de la Década Infame (que nació con el derrocamiento de Yrigoyen por Uriburu y luego siguió con Agustín P. Justo), había en el país un clima de persecución a socialistas, anarquistas, obreros y...feministas. Fué así que, el 23 de abril de 1932, la Dra. Lanteri caminaba por Diagonal Norte, pleno microcentro de Buenos Aires, cuándo un automóvil que hizo marcha atrás, en una extraña maniobra, subió a la vereda, la atropelló y huyó. Producto de las graves heridas, Julieta agonizó 2 días y murió el 25 de abril. A su funeral asistieron más de 1000 personas. Hubo muchas controversias con respecto al caso, ya que la policía en el informe puso que fué un accidente y estaba tachado el nombre y vehículo del conductor. Un informe de la periodista Adelia Di Carlo en el diario "El Mundo", develó el nombre del automovilista : David Klapenbach, quién era miembro del grupo paramilitar de extrema derecha "Liga Patriótica Argentina" y que cargaba en su prontuario con algunos asesinatos, nunca esclarecidos del todo. Unos días después, la casa de Di Carlo fué saqueada por personal civil de la Policía. El caso quedó impune. Se la recuerda y homenajea con el nombre de una calle en Puerto Madero (allí, todas las calles tienen nombre de mujeres), una escuela en San Juan, otra en Rosario y en Berazategui (dónde vivió sus últimos años. Una calle de ahí, también la recuerda). En 2003, en el Barrio de La Boca, se inauguró la "Casa de Medio Camino Julieta Lanteri" para mujeres golpeadas. Desde 2010, el Museo de Historia de Berazategui, entrega el premio "Julieta Lanteri" a las mujeres destacadas de la comunidad de Berazategui. También la línea H de subte que está en la Estación de la Facultad de Derecho, lleva su nombre. Julieta Lanteri, feminista de la primera hora y verdadera luchadora en pos de los derechos de las mujeres., que tuvo que fundar un partido político para poder participar de la democracia. Una de sus frases más precisas y lógicas, expresaba "No admito amos ni quiero ser patrona, todos somos iguales". El obituario de un diario de la época, al referirse a su deceso, decía : "Cuándo el feminismo argentino, hoy ya despierto y de pie, ocupe el lugar que le corresponde en la discusión y manejo de los intereses públicos, el recuerdo de la Dra. Lanteri se irá agrandando en el agradecimiento de las mujeres, hasta adquirir la estatura de precursora que legítimamente le corresponde". Tal vez eso no ocurrió, ya que muy pocos recuerdan a Julieta y su lucha, por la que pagó con su vida.
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