CECILIA GRIERSON, MÉDICA CONTRA TODOS LOS OBSTÁCULOS

Son tiempos de cambios para las mujeres. El resurgir del movimiento feminista busca empoderar nuevamente a "ellas", para que consigan y se les reconozcan los derechos negados y restringidos por la vieja sociedad patriarcal y machista, que aún resiste. Hoy, la mujer ha avanzado bastante en algo que debería ser natural y normal : la igualdad entre ambos géneros. Pero mucha agua corrió bajó el puente, muchas "batallas" se libraron, muchas quedaron en el camino o no consiguieron sus objetivos. Por eso, hay historias y personas que reivindican el rol de la mujer en la sociedad y muestran los combates desiguales que tuvieron que enfrentar. Un ejemplo concreto de ello lo representa Cecilia Grierson, la primera mujer médica de latinoamerica. Ella nació en Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1859. Hija de la irlandesa Jane Duffy y del descendiente de inmigrantes escoceces, John Parish Robertson Grierson. Fué la primogénita de 6 hermanos (4 varones y 2 mujeres), conformados por Catalina, David, Juan, Tomás y Diego. A los 6 años fué enviada a Buenos Aires a estudiar la escuela primaria, en un colegio inglés, ya que su familia tenía los recursos para hacerlo. Pero 1870 fué un año aciago, pues durante la revolución entrerriana encabezada por López Jordán (quién asesinó a Urquiza), los negocios familiares se resintieron y, al año siguiente, en 1871 fallece John Grierson. Con sólo 12 años, Cecilia volvió a Entre Ríos, para ayudar a su madre en la crianza de sus hermanos menores y, colaboró con la economía familiar trabajando como institutriz en la casa de una familia acomodada. Para salir del pozo económico, junto a su madre y, con 14 años, instaló una escuela (en una dependencia de la estancia que era de su padre) y enseñó, aunque no tenía título. Era habitual en esa época que las jóvenes enseñaran sin diploma, ya que no había docentes para ejercer en la zona rural. A los 15 años ingresó a la Escuela Normal de Señoritas, en Buenos Aires, donde se recibió de Maestra de Grado en 1878, a los 19 años. Alguna vez dijo : "Nací para ser maestra, recuerdo algunas escenas, desde los 2 años, siempre en mis juegos era maestra". Con el título en la mano, Sarmiento, que en esa época era Director de Escuelas, la nombra en la Escuela Mixta "San Cristóbal". Ésta situación hace que ella, con un buen sueldo, traslade a toda su familia desde Entre Ríos a Buenos Aires. Pero, más adelante hubo un hecho que cambiaría su vida : su mejor amiga, Amelia Kenig, contrajo una enfermedad respiratoria crónica, con una larga convalecencia, que la llevó a la muerte. Ésto provocó en ella el deseo de estudiar medicina, un desafío difícil para una mujer en esa época. Decidida como era, se anotó en 1883, a los 24 años, en la Facultad de Ciencias Médicas. No había ninguna mujer médica en el país y, aunque no estaba escrito que las mujeres no podían cursar, había una pequeña trampa legal : era requisito saber latín, materia que solamente se dictaba en el Colegio Nacional de Buenos Aires...que era solo para varones...!!! Un absurdo y una hipocresía total. Insistió, demostrando la inutilidad que significaba saber latín para estudiar medicina y logró ingresar. No fué fácil para ella cursar, siendo permanentemente denostada por sus compañeros y profesores, ya que era la única mujer de la clase. Se graduó en tiempo y forma, el 2 de julio de 1889, a los 30 años. Su tesis, que aún se conserva por su brillantez de contenido, se llamó "Histero-ovarotomías ejecutadas en el Hospital de Mujeres entre 1883 y 1889". Antes que ella, otra mujer, Elida Passo, cursó Farmacia y en 5° año de medicina, la tuberculosis acabó con su vida.  Mientras cursaba sus estudios, fue practicante en el Hospital Escuela de Buenos Aires (donde su guía fué Juan B. Justo), Ayudante de cátedra del Laboratorio de Histología y practicante menor en el Hospital de Mujeres. En 1886, se desató una epidemia de cólera en Buenos Aires y, los estudiantes de medicina fueron citados para prestar servicios en Salud Pública. Cecilia fué asignada en la Casa de Aislamiento y, fué allí, en esa experiencia que tomó conciencia de la idea de educar enfermeras, pues no había quién respondiera a las necesidades de los enfermos y, lo explicó diciendo : "Sería un alivio poner personas comprensivas, afables y capacitadas que colaboren con el médico". Así ella funda la 1° Escuela de Enfermeras de América Latina, con un plan de estudios y el establecimiento del uniforme de las enfermeras (adoptado por casi todos los países latinoamericanos). La dirigió hasta 1913, peleando contra la burocracia estatal, que no le daba recursos, ni sueldos para las docentes, ni viáticos, ni un local amplio y en condiciones. Sus permanentes reclamos y quejas lograron revertir todas esas carencias. Formó parte también del Círculo Médico creado por Juan B. Justo y Ramos Mejía, entre otros, que sostenían que la carrera era muy teórica y carecía de práctica, algo obvio y fundamental. El mismo consistía en una escuela de prácticas de medicina, con consultorios y especialidades varias. Al recibirse, ingresó al Hospital San Roque, desempeñándose como ginecóloga y obstetra, pero se le impidió desempeñarse como cirujana, por el solo hecho de ser mujer. Todos éstos contratiempos no la amilanaron y en 1891 es miembro fundador de la Asociación Médica Argentina, llegando a la presidencia en 1907. En 1892, funda la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, que luego se fusionaría con la Cruz Roja Argentina. Allí puso énfasis y fue precursora de la apertura de salas de primeros auxilios en los pueblos, para ayudar con  la asistencia primaria de enfermos. Ese mismo año crea un consultorio-escuela para tratar a niños con problemas de comportamiento y dificultades de habla y aprendizaje. Finalmente, es convocada por el Dr. Samuel Molina para colaborar con la primera cesárea practicada en el país. Pero sus antecedentes nunca alcanzaban y, en 1894 sufre la mayor decepción de su carrera, ya que se postula como profesora sustituta en la cátedra de Obstetricia para Parteras. Increíblemente, y a sabiendas de su capacidad que la colocaba en primer lugar en el orden de mérito, el concurso fué declarado desierto. Jamás pudo ejercer un cargo docente en la Universidad...por ser mujer. Así lo comentaba ella : "Intenté inútilmente ingresar al Profesorado de la Facultad en la sección en la que podía enseñar. No era posible que a la mujer que tuvo la audacia de obtener en nuestro país el título de médica cirujana, se le ofreciera alguna vez la oportunidad de ser profesora, directora de hospital o se le diera algún puesto de médica escolar. No se me permitió ser profesora de la Universidad. Fué únicamente a causa de mi condición de mujer que el jurado dió en éste concurso  de competencia, un extraño y único fallo, no conceder la cátedra ni a mí ni a mi competidor, es decir desierto". Desde 1892 y, hasta 1899, integró el Consejo Nacional de Educación, ya que a pesar de ser médica, jamás abandonó su tarea docente. En 1897 publica su primer libro, "Masaje práctico", el primer volumen sobre técnicas de kinesiología del país. Debido a su capacidad y logros, es enviada,en 1899, por el gobierno al Congreso Internacional de Mujeres, donde fué elegida vicepresidente. Eso le dió pie para que, en 1900, fundara el Consejo Nacional de Mujeres en nuestro país y luego fue presidente del Congreso Argentino de Mujeres Universitarias. Un aporte importante fué un estudio que hizo del Código Civil, donde demostró que el status de la mujer casada era igual al de un niño.  Ésto permitió un cambio en la ley que les posibilitaba de disponer de sus propias ganancias, formar parte de sociedades civiles o mercantiles, derechos que antes no poseían las mujeres contrayentes de matrimonio. En 1901 funda la Asociación Obstetricia Nacional y pudo dar los primeros cursos de Gimnasia Médica Y Kinesioterapia, en la Facultad de Medicina, siendo ésto un pequeño "triunfo", ya que de alguna manera, esporádica y brevemente, dió clases.También fué docente adscripta en la Cátedra de Fisiología Médica y Obstetricia. En 1902 funda la Escuela de Economía Doméstica y la Sociedad Económica Doméstica (precursora de la Escuela Técnica del Hogar), cuya función era otorgar conocimientos en prácticas y artes domésticas a las mujeres, para que supieran desenvolverse y mantenerse a sí mismas. Una especie de servicio social. Tantos aportes permitieron que, en 1910, se realizará el 1° Congreso Feminista Internacional en nuestro país. Ese mismo año, centenario de la Revolución de Mayo y, en ocasión de las celebraciones, visita la nación la infanta María Isabel de Borbón y, Cecilia le escribe una carta para plantearle su preocupación por el comercio ilegal de mujeres (trata de blancas en esa época, donde mujeres europeas eran enviadas a "trabajar" en prostíbulos americanos). Sus decisiones eran coherentes a su carácter y, ese año se desvincula del Consejo Nacional de Mujeres que había fundado, disconforme porque según ella dijo : "el Consejo directivo era un pequeño círculo lleno de personalismos, que obra sin imparcialidad en la distribución de cargos, honores y medios materiales, usando a su antojo los fondos comunes. La dirigencia entiende de vida de salón nada más, no están preparadas para éstos cargos". Su incansable aporte también reporta cargos en la Comisión de Sordomudos, la secretaría del Patronato de la Infancia y la inspectoría de los Asilos Nocturnos. Al cumplirse 25 años de su graduación es homenajeada por la Facultad de Medicina, siendo la única oradora entre tantos hombres. A los 57 años, en 1916, se retira definitivamente. Luego de su jubilación trabaja con la Asociación Aves Argentinas, para la conservación de aves y la naturaleza. Pero siempre había una injusticia en su vida y solo se le reconocieron 22 de sus 25 años como médica y también 22 de sus 45 años de maestra, por lo que su jubilación era exigua para alguien de su trayectoria. Finalmente, enferma, se traslada a Los Cocos (Córdoba) y, antes de morir, le escribe al Presidente del Consejo Nacional de Educación, Pedro Boero, diciéndole : "como argentina y profesora jubilada, deseo retribuir al Estado lo que de él he recibido y mejorar las condiciones de los que me rodean. Así, en éste saludable y pacífico paraje de Los Cocos, donde paso mi vejez, he hecho construir un edificio para escuela y casa de la maestra contigua, porque aquí no hay ninguna escuela nacional. Deseo que hagan una obra cultural extensa, no solo instruyendo niños, sino encaminándolos a que no contraigan los defectos de los adultos de ésta región, como la afición a las bebidas alcohólicas y los juegos de azar. Les hará falta  lecturas agradables, una biblioteca popular, cine educativo y música y... el centro de todo eso debe ser la escuela". Además pidió que conservaran los árboles y que la maestra que ejerciera tenga espíritu verdaderamente misionero. Allí funciona hoy la escuela N° 189 "Cecilia Grierson". Falleció el 10 de abril de 1934, a poco de cumplir 75 años. En su honor, calles de muchas ciudades llevan su nombre, en el Barrio de Puerto Madero, en Buenos Aires, todas las calles tienen nombre de mujeres y, obviamente está la suya. La Escuela Nacional de Enfermería lleva su nombre, al igual que el Hospital Zonal de Agudos de Guernica. También en el Salón de Mujeres de la Casa Rosada está su retrato. Su casa, llamada "El Espinillo", aún se conserva en Los Cocos y su auto y carruaje se exhiben en el Museo de Motos y Bicis en Cruz Chica. Luchadora incansable por los derechos de las mujeres y ejemplo de perseverancia , coraje y capacidad, Cecilia Grierson dedicó su vida a la medicina y enseñanza docente, a tal punto que nunca se casó ni tuvo descendencia. Logros como el uniforme de las enfermeras, la sirena de las ambulancias, el reparto de juguetes a niños hospitalizados y la decoración de salas pediátricas, son ejemplo de su impronta, ingenio y decisión. Su ejemplo y legado, sin lugar a dudas, es un eslabón importante de la lucha feminista que, aún tiene muchas batallas por librar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK