MARÍA SOLEDAD ROSAS. UNA CORTA E INTENSA EXISTENCIA...

La vida de las personas, a veces, suele dar giros inesperados, de 180°, que cambian para siempre su destino, para bien o para mal. Los planetas suelen alinearse para que una persona se encuentre en el momento justo, en un lugar determinado y, a partir de allí, todo puede llegar a cambiar. Algo como ésto le pasó a nuestra protagonista de hoy. María Soledad Rosas nació en Buenos Aires, el 23 de mayo de 1974, hija menor de Luis Rosas y Marta Rey, quienes se habían casado en 1970. Tenía una hermana 2 años mayor, María Gabriela, quien además era su confidente. Era una típica familia de clase media, con un par de posesiones, como una pequeña quinta en Pilar, donde tenían algunos caballos. Los fines de semana, Soledad disfrutaba montando su caballo, llamado "Dos y medio", siendo una hábil jinete. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio "Río de la Plata", una escuela comandada por monjas en el Barrio Norte. De espíritu libre y servicial, decidió explotar sus dotes y habilidades estudiando hotelería en la Universidad de Belgrano, al mismo tiempo que paseaba perros para costear sus estudios. Hablaba 5 idiomas (inglés, italiano, alemán, francés y portugués), pues uno de sus sueños era recorrer el mundo a través de su profesión. Al recibirse de Licenciada en Administración Hotelera, con la mejores calificaciones, sus padres como premio le regalaron un viaje a Italia. El regalo, además, tenía otra razón, pues Soledad les había manifestado a sus padres la intención de irse a vivir con su novio una vez recibida. Ésta idea no les cerraba a sus progenitores y, el viaje podría servir como una forma de distanciarlos. Soledad aceptó gustosa el regalo y le planteó a su novio que iría, en compañía de su amiga Silvia Gramático. El muchacho le manifestó su negativa y, al final, terminaron la relación. La jugada de los padres había tenido éxito y, las amigas partieron primero a Brasil y luego a Italia, donde recorrieron la península. Luego, Soledad trabajó en un hotel de Novara y, finalmente llegó al lugar que cambiaría para siempre su vida : Turín. Con su amiga, buscaron un lugar donde alojarse y, por casualidad se toparon con "El Asilo". Era un edificio ocupado por los "squatters" anarquistas, que usurpaban construcciones abandonadas y cuya forma de vida adhiere a un sistema filosófico y teoría política que data de Grecia y que esgrime una cotidianeidad "donde nadie te mira, nadie te controla, nadie piensa en juzgar lo que haces".  Ellos se oponen a la sociedad de consumo y usurpan edificios. Todas las noches, en el enorme patio del edificio, todos cenaban juntos lo que algunos habían preparado ("las cenas comunes"). Nada estaba planeado, preparar la cena era una decisión personal y espontánea. Allí conoció a Edoardo "Baleno" Massari, líder de los ocupantes, quién más adelante sería su pareja y el "responsable" del giro completo de la vida de Soledad. Ella quedó fascinada con esa forma de vida y, en su diario íntimo escribió : "estoy aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo. Yo sentía de una forma y en Buenos Aires, no encontraba el canal, no entendía bien lo que era y ahora estoy viviendo eso que allí sentía". Su amiga, preocupada, se quería volver y le propuso eso a Soledad y, ella muy segura le expresó : " ¿ Cómo me voy a ir ahora ? ¿ Nunca te pasó de pensar que de pronto encontraste tu lugar en el mundo ? Silvia se volvió y Soledad comenzaba su nueva vida. Luego de viajar con "Baleno" y otros "squatters" por España, volvieron a Turín ya siendo pareja. Tal era el compromiso y amor de ella hacia él que Soledad se casó por conveniencia con Luca Bruno, otro "squatter", para obtener la ciudadanía, ya que "Baleno" no tenía domicilio en Italia. Él le llevaba una década, había estado preso 2 años, practicaba yoga, usaba plantas medicinales y aplicaba curas alternativas, era vegano y no comía sal ni azúcar. Al volver, en octubre de 1997, se establecieron ocupando la morgue del manicomio de Collegno, abandonado hacía varios años. Era un lugar lúgubre, con una mesa de disección, sin luz ni agua y extremadamente frío. Practicaban ritos como ayunos juntos o huelgas de silencio, donde se pasaban días sin hablarse. Soledad ya vestía ropas holgadas y muy usadas, se había rapado el cabello y además de ser ecologista vegetariana (no comía derivados de animales , como leche y queso), practicaba la urinoterapia, ya que tomaba su propia orina para purificarse. Un cambio rotundo. En esa época, la Comunidad Económica Europea quería conectar las capitales del continente con un T.A.V. (Tren de Alta Velocidad) y, en el tramo que unía Lyon (Francia) con Turín, cruzando el Valle de Susa, en los Alpes Italianos, provocaba un impacto ambiental enorme y no traía grandes beneficios, según alguno estudios. El rechazo no se hizo esperar, manifestándose en 16 atentados en forma de sabotaje a los trenes en los primeros meses de 1998. Sin embargo no había ningún imputado por los hechos. Fué así que la Fiscalía de Turín, para cortar de raíz con los males, ordenó allanar 3 casas ocupadas por "squatters", el 5 de marzo. Allí "Baleno", Soledad y Silvio Pelissero fueron arrestados bajo los cargos de ecoterrorismo, asociación subversiva y militancia en una banda armada, que era la organización paramilitar  "Lobos grises". Ellos negaron los cargos, pero hubo además una manipulación de pruebas (edición de conversaciones) para incriminarlos con dicha organización, por los atentados al T.A.V. en Italia. La imagen de Soledad cuando fue arrestada, recorrió el mundo, como símbolo del anarquismo y los ocupantes ilegales. Su rostro tenía rasgos duros, con la comisura de los labios hacia abajo, el cabello rapado, los ojos ojerosos mirando a cámara, los puños cerrados, los brazos firmes y los dedos mayores erguidos, con el clásico significado de "fuck you"  Una imagen totalmente opuesta a la chica de Barrio Norte que quería vivir de la hotelería. "Baleno", en tanto, fue llevado a una cárcel de máxima seguridad, donde 23 días después, el 28 de marzo , se suicidó, al atar un extremo de la sábana a los barrotes de la cama de arriba y ahorcarse. Hubo masivas protestas por la suerte de los encarcelados, injustamente acusados. En otra cárcel, Soledad manifestaba su dolor en una carta :"la rabia me domina en éste momento. Siempre he pensado que cada uno es responsable de sus actos, pero ésta vez hay culpables: aquellos que mataron a Edo, comenzando por el Estado, los jueces, los abogados, la prensa, el T.A.V. , las leyes y reglas de toda una sociedad de esclavos". Ante la falta de evidencia concreta sobre el tema, Sole fue trasladada en mayo a la granja de recuperación de adictos "Granda Bene Vaggiena", distante a 80 kms. de Turín. para esperar un juicio que no se concretaría. Allí recibió la visita de su madre y hermana y los amigos "squatters" que había hecho en su estadía en Europa. Tuvo  la chance de volver  a Argentina a seguir con un arresto domiciliario y con una defensa de un buffet de abogados del país, pero ella se negó, aduciendo que no había hecho nada malo, que las acusaciones eran falsas y que lo iba a demostrar. Su estadía en prisión, antes de ir a la granja la había minado interiormente, doblegando su voluntad. En una ocasión, se refirió al tema : "la cárcel es un lugar de tortura física y psíquica, ya que no se dispone absolutamente de nada, no se puede decidir si vas a levantarte, que comer, ni con quién hablar, ni con quién encontrarte, ni a que hora ver el sol, para todo hace falta una solicitud, hasta para leer un libro". A pesar de esa queja, las prisiones normalmente funcionan así, ya que los detenidos tienen restringidos sus derechos, además de estar privados de su libertad. Luego, la pusieron en "aislamiento cautelar", para que no se suicide. Por ello no le daban frazadas o sábanas, no podía ver a nadie ni recibir información. Luego, vendría el arresto domiciliario en la granja, ya mencionada. Según la ley italiana, si transcurren 6 meses sin tener pruebas sólidas sobre la acusación que recae sobre los detenidos, se los debe liberar. Eso ocurriría el 5 de septiembre, ya que la causa no avanzaba. La justicia les agregó sin pruebas suficientes, una acusación de hurto e incendio de un auto particular, para evitar la posterior liberación. Soledad, sin embargo, estaba destruída interiormente. El 10 de julio, luego de una manifestación a favor de su liberación y contra la implementación del T.A.V., 4 manifestantes se quedaron para acompañarla a cenar. Esa noche charlaron, rieron y bromearon. A las 4 de la mañana, ella adujo estar profundamente cansada y se retiró a dormir. A la mañana siguiente, un tal Ibrahim, que había compartido la cena con ella, fué al baño y la encontró colgada de una sábana cuyo extremo estaba atado al caño de la ducha. Había subido a un banquito y se había dejado caer, pero como la altura no era suficiente, se arrodilló hasta morir. Era la mañana del 11 de julio de 1998. Diez días después de su muerte, la justicia de Turín le otorgó el arresto domiciliario al tercer detenido (y único que sobrevivió), Silvio Pelissero. Estuvo preso hasta el 2002, sin pruebas contundentes (fue juzgado y condenado a 6 años). La justicia nunca pudo demostrar la participación de Soledad en los atentados, incluso se comprobó que, entre marzo y junio de 1997 estuvo trabajando en un hotel en Novara (como mencionamos antes), y dichos atentados se produjeron cuando Soledad ni siquiera había llegado a Italia ni se había contactado con los "squatters". Fuentes investigativas tienen la presunción de que la causa fue relacionada con ellos adrede, ante la imposibilidad de rastrear a los "Lobos Grises" (de quién, además, se duda de su participación en Italia). En síntesis, fueron el chivo expiatorio. Soledad fue cremada por expreso pedido de ella y sus cenizas volvieron al país en una urna plateada. ¿ Porqué se suicidó Soledad ? Sólo ella lo sabe...aunque podemos inferir que por amor, ideales, depresión o un combo de todas. Como sea, ella eligió ese destino y podemos traducirlo en éstas palabras suyas : "Cuando llegué a "El Asilo", la puerta estaba abierta, no toqué timbre para entrar, todo un océano de distancia y llegué al lugar indicado, es de locos. Pensar que el mundo es tan grande, pero hay un lugar para cada uno y yo creo que encontré el que me corresponde". Puede decirse que María Soledad Rosas, enamorada de "Baleno" Massari fué influenciada notoriamente por éste (aunque ella tenía sus ideas) para cambiar su vida. Su madre, Marta Rey, siempre sostuvo que los "squatters" le "lavaron la cabeza" y por eso terminó así. Su historia, triste por cierta, fué llevada al cine por Agustina Macri (hija del ex presidente), en un film llamado "Soledad" interpretado por Vera Spinetta. También el escritor Martín Caparrós, editó el libro "Amor y anarquía, la vida urgente de Soledad Rosas". Los 24 cortos años de vida de Soledad, quedaron truncos en los también cortos 70 días en los que convivió con Edoardo "Baleno" Massari. Un giro rotundo en su vida, dónde, como dijo ella, encontró su lugar y, que al final, terminó con su existencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK