FRENCH Y BERUTI, UNA DUPLA QUE NO SÓLO REPARTIÓ CINTAS...

La escuela de antaño nos ha "enseñado" historias sobre nuestros héroes de la Revolución, de la Independencia y  otros avatares de la génesis de nuestra Nación. Ya se mencionó ésta situación en otras notas. Nos hablaban del caballo blanco de San Martín (era blanco sólo en una pintura), o que Sarmiento nunca faltó al colegio, ni siquiera cuándo llovía torrencialmente (San Juan es una zona seca, debido a la Cordillera y las precipitaciones en la zona de Cuyo prácticamente son nulas en época de clases),  o que Belgrano miró el cielo y allí decidió el color de la bandera (ya lo tenía decidido, por otros motivos), o la gente de Buenos Aires que le arrojaba aceite hirviendo a los ingleses en las famosas Invasiones Inglesas (costaba una fortuna y solo los aristocráticos lo tenían. En realidad tiraban agua hirviendo). Y así se pueden encontrar muchos casos de historias "inventadas" o "cambiadas", de acuerdo al relato de otras épocas. El revisionismo histórico permitió dilucidar y esclarecer muchos de éstos puntos. Uno de ellos es tema de la entrega de hoy : los famosos French y Beruti que, según la "seño" de primaria, repartieron escarapelas celestes y blancas en la jornada del 25 de Mayo. Pero, comencemos por descubrir quiénes fueron éstos personajes, de papel fundamental en la semana de mayo, en la que la entrega de escarapelas, está en duda o mal interpretada. Y además, siempre se los nombra juntos, nunca separados. Domingo María Cristóbal French y Urreaga, descendiente de irlandeses, nació en Buenos Aires, el 21 de noviembre de 1774. Una particularidad de su vida fué que era el único cartero de la ciudad, ya que entregaba pliegos y cartas (cobrando por cada una de ellas) y, además llevaba las notas que el virrey enviaba a Montevideo o a algunos de los 12 cabildos que había en cada provincia. Gracias a su  trabajo estaba al tanto de los movimientos políticos de la época y conocía a cada uno de los vecinos de la aldea, que en ese momento era Buenos Aires. Además, una pequeña porción de la población sabía leer y escribir. Era tal la responsabilidad asumida y la confianza que le tenían que, en una ocasión llevó 1 millón de pesos a Montevideo, porque ni siquiera el barco que iba hacia allá quería asumir ese compromiso. En ocasión de las Invasiones Inglesas, junto con Juan Martín de Pueyrredón, organizó el Regimiento de Húsares, el segundo regimiento más antiguo del arma de caballería en e lEjército Argentino (los más antiguos son los Blandengues). Luego de esa contienda fué ascendido a teniente, luego ayudante mayor y finalmente sargento mayor. Más tarde, estando Liniers  en el poder, obtuvo el grado de teniente coronel de infanteria. Por su parte, Antonio Luis Beruti, el otro protagonista de hoy, nació el 2 de septiembre de 1772, en Buenos Aires. Lo enviaron a España a estudiar Derecho en la Univrsidad de Salamanca, donde se graduó de abogado. Volvió al país con su flamante título, pero nunca ejerció, ya que lo atraía más la carrera militar, y eso lo llevó a participar en las Invasiones Inglesas. Su estadía en España, le hizo simpatizar con la idea de que la princesa Carlota Joaquina reinara en el Virreinato, debido a que su hermano Fernando VII estaba preso a merced de Napoleón Bonaparte. Luego, obviamente, cambiaría de idea al llegar al país. Con French eran amigos desde niños, de allí puede explicarse también porqué siempre estaban juntos. La situación de Fernando VII había creado un clima de tensión e incertidumbre, ya que la prisión del monarca debilitaba notoriamente su autoridad y, era la oportunidad para intentar romper las cadenas con la Madre Patria. Para tal fin, un grupo de criollos revolucionarios se reunían en la jabonería de Hipólito Vieytes y la casa de Nicolás Rodríguez Peña. Entre ellos figuraban Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Cornelio Saavedra, Feliciano Chiclana, Juan José Paso y, obviamente, French y Beruti. A diferencia del resto, nuestros dos protagonistas eran "tipos pesados", poco tolerantes, de acción. Ambos, según crónicas de la época, eran asiduos noctámbulos, jugadores, bebedores y mujeriegos. Podría decirse que eran la fuerza de choque de los revolucionarios y, así organizaron una milicia urbana de 600 jinetes, llamados "los chisperos", debido a los fusiles a chispa que llevaban, aunque su mote más aceptado era la "Legión infernal". Fué así que, a caballo recorrían la ciudad de noche, con antorchas, atemorizando o generando el odio de los seguidores del virrey, que veían que algo opositor se estaba formando. La situación era tensa, los criollos pidieron un Cabildo Abierto para discutir la situación, a lo que los realistas, obviamente, se negaban. Por eso, las incursiones nocturnas de French y Beruti, fueron determinantes para que el síndico realista Leyva, el 20 de mayo aceptase la realización del Cabildo Abierto para el 22, ya que también Saavedra le negó apoyo militar contra ellos.  Las negociaciones comenzaron, puertas adentro, con un tira y afloje constante, pues nadie quería ceder. El 23, los realistas casi logran su éxito con una jugada magistral, ya que se forma una Junta Provisoria, con 2 representantes de los criollos (Saavedra y Castelli), dos representantes españoles (Solá e Inchaurregui) y como presidente de la misma a...el virrey Cisneros,,,!!! Era más de lo mismo !! Desde adentro, Belgrano avisaría si las cosas no eran favorables, asomándose a uno de los balcones y arrojando un pañuelo. Era la señal para irrumpir en el Cabildo por la fuerza. Un testigo de la reunión el día 24, Cosme Argerich, contó que French pateó la puerta y gritó desaforadamente : "el pueblo quiere saber de que se trata.." !! Trascartón, Beruti irrumpió en el Cabildo con un arma, para exigir definiciones. Afuera, la situación estaba controlada por una estrategia armada por French y Beruti, quienes armaron el primer piquete de la historia, ya que se ubicaron en los accesos de la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) para controlar quién pasaba y quién no. Al preguntar de quién eran partidarios, si la respuesta era España, eran maltratados y echados del lugar. A los partidarios de la Revolución les entregaban unas cintas blancas para distinguirlos. Allí nace el mito y/o confusión. Mitre, en sus escritos históricos, años más tarde, introduciría la versión de que eran cintas celestes y blancas (las únicas que consiguieron), aunque ésto es sólo una probabilidad. Por lo tanto, la plaza estaba atestada de criollos y sin realistas...y por cierto, no llovía ni había paraguas para protegerse de la lluvia (como nos dijeron en la escuela). Ante tal presión, esa Junta Provisoria fue desestimada, Cisneros renunció y proclamó su famosa frase : "ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran". Llegó el 25 y las definiciones no se concretaban y, ésto le convenía a la corona, ya que el entusiasmo se iba enfriando. Belgrano volvió a arrojar el pañuelo. Beruti entró y, mientras discutían, tomó pluma, tinta y papel y armó la lista de la Primera Junta de Gobierno. Tomás Guido, presente en ese momento, transcribe los hechos ocurridos, con lo dicho por Beruti : "el pueblo ha perdido la confianza que les tenía, que el Cabildo no tenía facultad para sustituir a los miembros de la Junta, porque el pueblo ha reasumido la autoridad y que era voluntad que la nueva Junta se compusiera de aquellos hombres que ese pueblo eligiera. Si en el acto no se acepta, pueden ustedes atenerse a los resultados fatales que se van a producir, porque de aquí vamos a marchar todos a los cuarteles a traer a la plaza las tropas que están reunidas en ellas, y que ya no podemos ni debemos contener en el límite del respeto que hubiéramos querido guardarle al Cabildo." La Revolución era un hecho y se formaba el Primer Gobierno Patrio. Luego de los sucesos de Mayo, French es ascendido a coronel y Beruti a teniente coronel, y ambos pasan a formar parte del Regimiento América, dedicados a combatir a los llamados "contrarrevolucionarios", es decir aquellos que aún mantenían su lealtad a la Corona. French tuvo la dolorosa misión de fusilar a su ex jefe y amigo, Santiago de Liniers, cumpliendo una orden de la Junta, que lo acusó de traición. Antes de ejecutarlo, fué hacia la celda del prisionero, por quién sentía verdadero aprecio y, entre lágrimas le pidió perdón. En 1811 participó del Sitio de Montevideo, pues la ciudad de la Banda Oriental era el último foco de resistencia realista y fué segundo jefe de Belgrano en el Ejército del Norte. Luego debió exiliarse a la Patagonia, al formarse la Junta Grande, donde los seguidores de Moreno (los más radicalizados) perdieron lugar y fuerza. Más tarde regresó y, volvió a oponerse a los sucesivos Directorios y se tuvo que ir a EEUU. Regresó en 1819, se reincorporó al Ejército, donde combatió en la Batalla de Cañada de la Cruz, donde el caudillo santafesino Estanislao López venció al ejército unitario porteño del General Soler. Fué tomado prisionero y, al liberarlo, se retiró de la lucha armada. Murió a los 50 años, el 4 de junio de 1825. Fué enterrado en el Cementerio de la Recoleta, pero en la actualidad se desconoce la ubicación exacta de sus restos. En tanto, Beruti fué nombrado teniente gobernador de Santa Fe, entre 1812 y 1813, luego ocuparía el mismo cargo entre 1813 y 1814 en Tucumán. Más tarde se incorporó al Ejército de Los Andes, bajo las órdenes de San Martín, donde cruzó la cordillera y combatió en Chacabuco. Volvió a Mendoza, donde se casó con Mercedes Ortiz y fué legislador unitario en esa provincia entre 1824 y 1829. Con casi 70 años seguía combatiendo y participó en la Batalla de Rodeo del Medio, que fué ganada por el ejército federal del General Pacheco sobre las tropas de Lamadrid (aquí también combatió el "Chacho" Peñaloza), lo que significó el fin de la Coalición del Norte, que se oponía a los mandatos de Rosas. En esa contienda. el 29 de septiembre de 1841, fué herido gravemente en el tórax. No pudo recuperarse y falleció 2 meses después, el 19 de noviembre de 1841. French y Beruti, minimizados a la repartija de escarapelas o cintas, según la historia que nos enseñaron en la escuela, hicieron mucho más que eso. Sus nombres, inseparables, conforman también la nómina de nuestros héroes nacionales, como una dupla, donde no se puede nombrar a uno sin referirse al otro. Incluso hoy, sus descendientes siguen frecuentándose, como lo hacían ellos hace más de 200 años. Increíble pero real, un piquete selectivo fué fundamental para la Revolución de Mayo, inicio de nuestra liberación definitiva.

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