RUFINA CAMBACERES, LA MUJER QUE MURIÓ DOS VECES

Muchas veces se dijo que a la muerte hay que tomarla naturalmente, porque al fin y al cabo es algo que nos va a llegar y, que en cierta forma, cierra el ciclo de nuestra vida terrenal, más allá de la vida eterna que nos menciona las Sagradas Escrituras. El problema es cuando la muerte llega de manera temprana, extemporánea para los seres humanos. Es el caso de niño/as o adolescentes y muy jóvenes. La sensación de impotencia, injusticia o la eterna pregunta del ¿ porqué ? hace mella en los afectados cercanamente a esa muerte. En la crónica de hoy, relataremos uno de los casos más espeluznantes de la historia nacional y, que tuvo como protagonista a Rufina Cambaceres, de sólo 19 años. La joven nació el 31 de mayo de 1883, ocasionalmente en París. Hija de Eugenio Modesto del Corazón de Jesús Cambaceres, escritor y político porteño y de la cantante lírica y bailarina italiana Luisa Bacichi. La sociedad porteña, aristocrática, juzgadora y discriminadora, fué implacable con Bacichi, puesto que su "profesión", para ellos, era algo así como ser prostituta y, despectivamente la llamaban "La Bachicha". La pareja, se encontraba en París, por razones laborales de Cambaceres y, se establecieron por un tiempo allí. Luisa, de 27 años, dió a luz a una niña a la que llamaron Eugene (en español, Eugenia), en alusión a su padre. Volvieron al país en 1884, debido a la tuberculosis que hace años tenía a maltraer al escritor. En Buenos Aires, la bautizan con el nombre de Rufina (nombre de su bisabuela) Eugenia. Contratan a María Laborde, una francesa de 40 años, para que sea su niñera. La mujer, muy instruída, le cantaba canciones de cuna e infantiles en francés y era trilingüe. La familia Cambaceres, aristócrata venida a menos, no escatimaba en gastos para vivir una vida lujosa : cenaba en los mejores restaurantes, estadías en hoteles de nivel, viajes a Europa, costosos regalos, compra de obras de arte. En síntesis, un despilfarro descomunal. Eugenio Cambaceres era un personaje polémico, ya que en una ocasión, cuando era legislador bonaerense, presentó un proyecto donde proponía la separación de Iglesia y Estado, todo un despropósito para esa época tan conservadora. Sus libros "Sin rumbo", "Música sentimental" y "Silbidos de un vago" contienen siempre críticas solapadas a esa aristocracia porteña, a la que pertenece, pero que a la vez reniega. Eso le produjo muchos enemigos. A su vez, Rufina avanzaba velozmente en su educación, ya que a los 4 años podía leer y escribir, además de poseer buena expresión. Su madre, orgullosa, anotaba en un cuaderno, todos los progresos de su hija. En 1887, la familia viaja a París, pues Eugenio había sido designado representante argentino en la "Exposición Universal" que allí se desarrollaba, preparando los festejos del centenario de la Revolución Francesa, que sería 2 años después. Su tío, Antonino Cambaceres, personaje influyente y terrateniente porteño, lo había propuesto para tal cargo. Estando en Europa, aprovecha para contraer matrimonio con Luisa. Sin embargo, su salud se deterioró por su tuberculosis y debió regresar al país con su familia. Llegaron el 26 de mayo de 1888 y, Cambaceres, gravemente enfermo, consciente de su situación, redactó su testamento. El 14 de junio, en cama, le dijo a Luisa : "Tengo frío". Ella lo tapó y él cerró sus ojos para dormir, pero ya no despertaría. Luisa lo advirtió cuando perdieron fuerzas las manos de Eugenio, ya que las tenían entrelazadas. Rufina, de solo 5 años, dormía a los pies de la cama de su padre cuando éste murió. La herencia de Rufina y su madre fué la imponente casona, tipo palacete, de la calle Montes de Oca , en el Barrio de Barracas y la Estancia "El Quemado", en las afueras de la ciudad. Pero no todo eran flores, ya que el despilfarro de dinero antes mencionado había generado muchísimas deudas (la casona y la estancia estaban hipotecadas y, había que pagar). Fué así que comenzó un "achique" económico. Pidió un par de préstamos, achicó el servicio doméstico, dejó de viajar y trató de llevar una vida económicamente austera y ordenada. Una solución fué arrendar la Estancia "El Quemado" para poder subsistir y, apareció un cliente que, luego sería un personaje importante a nivel nacional : Hipólito Yrigoyen, de 41 años entonces. Acordaron el arriendo de palabra, sin firmar papeles. Luisa queda impactada por el porte del abogado y, comienzan un amor clandestino y secreto. Tres años después de frecuentarse en la estancia, en 1896, Luisa, con 41años. queda embarazada y, de esa relación, nace Luis Herman, Ella quería ponerle Luis Hipólito, pero el futuro presidente la convenció de desistir, ya que despertaría sospechas. El pequeño cambió la Y por la I, quedando definitivamente como Luis Herman Irigoyen. Cabe acotar que Don Hipólito fué el único presidente soltero de la historia de nuestro país. Convivieron 10 años y, en ese contexto creció Rufina, recibiendo la visita de sus primos (hijos de un alemán casado con su tía) y con la impronta de Yrigoyen, que la aconsejaba. Era una joven brillante, pues hablaba 5 idiomas, tocaba el piano con destreza y poseía una amplia cultura general. En cada reunión social se destacaba siempre por sus conocimientos. Los jóvenes de su edad "revolotean" para visitarla, pero su madre había puesto una "muralla" para proteger a su joya más preciada. Sin embargo, la joven le cuenta más adelante a su madre que tiene novio y, que es 8 años mayor. No la convence, pero acepta la decisión de su hija.  El 31 de mayo de 1902, Rufina, de belleza singular, heredada de su madre, cumplía 19 años y, Doña Luisa prepara una gran fiesta en su honor, en la casona de Barracas. La celebración comienza a las 11 de la mañana, recibiendo a los invitados, que son muchos e importantes (entre ellos Francisco P. Moreno, el famoso perito, que había mediado con éxito en un diferendo limítrofe con Chile). Luego del almuerzo, hubo brindis y torta, y una orquesta tocaba sus temas favoritos. previo al tradicional baile. Más tarde llegaría el turno de Rufina que, en el piano, deleitó a la concurrencia tocando temas de Beethoven. Con puntualidad inglesa, se sirvió el tradicional té a las 5 de la tarde y, a las 6, Rufina subió a su habitación acompañada de su prima Elisa Casares y de la niñera de su hermano Luis, a prepararse para el broche de oro de su fiesta de cumpleaños, ya que iría al Teatro de la Opera a ver a una compañía lírica de Italia, con la soprano española María Barrientos y la italiana Emma Carelli. Rufina había visto la publicidad en el diario "La Nación" y no quería perdérsela por nada del mundo. Luego de bromear y reír con su prima y la niñera, se queda sola para cambiarse. Un vestido de terciopelo verde, de cola breve, con un fino escote, que resaltaba su desarrollada figura, era el atuendo para esa gala.  Pero no se siente bien, una rara sensación la invade y, al ir al baño y mirarse al espejo, se ve pálida, con incipientes ojeras, Al salir de allí, efectúa pasos tambaleantes y se desploma en el suelo, con el sombrero en su mano derecha. Ante la demora de la agasajada, la mucama sube a ver que pasa y un grito desgarrador se siente desde ahi. Inmediatamente todos suben y la ven inmóvil en el suelo. Enfrente de la casona estaba la Casa de los Niños Expósitos, donde el Dr. Ruiz Huidobro hacía guardia. Lo buscaron y constató que no había pulso ni latidos. Dos médicos más  trataron de reanimarla, pero fué en vano. La joven Rufina, ante el estupor de los presentes, estaba muerta. Diagnóstico : síncope (muerte súbita). Una versión no confirmada dice que una amiga le contó a Rufina, antes de cambiarse, que su novio la engañaba con su propia madre y que eso habría descompuesto a la joven, para llegar a ese desenlace. La revista "Caras y Caretas" en su necrológica del 7 de junio, escribió : "Terminando su toilette para ir a la Opera, la sorprendió la muerte en su palacete de Av. Montes de Oca, el día que cumplía sus 19 años de edad, que es el 31 de Mayo". Por su parte el diario "La Nación" del 1° de junio (el día del entierro), narra : "Después de despedir a sus amigas, la srta. Cambaceres pasó a sus habitaciones a fin de vestirse para ir a la Opera y, cuando todavía vibraba en el ambiente el eco de sus risas casi infantiles, una afección fulminante la derribó, rígida y yerta entre las galas con que se disponía a ataviarse". La necrológica indica que "la ceremonia es el domingo 1/6 a las 3 PM".  "Las flores cubrían por completo el ataúd, habiendo revestido el entierro proporciones de una verdadera demostración de condolencia", dice el diario en su edición del 2 de junio. El ataúd fué colocado en la bóveda familiar, perteneciente a Antonino Cambaceres, tío de su padre Eugenio. La tristeza es inconmensurable, nadie puede entender lo que ocurrió. Dicen que un día después, el cuidador del cementerio escuchó ruidos que provenían de la bóveda, pero duró un instante y no le dió importancia, aunque ésto no está confirmado. Lo cierto es que unos días después, el cuidador observó que el ataúd estaba levemente corrido de su posición original y con marcas al haber golpeado en la pared. Con urgencia llamó a la familia, entraron a la bóveda, corrieron la tapa del ataúd (no estaba sellada, sino que encastrada) y vieron el espanto...el cuerpo de Rufina estaba dado vuelta, su rostro desgarrado a arañazos, las manos lastimadas y partes de la tela interna del ataúd rotas. Había una expresión de terror en su lacerado rostro. Su madre gritó desaforadamente, no dando crédito a lo que veía. Rufina había sido enterrada viva...pero, ¿ como pudo suceder ? ¿ Como fué si 3 médicos certificaron su deceso ? ¿ Se equivocaron todos ?  Finalmente se llegó a la conclusión de que Rufina había sufrido un ataque de catalepsia...Pero qué era eso ? La explicación científica y médica es que el cuerpo entra en un estado como de pausa, sin mostrar signos vitales o movimientos, incluso mostrando rigidez, como si efectivamente hubiera fallecido. Dice otra versión no confirmada que, a partir del caso de Rufina, se debía velar a los fallecidos por 24 hs,, para evitar situaciones como éstas. Desconsolada, su madre mandó a construir un mausoleo a la salida de la bóveda familiar. El arquitecto alemán Richard Aigner fué el autor, siendo ésta obra la única con un estilo "art noveau", de mármol de Carrara. En la entrada a la bóveda está la escultura en tamaño natural de Rufina, con el cabello sobre sus hombros y transparencias en su vestido. Su rostro refleja tristeza y una lágrima cae sobre él. Su mano está apoyada sobre el picaporte, como queriendo abrir la puerta. Es uno de los mausoleos más visitados del Cementerio de la Recoleta, con guías turísticos que cuentan la triste historia frente al monumento. Se podría decir, periodísticamente, que Rufina murió 2 veces. Así lo manifestaron publicaciones europeas al referirse al extraño y espeluznante caso. Rufina solo vivió 19 años, murió el día de su cumpleaños y...el resto de lo que le pasó quedará en el inconsciente colectivo y los grandes mitos nacionales como la mujer que murió 2 veces.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK