LEONOR MARZANO, LA MADRE DEL CUARTETO

El empoderamiento feminista, en el siglo XXI, viene "pisando fuerte", creciendo sin parar, logrando derechos antes negados, debido al sólido patriarcado existente, que actuaba como barrera infranqueable. Muchas mujeres lograron hacerse paso en los distintos rubros laborales existentes, ya que además de su talento innato, debían contar con cierto espaldarazo masculino (en pocos casos, no), para poder triunfar y desarrollarse en plenitud. Algo parecido a ésto le ocurrió a nuestra protagonista de hoy, Leonor Marzano, quién con sus mágicos dedos y su "piano saltarín", creó el ritmo que daría origen a una verdadera revolución cultural con respecto a la música : el "tunga tunga", piedra fundacional del cuarteto cordobés. Pero vamos por el principio. Leonor Marzano nació el 24 de octubre de 1921 en Laguna Paiva (Santa Fe). Hija única de Augusto Marzano, empleado ferroviario y músico en sus tiempos libres, y Josefa Bonesso, ama de casa. Con sólo 9 años, Leonor queda huérfana de madre y, don Augusto tuvo que dedicarse por completo a la educación de su hija, Debido a su trabajo en el ferrocarril, Marzano es trasladado a Cruz del Eje, primero y a Córdoba capital, después. Apenas llegados a "la Docta", inscribe a su hija en el Conservatorio del Carril, donde luego de 8 años de estudio, egresa como profesora, además de una especialización en teoría y solfeo. En el transcurso de sus estudios, ya demostraba sus excelentes dotes como pianista, llegando a imitar con el piano, los tonos del contrabajo de su padre, quién despuntaba el vicio en el conjunto "Los Bohemios". Viendo la capacidad extraordinaria de su hija, Marzano deja su anterior conjunto y forma un dúo con ella, donde él ejecutaba el contrabajo y Leonor, el piano. Luego, suma a José María Salvador Saracho en violín y Miguel Gelfo en acordeón, formándose el "Cuarteto Característico Leo", usando una abreviatura del nombre de su hija. Alguna vez, Leonor contó que su padre le dijo que llamaba al conjunto así en homenaje a ella y porque ese nombre le traería suerte...Y ella ayudó a esa suerte. Lo que se bailaba en esa época en los sectores populares y periféricos de la ciudad era el paso doble español y la tarantela italiana, traídas a éstas tierras por los inmigrantes de esas naciones europeas, que escapaban de la guerra y buscaban una nueva vida en América. Fué entonces que, practicando, ensayando y creando como siempre lo hacía, Leonor le da prioridad a la marcación rítmica de su mano izquierda, acentuando el primer tiempo en lugar del segundo. El sonido y ritmo logrado era muy  particular, pegadizo y alegre. Nacía el "tunga - tunga" (así parecía que sonaba), una fusión entre el pasodoble y la tarantela, que sentaría las bases del cuarteto (llamado así por que el conjunto estaba formado por los 4 instrumentos antes mencionados y, además, un cantante). En 1943, el conjunto actúa en vivo en el Auditorio de LV3 de Córdoba y el éxito es tremendo. Hay gran cantidad de llamados telefónicos a la emisora, queriendo contratar a ese conjunto. La primera llamada provino de un pueblito del departamento San Justo, llamado Colonia Las Pichanas y hacia allí fueron. Luis Cabero reemplazó a José Saracho en violín y el cantante era Fernando Achával, mientras que completaban el grupo Leonor, don Augusto y Gelfo. Los primeros temas ejecutados fueron "Sangre ecuatoriana" y "Mi caballo bayo". Era el 6 de junio de 1943, fecha histórica, ya que era el primer baile que se realizaba.  La fama del conjunto fué "in crescendo", sobre todo por la destreza y magia de Leonor, Todos querían ver a "esa señora que toca el piano", teniendo en cuenta, además, su juventud y su condición de mujer. Don Augusto estaba en todas, se dió cuenta del imán que era su hija y colocaba el piano en el escenario de manera transversal, nunca de espaldas, para que el público viera sus manos moverse. La gente danzaba al son del ritmo de "La Leo", como ya se conocía al conjunto, ya que no solamente iban a escuchar. Habían nacido "los bailes", común expresión cordobesa de una noche de cuarteto.  Actuaban en zonas rurales, en improvisados escenarios, donde la luz artificial atraía infinidad de insectos o "bichos" y, Gelfo  buscaba pequeños sapos, ubicándolos luego encima del piano, para que los "bichos" no molestaran la labor de Leonor. Problema resuelto, de la mejor manera. Tocaban en lugares inverosímiles, en el interior profundo de Córdoba y provincias aledañas. Cierta vez, cerca de Paraná, actuaron en un paraje donde la pista de baile era un descampado, ¿ Cómo hacer para "armar" el lugar y controlar el ingreso de la gente ? El organizador del baile encargó a varias mujeres de la zona que unieran bolsas de arpillera, cosiéndolas, durante 2 días seguidos. Una vez terminada la costura, las colgaron de alambres y demarcaron 1 hectárea (o sea una manzana). La pista estaba lista y el escenario se armó con cajones de vino y de manzanas. En otra ocasión, van a otro lugar rural alejado y sin infraestructura. En realidad no era en un pueblo, sino era un paraje amplio cerca del camino. Por lo tanto no había pueblo, no había luz (decidieron tocar de día), ni pista armada. Fué así que a Marzano se le ocurre colgar carteles de promoción en las vacas de un productor agropecuario. Luego, provocó una estampida y los vacunos corrieron en diversas direcciones de la zona. El escenario se armó al lado del gran corral de esas vacas y se emparejó y regó pacientemente el suelo para que quedara una pista firme y sin polvo. Los pobladores se enteraron del lugar del baile al leer los afiches que llevaban las vacas, que así se convirtieron en las primeras promotoras de un baile de cuarteto. Éstas , luego volvieron a su corral, ya que estaban aquerenciadas con el lugar y además tenían la marca del  dueño. El baile fué un éxito y cortaron 2067 entradas ese día. En 1945, Leonor se casa con el acordeonista del grupo, Miguel Gelfo que, con los años tomó la batuta del grupo ante el retiro de don Augusto, que ya había dejado su trabajo de ferroviario para dedicarse a la música. En 1947, Leonor da a luz a Marta, fruto de su matrimonio con Gelfo. En 1948, un alemán de apellido Schubert, que los había oído tocar, les propone grabar caseramente un disco de pasta, usado en esa época. Ellos mismos compran 200 copias y las venden en un baile posterior. No quedó ninguno, el éxito era notable. Pero la música de cuarteto no podía ingresar a la capital, al centro de la ciudad, ya que su radio de acción era la zona rural y la periferia de la ciudad, tocando en lugares como la Pista Cherubini, el club Jabase, las Pista Santini - Muñoz y La Carbonada. La Córdoba opulenta aún no les daba espacio. En 1950 nace el hijo menor de la pareja, Eduardo (Leonor actuó hasta su octavo mes de embarazo, siendo reemplazada temporalmente por el pianista César Malé). Recién 10 años después de su creación, en 1953, pudieron grabar su primer disco. Lo hicieron en el sello "Trío" de Rosario, saliendo 5000 copias a la calle, que se agotaron en 10 días, sin avisos ni publicidad, simplemente con el boca a boca. En 1955 sale el segundo disco llamado "Del brazo de la buena suerte". En 1956 "La Leo" firma contrato con una pista llamada "La Toscana", en Juan B. Justo al 4000, donde tocaba todos los viernes. Era un salón - pista, donde se podía pedir una picada de milanesa con vermuth en la zona de comida, aledaña a la pista de baile. El espectáculo comenzaba a las 22 hs. en punto (no importando la cantidad de público asistente) y finalizaba a las 3 de la mañana. Lo hizo durante 13 años, Además, trabajaban de lunes a lunes, con fechas vendidas con 2 años de anticipación. Los hijos quedaban a cargo de una vecina y, en 1961 cuando Marta cumplió 14 años, se hizo cargo del cuidado de la casa y de su hermano menor. Suele contar Marta que sus padres volvían de tocar en un baile, dormían 3 o 4 horas y volvían a salir y que Leonor, en esos viajes en colectivo, llevaba 3 bolsas de agua caliente (una para el abdomen, otra para la espalda y la última para los pies), debido al frío extremo que pasaba en esos desvencijados colectivos en invierno. No existían los "plomos" (quienes cargan y descargan los instrumentos), por eso, ellos mismos descargaban el piano de Leonor y lo ponían en un carrito con rulemanes para trasladarlo. En 1964, Miguel Gelfo decide que el conjunto debe cambiar de cantante, ya que consideraba que el ciclo de José Sosa Mendieta, su primera voz, estaba cumplido. Para ello, convoca a un concurso de imitación del Cuarteto Leo. El mismo es ganado por Juan José Muñoz (quién más adelante se convertiría en "Don Chicho"). Pero en realidad a Gelfo le gustaba más el tono de voz de quien había salido segundo, un tal Carlitos Rolán, quién en 1965 se incorpora al conjunto. Sucede lo inevitable y, Marta Gelfo y Rolán se casarían más adelante y, de esa unión nacería Martín Rolán en 1969, Fué un momento bisagra en "La Leo", ya que Leonor, con 48 años, decide retirarse de las giras para dedicarse a su nieto. Sin embargo, seguiría colaborando con el conjunto desde su casa, porque seguía componiendo temas. Recién en 1969 pudieron ingresar al centro de Córdoba, al tocar en el club Rieles Argentinos, en el corazón del barrio Alta Córdoba, habiéndose ya incorporado Eduardo Gelfo al grupo. En 1970, el grupo ya había grabado 53 discos. entre simples y long plays, de los cuáles 18 eran de oro (ésto ocurría cuando se llegaba al millón de copias vendidas). Para esa época ya no estaban solos, pues también actuaban el Cuarteto de Oro (con la Mona Jiménez), el Cuarteto Berna y Carlitos Rolán (que se había separado de "La Leo"). Bajo el talento musical de Leonor Marzano, el conjunto fué un verdadero fenómeno de la época realizando 6 bailes por semana, a un promedio de 1800 personas, en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y norte de Buenos Aires. Luego. también se retira de los escenarios Miguel Gelfo y el grupo queda a cargo de Eduardo Gelfo. En 1990 muere Miguel Gelfo y 3 años más tarde, debido a complicaciones pulmonares por su adicción al tabaco (comenzó a fumar en las giras en colectivo, alentada por el resto de los músicos), fallece Leonor Marzano el 12 de enero de 1993, a los 71 años. Con total justicia, en 2013, la Legislatura cordobesa declara que el 4 de junio (día del debut en Colonia Las Pichanas), se celebre el Día del Cuarteto. También declaran al cuarteto como "Patrimonio Cultural de los Cordobeses" y como "Género folklórico musical propio característico y tradicional de la Provincia de Córdoba". En 2015 se inaugura el Paseo de la Fama del Cuarteto, con estatuas de bronce de sus pioneros, ubicados en la peatonal cordobesa. Obviamente, la primera en instalarse fué la de la gran Leonor, sentada en su piano, con los dedos dispuestos en el teclado para el tunga - tunga y los infaltables sapos encima del piano (luego se inaugurarían las de Rodrigo y la Mona Jiménez). Leonor Marzano, por su creación, es considerada con absoluta justicia, la Madre del Cuarteto. Hace poco se estrenó el documental "Madre Baile", dirigido por Carolina Rojo, con entrevistas de la música Vivi Pozzebón, donde se cuenta la historia de Leonor y por extensión del cuarterto. Hoy, al cuarteto solo le queda el nombre fundacional, ya que con la incorporación de más instrumentos, los grupos son de hasta 15 integrantes, constituyendo verdaderas bandas, El origen del ritmo se lo debemos a Leonor Marzano, una mujer que, con su talento, se abrió paso en un ambiente dominado por los hombres, pero que contó con el inestimable apoyo de su familia, para constituírse en la verdadera y auténtica madre del cuarteto.

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