SOLDADO OSCAR POLTRONIERI, EL VERDADERO HÉROE NACIONAL
Una palabra utilizada muchas veces con frecuencia y, a veces con ligereza es el término "héroe". Pero, ¿ qué es un héroe ? Entre todas las acepciones figura aquella que se refiere a alguien que ha logrado hazañas y es reconocido también por sus virtudes. En la fantasía existen los superhéroes, aquellos que nos deleitaron en nuestra infancia en historietas primero, en la televisión después y cerraron el círculo en el cine. Yendo a lo terrenal, es muy usual llamar héroe a un deportista, por determinados logros o hazañas que nos hicieron felices o marcaron una época. Aunque ahora, en tiempos de pandemia, el personal de salud merece, primero que nadie, éste adjetivo. Una situación extraordinaria que vivió nuestro país, fué la guerra. En 1982, un trasnochado general vestido de presidente, inició una contienda bélica contra una de las potencias militares del mundo. El golpe de efecto dió resultado en la población, que apoyó masivamente la gesta malvinense. La historia, ya conocida, de lo sucedido después, tiene muchas historias internas ocurridas en las islas, con héroes verdaderos como protagonistas. Héroes anónimos que la historia nacional merece rescatarlos del olvido. Ésta es la epopeya de un soldado argentino, que volvió de la guerra. Muchas veces se puso como ejemplo su actitud y valor, lo que le valió múltiples reconocimientos. El héroe en cuestión es Oscar Ismael Poltronieri, "Poltro" para sus camaradas y superiores. Nació el 2 de marzo de 1962 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Hijo de Ismael Abel Poltronieri y María Esther Luciani, era el mayor de 5 hijos de la pareja. Su padre era puestero en la Estancia "Santa Catalina" y su madre hacía tareas del hogar y chacra en el mismo establecimiento. Ésto hizo que el pequeño Oscar aprendiera todas las labores campestres al lado de su padre, como montar caballos "en pelo", domarlos, diferenciar pelajes. Pero, sus padres se separaron en 1972 y, con 10 años, se mudó con su madre y hermanos a la ciudad, al barrio Pampa Chica. Tuvo que abandonar la escuela primaria, donde ya venía atrasado, para trabajar y ayudar al sustento familiar. Por ello, no pudo aprender a leer y escribir. Su madre volvió a casarse y luego tendría 5 hermanos más, de apellido Cisneros. Con 13 años, decidió independizarse y se mudó nuevamente al campo, a la localidad de Roque Pérez, dónde gracias a sus conocimientos sobre equinos, cuidó y montó caballos de polo en la Estancia "La Virga". Después trabajó en la Estancia "La Peregrina" donde como jornalero, sembró, cosechó, hizo la yerra y también esquiló. Pero el jornal era escaso y encima, temporal. Finalmente recaló en Mar del Plata, para trabajar en la fábrica "San Cayetano", descargando pescado. Fué su primer trabajo estable y "en blanco". A los 19 años cambiaría su vida, al tocarle por sorteo "hacer la colimba". Con casi 1 año de instrucción como soldado, estalla la guerra y, como toda la clase 62 es enviado a las islas. Partió el 12 de abril a las 6 de la mañana, en un Hércules, desde el Aeroparque "Jorge Newbery" hasta Río Gallegos. Inmediatamente abordaron el avión presidencial "Tango 04" (al que le habían sacado todas las butacas) y volaron hasta Malvinas. En el trayecto, con soldados eufóricos y alegres por la supuesta travesía, tomó la palabra un alto mando y, entre lágrimas finales, les dijo que debían aplicar todo lo aprendido en instrucción en el combate. "Ésto es la guerra señores", les dijo firme y con tono de arenga. Allí les cambió la cara a todos. Al llegar, tuvieron 5 días de instrucción, saltando desde un helicóptero a la altura de un poste de luz. Al caer, debían moverse varios metros desde un lado a otro varias veces, para evitar ser blanco de tiradores enemigos. Ésta instrucción podía hacerse, ya que aún los ingleses no habían desembarcado en las islas. Poltronieri formaba parte del Regimiento de Infantería 6 "General Viamonte", Compañía "B", donde era muy amigo de los soldados Héctor Antonio Guanes y Juan Domingo Horisberger, al cuál "Poltro" llamaba "Lorberger", porque no le salía la pronunciación de su apellido. Ambos conscriptos compartían mate con "Poltro" y le escribían las cartas para su madre, dada su condición de analfabeto. Ellos, junto al Regimiento 7 de La Plata y el Regimiento 4 de Corrientes, estaban en el monte Tumbledown, cuando los ingleses desembarcaban en esa parte de las islas para el ataque final. Ya en junio, la resistencia patriota se veía desbordada, por cantidad de combatientes, pero sobre todo por tecnología militar. De inmediato la fuerza británica comenzó a disparar, cayendo los primeros proyectiles explosivos e incendiarios sobre los correntinos, que estaban más cerca de la playa. Un disparo de mortero atravesó los 2 regimientos anteriores y cayó sobre el Regimiento 6. Las esquirlas volaron por todos lados, hiriendo gravemente a varios combatientes. La peor parte la llevó el soldado Guanes, al que la esquirla le desgarró ambas piernas a la altura de las rodillas. Le practicaron un torniquete para detener la sangre que manaba profusamente. Fué llevado, cubierto en una manta, por algunos compañeros al hospital de campaña, pero no sobrevivió. Al día siguiente, el Regimiento 6 estaba apostado en el Monte Dos Hermanas, más alto que el anterior. Éste repliegue les sirvió para divisar mejor el desembarco inglés, ya que cada vez eran más y más los soldados contrarios. Había aproximadamente 120 soldados argentinos en el monte y, Horisberger y Poltronieri eran los apuntadores de MAG, las ametralladoras que tenían nuestras fuerzas para combatir, por lo tanto eran los más buscados por las balas inglesas. Horisberger comenzó a disparar y, al tercer tiro se trabó su arma, lo que hizo que fuera descubierto por el ataque inglés. Una ráfaga terminó con su vida, cayendo sobre el cuerpo de otro compañero. Poltronieri vió la acción y comenzó a disparar intensamente. "Me agarró un ataque de furia y rabia cuando ví caer a mi compañero", dijo años más tarde, al contar ese momento. En un día había perdido a sus dos amigos. Eran demasiados los ingleses, que avanzaban y además traían chalecos antibalas. El jefe de compañía ordenó el repliegue del regimiento, pero Poltronieri, aferrado a su ametralladora, se negó. "Váyanse al carajo, ustedes tienen hijos, yo no". Ante la insistencia, "Poltro" argumentó que se fueran, que él los cubriría. Se quedó solo, mientras sus compañeros (120 aproximadamente) se ponían a salvo. Años más tarde explicó que usó lo aprendido en la instrucción para engañar a los ingleses. ¿ Cómo lo hizo ? Disparaba ráfagas de metralla y cambiaba constantemente de posición varios metros. Así, los ingleses creían que había un regimiento que les disparaba, pero "Poltro" estaba solo. Luego se pasó al Monte Kent y luego al Longdon, siempre disparando con su MAG. En éste último se encuentra con 50 soldados de varias compañías, que habían sobrevivido al ataque británico. El jefe de esa compañía y Poltronieri se quedaron y el resto se replegó. Luego se fué el jefe. Otra vez solo, vió como quisieron hacerle una especie de abanico para rodearlo y, aprovechó para retirarse. Estuvo desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde conteniendo el avance inglés, sin que ellos supieran que estaba solo. Al preguntarle, años después, porqué se quedó, dijo que si se retiraban todos los matarían por la espalda. Su posición permitió ese repliegue, salvando todas esas vidas. Luego de caminar 2 días, llegó a Puerto Argentino y allí se enteró de la rendición. La desazón fué enorme, pues ellos habían seguido combatiendo sin saber de la capitulación nacional. La vuelta al continente fué angustiante, ya que sufrió la "ninguneada" militar, que "escondió" a los combatientes, para que no vean la situación deplorable en que se encontraban. Unos meses después le dieron la Cruz al Heroico Valor en Combate, siendo el único soldado vivo en tenerla. La Revista Gente lo convocó para la foto de los personajes del año de 1982, una tradicional tapa de ésta legendaria publicación. Sin embargo, no pudo conseguir trabajo, igual que sus camaradas, porque eran los "loquitos de la guerra". Sobrevivió vendiendo calcomanías en los trenes, enfundado en su uniforme y portando su medalla. Los diarios de mayor tirada se hicieron eco de su historia, pero el trabajo no llegaba. Dos años después de la guerra, otra vez la Revista Gente lo llevó a París para juntarlo con el soldado inglés Mark Curtis, que perdió su pie al pisar una mina antipersonal, muy cerca de donde "Poltro" se quedó solo con su ametralladora, para hacer una producción periodística, juntando a 2 soldados de ambos bandos después de la guerra. Estuvo en muy mala situación, ya que murió su madre, se separó de su esposa, que lo dejó sin un peso, ya que le había concedido un poder para administrar los pocos ingresos como veterano de guerra que tenía. El intendente de General Rodríguez le cedió a préstamo una casa, hasta que terminaran de construir un nuevo barrio, dónde le adjudicarían una casa nueva. Pero un concejal de esa ciudad lo engañó haciéndole firmar un poder donde renunciaba a la casa. El edil le había dicho que era para la escritura de la misma. Todo lo antes mencionado lo deprimió sobremanera e intentó suicidarse. No tuvo éxito, ya que se quebró el gajo que sostenía la soga para ahorcarse. Lo descubrió su hijo menor, tirado en el suelo. Sintió más vergüenza aún. Finalmente, el Estado se acordó de éste héroe y le dió trabajo estable en Campo de Mayo. Se casó con Alejandra Carrizo y su vida empezó a enderezarse. La productora Cinema 7 le ofreció hacer un documental, dónde él en primera persona y otros sobrevivientes contaran la batalla del Monte Dos Hermanas. Fué un éxito total y, ese documental titulado "El Héroe del Monte Dos Hermanas" (al cuál recomiendo ver), es un relato crudo y emocionante de los padecimientos de los conscriptos en la guerra. Por éste documental pudo volver a las islas en 2012 y pudo cerrar su círculo de dolor. Lloró como un niño al encontrar la tumba de sus dos amigos en el cementerio de Darwin y también volvió al monte, donde encontró su posición (armada con piedras y rocas, a manera de barricada) tal como estaba en 1982. Su arma, que dijo haber enterrado, no pudo encontrarla a pesar de cavar largo tiempo, buscándola. También la filmación le permitió reencontrarse con Mark Curtis, que vino a nuestro país para colaborar con el documental. Hoy Poltronieri vive dignamente, trabajando y difundiendo su historia y la de sus compañeros (murieron 9 de su regimiento) y tiene una Asociación Civil, que lleva su nombre, dedicada a juntar ropa, alimentos y medicamentos para ayudar a zonas carenciadas. El cantante Carlos Ramón Fernández, apodado el "Cantor chacarero" le dedicó el tema "Vamos Poltro nomás", que cuenta la hazaña de nuestro héroe. Oscar Ismael Poltronieri, soldado de la Patria, ícono de lo que es un verdadero héroe de carne y hueso, cuyo valor y coraje fué reconocido también por el ejército inglés. Un héroe, con nombre y apellido, que hay que empezar a reconocer más aquí....
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