VUELTA DE OBLIGADO, UNA HISTORIA PARA CONOCER...
Existe una particular forma de ser del ciudadano argentino respecto de las fechas que hicieron y forjaron nuestra historia e identidad. La gran mayoría desconoce el significado e importancia de las mismas. Para muchos es sólo un feriado más. Sucede con todo el rango de edades (por supuesto que hay excepciones). Resulta incomprensible que no se pueda distinguir la diferencia entre el 25 de mayo y el 9 de julio, lo que significaron ambas. Es sólo un ejemplo de tantos. Hace poco se conmemoró el Día de la Soberanía, fecha que es feriado desde hace unos años. Fué un fin de semana largo y a varios que le hice la pregunta, de distintas edades, no conocían sobre el tema. Por ello, vamos a tratar de poner en conocimiento qué pasó y porqué se conmemora tal fecha. La historia nos ubica en 1845, Juan Manuel de Rosas gobierna con mano fuerte a Buenos Aires, su rival Urquiza está al frente de Entre Ríos, el país está en plena construcción. Sin embargo, Rosas está a cargo de la Relaciones Exteriores. Advertidos de ésta situación, los ingleses y franceses querían comerciar con Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes, sin pasar por Buenos Aires, ya que no reconocían a Rosas como jefe y encargado de relaciones exteriores. Paralelamente, la Banda Oriental (hoy Uruguay) estaba en guerra civil, ya que el general Manuel Oribe había sido desplazado del poder por Fructuoso Rivera (que era apoyado por el imperio de Brasil). Oribe pide ayuda a Rosas para reconquistar el mando. Don Juan Manuel accede y le envía tropas con las que invade la Banda Oriental, sitiando Montevideo. De puros comedidos y de "prepo", el Reino Unido y Francia se "autoproclaman" mediadores del conflicto (cuándo en realidad tenían otros intereses). Éstos intiman a Rosas a que retire las tropas, a lo que éste, obviamente, se niega. Fué la excusa perfecta para la acción invasora que tenían planeada y, fué así que la escuadra anglo-francesa, con la nueva tecnología de esa época (que sólo ellos tenían, junto a EEUU), la navegación a vapor, llegó a nuestro país. Impresionaba su cantidad y poderío : 22 barcos de guerra, 92 buques mercantes, una artillería de 418 cañones y 880 soldados. Rosas contaba con 6 buques mercantes y 60 cañones de baja magnitud. Pero ante la adversidad, hay que usar la inteligencia y la táctica, por eso Hipólito Vieytes, conocedor de la zona, le sugiere a Rosas que los espere en el paraje Vuelta de Obligado, un sector de altas barrancas y curvas pronunciadas del curso del río Paraná, que obligaba a las naves a recostarse para pasar por allí, dificultando notablemente su navegación. Rosas nombró al general Lucio Norberto Mansilla, su cuñado, casado con su hermana menor, para comandar la defensa. Fué así que los esperaron sobre la ribera derecha del río Paraná, en un recodo de 700 metros, llamado "Vuelta de Obligado", ya mencionado anteriormente, con 2000 hombres, en su mayoría gauchos y sólo 21 cañones (los otros estaban distribuídos en los buques). Además en una acción sin precedentes y bien argenta, Mansilla ordenó cruzar el río de costa a costa con 3 gruesas cadenas, apoyadas sobre 24 lanchones, para retrasarles o impedirles el paso. Increíble, pero real. El combate comenzó al amanecer del 20 de noviembre, y 3 lanchones patrios que patrullaban, recibieron fuego enemigo, con un arma nueva: cohetes. Desde la costa contestaron el ataque a puro cañonazo, e hicieron retroceder a los invasores. Pero como se dijo, la diferencia de poderío era notoria, las municiones, tras 2 horas de combate, se acabaron rápido. A tal punto era la dramática situación, que el bergantín "Republicano" que sostenía las cadenas en la márgen opuesta del río, se quedó sin un solo tiro y, entonces su comandante lo hace volar por los aires para distraer la avanzada y reforzar a la tropa que estaba en tierra. Ante ésto, los invasores aprovechan y a martillazo limpio sobre un yunque, cortan las cadenas e incendian los lanchones. La defensa ya tenía muchas bajas, sobre todo los que estaban a cargo de los cañones. Los anglo-franceses desembarcan y los patriotas a punta de bayoneta atacan con lo que tienen. siendo herido de gravedad el general Mansilla. Al instante llega la división del coronel Ramón Rodríguez para apoyar a la primera. La batalla es desigual, ya que bajan 500 invasores de los barcos a terminar con la resistencia. Luego, los gauchos de la caballería, los últimos que quedaban, entran en acción, demorando una derrota que era previsible. Murieron 250 patriotas y hubo 400 heridos en el combate (ellos solamente 26 muertos y 86 heridos). Finalmente, pasaron los invasores hasta llegar a Corrientes y luego a Paraguay, pero en el camino fueron atacados al pasar por Santa Fe y Entre Ríos, que no querían saber nada con ellos, y haciéndolos perder 6 buques mercantes. Si bien militarmente la misión salió victoriosa, económicamente fué un fracaso para los anglo-franceses, ya que comerciaron poco y nada con correntinos y paraguayos, quiénes carecían de efectivo para las transacciones. Regresaron con casi todos los productos, sin dinero y con varios buques menos. Incluso a la vuelta, fueron atacados nuevamente. Ésta "victoria moral" cambió la imagen que tenían todos de Rosas, pasando a ser un férreo defensor de la soberanía nacional. San Martín, desde su autoexilio europeo, enterado y conmovido por ésto, le escribió a Rosas diciendo : "los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca", aludiendo al ataque invasor y sus objetivos. Para completar su admiración, le regaló su sable corvo, usado en tantas batallas. Éste hecho, terminó siendo una victoria diplomática, ya que obligó a ambas potencias europeas a aceptar la soberanía sobre los ríos interiores, en acuerdos que ellos firmaron posteriormente, en los cuáles se reconocía la navegación interna sujeta a nuestras leyes. Muchos años después, en 1883, el general Sullivan, de la flota británica, recordó el desembarco y elogió la bravura del coronel Rodríguez y sus hombres, al salir a contenerlos solo con bayonetas, y tuvo un noble gesto al devolver una bandera, capturada en combate. En los viejos billetes de $ 20 se conmemora a Rosas en el anverso y la batalla de La Vuelta de Obligado en el reverso. El sitio del combate hoy es un lugar histórico, con monumentos y plaquetas. Por iniciativa del historiador José María Rosa, desde 2010, ésta fecha es feriado nacional (antes era optativo, e incluso había sido derogado en la dictadura). Soberanía es el poder político y público de un Estado sobre su territorio y habitantes. Eso fué lo que defendió Rosas, Mansilla, Rodríguez y los bravos soldados. Por eso el 20 de noviembre es feriado nacional (aunque sea movible su fecha). Historias de nuestra patria, con héroes olvidados y proezas singulares, que nos atraviesan y que forjaron nuestra identidad y libertad. Merecen ser contadas y conocidas.
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