REMIGIO SAAVEDRA, EL ÁNGEL DE LA BICICLETA
El deporte siempre ha sido motivo de hazañas e historias de carácter épico en nuestro país. Deportistas que se visten de héroes y, en algunos casos, llegan a la categoría de ídolos, dependiendo también de que deporte se trate. Argentina es una fábrica de talentos que se destaca precisamente por ese motivo : el talento. Si a ello le sumamos la contracción al trabajo y una vida ordenada, el resultado es un deportista de élite. Éstos atributos los reúne nuestro protagonista de hoy, Remigio Saavedra, el ciclista mendocino que marcó un hito en la historia de éste deporte. Nació en Godoy Cruz el 1° de Noviembre de 1911, siendo el quinto de diez hermanos de una familia a la que le faltaba todo, menos sus ganas de trabajar. De niño se las rebuscó como pudo para ayudar a "parar la olla" en la familia, ya que fué lustrabotas. canillita y llegó a juntar carbonilla, diseminada en los predios del ferrocarril, para vendérsela a los herreros de la zona. A la vez que crecía, comenzó a seguir los pasos de su hermano y mentor, Cosme, enorme ciclista que llegó a competir en 2 Olimpíadas (París 1924, ocupando el puesto 30° sobre 59 participantes en la competencia de ruta, sobre 188 kms. y Amsterdam 1928, llegando 15°, en un recorrido de 168 kms. a 26" del ganador). También Cosme ganó 6 veces la tradicional Doble Bragado y 6 veces la Rosario - Santa Fé. En la familia, 4 de los 10 hermanos fueron ciclistas. Eran tiempos que las bicicletas pesaban entre 10 y 15 kgs. y había caminos de ripio y tierra, que se convertían en un lodazal, luego de las lluvias. A los 14 años, luego de ganar su primera carrera, se convenció de su potencial en el ciclismo y se fué a vivir a Buenos Aires con su hermano olímpico. Con 15 años logró el récord sudamericano de 3 horas (mayor distancia recorrida). Luego, a los 17 años, ganó la Doble San Justo (carreras llamadas así porque son de ida y vuelta) , de 3° categoría (principiantes) en 1928. En menos de 3 meses ascendió a 1° categoría al ganar todas las carreras en las que participó. Su primer triunfo internacional fué en 1930, en Chile, haciendo equipo con Cosme. Los hermanos Saavedra, marcarían después un hito jamás logrado, ya que los ocuparon los 3 primeros lugares en la Doble Cañuelas (ganó Cosme, seguido de Remigio y Carmelo fué 3°). Por esos años tomaron auge las carreras denominadas de Seis Días en EEUU y Canadá (competencias de resistencia en velódromos, por equipos de 2 o 3 corredores y durante 6 días. Obviamente no se corrían todas las horas, a veces eran 18). Hacia allí partieron Remigio y Cosme para participar y perfeccionarse. Cuándo esas competencias llegaron a nuestro país, se corrieron en el Luna Park, dónde los hermanos Saavedra eran grandes animadores. Haciendo dupla con el belga Camille Dekuysser, Remigio ganó los 6 días del Luna Park en 3 ocasiones en forma consecutiva (desde 1943 a 1945). Eso les valió ser tapa de la revista "El Gráfico", toda una novedad para una publicación netamente de fútbol. Previamente, en 1933 participó del 7° Mundial de Ciclismo en Ruta en Montihéry (Francia), abandonando a falta de pocos kilómetros por una rotura que le impidió seguir. Sin dudas 1943 fué su año, ya que consumaría su primera hazaña deportiva. La misma consistía en unir en bicicleta Mendoza con Buenos Aires en menor tiempo que el tren "El Cuyano", que hacía ese recorrido. Para tal fin le construyeron una bicicleta "Cometa", con un piñón de 92 dientes...!! Ésto le permitía avanzar entre 12 y 20 metros por pedaleada. También iba detrás de un vehículo (una especie de mini tractor) que detrás llevaba una pantalla para que le "cortara" el viento. Había salido el 13 de noviembre e hizo el recorrido de 1100 kms. en 17 hs. 55´33" a un promedio de 61,349 km/h. Cumplió, porque tardó menos que el tren, tal como se lo había propuesto. Tras varios años de competir profesionalmente, llegó la hora del retiro, pero como todo amante de su deporte, siguió pedaleando diariamente para mantenerse en forma y, además trabajó como Asesor de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires. Mucho tiempo después, con 70 años cumplidos, en 1981, quiso repetir la hazaña de 38 años antes. El objetivo ahora era más humanitario que deportivo, ya que lo hizo a beneficio de L.A.L.C.E.C. (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer). Ésta vez usó una bicicleta "Pinarello", también con un piñón de 92 dientes. Lo acompañó por delante, un automóvil Datsun con un acrílico transparente atrás para "cortar" el viento, igual que la otra vez.. Salió del Automóvil Club Argentino de Mendoza el 5 de diciembre a las 2:10 hs. y llegó al Velódromo Municipal de Palermo a las 21:55 hs., tras 18 horas 45 minutos de pedaleo. Tardó casi 1 hora más...tremenda hazaña con 70 años, a pesar que tuvo que bajarse en una ocasión para que lo masajearan, porque se estaba acalambrando. Una multitud lo esperaba y lo recibió con una ovación. Al bajar, tomó el micrófono y, humildemente dijo : "Les pido perdón por haber llegado un poco tarde". Remigio lo había hecho otra vez y su epopeya llegó a plantear un dilema en el ámbito científico/médico, ya que dudaban entre un "accidente biológico o el resultado de una vida ordenada y plena de actividad física". Ante tal despropósito (fundamentalmente por la primera postura), el gran Remigio dijo, entre otras cosas : "Ser pobre no es una desgracia. Si se sabe luchar, puede terminar siendo una bendición. Por eso, mi pobreza me emociona", y, continuó diciendo : "Siempre quise elevarme. Si no pude más, no fué por culpa mía. Hice todo lo posible por darme y darles a los demás la imagen de que el deporte cambia al hombre". Murió a los 86 años, el 5 de julio de 1998. Ganó aproximadamente 300 carreras (200 en pista y 100 en ruta), siendo uno de los ciclistas más notables del país. La bicicleta de la hazaña de 1981 se encuentra en la Sala de Ciclismo del Parque Benegas en Godoy Cruz (Mendoza). Sus restos descansan en el Cementerio de Pilar. Con total y absoluta justicia, el 5 de diciembre (fecha de llegada de la 2° hazaña), en nuestro país se celebra el Día Nacional del Ciclista. Tal como él mismo lo dijo, el esfuerzo y el deporte lo sacaron de la pobreza (de la que se emocionó y nunca renegó) y lo hizo mejor persona. Remigio Saavedra nos dejó ese ejemplo y se fué, en su bici, a desandar las rutas del cielo...
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