JORGE NEWBERY, EL SEÑOR DE LOS CIELOS
Nuestro país se caracteriza por ser una "fábrica de ídolos", los cuáles se desempeñaron en diversos ámbitos, como la política, el deporte, el arte, entre otros. Es innumerable la cantidad de hazañas diversas llevadas a cabo en las cuáles los protagonistas son de nuestra tierra. El siglo XX es abundante en ello. Y así quedaron personas, hechos o lugares en nuestra memoria, que forjaron nuestra identidad, mostraron nuestra idiosincracia o marcaron un hito importante en el acontecer nacional. En materia de aeronáutica, Argentina ha sido pionera en éste rubro y, uno de sus máximos referentes es nuestro protagonista de hoy : Jorge Newbery. Su apellido denota su procedencia, ya que era hijo del odontólogo estadounidense Ralph Newbery, en tanto su madre Dolores, formaba parte de una aristocrática familia porteña : los Malargie. Nació en 1875, y se destacó por su gran inventiva y maduración precoz, ya que el pequeño Jorge con sólo 8 años viajó sólo a Estados Unidos a visitar parientes, lo que hablaba ya de su audacia y falta de inhibición. Con sólo 15 años se recibió de bachiller en el Colegio San Andrés de Olivos y viajó nuevamente a Norteamérica a estudiar en la Universidad de Cornell, dónde se recibió de ingeniero electricista y, se destacó en todos los deportes que practicó en esa casa de altos estudios. Ya egresado, se perfeccionó en el Drexel Institute, de Filadelfia, donde fué alumno de Tomás Alva Edison. De vuelta en nuestro país, ingresó a la Armada Argentina, en 1897. Tres años después, con el nuevo siglo, se convirtió en funcionario público, con el pomposo cargo de Director General de Instalaciones Eléctricas, Mecánicas y Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía sólo 25 años. Años más tarde, su íntimo amigo de la infancia, Aarón de Anchorena, conoce al inventor y aviador brasileño Santos Dumont, uno de los pioneros de la aviación y viajes en globo en Latinoamérica, quién lo "contagia" de esa pasión. Anchorena viaja a Francia, hace el entrenamiento respectivo y recibe la licencia de Piloto de Globo Aerostático. Para completar su sueño, adquiere un globo de 1200 m3, construído en Francia, para volarlo en Argentina. Aquí es dónde comienza la aventura y pasión de Newbery por la aviación. El globo es bautizado "Pampero" y con él, Newbery y Anchorena, en la navidad de 1907, partiendo desde el Campo Argentino de Polo, en Palermo, cruzan el Río de la Plata, aterrizando en Uruguay. El suceso conmociona al país, por lo extraordinario de su logro, jamás realizado antes. Es tanto el auge que provocan éstas prácticas que, 20 días después, el 13 de enero de 1908 se crea el Aero Club Argentino, con la presidencia de Anchorena y la vicepresidencia segunda de Newbery. En 1910 sufre una terrible pérdida familiar, ya que su hermano Eduardo y el sargento 1° Romero partieron en el "Pampero", pero el globo se perdió y sus cuerpos nunca fueron encontrados. La tragedia no lo amilanó y siguió con los proyectos de vuelo, para honrar en parte también, a su hermano. Fué así que preparó un nuevo globo, "El Patriota", aunque su esposa no estaba de acuerdo, luego de lo sucedido con su cuñado. Pero el espíritu aventurero pudo más y la pareja se terminó separando. Luego prepara su más famoso globo, "Huracán", con el que bate el récord sudamericano de duración y distancia al recorrer 550 kms. en 13 horas, al unir Argentina, Uruguay y Brasil, el 28 de diciembre de 1909. El Club Atlético Huracán, que había sido fundado en 1908, pide autorización a Newbery para usar el globo como distintivo del club, a modo de escudo. Por supuesto, accede al pedido y es nombrado socio honorario de la institución. En 1912 batió el récord sudamericano de altura al llegar a los 5100 mts. en el globo "Buenos Aires". Ese mismo año prepara un nuevo globo, el "Eduardo Newbery" en honor a su hermano y, al comando del Teniente Ángel Zuloaga y Eduardo Bradley, éste globo, años más tarde, cruza la Cordillera de los Andes, en 1916. Jorge Newbery, a partir de 1912, se dedicó por completo a la aviación,( al crearse la Escuela Militar de Aviación) , luego de hacer 40 ascensiones en globo durante 3 años, pues en 1910 había obtenido su licencia de piloto de aviones. En esa época se usaban monoplanos y biplanos para volar (Newbery era partidario de los primeros) y, fué así que cruzó el Río de la Plata en el monoplano "Centenario" el 24 de noviembre de 1912. Siguiendo con sus hazañas, el 10 de febrero de 1914, en otro monoplano, alcanzó el récord mundial de altura, al llegar a los 6225 metros. Nunca cesaba en plantearse nuevos objetivos y, se le había puesto en la cabeza cruzar la Cordillera de los Andes en su monoplano. El 1° de marzo fué hacia Mendoza para entrenarse en su nave. Lo hizo durante la mañana y luego recabó datos geográficos del lugar a lomo de mula. Volvió al hotel donde se hospedaba y almorzó y, cuando se iba a descansar un rato, una dama que lo había visto volar, le pidió una demostración acrobática. Caballero como era, accedió al pedido y le pidió prestado el avión a su amigo Teodoro Fels. Éste le advirtió que el monoplano tenía un problema en una de sus alas, pero Newbery insistió y así como estaba la nave, salió. Le dijo a Fels que no se preocupara y le pidió a su compañero Alberto Jiménez Lastra que lo acompañara. Ya en el aire, a 500 metros, hizo una destreza llamada "looping", consistente en un serpenteo aéreo. La máquina se inclinó a su izquierda (del lado del ala defectuosa) y comenzó a caer. ¡¡ Agarrate Albertito !! fue lo último que le alcanzó a decir a su compañero. El monoplano se estrelló en la estancia "Los Tamarindos" y Newbery pasó a la inmortalidad con sólo 39 años y de manera trágica, como sucede con los ídolos. Su funeral fue un acontecimiento masivo para la época, dónde concurrieron más de 10.000 personas. Sus restos descansan en el cementerio de la Chacarita en un mausoleo que fue financiado por donaciones de sus allegados y amigos. Fué un deportista notable, dándole especial énfasis al boxeo (ganó muchos títulos en la época). Fué campeón sudamericano de florete y un eximio remero, ganando competencias nacionales. Su doble rol de funcionario y deportista destacado en varias ramas, lo sitúan indefectiblemente en la categoría de ídolo popular. Muchos lo llamaban "Señor Coraje", por su arrojo e intrepidez. El pueblo argentino le rindió merecidos homenajes al ponerle su nombre al Aeroparque, la segunda estación aérea de nuestro país. En la Ciudad de Buenos Aires se entrega el premio "Jorge Newbery" a los deportistas destacados anualmente. En el país existen 12 escuelas, 17 clubes, 12 calles, 7 avenidas, 6 barrios y varias plazas que llevan su nombre, Jorge Newbery vivió intensa y vertiginosamente, consiguiendo casi todo lo que se propuso, pero a la vez fué gran impulsor de la vida dedicada al deporte. Voló alto, tan alto que su espíritu quedó para siempre en los aires de nuestra nación.
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