BAIROLETTO, EL ÚLTIMO GAUCHO REBELDE

 Toda historia sobre hechos y personas, acaecidos en los siglos anteriores, tienen elementos, testimonios, documentos, que así lo certifican ( otras no tanto) y, también versiones contrapuestas sobre la misma. Ocurre ésto, también, porque el contexto de cada época o siglo, permitía situaciones o circunstancias que hoy no se replicarían tan fácilmente. Suele decirse que si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia. El término historia oficial remite a algo cierto o sin discusión, aunque siempre habrá, como se dijo antes, "algunas cuestiones" que no se difunden o incomoda que se sepan. Como sea, siempre habrá dos versiones y es saludable nutrirse de las dos. La historia de hoy, se desarrolla en la Argentina del siglo pasado, gobernada por los radicales (Yrigoyen en dos períodos, el segundo inconcluso por un golpe de estado, y Alvear). El modelo agro-exportador estaba en su auge, ya que los europeos que se desangraron y quebraron en la 1° Guerra Mundial, urgente necesitaban alimento, que les proveía el "granero del mundo". La pampa argentina era un generador formidable de materia prima alimenticia y, por esos lados, en Carlos Pellegrini (Santa Fe) en 1894, llegaba al mundo nuestro protagonista. Juan Bautista Bairoletto, el segundo de 6 hijos de Vitorio y Teresa Mondino, inmigrantes italianos que vinieron a "hacerse la América". Como designio del destino, Juan vino al mundo por parto en su propia casa, haciendo las vecinas de parteras. Las cosas mejorarían con el tiempo, ya que los padres compraron un campo extenso (dicen que era de 400 hectáreas), para trabajarlo y subsistir sembrando y cosechando trigo. Ésto hizo que Juancito abandonara la escuela a los 10 años para convertirse en cosechero. Era muy hábil en las tareas de campo. Luego, trabajó de changarín, mozo, cuidador de plaza, para ganarse el pan y, simultáneamente, su habilidad se trasladó al uso de armas. Joven y con dinero propio, se divertía en las pulperías y prostíbulos, siendo buen partido para las mujeres, ya que Juan era gringo, de ojos verdosos y casi 1,70 de estatura. Su peinado raya al medio, con un mechón rebelde que le caía, le daba un aire provocador y juvenil a la vez. Una noche de farra, en la localidad de Eduardo Castex, en La Pampa, mientras  Bairoletto intimaba con Dora Pérez, una alternadora del prostíbulo del lugar, apareció el cabo, Elías "Turco" Farach, mano derecha del comisario del pueblo, quién también tenía relación con la mujer. Celoso por la situación, Farach, por una tontería hizo encarcelar al gaucho esa noche y lo maltrató estando detenido. Al salir, al día siguiente, Juan se encontró con Farach, en el mismo prostíbulo y lo mató a balazos, antes que éste disparara. Se escapó a caballo hasta perderse en el monte. La partida que lo persiguió no pudo encontrarlo. Sus amigos, sabiendo de su situación, fueron a pedir ayuda al Dr. Centella, un médico con muchas influencias políticas. Éste lo utilizó en provecho propio, mandándolo hacer un "trabajito" a su favor, con la promesa de que luego de entregarse, lo sacarían del encierro. Habían pasado 5 meses de la muerte de Farach y, Bairoletto, siguiendo el ardid planeado, se entregó luego del "favor" hecho al doctor. Pero éste se olvidó de él. Estuvo 1 año preso y finalmente en un fallo inédito, el juzgado lo declaró inocente en su juicio, argumentando que no veían exceso de legítima defensa, ya que el policía estaba por desenfundar, agregando además que " el acusado fue objeto de un proceso ilícito por el policía, la actitud de la víctima justifica la reacción del procesado. Está exento de pena en cuánto al hecho, no así por haberlo ocultado, pero ya ha cumplido en exceso. Corresponde sobreseer". Impacta el fallo, porque utiliza una especie de perspectiva (tiene en cuenta lo sucedido antes, para que un hecho grave se consume) y porque, a pesar de las presiones del poder, salvaron al gaucho. Hubiera sido más fácil culparlo y nadie se hubiera quejado. Fue un boomerang ese fallo, la policía lo tenía entre ojos, no toleraban que Bairoletto haya salido libre y que uno de los suyos esté muerto por él. Libre al fin, anduvo errando por varios lados, se dedicó a las apuestas, pero no le fue bien. Después estuvo 1 mes preso por tirar tiros al aire. Todas las penas eran en exceso y el comisario Santamarina estaba obsesionado con él luego de la muerte de Farach. Lo acusaron de robar gallinas, sin pruebas, y lo estaquearon y golpearon. No importaba que fuera inocente, el comisario quería venganza y fue, que a la noche pudo escapar gracias a la ayuda de su amigo Roque Campos (el mismo que pidió ayuda al Dr. Centella) y de Dora, la "causa" de su desgracia, que estaba enamorada de él. Se juramentó no caer nunca más preso, cansado de tanto maltrato. Siguió huyendo, se dedicó a robar bancos y estancieros ricos con una banda que había formado. Pero tenía una particularidad, cada vez que cometía un robo, al ser perseguido, los habitantes lo escondían y alimentaban, ya que sus andanzas habían trascendido y él, agradecido, repartía parte del botín entre los que lo habían ayudado y los vecinos pobres del lugar. Es decir, una especie de Robin Hood criollo, que robaba a los ricos para darle a los pobres. Sus atracos atravesaron fronteras y era buscado no sólo en La Pampa, sino también en Río Negro, Neuquén y Mendoza. Los diarios de la época sacaban un suplemento de varias hojas sobre sus asaltos, eran contados como verdaderas crónicas y se vendían como pan caliente. Así, cualquier robo o atentado de la zona se lo adjudicaban a Bairoletto, aunque él no hubiera sido (como el asalto y robo a la estancia "La Cautiva", con muerte del dueño incluída). Otros relatos de la época lo pintan como un delincuente sin piedad ni miramientos ante sus víctimas ricas, a pesar de su bondad con los pobres. Sus robos a los estancieros ricos tenían una particular metodología : sobornaba a los peones analfabetos de esas estancias con monturas o ropa cara y, éstos le entregaban a sus patrones, dejándolos entrar de noche. Después se fue al norte a seguir sus andanzas y, allí hizo dupla con el célebre "Mate Cosido" (sí, con S, por una cicatriz en la cabeza). Un par de anécdotas lo pintan como era. Al morir su padre, asistió al velorio vestido de mujer, con un niño de la mano, ya que lo reconocerían. Efectivamente los lugareños se dieron cuenta, pero no lo delataron. Estuvo un ratito y se fué gracias al favor del cochero que lo trajo, y que además le prestó a su hijo para la treta. En otra ocasión, un ranchero necesitaba casi un millón de pesos de urgencia para pagar una deuda, de lo contrario perdería su propiedad. Fué a pedirle ayuda a Bairoletto, que siempre ayudaba a los necesitados. Juan le dijo que no se preocupara y realizó una jugada magistral : fue a robarle al acreedor y, sacó el millón que le hacía falta al ranchero y se lo entregó. "Ahora andá y pagá, le dijo". Resultado : el deudor pagó con plata que Bairoletto le robó al acreedor. Hizo un triple pasamanos y no se quedó con un peso.

En 1938, cansado de tanto huir y esconderse, se instaló en Carmensa, unir pueblito mendocino, cerca de la Colonia de San Pedro del Atuel. donde se afincó, comprando un campito para sembrar papas, tomates y duraznos, además de criar algunos caballos. Llegó allí con su compañera adolescente, hija de un amigo suyo. Ella obnubilada por él, se escapó de su casa para seguirlo y pasar el resto de sus días. Lo que no pudo la ley, lo hizo Telma Ceballos, pues ella "atrapó" a Bairoletto, que dejó sus fechorías por ella. Tuvieron 2 hijas : Juana Nilda y Sofía Elsa. Para cubrirse cambió su nombre por el de Francisco Bravo y, su mujer vendía lo producido de la cosecha en una fábrica de la ciudad, porque Juan no se hacía ver. Pero la buena estrella se acabaría, porque a pesar de los años, seguían obsesionados con capturarlo y fue así que un antiguo integrante de la banda, Vicente "Ñato" Gascón, con el que no acabó en buenos términos, delató su paradero a cambio de unos pesos y la libertad (estaba preso por robo). La numerosa partida llegó al amanecer y rodeó la casa. Dos peones de la cosecha oyeron ruidos y, al salir, fueron reducidos por la policía. Bairoletto despertó y presintió que algo no andaba bien. Desde la ventana vió a la partida y le disparó a uno de ellos, pero eran demasiados y el había jurado que jamás volvería a caer preso. Por eso, ante el tiroteo y avance de la partida se disparó en la sien. Otra versión histórica dice que escapó al monte y la partida que lo seguía lo acribilló a balazos (incluso la película hecha sobre Bairoletto, muestra éste final y el archivo judicial así también lo expresa). Sin embargo, Telma Ceballos, que murió a los 101 años en 2014 siempre sostuvo que Juan "había dejado esa vida por nosotras. Algunas cosas yo no sabía y el prefirió suicidarse en lugar de caer preso otra vez, y además para protegernos. Yo estaba ahí". Como sea, asi acabó la vida del Robin Hood criollo o de las pampas en 1941, a quién la ley maltrató de tal forma para convertirlo en lo que fué. Su velorio fue multitudinario en la sede del Partido Demócrata, convirtiéndose en un acto político y de fe, pues su figura ya había trascendido todos los límites. Más cerca en el tiempo, León Gieco lo homenajeó con el tema "Bandidos rurales", en cuya letra cuenta su historia y nombra a otros como Juan Moreira y el Gauchito Gil : "bandidos populares de leyenda y corazón, queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel. Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley". Juan Bautista Bairoletto, sin dudas, el último gaucho rebelde.             

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