ADIDAS Y PUMA: LOS HERMANOS SEAN DESUNIDOS...
Hemos vivido tantos años la famosa "grieta", esa barrera invisible que nos divide por cuestiones ideológicas, políticas, religiosas o sociales, que creemos que es un patrimonio nuestro. Existieron siempre y seguirán existiendo, hasta llegar al punto de separarnos, dejar de hablarnos o ni siquiera vernos. El orgullo, fanatismo o terquedad puede llevarnos a límites impredecibles. Lo que contaré aquí es una de ellas. La historia transcurre en un pequeño pueblito alemán de difícil pronunciación, Herzogenaurach, nombre que se nos hizo familiar en el Mundial 2006, cuándo la selección de Pekerman hizo base en esa ciudad de poco más de 20.000 habitantes. Después de la derrota en la Primera Guerra Mundial, Alemania busca resurgir de sus cenizas. Corre la década del ´20 y, en ese pueblito, dos hermanos, hijos de un ex-empleado de una fábrica de calzados, manejan su propio emprendimiento: "Dassler Calzados". Adolf, que por ser el menor, es llamado Adi, era un artesano excepcional y se encargaba del diseño de los calzados. Su hermano Rudolf, gran relacionista público, era quién se ocupaba de las ventas. La empresa familiar funcionaba sin fisuras. Pero, los sucesos históricos del país, marcaban a fuego la vida de todos. Con Hitler en el poder, los hermanos se afilian al partido nazi. Mejor tener buenas migas con el poder, para que los negocios sigan funcionando. Adi, siempre perfeccionista, quería fabricar el mejor botín para los futbolistas o la zapatilla más liviana para los atletas. Esa cuestión era favorable, porque los nazis sentían particular admiración por las artes y el deporte y, ésto tenía una razón fundamentada: el deporte ayudaba a lograr la supremacía de la raza aria en el mundo, la gran obsesión hitleriana. Las zapatillas de los hermanos Dassler ya habían debutado calzando a los atletas alemanes, en los Juegos Olímpicos de Amsterdam, en 1928 y, se venía la misma competencia en Berlín, organizada por Hitler. No se podía fallar en casa y los Dassler calzarían a todos los competidores alemanes. Sin embargo, otros atletas de otros países (los más destacados) lucieron zapatillas teutonas. En una jugada magistral, pero sumamente arriesgada, convencieron al atleta afroamericano Jesse Owen de usarlas. El morocho ganó 4 medallas de oro en 100 metros, 200 metros, salto en largo y la posta 4 x 100. Se podría decir que "volaba" con tremendas zancadas que daba...pero el éxito de Owens no le causó ninguna gracia al Fuhrer. La raza negra se impuso a la aria con zapatillas nacionales...!! A pesar de eso, los Juegos fueron un éxito y la popularidad de Hitler sumó un poroto más. Y llega 1939, el mundo otra vez en guerra con Alemania como gran protagonista, reclutando a todos los hombres posibles para la contienda. No se salvaron los hermanos, ya que ambos fueron reclutados. No obstante, Adi sólo estuvo 3 meses en el frente y fué desafectado por considerarlo "esencial" (término escuchado hasta el hartazgo hoy) para la fábrica (que ya no era de zapatillas, sino que fué reconvertida en fábrica de accesorios para la guerra, como repuestos de armamentos, mochilas, cascos o lo que hiciera falta). En cambio Rudolf se "comió" los 6 años de la guerra en el frente polaco. Se escapó y fué atrapado por los Aliados, que le perdonaron la vida. Al terminar la guerra, volvió lleno de rencor, por haber estado separado de su familia ese tiempo y, porque su hermano se negó a cerrar la fábrica temporalmente para pelear con él (se lo había pedido por carta). Bajó del camión que lo trajo, se abrazó con su esposa e hijos, pero ni siquiera miró a Adi. Nunca más volvieron a hablarse, ni siquiera cuándo reunieron a los trabajadores de la fábrica para anunciarles que se separaban. Les pidieron que eligieran con quién quedarse, para seguir trabajando. La mayoría se quedó con Adi, quién siempre estaba allí, en la fábrica. Con Rudolf, solamente 13, que lo siguieron para crear otra empresa allí nomás, a 500 metros, cruzando el río. Decidió ponerle como nombre el apodo que le decían sus amigos: PUMA, por su fiereza y agilidad para el deporte. Adi usó su diminutivo y el comienzo de su apellido para fundar ADIDAS. La grieta estaba consumada, pero también alcanzó al pueblo, ya que los que vivían del lado de Puma odiaban a los que vivían del lado de Adidas y viceversa. Bares y locales que se llamaban Puma o Adidas. ninguno cruzaba el río para no juntarse con la contra. Un delirio total, llegando al extremo con los hijos de ambos, que viajaban en colectivos distintos para no juntarse.
En 1954 se produce un hecho histórico, deportivamente hablando. El Mundial de Suiza marca el regreso de Alemania a éste evento y, las 2 fábricas se pelean por calzarlos. El técnico alemán Herberger le pide mil marcos por mes a Rudolf para que la selección use Puma, a lo que éste se niega rotundamente, pues lo consideraba una locura. Allí entra en acción Adi, a quién el técnico le pide que fabrique un botín con tapones intercambiables (más cortos por si llovía, para evitar resbalones). El artesano podía hacer lo que su hermano no podía. Alemania llega a la final con Hungría, amplio favorito, con un equipo en el que brillaban Puskas y Kocsis, los mejores delanteros del mundo en ese entonces. Además, se habían enfrentado en la fase de grupos y los húngaros habían goleado 8 a 3 (sí, 8 a 3 !!!). No podía empezar peor el encuentro, ya que los húngaros se pusieron 2 a 0 arriba a los 8 minutos y, llegó la lluvia salvadora que se veía venir, por los intensos nubarrones en el cielo. Reacciona rápido Alemania y empata rápidamente. En el entretiempo, los alemanes cambiaron los tapones de sus botines por unos más cortos. La cancha era un lodazal y los húngaros patinaban como si estuvieran en los Alpes, mientras los teutones hacían mejor pie y, faltando 6 minutos, Rahn, el 9 alemán puso el 3 a 2 definitvo. Sobre la hora le anularon el empate a Puskas en un offside muy discutido. Alemania era campeón...y Adidas tuvo mucho que ver en eso. Fué un batacazo de Adi. A ese partido se lo recuerda como "El milagro de Berna". Pasados los años, los hijos heredaron las empresas, destacándose Horst (hijo de Adi) por su astucia, ingenio y pocos escrúpulos. El joven en cuestión, inaugura la era de obsequiar las zapatillas a los equipos para que la usaran siempre. El golpe de efecto lo da en los ´70 con el lanzamiento de la marca textil de Adidas, apareciendo en el mercado la "ropa deportiva". Así, pagando luego un cánon anual, las selecciones se vestían y calzaban completamente con la marca de las 3 rayas. Puma, como no podía pagar por selecciones enteras, captaba a los mejores de cada equipo, haciéndoles modelos personalizados (otro invento de ellos). Así firmaron el goleador del '66, la "Pantera" Eusebio, Pelé, el campeón mundial pesado Cassius Clay y, más cerca en el tiempo, Maradona. Precisamente, en el Mundial ´70, Brasil jugaba el encuentro inaugural y Pelé, cuando iba a dar el puntapié inicial, se agachó disimuladamente para atarse los cordones, tomándose todo el tiempo del mundo, y las cámaras tomaron en primer plano ese gesto. El calzado Puma se vió en todo el planeta. O Rei cobró 120.000 dólares, sólo por agacharse (obviamente, estaba planeado). Es muy común que el mejor jugador de cada selección use botines diferentes que sus compañeros, por tener contrato de exclusividad. Adidas siguió en expansión y creó la marca de mallas deportivas "Arena". En 1974 fallece Rudolf y Adi no va al sepelio. Por el contrario, su familia publica un aviso en el diario local, donde dice: "Por cuestiones de piedad humana, la familia de Adi Dassler no emitirá comentario respecto a la muerte de Rudolf Dassler". Cuatro años después, muere Adi, y es sepultado en el mismo cementerio que su hermano, pero bien alejados uno del otro. La grieta había triunfado, aún después de la muerte. Hoy Adidas y Puma pertenecen a grupos franceses y perdieron dominio mundial con la aparición de Nike y Reebok (ésta última comprada por Adidas recientemente). Los hermanos alemanes, genios en negocios, fabricación y, especialmente en estrategias de marketing, de calzado deportivo, yacen cerca...pero lejos. Recomiendo la película alemana "Duelo de hermanos" de 2016 que cuenta ésta historia y el film "El milagro de Berna" de 2003, sobre el famoso partido aquí mencionado.
Rudolf y Adolf Dassler, el éxito y los egos propios, los devoraron y ésta fantástica historia será recordada siempre como la de los hermanos desunidos...
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