LA REFORMA UNIVERSITARIA, EL SUEÑO ANHELADO QUE LOS JÓVENES ESTUDIANTES CUMPLIERON
El siglo XX fué una época de conquistas sociales importantísimas en nuestro país, como la eliminación del fraude electoral con la implantación del voto secreto y obligatorio (solo para los hombres) y, luego reivindicado para las mujeres, las conquistas de los sindicatos en favor de los trabajadores, la transformación educativa anexando contenidos acorde a los tiempos actuales, entre otras cosas. Justamente, en el plano educativo hubo cosas que cambiaron, dejando de lado el anacronismo de la enseñanza sin participación del estudiante. Sin embargo, el alumnado también (en las esferas universitarias) pretendía otro tipo de participación en la vida escolar : formar parte de la organización y dirección de las universidades y facultades. En ese sentido, hubo un hito que trascendió fronteras, sucedido en Córdoba, la siempre orgullosa y rebelde Córdoba, que no se arrodilla ante nada ni ante nadie : La Reforma Universitaria. Para comenzar la narración, nos ubicamos en contexto histórico. En 1910, el presidente Roque Sáenz Peña llamó al líder radical Hipólito Yrigoyen, para acordar el término del voto cantado que permitía el fraude y establecer un sistema electoral basado en el voto secreto, obligatorio y varonil. Dos años después, en 1912, el Congreso aprobaba la Ley Sáenz Peña. Ésto permitió que en 1916 se llevaran a cabo elecciones libres por primera vez en la historia nacional y, que triunfara la Unión Cívica Radical, proclamando presidente a Hipólito Yrigoyen. Comenzaba una nueva era, pues el perfil del gobierno del caudillo radical fué tildado de "plebeyo" por el establishment que, además los acusaba de estar integrado por "personas sin apellido". Toda una muestra de las posiciones extremas entre unos y otros. La apertura radical permitió que los sindicatos se multiplicaran, se legitimaran las huelgas y se implantaran las negociaciones entre trabajadores y empleadores. También varias leyes laborales entraron en vigencia y aparecieron los primeros sistemas jubilatorios. Comenzaba a tomar cuerpo la clase media y, en ese contexto, la universidad pública sería una de los principales mecanismos de movilidad social para esa clase (vinculada al radicalismo). En 1918 existían 5 universidades públicas : en Buenos Aires, Córdoba y La Plata, pertenecientes al Estado Nacional y las de Tucumán y el Litoral (situada en Santa Fe), manejadas por dichas provincias. Allí surgieron los movimientos estudiantiles, bajo el formato de centros de estudiantes por facultad y, luego se formaron federaciones por cada universidad y una federación nacional. Los primeros centros de estudiantes surgieron en la Facultad de Medicina de la UBA, en 1900, en Ingeniería, en 1903 y en Derecho en 1905. Todas se federaron en 1908 en la F.U.B.A. (Federación Universitaria de Buenos Aires). Antes de las históricas jornadas de la Reforma Universitaria, hubo 2 importantes conflictos. El primero fué en 1871, cuando el Movimiento Pro Reforma Universitaria reclamó por la autonomía universitaria, y la enseñanza libre y gratuita. La segunda ocurrió en 1906, cuando la Reforma Universitaria instaló la idea de que debía ser gobernada por todos los profesores con cierta representación estudiantil, así como la autonomía científica y financiera. Pero el suceso más significativo sería en 1918, en la Universidad Nacional de Córdoba, que había sido fundada por los jesuitas en 1613. durante la colonización española. Contaba con 1500 estudiantes (82 de los cuáles eran mujeres) y reunía características coloniales, racistas, elitistas, nepotistas y clericales. Estaba alejada de las ciencias exactas y naturales y, eso contrastaba fuerte con los cambios políticos, económicos y sociales producidos mundialmente. Existía lo que se denominaba como "aristocracia doctoral", referida a la elite dirigente de "La Docta" (como se conocía a nuestra provincia), que concentraba simultáneamente los cargos políticos, del Estado, de la justicia y la Universidad. Ésta aristocracia estaba vinculada a la elite clerical y, en 1917, constituyeron una sociedad secreta llamada "Corda Frates", que incluía al gobierno de la provincia, dos de sus ministros, el intendente y al director del diario pro-clerical "Los Principios". Córdoba era un caso extremo de elitismo y obsolescencia, que también caracterizaba a varias universidades argentinas y latinoamericanas. Ramón J. Cárcano dijo en ese tiempo que "la Universidad era una corporación cerrada". Fué entonces que, la emergente clase media comenzó a presionar para lograr el acceso a la formación superior y, protagonizó el movimiento para derrumbar muros "que hacían de la universidad un coto cerrado de las clases superiores". Éstas presiones generaron las condiciones para que el movimiento reformista se iniciara en junio de 1918. Sin embargo, el primer indicio de lo que vendría ocurrió en septiembre de 1917, cuándo la Universidad Nacional de Córdoba aprobó un muevo reglamento para el internado estudiantil, en el Hospital Nacional de Clínicas, situado en el emblemático Barrio Alberdi, célebre por sus "casas de estudiantes". Éste Hospital Escuela, había dado origen a la Facultad de Medicina. Ante la medida adoptada, los internos del Clínicas expresaron su desacuerdo con el reglamento, declarándose en huelga. La respuesta de la Universidad fué suspender a los huelguistas por 2 años y disolver el internado nocturno. Todo se agravaría al aprobarse el reglamento "Ordenanza de los Decanos", que aumentaba la carga horaria y agregaba materias para la carrera de ingeniería. Al finalizar el verano, con la vuelta a clases el 1° de abril, el descontento se generalizó. Antes, el 7 de marzo, el Consejo Superior había tomado otra medida impopular : modificar el sistema de calificaciones. Las quejas aumentaban sin parar y, el 10 de marzo, se organizó una marcha, que salió de la Plaza General Paz (hoy es el cruce entre General Paz y La Tablada), se detuvo en el Club Social (en calle Vélez Sársfield, entre Deán Funes y 9 de Julio), ya que allí frecuentaban autoridades universitarias y, allí les gritaron : "¡ Que renuncien !", "¡ Abajo los inútiles" ! ". Luego se fueron a la Facultad de Ingeniería (en Vélez Sársfield y Duarte Quirós), dónde expresaron su repudio a la "Ordenanza de los Decanos" y, la marcha finalizó en la Plaza Vélez Sársfield. En un alto de la marcha, tomó la palabra el líder estudiantil Horacio Valdés, diciendo : "El actual régimen universitario, que está profundamente viciado, es una amenaza y una ruina y, es deber ineludible contribuir a su dislocamiento. El principio de autoridad está resentido, no por el espíritu levantisco de los que lo soportan, sino por la insolvencia moral de los que lo ejercen". Esa marcha dió origen al Comité Pro Reforma, conformado por delegados de las 3 facultades (Medicina, Derecho e Ingeniería), que amplió el reclamo estudiantil exigiendo una reforma en los estatutos que incorporara a los docentes al gobierno universitario, tal como se había establecido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En su primera acción, el Comité Pro Reforma declaró una huelga general estudiantil, el 13 de marzo y entregó un documento firmado por 14 delegados. A la semana siguiente, el 20 de marzo, el Consejo Superior rechazó el reclamo estudiantil. El 30 de marzo se realizó una nueva marcha por la cuidad (como dato saliente, los estudiantes cantaron "La Marsellesa" en esa ocasión). Al día siguiente, en el Teatro Rivera Indarte, tuvo lugar una Asamblea General, que tuvo como principales oradores a Arturo Orgaz, Arturo Capdevila, Gregorio Bermann e Ismael Bordabehere, en la cuál confirmaron la huelga para el día siguiente con motivo de iniciarse el nuevo ciclo lectivo. El 1° de abril las aulas estaban desiertas, la lucha quedaba establecida. Ese día, los líderes estudiantiles del Comité Pro Reforma, se apersonaron en el Rectorado para presentar al Consejo Superior un extenso documento detallando la propuesta de la Reforma. El escrito no fué recibido. Entre los puntos más importantes se podía leer : "La Universidad debe ponerse a tono con los tiempos, pues su régimen es antiguo, aristocrático y de un anacronismo irritante". También se cuestionaba el régimen cerrado de elección de las autoridades universitarias por las "academias" integradas por miembros vitalicios y, a tal fin, propone la necesidad de que los cargos universitarios sean renovados periódicamente. El documento también sostiene que la Asamblea Universitaria tiene que estar integrada por representantes de los profesores, estudiantes y egresados, elegidos por cada uno de los claustros. Piden, además, que el voto debe ser secreto, para una mayor transparencia. Un pedido fundamental era la creación consejos directivos (para eliminar las mencionadas "academias"), elegidos por el profesorado y, los decanos debían ser elegidos por una asamblea de todo el profesorado. Otro punto clave era la designación de profesores por concurso de oposición y adhiere a un sistema de docencia libre, en la que los estudiantes puedan elegir a los profesores con los que desearan cursar. La huelga continuaba, las aulas seguían vacías y, por ello, el Consejo Superior dispuso clausurar la universidad por tiempo indeterminado, admitiendo solo el ingreso de los académicos. El poeta Juan Filloy, estudiante en esa época, manifestaba 80 años después : "Era una universidad que queríamos cambiar. El futuro estaba condicionado por lo que era la Universidad en ese entonces. Era un reducto frailesco, casi clerical, en la cuál estaban arraigados figuras del sector de derecha, pero que no estaban capacitados para dar clases. Estaban muy retardados en los progresos de las ciencias jurídicas y médicas. Y eso no se podía tolerar más. Los estudiantes queríamos abrir nuestra inteligencia hacia la modernidad y ellos eran un estorbo". El 4 de abril, el Comité Pro Reforma envió una nota al Ministro de Justicia e Instrucción Pública, José Salinas, solicitando la intervención de la Universidad. Una semana después, el 11 de abril, se crea la F.U.A. (Federación Universitaria Argentina), bajo la presidencia de Osvaldo Loudet y la secretaría de Julio González, además de la presencia de delegados de las 5 universidades. Bajo ésta sólida organización, solicitaron una entrevista con el presidente Yrigoyen, quién los recibió de inmediato. En pocas palabras, le dijeron : "No queremos que se cambie algún artículo, sino que queremos una nueva Universidad". Yrigoyen, "zorro viejo" en materia de negociaciones, respondió : "Mi gobierno pertenece al espíritu nuevo que se identifica con las justas aspiraciones de los estudiantes. La Universidad debe nivelarse con el estado de conciencia alcanzado de la República". A tono con sus palabras, intervino la Universidad y puso al frente de la misma a José Nicolás Matienzo, con la orden de reformar los estatutos, para permitir la participación de los docentes en el gobierno y llamar a elecciones de autoridades universitarias. El 16 de mayo, el Comité Pro Reforma se convierte en la Federación Universitaria de Córdoba (F.U.C.), bajo el triunvirato de Horacio Valdés, Enrique Barros e Ismael Bordabehere. En paralelo, nace su órgano de difusión : "La Gaceta Universitaria". En su gestión, Matienzo detectó irregularidades y, declaró vacantes los cargos de rector de la universidad y decanos de las facultades. Para ello, dispuso un nuevo sistema para la elección de las autoridades por parte de la totalidad de los docentes (reemplazando a la antigua, en la que solo participaban los docentes vitalicios). Por fin el día ansiado había llegado : 15 de junio. Ese día la lucha estudiantil dió sus frutos, ya que por primera vez habían logrado que los profesores integraran la Asamblea Universitaria que debía designar al nuevo rector. Participaban de la contienda electoral el "crédito" de los estudiantes, Arturo Martínez Bas y Antonio Nores por el sector tradicionalista. Éste último se impuso por 24 votos a 13. Afuera, los 1000 estudiantes que esperaban el resultado, se sintieron traicionados e irrumpieron con furia en el salón donde sesionaba la Asamblea. Con violencia, echaron a profesores, rector, policías y guardaespaldas, rompiendo también ventanas, muebles y los cuadros de los obispos que habían sido rectores desde 1613. Trascartón, tomaron los edificios de la Universidad y exigieron la renuncia de Nores. Luego, subieron al frontispicio del rectorado y colocaron una bandera (es la histórica foto que se conoce de las jornadas de la Reforma Universitaria). También atentaron contra las estatuas del Obispo Trejo (fundador de la Universidad) y del ignoto profesor García, con la intención de derribarlas y, colocándoles un cartel que decía : " Sobran estatuas, faltan pedestales". Nores no se quedó de brazos cruzados y llamó a la policía, librándose una verdadera batalla campal. Al día siguiente, la F.U.A. pidió nuevamente la intervención de la Universidad. Ante la falta de respuesta, la tensión estaba al límite y, fué entonces que, el 17 de junio, Barros y Bordabehere, se presentaron en el rectorado ante Nores y tuvo lugar un histórico y tenso diálogo. Los estudiantes expresaron : "En nombre de la Federación, venimos a poner en su conocimiento la gravedad del momento. La juventud está en las puertas de la Universidad dispuesta a apoderarse de ella. Y ya lo ha visto, ha sonado el toque de atención de la policía y nadie se ha movido. Están dispuestos a hacerse matar. Venimos a pedirle la renuncia". El rector Nores, indignado, sentenció : "¡ Es un atrevimiento ! Los estudiantes retrucaron : "Es un exceso de sinceridad. No somos nosotros, es la juventud, el pueblo de Córdoba". Con firmeza, el rector dijo : "Estoy dispuesto a jugar mi vida y, si debe quedar el tendal de cadáveres de estudiantes, que quede... yo no renuncio". Las palabras cada vez subían más de tono : ¡ Viene la masacre doctor ! sentenciaron los visitantes... Nores seguía firme : "La fuerza nacional y la fuerza policial están dentro de la Universidad y, si debe masacrarse, que sea. Pueden quedar dentro de la Universidad para calmar los ánimos y tratar de que ésto se arregle mansamente". Sin acuerdo, la respuesta fué : "Nunca doctor. Nos debemos a los que esperan afuera nuestra respuesta. Perder minutos es perder la vida de nuestros compañeros. La responsabilidad pesa sobre usted". Sin solución y, finalizado el diálogo, Nores llamó a la policía para que detuvieran a los líderes estudiantiles. Sin embargo, pudieron escapar por la ventana y fueron protegidos por la multitud para evitar su detención. Al día siguiente, la F.U.A. declaró una huelga general estudiantil en todo el país, por 4 días (del 19 al 22 de junio), en solidaridad con Córdoba y en repudio a la amenaza de masacrar a los huelguistas y la negativa de Nores a renunciar. En ese lapso, el 21 de junio, se publicó en la "Gaceta Universitaria",el famoso "Manifiesto Liminar", redactado por el abogado Deodoro Roca, que explicaba a la opinión pública las causas de la revuelta del 18 de junio. Entre otras cosas, decía : "Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan, son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón, nos lo advierten, estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana". En otro párrafo, reconoce la honestidad del interventor Matienzo, pero critica su tibieza. Continúa el escrito :"... la juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa". Terminada la huelga, el 23 de junio, la F.U.A. convocó para el 14 de julio al 1° Congreso Nacional de Estudiantes, a realizarse, obviamente en Córdoba y, logrando así la nacionalización del conflicto. Finalmente, el Congreso Nacional de Estudiantes se llevó a cabo el 21 de julio (en Córdoba seguía la huelga) y, se aprobó un documento titulado "Bases para la nueva organización de las universidades nacionales". El 23 de agosto, Yrigoyen volvió a intervenir la universidad, nombrando a Telémaco Susini, quién no llegó a asumir por la oposición de los conservadores. Por ello, fué sobre lo seguro y, nombró al Ministro de Educación, José Salinas. Sin embargo, éste funcionario tampoco desembarcó en Córdoba y, ante la acefalía y descontrol reinantes, la provincia decide cerrar la Universidad. Fastidiada y cansada de tanto desmanejo, la Federación Universitaria de Córdoba tomó una drástica decisión : ocupar la universidad y asumir la dirección de la misma, a cargo de un triunvirato de los muy activos Barros, Valdés y Bordabehere. Funcionaba de tal manera que daban clases y tomaban exámenes. Ante semejante afrenta, el presidente Yrigoyen ordenó desalojar y detener a los ocupantes. Resultado : los 83 militantes fueron detenidos y enjuiciados por sedición. Finalmente, el 12 de septiembre, Salinas se hizo cargo de la intervención, los sediciosos fueron liberados y las causas quedaron sin efecto. Los profesores conservadores renunciaron a sus cargos y, algunos reformistas fueron nombrados para dar clases, como Arturo Orgaz, Arturo Capdevila y Deodoro Roca. Un hecho grave ocurriría el 26 de octubre, cuándo el presidente de la F.U.C., Enrique Barros, estando de guardia en el Hospital de Clínicas, fué atacado con barras de hierro por activistas católicos, dejándole lesiones cerebrales que le provocaron secuelas. La gestión de Salinas finalmente llevó a cabo algunos de los reclamos pedidos por los reformistas, por ejemplo la creación de un Consejo Directivo (conformado por profesores elegidos por asambleas, dónde los estudiantes tenían un tercio de la representación) y la implementación de la figura del Delegado Estudiantil ante el Consejo Superior Universitario. Más adelante, entre 1922 y 1924, hubo otras huelgas por la demora en la aplicación de lo pedido en la Reforma. Pasaron más de 100 años de la gesta estudiantil cordobesa, que cambió para siempre el rancio olor aristocrático que tenía la Casa de Trejo. Escalonadamente fueron dándose todos los derechos pedidos : Autonomía universitaria, Cogobierno, Extensión universitaria, Acceso por concurso y periodicidad de las cátedras, Libertad de cátedra, cátedra paralela y cátedra libre, Gratuidad y acceso masivo, Vinculación de docencia e investigación, Inserción en la sociedad y rol de la universidad, solidaridad latinoamericana e internacional y unidad obrera - estudiantil... Costó, llevó años de luchas y reclamos, pero finalmente se pudo... Aquellos que alguna vez pisamos los claustros universitarios damos fe de ello...
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