QUIRINO CRISTIANI, PIONERO DE LOS DIBUJOS ANIMADOS

 El talento no se compra ni se alquila. Se nace con él y, si la persona se lo propone, lo perfecciona, lo mejora y, de esa manera podrá lograr cosas o resultados que el común de la gente no puede. Si a eso le agregamos que posee falta de recursos y de apoyo o no reconocimiento, estamos frente a una mente brillante y pujante, pero esforzada y desgastada por la burocracia de escritorio o por los "genios" que en su momento tienen el poder de turno. Nuestro protagonista de hoy es Quirino Cristiani, verdadero revolucionario del cine, hace más de 100 años. Nació en Santa Giulietta, provincia de Pavia, el 2 de julio de 1896, cuando Italia todavía era reino. Hijo de Luigi Cristiani, empleado municipal y Adele Martinotti, ama de casa, quiénes además de Quirino, tuvieron 4 hijos más. Al perder su empleo, Luigi decide mudarse en 1900 a nuestro continente a "hacer la América", buscando un futuro mejor, aprovechando las facilidades que daba nuestro país. Llegó con 2 recomendaciones laborales : una para la Bodega "Tomba", en Mendoza, pero un sismo ocurrido el día que llegó, lo hizo declinar de esa oferta. La otra era para la administración del Hospital Italiano, en Buenos Aires, la cuál fué aceptada y, con el tiempo, gracias a ese trabajo, Luigi pudo adquirir una casa (ubicada frente al Hospital). En tanto, el pequeño Quirino tenía inclinación por el dibujo y, por ello a los 7 años, solía escaparse o directamente faltar a la escuela, para ir a tomar clases de dibujo con Lorenzo Gigli, Alfredo Guido y Ángel Vera, referentes en el rubro en Buenos Aires. Su familia quería que estudiara medicina, pero el dibujo pudo más. Por ello ingresó a la Academia de Bellas Artes, pero sólo duró 4 meses. Para perfeccionar su técnica de dibujo, iba asiduamente al zoológico, dónde observaba el movimiento de los animales y tomaba notas. A los 15 años se declara vegano y comienza a publicar caricaturas en diarios y revistas (Revistas "La Vida Moderna" y "Sucesos" en 1912). En 1916, el empresario italiano Federico Valle (que había llegado al país en 1911 y había trabajado con los hermanos Lumiére, creadores del cine, y con el cineasta George Meliés), contacta a Quirino para trabajar con él. Valle emitía todos los jueves en los cines un noticiero llamado "Actualidades Valle" (1° noticiero semanal argentino) y, quería dotar al informativo de dibujos. Cristiani, de manera magistral, dibuja al presidente Yrigoyen y, varios de esos dibujos salen al final de los noticiosos en una especie de sátira humorística política. Luego, Valle le dice y le "sugiere" : "Cristiani, el dibujo está muy bien, va a tener éxito. Pero el cine es movimiento, no admite un dibujo fijo. Hay que darle movimiento. Hay que mover eso". ¿ Y cómo se hace ? le contestó Quirino. ¿ Y ? ¿ Estúdielo ? fué la respuesta. Puso manos a la obra y diseñó una técnica simple que le daría réditos. Dibujó figuras con trazo blanco sobre cartulinas negras, luego separó las extremidades (troquelándolas) y luegó las cosió con hilo negro. Así lograba la movilidad deseada. Las articuló sobre un fondo negro y fotografió cada movimiento con una cámara (lo hacía en la azotea, para aprovechar la luz natural). Nacía así la animación. Armó un corto animado que se emitía al final de cada noticiero, llamado "La intervención de Buenos Aires" (el presidente Yrigoyen había intervenido la provincia y ésto había provocado el enfrentamiento con el gobernador Marcelino Ugarte). En una escena, las figuras de Yrigoyen y Ugarte se abrazan. Nacía también el humor político audiovisual. El éxito fué total y Valle decidió ir por más y le propuso a Cristiani la realización de un largometraje de tinte político, usando la técnica por él creada. Tardó 1 año Quirino en dibujar y troquelar las 58.000 figuras. Para darles movimiento puso una filmadora enfocando en una mesa donde desplegaba las figuras a las que iba dotando de movimiento en cada cuadro (al verse 14 cuadros por segundo, se crea la "sensación de movimiento", siendo imperceptible para el ojo humano). El largometraje (mudo y de 60 minutos) se llamó "El Apóstol", con guión de Alfonso de Laferrere y dibujos del caricaturista Diógenes "el Mono" Taborda. La producción estuvo a cargo de Valle y fué financiada por el dueño de una cadena de cines de apellido Franchini. Era una sátira política, dónde el presidente Yrigoyen subía al cielo en la búsqueda del dios Júpiter, pidiéndole rayos para que lo ayudase a limpiar a Buenos Aires de la corrupción y la inmoralidad. La película termina con el incendio de la ciudad (se quema una maqueta de Buenos Aires, realizada por el arquitecto Andrés Ducaud). El film se estrenó el 9 de noviembre de 1917 en el cine Select Lavalle y el éxito fué contundente, permaneciendo casi 1 año en cartel. Es decir que, 20 años antes que Walt Disney estrenara "Blancanieves y los 7 enanitos", en nuestro país Cristiani, de 21 años, con su técnica, realizó el 1° largometraje de animación del mundo (fueron 1700 mts. de película). Sin embargo, Cristiani no quedó del todo satisfecho, ya que Valle intervino demasiado en la confección del film, le impuso colaboradores y su nombre tuvo escaso relieve en los créditos (a pesar de hacer la parte más complicada y ardua). Al año siguiente, el dueño de la cadena de tiendas Gath & Cháves, Della Valle y Fauverty, lo convoca para realizar otro largometraje, referido al hundimiento de la goleta argentina "Monte Protegido" por un submarino alemán el 4 de abril de 1917, en plena Primera Guerra Mundial. Eran épocas difíciles en cuánto a lo geopolítico, nuestro país se había declarado neutral y no deseaba problemas diplomáticos, aunque el pueblo simpatizaba con los Aliados y deseaba dejar la neutralidad. Della Valle y Fauverty odiaba a los alemanes y, con ésta película quería demostrarlo, ya que al "extraño hundimiento" lo consideraba un ataque sin fundamento, a pesar de las excusas presentadas por el Imperio alemán (además, no hubo víctimas). La película se llamó "Sin dejar rastros", pero duró 1 sólo día en cartelera, ya que el gobierno, para evitar problemas, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores confiscó el original (pudiendo considerarse ésto como el primer acto de censura en nuestro cine) y los negativos. La prensa ni siquiera mencionó ambos sucesos y, el material desapareció para siempre, como su nombre...sin dejar rastros. Luego de ello, Cristiani se las ingenió para seguir con su obra, ya que necesitaba mantener su hogar, pues se había casado con Celina Cordara, con quién tuvo 2 hijos, uno se recibió de ingeniero agrónomo y el otro continuó su legado, colaborando con él en sus trabajos. Para generar divisas se le ocurrió recorrer barrios que no tenían cine y proyectarle películas en pantallas al aire libre. Lo denominó "Public-Cine" y atraía mucho al público. Sin embargo, el municipio lo clausuró aduciendo que interrumpía el tráfico y perturbaba la paz social. Pudo subsistir luego  haciendo doblajes y subtitulados de películas extranjeras en su empresa "Cristiani Studios". También se dice de Quirino que fué precursor de la primera actividad naturista y, en 1920 armó el primer campo nudista del país en una isla del Tigre. Antes, en 1919, realizó el corto "Los que ligan". Ya trabajaba con una máquina que él mismo patentó, consistente en una mesa para crear películas de animación. Tenía manivelas, pedales, poleas y una cámara fotográfica colocada de manera cenital (arriba, apuntando hacia abajo). En 1923 realizó 2 cortos deportivos referidos al boxeo, "Firpo vs. Brennan" y "Firpo vs. Dempsey", ésta última fué la primera pelea por un título mundial en la que combatió un argentino, precisamente ese año. En 1924 realizó otro corto deportivo, "Uruguayos for ever", referida a la medalla de oro obtenida por la selección "charrúa" de fútbol en las Olimpíadas de París de ese año. También, por esos días visitó el país el príncipe italiano Humberto II de Saboya y, Quirino hizo el corto "Humberto de Garufa", en tono de sátira. En 1925 realizó algo nunca visto : 2 películas animadas de 2 operaciones (llamadas "Rinoplastía" y "Gastronomía"). Presenció ambas operaciones realizadas por el Dr. José Arce (la primera) y el Dr. Oscar Ivanisevich (la segunda) y las dibujó para luego hacer los cortos. Quiso también compartir sus conocimientos dando cursos por correspondencia de técnica cinematográfica y realización de dibujos animados. En 1927, la Metro Goldwyn Mayer lo contrata como publicitario en sus oficinas en Buenos Aires, siendo su tarea dibujar los afiches de las películas de esa empresa. En 1931 realiza el 1° largometraje de animación sonoro ("El Apóstol" fué cine mudo) llamado "Peludópolis", una sátira de 80 minutos sobre Hipólito Yrigoyen, a quién apodaban "Peludo", debido a su carente arreglo personal, sus desarreglos en política social y su manía de encerrarse en sí mismo y no escuchar razones (como se encierra el peludo en su caparazón). Utilizó un sistema de grabación de discos, dónde grabó los diálogos. La sinopsis del film se refería a la ciudad corrupta del "Peludo", quién con sus piratas abordan la "nave del Estado" y desalojan a las fuerzas del "Pelado" (apodo del presidente Alvear) y enfilan hacia"Quesolandia", hasta que aparece el Gobierno Provisional (representado por el dictador Uriburu) que, en un barco de papel toma el poder. La película no tuvo éxito, ya que en 1932, Yrigoyen es derrocado y, al año siguiente fallece. Cristiani tuvo que hacer después muchos cambios (tuvo que incorporar a los militares en la película, porque cuando comenzó a hacerla Yrigoyen estaba en el poder) e incorporar la figura de "Juan Pueblo" como personaje central. Es estrenada el 16 de septiembre de 1931 en el cine "Renacimiento", con la presencia de Uriburu. Después hace los cambios referidos anteriormente, pues el contenido de la película había sido superado por la actualidad. Hubo pérdidas por $ 25.000, porque el público desencantado con la situación política - social, no fué en multitud a verla. Cristiani fué al cortejo fúnebre de Yrigoyen, que fué multitudinario e, impactado por semejante muestra de fervor popular, retiró todas las copias de la película que estaban distribuídas y las guardó en un depósito. Cristiani dijo, en una entrevista realizada en los ´80, que Yrigoyen nunca se enojó con sus caricaturas de él y que gozaban en esa época de amplia libertad de prensa y expresión. En 1938, el dueño de la Editorial Atlántida, Constancio Vigil, lo contacta para animar una serie de fábulas y cuentos de su autoría. Así es que realizan "El Mono Relojero", cuyo costo fué $ 15.000 (financiado por Vigil), dibujos del español Federico Ribas, música y sonorización de José Vázquez Vigo, también español, las voces a cargo del actor Pepe Iglesias "El Zorro", la animación a cargo de José Oliva y Bogoslav Petanjek ("Kayser"), las tomas fueron hechas por el hijo de Cristiani, Luis y, Quirino en la realización general. Fué estrenada el 10 de febrero de 1938. El corto, de casi 10 minutos, tiene éxito, pero Vigil desistió de seguir financiando los cortos. Aquí incorpora el "fanoscopio" (un vidrio opaco con una luz debajo, capaz de girar en el plano de la mesa de animación) y usa le técnica del acetato, que utiliza Disney (dejando de lado las siluetas troqueladas). En 1941, Walt Disney visita nuestro país para promocionar su film "Fantasía" y, al enterarse de la existencia de Cristiani, decide visitar su estudio y queda impactado con su trabajo, sobre todo al saber que hacía todo en soledad (Disney contrataba equipos enteros para cada film). Un dibujante ofició de intérprete y tradujo los dichos de Disney : lo invitaba a sumarse a su staff de trabajo en Estados Unidos. Quirino rechazó la oferta, argumentando con razón, que su empresa funcionaba bien y no podía dejarla (además no sólo sostenía a su familia constituída, sino también a su madre y hermana menor). Recomendó a Florencio Molina Campos, eximio dibujante y pintor, en su lugar (éste aceptaría el ofrecimiento). Ese año realiza "Entre pitos y flautas"(cortometraje deportivo) y, su último trabajo fué "Carbonada", en 1943. Por esos años, se enteró que en Unquillo (Córdoba) existía un hotel que servía comida vegana y fué a conocerlo. Quedó tan impresionado con el lugar, el paisaje y la gente, que compró una casa allí y la llamó "Cineville" (la gente del lugar lo recuerda por los "baños de sol" que se tomaba). Pasaron los años y sucedieron 2 incendios devastadores en sus estudios, en 1957 y 1961. Producto de las llamas (y también del agua de los bomberos), se perdieron todos las siluetas, originales y negativos de sus obras. Algunos afirmaron intencionalidad de ciertos sectores en los siniestros. Luego de ésta tragedia, Quirino se retiró de la actividad y vivió su vejez en el anonimato con sus vecinos. Recién en 1981, a los 85 años, fué invitado a Italia, dónde lo galardonaron al nombrarlo "Precursor italiano del cine animado mundial". Ante ésto, en 1982, el gobierno argentino le otorga una pensión vitalicia. En 1983 es invitado a su tierra natal, Santa Giulietta, en Pavia, dónde lo homenajean nuevamente y presentan el libro "Dos vueltas al océano", escrito por Giannalberto Bendazzi (ideólogo del homenaje), dónde cuenta la vida de Cristiani. También fué agasajado por la Escuela Panamericana de Arte, dónde le entregaron una plaqueta, proyectaron "El Mono Relojero" y un documental dónde él mismo contaba y explicaba su técnica de animación. Falleció el 2 de agosto de 1984, a los 88 años, en su casa de Bernal. Por ley 27.326, el 9 de noviembre (día del estreno de "El Apóstol") se celebra el Día Nacional de la Animación Argentina, en honor al gran Quirino. En Unquillo (dónde vivió Cristiani un tiempo) está el Centro de Producción de Animación "Quirino Cristiani" y en Córdoba se encuentra la sede de la Asociación de Productores de Animación (APA) que rescata la obra de éste pionero. Desde 2018 se entregan los premios "Quirino" de la Animación Iberoamericana a la mejor animación, en Tenerife (España). Quirino Cristiani, pionero de la animación mundial, sus obras fueron devoradas por 2 incendios (sólo se salvó  "El Mono Relojero", porque el original lo tenía Vigil). Su talento trascendió fronteras, pero los libros del mundo no lo reconocen al no quedar evidencia de sus obras. Como ocurre siempre, fué más reconocido por los foráneos que en su tierra adoptiva. El creador de "Mickey" sabía a quién venía a buscar cuando visitó Argentina.Todos íntimamente sabemos que los primeros dibujos animados del mundo se proyectaron en nuestra tierra. Quirino, no se dejó deslumbrar. "No nací para tener un jefe" dijo en su momento. Tal vez, la frase que más justicia haga, es una que él mismo dijo en una nota que le hizo la Revista "Gente", antes de su muerte : "Disney es grande, pero yo fuí el primero".

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