ALFONSINA STORNI, PARA SIEMPRE EN EL MAR...

 Existen talentos que, desarrollados y estimulados, pueden brillar y exponer lo mejor de sí, produciendo verdaderas "maravillas", de acuerdo el rubro al que se aplique. También existen personalidades determinadas de éstos talentos, lo que los hace únicos y destacados y, es por ello que han dejado una huella imborrable en el transitar de su existencia. Es el caso de nuestra protagonista de hoy : Alfonsina Storni. Menor de los 3 hijos de la pareja ítalo-suiza formada por Alfonso Storni y Paulina Martignoni, nació (por obra del azar) en Sala Capriasca, una aldea cerca de Lugano, en Suiza. Sus padres habían llegado a Argentina en 1880 y se instalaron en San Juan, estableciendo una empresa que producía refrescos, hielo y, principalmente cerveza, llamada "Cerveza Los Alpes" de Storni & Cía. Pero, el negocio comenzó a decaer por la crisis económica de la época y, Don Alfonso se refugió en la bebida, desatendiendo la empresa. Su médico le aconsejó unas vacaciones para despejarse y, sobre todo, desintoxicarse. Por ello, el matrimonio y sus 2 hijos mayores, Romeo, nacido en 1887 y María en 1888, partieron a Suiza en busca de la mejoría de Alfonso Storni. Allí vendría al mundo, el 29 de mayo de 1892 (algunos historiadores argumentan que nació el 22 y la inscribieron una semana después) la tercera hija, a la que nombraron como su padre, pero en femenino : Alfonsina, cuyo significado es "dispuesta a todo", toda una premonición. En 1896 vuelven al país, nuevamente a San Juan. Allí comenzó a escribir sus primeros versos, a temprana edad : "Estoy en San Juan, tengo 4 años, me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causa en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta". Impresionante vocabulario y lucidez mental para una niña de sólo 4 años. En 1901 la familia se muda a Rosario. A los 12 años escribe su primer poema , que trataba sobre la tristeza de la vida que ve y se centraba en la muerte, Lo deja debajo de la almohada de su madre para que lo lea, pero ella, al leerlo al otro día, se enoja con Alfonsina y le dice que, al contrario, la vida es dulce. Para la familia no son buenos tiempos económicamente y, su madre pone una escuela privada, con 50 alumnos inscriptos. La cuota de $ 1,50 (que hacía un total de $ 75 mensuales), no alcanzaba para "parar la olla". A su vez, su padre insistió en poner un pequeño café, al que llamó "Café Suizo", dónde Alfonsina servía y fregaba pisos. Pero el negocio fracasó rotundamente, ya que su padre no había podido curarse de su adicción al alcohol y, se sentaba en una de las mesas hasta caerse de borracho. Su esposa y Alfonsina debían arrastrarlo hasta una cama para que durmiera. Toda la ganancia se iba en alcohol. Finalmente, en 1906 muere su padre y Alfonsina, con 14 años, decide irse a Coronda a estudiar Magisterio en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. Entró de casualidad, pues no tenía certificado de estudios primarios ni aprobó el exámen de ingreso. La aceptaron por su entusiasmo y porque faltaban alumnos al ser recién inaugurada la escuela. Para ayudarla, la nombraron celadora por $ 40 al mes (la pensión le costaba $ 25). También trabajará en varios lugares para costearse sus estudios : costurera en una fábrica de gorras, limpieza en un local comercial. El dinero, sin embargo, no alcanzaba y, por esa cuestión, se "escapaba" los fines de semana a Rosario para cantar en un pequeño teatro como corista. Tanta constancia tiene su premio y, en 1907 obtiene el título de maestra rural, a los 15 años. Su madre va al acto de egreso, dónde Alfonsina era la principal atracción del acto al cantar y recitar un poema dedicado a la directora del colegio, la Srta. Gervasoni. Ese año llega a la ciudad una compañía de teatro, propiedad de  Manuel Cordero, en Semana Santa, para representar escenas de la Pasión de Cristo. Su madre lo contacta y obtiene el papel de María Magdalena. Ante la enfermedad de una de las actrices de la compañía, Alfonsina consigue el rol de San Juan Evangelista, pues a ella no le importaba "hacer de hombre". Meses más tarde llega la compañía teatral de José Tallavi, buscando talentos. Ella pudo demostrar que podía recitar y memorizar versos largos y la contrataron. Con el elenco teatral recorrió Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán, representando obras clásicas como : "Espectros" de Ibsen, "La loca de la casa" de Pérez Galdós y "Los muertos" de Florencio Sánchez. De su experiencia dijo : "Éste salto brusco, hija de una serie de casualidades, tienen una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras de teatro contemporáneo y clásico. Pero casi una niña, pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos". Fruto de esa experiencia, escribió la obra de teatro "Un corazón valiente". Al volver, publica sus primeros versos en 2 revistas de la ciudad, "Mundo Rosarino" y "Monos y Monadas". En una ocasión, estando en la localidad de San Lorenzo, cantó en el acto de conmemoración de la Batalla de San Lorenzo y, alguien en el público la reconoció (era la corista que cantaba en bares de mala muerte en Rosario) al gritar su nombre y el lugar donde cantaba, ocasionando la risa generalizada del lugar, Avergonzada, salió corriendo de allí. En su casa dejó una nota : "Después de lo ocurrido hoy, no tengo ánimos de seguir". Se fué y no volvió, preocupando a su familia que salió a buscarla con la policía. Casi de noche la encontraron en un barranco, llorando. El comisario palmeó su espalda y se tranquilizó. La idea del suicidio, ya rondaba por su cabeza a esa edad. En 1911, con lo puesto y unas poquitas cosas en su pequeña maleta, se va a Buenos Aires en busca de sus sueños. Tenía que sobrevivir primero y, consigue trabajo como cajera en la tienda "A la ciudad de México". Tiene su primer desengaño amoroso con un hombre casado, 24 años mayor, que la deja embarazada y la abandona. En 1912, con 20 años, se convierte en mamá de Alejandro. Al parir se mudó a una casa compartida con un matrimonio. En 1913 se presenta a una convocatoria laboral de la aceitera "Freixas Hermanos", quiénes querían cubrir un cargo de raro nombre : corresponsal psicológico, que tuviera redacción propia. Era la única mujer entre 100 aspirantes y, el exámen de ingreso consistía en la redacción de una carta comercial y la elaboración de 2 avisos (uno de yerba y otro del aceite de la firma). Alfonsina es elegida para el puesto, pero le jugaron una mala pasada con su salario, ya que le pagaban $ 200 mensuales, por el hecho de ser mujer. El hombre que antes había estado en ese puesto cobraba $ 400. Al mismo tiempo, consigue que la revista Caras & Caretas publique algunos de sus trabajos y, así lentamente entraría en los ámbitos culturales. El año 1916 es una bisagra en su carrera, ya que el Diario "Mundo Argentino" publica sus "Versos otoñales" que en un párrafo decía : "Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas, he sentido el otoño, sus achaques de viejo, me han llenado de miedo, me ha contado el espejo, que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas". El nivel del diario era alto, pues también publicaba Rubén Darío. Más tarde publica su 1° libro llamado "La inquietud del rosal", con una tirada de 500 ejemplares por $ 500. Sin embargo, Alfonsina, madre soltera y pobre, tuvo que recurrir a un conocido para financiar la tirada. Nunca pudo pagar esa deuda. También la revista literaria "La Nota" publica sus versos "Convalecer" y "Golondrinas" y le ofrece una sección fija semanal. Los años siguientes fueron prolíficos en producción, publicando "El dulce daño" (1918), "Irremediablemente" (1919) y "Languidez" (1920). En todas ellas expresa las frustraciones con los estereotipos de las mujeres, vislumbrando su ferviente feminismo. Otra obra clave es "Tú me quieres blanca" donde deja de manifiesto el descontento con el hombre hispanoamericano, que quiere que las mujeres sean puras. Una obra similar es "Hombre pequeñito", dónde habla de la prisión que las mujeres pueden sentir por las relaciones con los hombres. Fue la voz femenina que pidió que las relaciones entre hombres y mujeres fueran intelectuales y más equilibradas. Anteriormente, en 1918, recibe la medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto a Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Ibarlucea. En 1919 colaboraba al escribir gratuitamente en el periódico de orientación socialista "La Acción" y en la revista de tendencia latinoamericanista "Proteo". Ese año la designan directora del colegio "Marcos Paz", perteneciente a la Asociación Protectora de Hijos de Policías y Bomberos. El trabajo le provocaba stress y sufría ataques de nervios por ello. En varias ocasiones viajó a Mar del Plata y Los Cocos (Córdoba) para descansar y "recargar pilas". En 1920 obtiene el 1° Premio Municipal de Poesía y el 2° premio Nacional de Literatura por su libro "Languidez". Sus notables trabajos causaban polémica por sus contenidos y, tuvo que renunciar a su puesto en la aceitera porque tildaban sus obras de inmorales. En 1921, el Teatro Infantil Municipal Labardén la nombra directora, desplegando sus conocimientos e inventiva hacia los niños. A su vez se desempeña como docente en la Escuela para Niños Débiles del Parque Chacabuco, creada por el presidente Yrigoyen, cuyo objetivo era contrarrestar los efectos de la pobreza. El colegio albergaba niños desnutridos y raquíticos y, les daban un novedoso tratamiento a base de sol y ejercicios físicos. Luego renunciaría, al expresar que no se sentía cómoda en su trabajo por falta de comprensión hacia ella. Ya afianzada en el mundo de la literatura, es designada Profesora de Lectura y Declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, derivando ésto en la creación de la cátedra de Música y Declamación en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Además, enseña Catellano y Aritmética en una escuela de Bolívar. Siguiendo con su producción de obras, publica "Ocre" en 1925 y "Poemas de amor" en 1926, dónde expresa el descontento por los hombres que sólo buscan comodidad, pues sus escritos están cargados de cinismo e ironía, manteniendo una actitud sarcástica hacia el hombre. Mejorada su situación económica, comienza a viajar seguido a Uruguay para reunirse con otros poetas que formaban el grupo "Anaconda". Allí conoce a Horacio Quiroga y Juana de Ibarbourou, los máximos exponentes de la literatura de ese país en esa época. Entabla gran amistad con Quiroga y, hubo rumores de romance, pues cada vez que se juntaba el grupo el acercamiento era evidente. En una ocasión, realizaban un juego de prendas y, una de ellas consistía en besar al mismo tiempo un reloj de cadena que sostenía Quiroga. Éste, pícaro, al acercarse Alfonsina, corrió el reloj y todo terminó en un beso entre ellos. Había mucha complicidad entre ellos, yendo juntos a tertulias, obras teatrales y cenas, por ello el misterio sobre su relación. Cuando Quiroga se aprestaba a mudarse a Misiones (allí escribiría "Cuentos de la Selva"), le pide a Alfonsina que venga con él. Ella, indecisa, no sabía que hacer y le consultó a su amigo, el pintor Benito Quinquela Martín, quién rotundamente le contestó : ¿ Con ese loco ? Noooo...! Quiroga se marchó y allí conoció a quién luego sería su segunda esposa, terminando de ésta forma el supuesto "affaire" con Alfonsina.  En 1927 se anima a escribir una obra de teatro, llamada "El amo del mundo". Al estreno concurrió el presidente Marcelo T. de Alvear y su esposa, la cantante lírica italiana Regina Pacini. La obra fué un rotundo fracaso y, a los 3 días de estrenarse, la levantaron. La crítica fué despíadada con ella. Decidió seguir con sus poemas y, para apuntalar a sus colegas, fué uno de los pilares de la creación de la Sociedad Argentina de Escritores. También, tanto batallar y machacar por los derechos de las mujeres, en 1931, el intendente de Mar del Plata la designa jurado de un concurso literario, siendo la 1° vez que una mujer era elegida para tal rol. Luego, con su propio dinero, pudo viajar a Europa, dónde pudo conocer a Federico García Lorca. En 1935, como solía hacer, veraneaba en Mar del Plata y, mientras se bañaba, una ola muy fuerte y alta le golpeó el pecho, causándole un dolor intenso que le hizo perder el conocimiento. Al despertar, al palparse, descubrió un bulto en el pecho, un nódulo. Fué al médico con su amigo Quinquela Martín y le diagnosticaron cáncer de mama, y planearon la operación con la esperanza que el tumor sea benigno, pero el mismo estaba ya ramificado. La cirugía (masectomía) le dejó profundas secuelas físicas y emocionales. Luego de salir del sanatorio, pasó su convalecencia en una quinta ubicada en Don Torcuato, propiedad de la familia Botana (dueños del diario Crítica). El lugar era una pequeña reserva natural, con animales silvestres merodeando. Estuvo 20 días y volvió a su casa. Alfonsina sufrió siempre de depresión, neurosis, paranoia y ataques de nervios y, la situación actual hizo que se acentuara su inestabilidad mental. Se recluyó, hubo un cambio de carácter, no recibía a sus amistades, ni visitó a nadie. No permitía que su hijo la besara y se lavaba las manos con alcohol antes de acercarse a él o cocinar. No aceptaba ni toleraba su limitación física ni tampoco quería los tratamientos médicos, ya que eran realmente dolorosos. En 1937, se suicida su gran amigo y compañero Horacio Quiroga, causándole gran pena y dolor al conocer la noticia. Sabiendo de su delicada situación de salud, el Ministerio de Instrucción Pública de Colonia (Uruguay), la invita a un acto a realizarse el 26 de enero de 1938, dónde se reunirían las 3 poetisas más importantes de América del Sur : Alfonsina, la chilena Gabriela Mistral y la local Juana de Ibarbourou. La invitación reza que cada una "haga en público la confesión de su forma y manera de crear". Escribió su ponencia mientras viajaba hacia allí, sobre una vajilla apoyada en sus rodillas. Al volver, escribe sus últimas obras, "Mascarilla y Trébol" y "Antología poética", que es una recopilación de sus poemas preferidos. En uno de los versos hacía una especie de premonición, al escribir sobre un llamado del mar, un abrazo del mismo y una caja de cristal esperándola en el fondo. Para el mes de octubre, el cáncer había llegado a la garganta y, le comunicó a su hijo que no se operaría de nuevo. El 18 de octubre fué a la Estación Constitución de trenes, acompañada de su hijo y una amiga, para viajar a Mar del Plata a descansar. Se alojó en un pequeño hotel y el 20 de octubre escribió su último poema : "Me voy a dormir", una verdadera despedida, que al final dice ; "... si el llama nuevamente, le dicen que no insista, que he salido". Escribió todo ese día, a pesar del intenso dolor, pero hizo un esfuerzo y logró terminarlo. Al día siguiente fué a ver al Dr. Serebrinsky para que le diera algo para el dolor. El 22 de octubre fué al correo y envió su poema al diario "La Nación" para que lo publique. El día 24, le pidió a la mucama del hotel que le escribiera una carta a su hijo, ya que el dolor se lo impedía y a las 23;30 hs. se acostó. A la 1 de la mañana se levantó y marchó hacia la playa y se arrojó al mar desde la escollera del Club Argentino de Mujeres, en la playa "La Perla". A primera hora de la mañana le llevaron el desayuno a su habitación, pero no hubo contestación desde adentro. Pensaron que estaba cansada y no la molestaron. Mientras tanto, Atilio Pierini y Oscar Parisi, obreros de la Dirección de Puertos, divisaron un cuerpo que flotaba a 200 metros de la playa. Pierini se arrojó a rescatarlo y Parisi fué a denunciar el hecho. Al llevar el cuerpo a la morgue, el Dr. Bellati la reconoció y determinó que había flotado poco tiempo. Su hijo se enteró por la radio y el cuidador del hotel, luego se lo confirmó. Era la mañana del 25 de octubre, Alfonsina tenía sólo 46 años. Un diario tituló "Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América". Su ataúd, al ser llevado a la estación de ferrocarril, era aplaudido por el público que arrojaba flores a su paso. Al día siguiente, el velorio se realizó en el Club Argentino de Mujeres y concurrió lo más representativo de la literatura argenta : Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Pedro Obligado, Leopoldo Marechal y Manuel Ugarte (quién colocó unas rosas blancas en sus manos), entre otros. El cortejo fúnebre tardó 1 hora en llegar al Cementerio de La Recoleta y el féretro fué ubicado en el panteón de los Botana, amigos de ella que financiaron el servicio fúnebre. En 1963, sus restos fueron trasladados al Cementerio de La Chacarita. Ese año, en noviembre, el Senado de la Nación la homenajeó y, el orador fué el diputado socialista Alfredo Palacios. Años más tarde, en la Playa de La Perla, se levantó un monumento en su honor, obra del escultor Luis Perlotti. También hay una canción en su memoria, con música de Ariel Ramírez y letra de Félix Luna, llamada "Alfonsina y el mar". La acriz Amelia Bence (que fué alumna suya de recitado y buenos modales, en la escuela de música y canto que inauguró su madre luego enviudar) interpretó entre 1996 y 2010 la obra "Alfonsina, el mar y yo". En el país hay calles con su nombre en el barrio porteño de Saavedra, Junín, Rosario, Concepción del Uruguay y Mar del Plata. Alfonsina Storni, una de las poetisas más grandes de América, pudo cumplir su sueño de ser escritora, escalando desde abajo y levantando la bandera del feminismo, decidió terminar con su vida para no sufrir más. Tal vez la última estrofa de la canción dedicada a ella sea la mejor despedida : "... Cinco sirenitas te llevarán por caminos de algas y de coral y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado y los habitantes del agua van a jugar pronto a tu lado..."

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